Actualidad Avipecuaria
Saturday, 23 September del 2017

Liliana Revolledo DVM, MSc., PhD

Universidad de Sao Paulo - Brasil



Salmonelosis de las aves: lo básico y una breve introducción a los acidificantes endógenos

Salmonelosis de las aves: lo básico y una breve introducción a los acidificantes endógenos
Septiembre 26/2016
Lima - Perú
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En las últimas décadas, el control de la Salmonelosis en las aves y en los porcinos se ha convertido en una de las principales preocupaciones, tanto de la industria como de los gobiernos. En aves, existen básicamente dos tipos de infecciones por Salmonella, sistémica o entérica (Figura 1). Infecciones sistémicas producidas por Salmonella Pullorum y Salmonella Gallinarum han resurgido y continúan representando un serio problema en la industria avícola de la región, ya que las enfermedades clínicas y mortalidad pueden producir grandes perjuicios a la industria avícola. Por otro lado, Salmonella Typhimurium, Salmonella Enteritidis, Salmonella Heidelberg, Salmonella Kentucky y otras, son especies paratíficas que producen una infección de tipo entérica, que pueden afectar a cualquier especie animal y pueden convivir en un único animal. Este grupo es capaz de colonizar el tracto gastrointestinal de diferentes especies. En las aves persisten en el intestino, sin signos clínicos, invaden la corriente sanguínea, y llegan a diferentes órganos internos, favoreciendo la contaminación de carcasas y huevos.

Identificación de los factores de riesgo y persistencia en la prevención y control de Salmonelosis en las aves

Los factores de riesgo y persistencia, como ya se discutió en mi último artículo publicado en la edición 55 de Actualidad Avipecuaria (pág. 130), pueden ser relativos al comportamiento del mercado, a las aves y al manejo realizado, y a las instalaciones.

Es necesario además de identificarlos, listarlos en orden de importancia para cada empresa y establecer estrategias y actividades, esto es, intentar disminuir el riesgo que ese factor identificado causa; evitando, de tal manera, la enfermedad y la presencia de la bacteria en más de un ciclo productivo y previniendo la diseminación, siendo este aspecto mucho más sensible e indispensable especialmente en granjas multi-edades, práctica común en postura comercial.

 

 

La dificultad y complejidad de la prevención y control está en los innúmeros factores que deben ser controlados, y de los factores identificados en cada una de las granjas -como de riesgo- antes del alojamiento de las aves. El objetivo es identificar los factores de riesgo y persistencia, de tal manera, que se debe establecer un plan de acción con estrategias y actividades para minimizar estos riesgos identificados en cada granja en particular. El objetivo es reducir o minimizar el desafío (Figura 2), actividad indispensable en el medio ambiente, que traerá como consecuencia que haya una menor circulación de la bacteria en el ambiente y consecuentemente en el hospedero.

 

Los programas de prevención y control deben estar basados en: a) la identificación de los factores de riesgo y persistencia de cada granja en particular y b) el uso de las herramientas disponibles de manera adecuada, para garantizar la bioseguridad, las buenas prácticas de manejo, limpieza e higiene, el monitoreo, muestreo y diagnóstico correcto, y la utilización adecuada de productos de uso veterinario. El objetivo final es minimizar, reducir y/o eliminar la presencia de la bacteria en la granja.

 

Los antimicrobianos (antibióticos) en infecciones por Salmonella en aves

La terapia antimicrobiana es utilizada erróneamente en las granjas como una alternativa para reducir la mortalidad producida por Salmonella Gallinarum o Salmonella Pullorum, u otras salmonelas paratíficas especialmente en aves jóvenes, pero NO para evitar LA INFECCIÓN (Figura 3).

 

 

Las razones por las que debe evaluarse el uso de los antibióticos en casos de salmonelosis:

a) Su utilización no tiene una justificación técnica coherente.

b)Reduce la mortalidad, pero no elimina la infección en el lote.

c) La bacteria puede perpetuarse en la granja, generándose los “portadores” -fuentes permanentes de contaminación durante el ciclo productivo- con lo cual se tendrá brotes cíclicos y periódicos de la enfermedad.

d)Los antibióticos afectan la flora intestinal dejando el intestino expuesto con mayor riesgo a agentes patógenos.

e) La bacteria puede expresar genes de virulencia que puede aumentar la gravedad de la enfermedad y modificar la resistencia de las cepas patógenas.

f) Interferencia con el diagnóstico microbiológico reduciendo la sensibilidad de los programas de monitoreo.

g) Aparición de cepas multiresistentes.

h) Aparición de cepas con comportamiento diferente que los clásicos.

Interesantemente, muchos estudios independientes realizados en los últimos quince años han mostrado que los antibióticos promotores del crecimiento reducen la población de especies de lactobacilos; la bacteria de elección para el desarrollo de probióticos, especialmente la población de L. salivarius; la bacteria láctica predominante del intestino de las aves. En mayo del 2016, Verbrugghe y colaboradores publicaron un artículo científico en el cual demostraron que concentraciones sub-terapéuticas de tetraciclina agravan la infección por Salmonella Typhimurium, y además influye en el incremento de la virulencia de la bacteria, en consecuencia de la severidad de la enfermedad. Otros autores han demostrado que esta situación ocurre con otros grupos de antimicrobianos, por lo que la respuesta no es solo limitada a las tetraciclinas.

Los antimicrobianos en los animales: a) pueden reducir la colonización de bacterias intestinales e inhibir al mismo tiempo los microrganismos patógenos, b) por disminución del grosor de la membrana mucosa permite una mayor absorción de nutrientes y reduce la fermentación, c) directamente neutralizan la respuesta inmune del hospedero. Es necesario resaltar que la microflora intestinal tiene influencia directa en la morfología y fisiología intestinal de las aves, y que interactúa con el sistema inmune del hospedero (Figura 4). Esta microflora puede ser modificada por la composición del alimento, presencia de aditivos u otras sustancias, y ello puede afectar el mantenimiento del equilibrio.

 

La decisión de la utilización de antimicrobianos está en las manos de los profesionales de las granjas, y esta utilización debe ser racional y basada en las regulaciones nacionales e internacionales al respecto, recordando que muchas otras alternativas con eficacia similar están a disposición de los productores. Uno de ellos son los acidificantes endógenos, es decir, producidos en el hospedero, a los cuales se hace referencia a continuación.

Acidificantes endógenos producidos en las aves

Tienen efecto sobre la bacteria y el hospedero. Estudios recientes indican que se puede estimular la producción “in situ” de ácidos orgánicos en el ciego de las aves. Onrust y colaboradores (2015) indicaron que estimulando la colonización y crecimiento de bacterias productoras de butirato se puede optimizar la salud intestinal. Para estimular la producción de butirato se incluyen (Figura 5):

a) El uso de substratos prebióticos que son quebrados por las bacterias en moléculas pequeñas, las cuales son utilizadas por las productoras de butirato, un concepto llamado “alimentación cruzada”.

b) Xilooligosacáridos (XOS) son compuestos que pueden ser convertidos a lactato, el cual es metabolizado a butirato.

c) Bacterias productoras de ácido láctico pueden ser suplementadas para apoyar las reacciones de “alimentación cruzada”.

d) Suplementación directa de Clostridium productores de butirato, cepas de los grupos IV y XIVa, son futuras herramientas.

 

El butirato ha sido identificado como una sustancia que:

- Induce la expresión de genes de péptidos de defensa del hospedero (HDPs). Los HDPs constituyen un gran grupo de antimicrobianos naturales de amplio espectro y una importante primera línea de defensa.

- Aumenta la actividad antibacteriana de los monocitos del pollo contra Salmonella Enteritidis, con un impacto mínimo en la producción de citoquinas inflamatorias. - Disminuye la expresión de genes en la isla de patogenicidad I, especialmente asociada con la invasión.

- Disminuye la invasión de Salmonella Enteritidis a las células epiteliales.

- Mejora la inmunidad innata del hospedero y la resistencia a enfermedades.

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