Actualidad Avipecuaria
martes, 18 junio del 2019

Mg.Sc. Mayra Calagua

Mg. Nutrición

UNALM



Aditivos fitogenéticos en la nutrición avícola

Una mejora en el rendimiento animal da como resultado un mayor margen de beneficio para los productores y consumidores finales.

Aditivos fitogenéticos en la nutrición avícola
Junio 04/2019
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A medida que el número de consumidores en todo el mundo continúe creciendo y se produzcan cambios económicos en la mejora de los ingresos, la demanda de acceso a proteínas de calidad sin duda seguirá aumentando. Esto pondrá mayor énfasis en mejorar la eficiencia en la producción avícola. Para ello, se requerirá el desarrollo de tecnologías de aditivos alimentarios que no solo mejoren la salud intestinal y limiten las enfermedades, sino que también tengan un impacto favorable en el rendimiento del animal.

En los últimos años, han surgido algunos problemas que podrían afectar la eficiencia general de la producción avícola y las direcciones estratégicas de las industrias comerciales.

Por ejemplo, la necesidad de tener fuentes alternativas de cereales, debido a la disponibilidad limitada en países donde el maíz o la soya no son productos primarios o, al desvío de biocombustibles de cultivos como el maíz en Estados Unidos, la mayor conciencia sobre el bienestar animal que ha llevado a cambios regulatorios y de políticas (como las granjas de gallinas sin jaulas), o los cambios regulatorios para eliminar antimicrobianos y utilizar materias primas no tradicionales, han generado un interés renovado en explorar aditivos nutricionales alternativos que ayuden a mantener el rendimiento óptimo de las aves, mejorar la salud y reducir la aparición de patógenos transmitidos por los alimentos.

La tendencia en el uso de fitobióticos

Los antibióticos como promotores de crecimiento se han utilizado durante mucho tiempo para mejorar la eficiencia y el rendimiento en la alimentación, pero debido a sus diversos efectos secundarios, como la resistencia a los antibióticos, la destrucción de las bacterias beneficiosas en el intestino y la disbiosis, es necesario pensar en algunas alternativas.

Actualmente los fitogénicos están considerándose como una opción eficaz en el tema de prevención y tratamiento de diversas enfermedades; estos están compuestos principalmente de aceites esenciales, sustancias amargas y picantes, saponinas, flavonoides, mucílagos y taninos, que no solo tienen un efecto de estimulación sensorial, sino que también presentan una influencia positiva y potente sobre la fisiología de distintas especies a diferentes niveles, debido a los efectos sinérgicos de sus componentes.

Los aceites esenciales se consideran aditivos naturales, son menos tóxicos y están libres de residuos en comparación con los antibióticos. No contienen un valor nutritivo, ni de minerales o vitaminas, pero influyen positivamente en el rendimiento de los animales. Sus efectos se atribuyen a los ingredientes secundarios vegetales que no son relevantes para el metabolismo fundamental de la planta, pero que tienen un interés vital para la defensa frente a virus, bacterias, hongos o insectos. Son mezclas complejas de compuestos volátiles producidos por organismos vivos y aislados solo por medios físicos (prensado y destilación) de una planta completa o parte de una. La mayoría de los constituyentes de los aceites esenciales son terpenoides y fenilpropanoides; estos últimos son menos frecuentes y menos abundantes.

Algunos aceites representativos incluyen, el anís, orégano, canela, ajo, tomillo, pimienta negra y cúrcuma. Su actividad antimicrobiana se ha explorado en muchos ensayos in vitro e in vivo y se ha demostrado que el timol, eugenol y carvacrol tienen una alta actividad antimicrobiana contra bacterias patógenas con E. coli y Salmonella thypimurium, los cuales son factores de riesgos potenciales de infecciones entéricas.

Los efectos positivos de los aceites esenciales sobre la secreción de enzimas digestivas del páncreas y mucosa intestinal se han informado en muchos estudios en pollos de engorde, estos efectos fueron confirmados por el aumento de la digestibilidad de los nutrientes. Las especies de las familias de las apiáceas, como la alcaravea, el hinojo y la lamiácea (romero y menta) tienen propiedades antioxidantes. Otros compuestos de plantas apoyan una mejor digestibilidad al aumentar las secreciones digestivas como la bilis, el moco y la saliva, además de aumentar la actividad enzimática.

La composición química de los extractos de plantas es muy variada y con efectos diferentes, estas pueden tener efectos sinérgicos cuando se mezclan entre sí y también se pueden mezclar con otros aditivos ya que sus mecanismos de acción se complementan como con los ácidos orgánicos. Se ha demostrado que los extractos de plantas pueden modificar el sistema inmunológico, mejorando la eficacia de los granulocitos, los macrófagos y las células asesinas naturales, generando gran impacto en situaciones de estrés entérico.

Se sabe que los fitogenéticos tienen un rango de propiedades biológicamente activas que son beneficiosas en la producción avícola, incluyendo: efectos antioxidantes, antiinflamatorios, antimicrobianos (particularmente contra las bacterias Gram-positivas), mejoradores de la digestión y de la integridad intestinal.

1) Efecto antioxidante

La actividad antioxidante de los extractos vegetales, y más aún de los aceites esenciales, se atribuye a su potencial redox, a su composición química y principalmente a la presencia de fenoles. Algunas investigaciones sugieren que, la reducción en los valores de TBARS podría deberse a las propiedades antioxidantes individuales o combinadas de compuestos polifenólicos. Existe un consenso de que la actividad antioxidante de los flavonoides resulta de una combinación de sus propiedades quelantes de hierro y secuestradoras de radicales libres. Otros autores se refieren a la inhibición de oxidasas, evitando la generación de especies reactivas del oxígeno, así como de hidroperóxidos orgánicos. Además, pueden afectar beneficiosamente a algunas enzimas antioxidantes como la glutatión peroxidasa y la superóxido dismutasa, consecuentemente afectando el metabolismo de los lípidos.

La función antioxidante de los fitogenéticos puede afectar positivamente la estabilidad de la alimentación animal y aumentar la calidad y el tiempo de almacenamiento de los productos animales; existe una amplia gama de plantas y sus extractos que tienen funciones antioxidantes potenciales, especialmente aquellas derivadas de la familia de Labiatae, tales como el romero, el orégano y el tomillo.

2) Efecto antiinflamatorio

La inflamación es la respuesta del tejido vivo vascularizado a una lesión, puede ser causada por agentes biológicos, físicos o químicos; su objetivo es librar al organismo del agente causante del daño celular como microbios o toxinas, y de las consecuencias de este daño.

Se sabe desde hace mucho tiempo que existe una variada flora con reconocida actividad benéficas, y que estas plantas contienen flavonoides, compuestos polifenólicos con efectos antiinflamatorios.

Algunos aceites esenciales pueden actuar así; por ejemplo, el aceite esencial de manzanilla se ha usado tradicionalmente durante siglos como un medicamento antiinflamatorio para aliviar los síntomas asociados con eccemas, dermatitis y otras irritaciones pronunciadas.

Otros aceites esenciales (eucalipto, romero, lavanda) y otras plantas (pino, clavo, mirra) se han utilizado en formulaciones mixtas como agentes antiinflamatorios.

3) Efecto antimicrobiano

Los fitogénicos inhiben el crecimiento de las bacterias en el tracto digestivo: algunos actúan en la membrana bacteriana formando poros que alteran la estructura lipídica, afectando con ello a la membrana y a la permeabilidad externa de células bacterianas; estimulan el crecimiento de bacterias favorables, creando condiciones más eubióticas (balance de microflora benéfica) en el intestino, contribuyendo a la disminución de los desafíos intestinales, por ejemplo, el eugenol inhibe la Salmonella, la cúrcuma y el orégano controlan la coccidiosis. Además, favorecen la producción de mucus intestinal que reduce la adhesión de agentes patógenos.

4) Mejora en el proceso de digestión

Los extractos de plantas son capaces de modular la producción de quimioquinas y por lo tanto la respuesta inflamatoria. Como consecuencia de este efecto, se reduce el daño ocasionado en el epitelio intestinal y por lo tanto se optimizan los procesos de digestión y absorción de nutrientes. Al moderarse el daño, menos nutrientes serán utilizados en la movilización de células de defensa y en la reparación de tejidos, como consecuencia se obtiene una mejora en la conversión alimenticia.

Otros extractos mejoran la digestibilidad de todas las fracciones nutricionales por estímulo de las secreciones pancreáticas, incluso hay fitogénicos que modulan la producción de bilis para mejorar la digestión de lípidos, muy importante en dietas de preinicio, porque las lipasas en esta etapa no son tan efectivas.

5) Cuidado de la integridad intestinal

La integridad intestinal está relacionada con el revestimiento del intestino y su capacidad para realizar las funciones metabólicas: digestión secreción, absorción y transporte de nutrientes. Los cuadros patológicos que afectan principalmente a la producción animal en términos de pérdidas económicas son aquellas relacionadas a una inflamación intestinal, haciendo que su desempeño productivo disminuya. Prevenir esta inflamación (enteritis) es importante para proteger la integridad intestinal.

Cuando no se asegura esta integridad, los nutrientes y energía que normalmente se utilizarían para el crecimiento, mantenimiento y eficiencia productiva, son destinados para reparar el tejido del intestino.

Con el uso de fitogenéticos, la longitud de las vellosidades intestinales tiende a aumentar, mejorando así la superficie intestinal; además, la longitud de la cripta disminuye, favoreciendo una mejor absorción de nutrientes y con ellos asegurando un crecimiento más eficiente del animal. Se viene investigando el efecto de los fitogénicos sobre la expresión génica de proteínas de unión estrecha (ocludinas y claudinas).

Conclusión

Además de las ventajas para los animales y el medioambiente, debido a una mayor digestibilidad de los nutrientes y a una reducción de las emisiones como de amoníaco, metano y otros gases de efecto invernadero, los consumidores y productores también se beneficiarán por la mejora de los índices de conversión alimenticia de los animales, siendo potenciadores del rendimiento animal y por la mejora en la eficiencia de seguridad alimentaria humana, donde los consumidores se benefician de productos totalmente seguros y naturales dentro de la cadena alimentaria, evitando el riesgo de que se creen resistencias a los antibióticos.

Por lo tanto, una mejora en el rendimiento animal da como resultado un mayor margen de beneficio para los productores y consumidores finales.

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