Actualidad Avipecuaria
Wednesday, 28 June del 2017

Paulo Favero, DMV.

Asistente Técnico de Cobb para Sudamérica



Manejo de reproductoras pesadas durante el levante

La utilización de galpones completamente oscurecidos (dark-house) o sombreados, contribuyó en gran parte a facilitar el manejo de las aves y los resultados de la producción se lograron con mayor facilidad.

Manejo de reproductoras pesadas durante el levante
Enero 14/2014
Lima - Perú
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Con los años, los procesos de selección en la genética de las aves -a nivel industrial- ha tratado de mejorar la productividad hacia una mayor producción de carne con bajo costo; es decir, el objetivo principal es un alto potencial en la conversión de alimento para pollos, rendimiento de la canal y el aumento de peso.

Es de conocimiento de todos, que las características mencionadas anteriormente interfieren inversamente cuando se busca la producción de huevos fértiles.

Cuando se trabaja con aves que tienen una excelente conversión alimenticia, junto con una alta ganancia de peso, hay un gran reto para lograr resultados adecuados de la reproducción, ya que uno de los puntos a observar es el control del volumen de alimento proporcionado; por lo que es difícil mantener la uniformidad del lote y -por lo tanto- la búsqueda de mejores resultados.

El continuo trabajo de quienes manejan las granjas de reproductoras, se ha traducido en excelentes cifras de producción que se obtienen gracias a una alta dedicación en el manejo de lotes de reproductoras, que buscan la transferencia de aves de un sector de crianza para uno de producción, con uniformidad adecuada; y que se pueda dar secuencia a todo el trabajo realizado en la primera fase de la vida de estas aves.

Objetivos del período de crianza

Para lograr una mayor producción de huevos fértiles, los principales objetivos del período de crianza en reproductoras pesadas son:

- Control del peso corporal

- Uniformidad

- Composición corporal

- Preparación de las aves para la estimulación de luz

Como se ha descrito anteriormente, los objetivos de la selección genética en las líneas de pedigrí, incluyen la realización de labores de manejo en las reproductoras para eliminar la posibilidad que se transformen en un pollo (Figura 1), y buscar la formación de una hembra con capacidad de reproducir. Controlar el aumento de peso es una de las primeras tareas que se nos presentan, porque tenemos un ave con potencial para llegar a 2,0 kg de peso con 36 días; y lo que se quiere es una reproductora, que se obtiene cuando las aves han completado 19 semanas de edad. Como ya lo ha comentado Terra (2005): ‘‘Sabemos que vamos a trabajar con la competencia y la desuniformidad’’, por ello debemos actuar para que estos retos se puedan superar.

La uniformidad de las aves debe ser trabajada sin descanso para lograr un lote homogéneo. Hay que recordar que siempre trabajamos sobre la base de una población, y si en la práctica estamos trabajando con un lote que tiene un alto grado de diferenciación (Figura 2), surgen grandes desafíos para conducir todas las aves como si fueran una sola; pues trabajamos con una cantidad de ración que es suficiente para que una parte de la población pueda expresar su potencial. Esta misma cantidad de alimento puede no ser adecuada para otra parte de la población, ya que son de diferentes categorías, de ese modo surgen los desafíos.

Otra de las dificultades, obedece al hecho que estamos trabajando con aves de conformación, y por eso podemos tener dos aves diferentes con el mismo peso.

Esto se evidencia cuando se observa una reproductora con un cuerpo pequeño, pero con una gran masa muscular, y una segunda reproductora con un cuerpo grande y con poca masa muscular. En este caso, las aves pueden estar con peso similar, pero la composición del cuerpo será diferente.

Finalmente, hay que tener en cuenta que todos los manejos deben ser realizados antes de tener un lote de reproductoras listas, para recibir estímulos luminosos que ya comienzan a producir huevos.

Puntos críticos en el manejo de lotes de reproductoras en crianza

Para lograr lotes uniformes en el período de crianza, se debe iniciar con prácticas de manejo adecuadas desde el momento mismo de la llegada del lote de reproductoras; y esto debe hacerse extensivo a todas las semanas de este período, donde se debe trabajar con dedicación para lograr resultados adecuados.

En la recepción, se deben proporcionar -a las aves- buenas condiciones en cuanto a espacio, comederos, bebederos, control de temperatura, calidad del agua y del alimento. Estos son factores importantes, si se quiere disminuir la desuniformidad que normalmente se presenta en las pollitas (entre otras cosas), porque éstas se originan en diferentes lotes de abuelas. Hacer que las aves puedan recibir agua y alimento lo más rápido posible, ayudará en la construcción de un aparato digestivo óptimo que ayudará en el desarrollo de las aves.

Una de las principales causas de los malos resultados en la producción de huevos fértiles que hemos observado en las reproductoras, son errores de manejo en la fase de crecimiento, donde las hembras no ganan peso adecuadamente durante el desarrollo; y por consiguiente, presentan una maduración deficiente del tracto reproductivo. Como consecuencia, en general, se observan picos de producción bajos y la persistencia de la curva de producción de huevos es insuficiente (Figura 3).

El sobrepeso o desequilibrio en la conformación de las aves resulta en una mayor acumulación de grasa y de masa muscular de pechuga (fleshing), lo cual dificulta la realización de cópulas completas y aumentan la mortalidad de machos y hembras en verano. Cuando se trata de la obesidad en las hembras, se sabe que se reduce la producción de huevos y la capacidad de almacenar los espermatozoides, lo que resulta en una disminución de la fertilidad.

Estudios han demostrado que debe haber un suministro adecuado de nutrientes para las aves, cuando se busca un perfecto equilibrio en la deposición de carne magra y grasa; además de suministrar energía para el mantenimiento de la actividad vital y la producción de huevos.

Otro punto que se debe tener en cuenta, es que después de trece semanas de edad no se deben cambiar aves de un categoría para otra (ej.: pesadas para normales), puesto que los pesos no aumentan mucho más hasta la fase adulta; y mezclar aves con pesos diferentes puede resultar en ganancia de peso de aves "grandes", que en forma errónea están ubicadas en un corral de aves normales, y pérdida de peso de las aves "pequeñas", donde se pierde también la capacidad reproductiva de éstas con un ciclo muy corto: En consecuencia, una mala formación del aparato reproductivo, debido al bajo consumo de nutrientes durante la crianza. Con esto, la sugerencia es organizar a las aves con poca masa muscular de pechuga -ciertamente con menor peso- en una categoría, y así se elimina la competencia de estas aves con las aves normales y más pesadas en el mismo grupo, buscando recuperarlas en un corto período sin grandes aumentos de la ración.

Así, después de 13 semanas de edad, se deben proporcionar mayores incrementos de ración para las aves pesadas que en general tienen un mayor peso, porque ellas necesitan más nutrientes para el mantenimiento corporal. Sin olvidar el monitoreo del peso.

¿Manejando costo x desempeño?

Se ha notado en los últimos años un aumento significativo en los índices de productividad de las reproductoras, y se sabe que estas cifras son el resultado de un intenso trabajo de las personas que manejan estas aves. Un gran avance ha sido dedicar tiempo y dinero en busca de un mejor ambiente para las aves. La utilización de galpones completamente oscurecidos (dark-house) o sombreados, contribuyó en gran parte a facilitar el manejo de las aves, y los resultados de la producción se lograron con mayor facilidad.

Pero, con el uso de estas construcciones, se pasó a alojar más aves por metro cuadrado, con el objetivo de justificar un aumento en el costo de la construcción. Esto nos hizo más vulnerables a cometer errores, ya que la generación de calor por parte de las aves al interior de un galpón es mayor que antes y no hay manera de producir una buena ventilación, que representa la primera alternativa de regulación de la temperatura en las aves a través del proceso de convección; en el cual las aves simplemente abren las alas y aprovechan el movimiento del aire, que al entrar en contacto con la piel más delgada de las alas, permite el intercambio de calor con el medio ambiente.

La alta densidad, así como las aves de conformación que tenemos ahora para trabajar, ha traído a nuestro concepto de negocio la necesidad -cada vez mayor- de un control del ambiente, con inversiones en equipos que permiten manejar las diferentes situaciones de temperatura, humedad y espacio. Hasta ahora, en la mayoría de casos, se ha actuado de una manera negativa en este proceso (es decir, en el aumento de la densidad de las aves). Pero, no adaptamos correctamente los galpones y estamos haciendo poco o casi nada para mejorar la situación, instalando ventiladores en un número creciente dentro el galpón año tras año. Cuando se debería dar un paso más amplio para adaptar los galpones con sistemas más competentes y automatizados, con el riesgo de que si no lo hacemos, perdemos todo este avance genético que tenemos en nuestras manos. Se ha observado un espacio limitado del equipo para la distribución del alimento (Figura 4), y si a esto se le asocia una cantidad reducida de alimento, pueden provocar situaciones donde las aves se causan mutilaciones entre sí; lo que resulta en un aumento de la mortalidad. O por otro lado, se puede observar un exceso de espacio de comedero, y con esto, las aves que logran ingerir alimento más rápido ganan más peso y el resultado es la desuniformidad del lote.

Las aves expuestas a una situación de estrés severo por temperaturas -altas o bajas- entre las 16 y 22 semanas de edad, que comprenden el final del período de crianza, tienen una ganancia de peso baja en esta etapa, e indirectamente tienden a tener un pobre desarrollo y una maduración del tracto reproductivo deficiente (Figura 5). Se debe recordar que la reproducción es una función de superávit y en primer lugar, la gallina buscará su supervivencia.

En busca de soluciones

Entre las muchas actividades que se han realizado en granjas de reproductoras, el control del peso corporal y de la conformación adecuada de las aves, son dos de las principales medidas que han tratado de garantizar una mayor producción de huevos fértiles de buena calidad.

Para lograr esto, hay que recordar que las aves necesitan ganar peso adecuadamente en las diferentes etapas del período de crianza; algunas veces más, otras menos.

Conclusiones

- Se ha observado que un gran número de factores actúan simultáneamente sobre las aves y pueden interferir en los resultados de productividad. En estos casos, se pueden mencionar las prácticas de manejo, el ambiente y la salud de las aves.

- La construcción adecuada de los galpones que eviten que las aves sean sometidas a temperaturas altas o bajas, y la instalación del equipo que ayude a mantener la temperatura adecuada para las aves, sin duda facilitarán el manejo de las reproductoras.

- Se deben realizar entrenamientos de los empleados, buscando concientizarlos sobre la importancia de su contribución en las actividades que se deben realizar todos los días en las granjas; que así sean prácticas de rutina, deben hacerse con precisión para lograr resultados positivos.

- Diariamente en las granjas, la identificación de problemas y la búsqueda de soluciones a través de acciones correctivas o preventivas, resultan en soluciones económicas compatibles con el éxito de la actividad.

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