Actualidad Avipecuaria
Friday, 21 July del 2017

Carlos Vílchez Perales, Ph.D.

Dep. Académico de Nutrición - Facultad de Zootecnia UNALM



Perspectivas en nutrición avícola

El perfil nutricional de los productos de avicultura tiene un impacto significativo en la salud humana, y este hecho seguirá siendo una oportunidad para manipular nutricionalmente un perfil que satisfaga a cierto segmento de la población.

Perspectivas en nutrición avícola
Agosto 18/2014
Lima - Perú
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Un reciente reporte periodístico (Gestión, 15/07/2014) indica que las ventas anuales de la industria avícola bordean los US$ 2.580 millones, valorizadas a precios al productor. Dentro de los productos de la industria avícola, la carne de pollo es la preferida por los peruanos y representa el 53% del consumo total de carnes, seguida por el pescado (31 %), vacuno (8 %), porcino (6 %) y ovino (2 %). El consumo per cápita de carne de pollo en el país alcanzó los 39 kg en el 2013, siendo Lima el departamento con más alto consumo per cápita con 60 kg anuales. Indica, además, que el consumo per cápita de carne de pollo en el país se encuentra entre los más altos en la región, después de Brasil (58 kg) y Argentina (48 kg), superando a Bolivia (35 kg), Chile (32 kg) y Colombia (23 kg).

Otro punto importante que es necesario agregar, es el hecho que la producción avícola total, conformada por pollos de carne, gallinas, pavos y patos, alcanzó a registrar 1’202,614 TM en el 2013; y la población de pollos de carne representa un poco más del 90% del total indicado.

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática, al 30 de junio del 2014, el Perú alcanzó una población de 30, 814,715 de habitantes (INEI, 2014). Tomando en consideración que el consumo de carne de pollo per cápita es de 39 kg, se estima que la producción de carne de pollo es aproximadamente 1,201,774 TM; y asumiendo que la conversión alimenticia comercial promedio es 1.65:1, la cantidad de alimento necesario para producir la cantidad de carne de pollo sería aproximadamente 1,982,927 TM, una cifra muy significativa, teniendo en cuenta que el alimento representa entre el 65 y 70% del costo de producción por cada kg de producto. Teniendo como antecedente lo señalado en los dos párrafos anteriores, está claro que la nutrición y alimentación (conjuntamente con las otras disciplinas y actividades) seguirán teniendo un papel importante en el futuro para satisfacer la demanda de la población por fuentes de proteína animal, como son la carne de ave y huevos, productos representativos de la industria avícola.

Las dietas de las aves -por lo general- contienen maíz amarillo y torta de soya como ingredientes mayores. Ocasionalmente, otros ingredientes no tradicionales (ej. sub productos de diversas industrias) pueden ser utilizados en la formulación de la dieta; sin embargo, los niveles de uso dependerán de varios factores como son composición nutricional, contenido de factores antinutricionales, disponibilidad y precio. Es importante tomar en cuenta que las aves, debido a su alta tasa de metabolismo, requieren un alimento altamente digestible y absorbible. Este hecho, implica que las dietas seguirán siendo a base de maíz / torta de soya, y ello dará lugar a que en regiones donde se cultivan maíz y soya a gran escala, predomine la producción avícola.

En alimentación avícola, el costo de la energía de la dieta es considerablemente alto debido a la demanda por maíz, particularmente porque en los últimos años parte de la producción de maíz está siendo direccionada para la producción de etanol y a esto se suma la disminución de disponibilidad de grasas y aceites que también son utilizados como insumos para biodiesel. Ante esta situación, ¿qué alternativa existiría para reemplazar al maíz (o al trigo en ciertas situaciones y lugares)? En el corto plazo, por lo menos, no existe alternativa promisoria. Anteriormente, se pensó que los granos de destilería serían la alternativa, pero en la práctica existen serias limitaciones para su uso masivo en las dietas de las aves.

El uso de dietas bajas en energía es una alternativa para confrontar al alto costo de la energía de la dieta. Sin embargo, esta alternativa -la mayoría de veces- no funciona, dado que cuando el precio del alimento es alto, generalmente es más económico usar las dietas lo más eficientemente posible; y eso significa usar dietas con alta densidad nutricional, en lugar de dietas con baja densidad nutricional.

A pesar de estos antecedentes, se percibe que en el futuro se alimentarán a las aves con dietas bajas en densidad energética; pero ello dependerá principalmente del tamaño de la empresa avícola y del mercado particular que desean satisfacer. Adicionalmente, en la actualidad existen diferentes tipos de enzimas digestivas exógenas que pueden ayudar a la utilización de ingredientes con estructuras químicas diferentes a la de los ingredientes tradicionales, y de esa manera, incrementar el aporte de nutrientes para el animal. En todo caso, dependerá del mérito económico objetivo establecido por una empresa avícola específica.

En cuanto a las fuentes de proteína, ya se indicó que se seguirá dependiendo de la torta de soya; sin embargo, dependiendo de la disponibilidad de la región, algunas otras fuentes proteicas (ej. torta de canola, torta de girasol, harina de arvejas, harina de habas, etc.) pueden ser utilizadas en la formulación de la dietas.

Entre otras fuentes proteicas alternativas potenciales se encuentran la harina de insectos, algas / microalgas marinas y concentrado proteico de levadura. Estas fuentes potenciales pueden tener una composición nutricional y rendimiento adecuado para su uso en alimentación de las aves, pero su producción no siempre es amigable para el medio ambiente (ej. el proceso de secado de productos marinos aumentaría el daño al medio ambiente).

En general, cualquier fuente proteica nueva para la alimentación de aves necesitará cumplir con las siguientes condiciones: composición nutricional consistente, que su producción cause mínimo daño ecológico, un bajo costo por unidad de nutrientes claves, y estar libre de factores antinutricionales y de aspectos relacionados con seguridad alimentaria.

Revisando la literatura existente y proyectando al futuro, se puede indicar que la alimentación de las aves se dividiría en tres segmentos: a) se seguirá alimentado con dietas formuladas por ingredientes de alta digestibilidad para mantener el ritmo y la eficiencia de producción actuales; b) alimentar a las aves con dietas formuladas por ingredientes ricos en fibra (y compuestos relacionados), es decir, dietas de menor densidad nutricional, lo cual resultará en una menor tasa de crecimiento; y c) alimentar a las aves con dietas denominadas orgánicas, y los productos solo serán dirigidos a mercados especiales. En los segmentos a y b, el uso de enzimas digestivas exógenas y la inclusión de aminoácidos sintéticos en las dietas, serán una necesidad para manejar el costo de alimentación y -por ende- optimización del mérito económico del alimento.

En los últimos años, las áreas de nutrición y metabolismo, inmunología, endocrinología y microbiología, han mostrado importantes avances en la producción avícola, y la interrelación entre ellos seguirá profundizándose cada vez más. La razón para esta interrelación es que el punto de convergencia es el tracto gastrointestinal (TGI). El TGI no es solo el órgano endocrino e inmunológico más grande, sino que también es el sistema neurológico entérico que contiene más neuronas del sistema nervioso periférico. Está documentado que la mucosa del TGI no es una barrera estática que simplemente previene la invasión microbiana, sino que también constituye la interfase crítica para la interacción microbiota - sistema inmune.

En general, todos los eventos que ocurren dentro del TGI se resumen en una definición -ya bastante conocida- como es la salud intestinal. El manejo nutricional y alimenticio de las aves, en relación a salud intestinal, tendrá que concentrarse en que la formulación de las dietas considere factores dietarios que modulen el sistema inmunológico y la microbiota intestinal, para lograr la homeostasis intestinal, que es importante para lograr una mejor eficiencia alimenticia. En suma, en el futuro, el manejo de la eficiencia productiva se basará en el conocimiento de la fisiología intestinal.

Otro aspecto importante que no se debe olvidar es el consumido final. El perfil nutricional de los productos de avicultura tiene impacto significativo en la salud humana, y este hecho seguirá siendo una oportunidad para manipular nutricionalmente un perfil que satisfaga a cierto segmento de la población. Un ejemplo de esta práctica fue la introducción en el mercado de huevos y carne de aves, enriquecidos con diferentes nutrientes (ej. ácidos grasos ω-3, vitamina E, selenio, etc.).

En resumen, la nutrición y alimentación avícola enfrentarán limitaciones de ingredientes para la preparación de las dietas, pero dependiendo de las regiones y del tamaño de la empresa avícola podrían utilizarse productos no tradicionales.

El uso de enzimas digestivas exógenas, aminoácidos sintéticos y otros aditivos que intervienen en el mantenimiento de la salud intestinal, seguirán en aumento. Y finalmente, el consumidor será cada vez más exigente en términos de calidad del producto que compran.

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