Actualidad Avipecuaria
Saturday, 23 September del 2017

MV. Lucía Villarreal, MV. Mónica Rebatta

Área Técnica Laboratorios Biomont S.A.



Coccidiosis en aves: Consideraciones para controlar la enfermedad

La enfermedad frecuentemente es observada en aves criadas comercialmente, hay dos razones para ello: la replicación del parásito es autolimitante dado el número exacto de ciclos asexuales y, después de la infección, el hospedero desarrolla inmunidad protectora.

Coccidiosis en aves: Consideraciones para controlar la enfermedad
Septiembre 06/2017
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La coccidiosis es una enfermedad de importancia universal en la producción aviar. Los parásitos protozoarios del género Eimeria se multiplican en el tracto intestinal y causan daño tisular, resultando en la alteración de la alimentación y los procesos digestivos o la absorción de nutrientes, además de causar deshidratación, pérdida de sangre, pérdida de pigmentación de la piel, e incremento de la susceptibilidad a otras enfermedades. Como muchas enfermedades parasitarias, la coccidiosis es preferentemente una enfermedad de aves jóvenes ya que la inmunidad se desarrolla rápidamente después de la exposición y da protección contra posteriores brotes de la enfermedad. Infortunadamente, no existe inmunidad cruzada entre las diferentes especies de Eimeria en aves y posteriores brotes pueden ser el resultado de diferentes especies. El ciclo biológico directo y corto, y el alto potencial reproductivo de las coccidias en las aves de corral frecuentemente conducen a brotes severos de la enfermedad en pequeños lotes de traspatio o en modernos galpones comerciales, donde 15 mil a 30 mil pollos pueden ser criados en cama (McDougald y Fitz-Coy, 2013). 

Importancia económica

La coccidiosis es la principal causa de mortalidad, crecimiento sub-óptimo y conversión alimenticia deficiente en lotes inmaduros de aves a menos que sean implementadas medidas apropiadas. Se estima que el costo de los aditivos alimenticios anticoccidiales excede los $400 millones anualmente en todas las áreas del mundo que producen pollos (Shane, 2005). Es probable que la enfermedad se presente principalmente bajo condiciones de una alta densidad de animales sobre cama. Así, la coccidiosis es especialmente importante en las operaciones de crianza intensiva de pollos parrilleros. Aparte de causar enfermedad, las infecciones subclínicas causan un importante perjuicio en la conversión alimenticia, y ya que los costos de alimentación comprenden alrededor del 70% del costo de producir pollos parrilleros, el impacto económico de la coccidiosis es considerable (Trees, 2008).

Etiología 

La coccidiosis es un término general dado a la enfermedad causada por las lesiones y signos clínicos inducidos por Eimeria spp., un parásito protozoario intracelular obligado del phylum Apicomplexa que infecta y se replica dentro de las células epiteliales intestinales del hospedero (Gerhold, 2015). Las infecciones por Eimeria spp. son ubicuas y aparentemente lo único que limita su distribución es la distribución de sus hospederos. Hay siete especies importantes de Eimeria: E. brunetti, E. necatrix, E. tenella, E. acervulina, E. maxima, E. mitis y E. praecox. Todas parecen estar distribuidas a través de todo el mundo, E. acervulina y E. maxima son las más prevalentes, E. tenella es la más patógena (Trees, 2008). Sólo en Lima, actualmente se reportan cepas de campo de E. acervulina, E. maxima y E. tenella en pollos parrilleros criados en cama (Pérez, 2015).

Ciclo biológico y transmisión

El ciclo biológico de una Eimeria sp. típica comprende una fase parasitaria y una fase no parasitaria. En la etapa infectiva, un ooquiste esporulado es ingerido, y la acción de factores mecánicos y químicos en el intestino (sales biliares y tripsina) conduce a la liberación de los esporoquistes y luego los esporozoitos, en el lumen intestinal. Los esporozoitos invaden la mucosa, algunas veces pasando a todo lo largo del tracto alimenticio antes de hacerlo. Luego sigue una fase de crecimiento intracelular y multiplicación asexual con liberación periódica de merozoitos en el lumen intestinal. Después de una cantidad de fases esquizogónicas, determinadas principalmente por la especie involucrada, se desarrollan intracelularmente las formas sexuales o gametocitos (Trees, 2008).

Durante el proceso de formación del ooquiste, grandes gránulos intracitoplasmáticos aparecen periféricamente y eventualmente se juntan para formar la pared del ooquiste. Un importante rasgo es que este ciclo es bastante rápido, con un período prepatente de casi 4-5 días, que varía ligeramente con la especie, e involucra una multiplicación colosal. El grado varía con la especie, pero óptimamente, puede resultar en cientos, miles o hasta millones de ooquistes producidos de un ooquiste ingerido. Los ooquistes son diseminados en las heces del hospedero y una vez fuera del mismo, experimentan la esporulación. El ooquiste esporulado es la etapa infectiva del ciclo biológico. Después de la ingestión por otra ave, el ooquiste esporulado se rompe, liberando los esporozoitos, que infectan las células epiteliales intestinales del hospedero (Figura 1) (Trees, 2008; Gerhold, 2015). 

Los pollitos recuperados pero infectados diseminan los ooquistes que representan un problema en las operaciones multi-edad. Los ooquistes pueden ser transmitidos mecánicamente en la ropa y el calzado del personal, equipo contaminado, o en algunos casos, por el viento que disemina polvo y cama en cortas distancias desde los galpones contaminados (Shane, 2005). 

La esporulación del ooquiste requiere tres condiciones: calor, humedad y oxígeno. Bajo condiciones óptimas, alrededor de 25-30°C, esto toma uno a dos días. Los ooquistes esporulados, protegidos por la gruesa pared del ooquiste, son resistentes a un amplio rango de condiciones ambientales normales y la habilidad de al menos algunos para sobrevivir por meses o años es un factor clave en la epidemiología de las infecciones por coccidias. Temperaturas sobre 56°C y debajo del punto de congelación son letales, así como la desecación, pero los ooquistes son capaces de tolerar la mayoría de desinfectantes. Sólo componentes de bajo peso molecular tales como el amonio y el bromuro de metilo, eliminan efectivamente los ooquistes y, por lo tanto, estos gases son utilizados para descontaminar instalaciones experimentales. Bajo condiciones prácticas en granja, es más común utilizar de forma particular productos que liberan amonio de una manera controlada (Trees, 2008).     

Factores de riesgo

Aunque la coccidiosis ha sido reportada en aves de traspatio, la enfermedad frecuentemente es observada en aves criadas comercialmente. Hay dos razones para esto: la replicación del parásito es autolimitante dado el número exacto de ciclos asexuales y, después de la infección, el hospedero desarrolla inmunidad protectora. La enfermedad ocurre más frecuentemente en animales sin experiencia inmunológica o en animales que están estresados o hacinados, lo cual puede resultar en infecciones abrumadoras (Gerhold, 2015).

La severidad de la enfermedad es dependiente de la especie de Eimeria y el tamaño de la dosis infectante de ooquistes. Bajo condiciones de granja, es imposible producir un ambiente libre de coccidias. Los ooquistes permanecerán en las instalaciones que albergaron lotes previos y también serán llevados por las personas o posiblemente por animales vertebrados e invertebrados. Cualquiera sea la fuente, los pollos introducidos a estas instalaciones rápidamente llegarán a ser infectados. Debido al corto período prepatente del parásito y su alto potencial biótico, la cantidad de ooquistes en la cama aumenta rápidamente (Fitz-Coy, 2012).

Una interacción dinámica resulta entre la adquisición de la inmunidad del lote por infección leve y continua, y la amplificación de la población parasitaria. Usualmente, la inmunidad puede ser adquirida sin que ocurra enfermedad clínica, la producción de ooquistes se reducirá y las poblaciones de ooquistes en la cama caerán rápidamente. Sin embargo, si el balance es alterado por factores que favorecen la sobrevivencia del parásito, tal como un alto grado inicial de contaminación ambiental y/o condiciones ideales de esporulación, cantidades patógenas de ooquistes infectivos serán ingeridas por aves sin inmunidad y se desarrollará la enfermedad. En los pollos criados en cama, esto ocurre típicamente a las 3-6 semanas de edad, pero puede ocurrir en aves mayores, especialmente con ciertas especies, por ejemplo E. necatrix, o bajo condiciones en las cuales la inmunidad ha sido menguada o nunca se desarrolló completamente. Además, ciertos anticoccidiales son tan efectivos en prevenir la infección que ellos inhiben la adquisición de inmunidad. Así, después del período de retiro del fármaco, las aves pueden ser completamente susceptibles a una edad que se espera deberían ser normalmente inmunes (Trees, 2008).   

En conclusión, los principales factores que contribuyen a los brotes de coccidiosis clínica incluyen: un contenido de humedad de la cama excediendo el 30% debido al ingreso de lluvia, fugas de agua u otros motivos; inmunosupresión por enfermedades tales como enfermedad bursal infecciosa, enfermedad de Marek, micotoxinas; inclusión sub-óptima de anticoccidiales o distribución incompleta (mezclado deficiente) en el alimento; estrés ambiental y de manejo tal como hacinamiento, sistemas de alimentación inoperativos, ventilación inadecuada (Figura 2) (Shane, 2005). 

Signos clínicos

La coccidiosis generalmente es de presentación aguda y está caracterizada por depresión, plumaje erizado, diarrea, posiblemente sanguinolenta, y pérdida de peso. Puede ocurrir una mortalidad significativa en los lotes no tratados. Las lesiones y los signos clínicos producidos por los parásitos están en función de la cantidad de ooquistes ingeridos, el estado inmune y edad del hospedero, el sitio de infección, las infecciones coexistentes y otros factores (Gerhold, 2015). 

Es probable que en el duodeno sólo E. acervulina cause lesiones. Estas son característicamente lesiones lineales irregulares, blancas, como rayas de cebra. En el intestino medio, E. necatrix causa lesiones blancas y rojas focales con hinchazón de las paredes intestinales y presentación de disentería. E. maxima causa lesiones hemorrágicas focales discretas, es altamente inmunogénica y la inmunidad del lote será rápidamente establecida después de la infección. En la última parte del intestino, E. brunetti causa lesiones hemorrágicas. Las aves infectadas con E. tenella muestran palidez de la cresta y barbillas, y excrementos cecales teñidos de sangre. Esta eimeria causa lesiones hemorrágicas cecales acompañadas por hemorragia en el lumen cecal y disentería. Con E. tenella y E. necatrix puede haber hemorragia masiva hacia el intestino y alta mortalidad (Shane, 2005; Trees, 2008; Fitz-Coy, 2012). 

En las aves de combate las coccidias frecuentemente son más prolíficas que aquellas en los pollos y pavos, y pueden alcanzar cantidades entre 600,000 a 2,000,000 de ooquistes producidos por ingestión de un ooquiste, incrementando con esto la contaminación ambiental (Gerhold, 2015). Es importante tener en cuenta a esta clase de aves en los programas de desparasitación. 

Diagnóstico

Los ooquistes pueden ser fácilmente visualizados en flotaciones fecales o raspados intestinales de las regiones afectadas. La examinación microscópica revela ooquistes. Además, para confirmar el diagnóstico en una operación comercial deben ser remitidas las siguientes muestras a un laboratorio: intestino de un ave afectada, preservado en dicromato de potasio al 5% para cultivo e identificación de Eimeria sp.; intestino mostrando lesiones macroscópicas en formol al 10% para examinación histológica; muestras representativas de alimento para el análisis del anticoccidial y muestras de cama para el conteo de ooquistes (Shane, 2005; Gerhold, 2015).

Tratamiento 

El desarrollo de quimioterapia efectiva contra las coccidias fue un hito principal en la evolución de la industria aviar y sin el uso de estos componentes anticoccidiales la industria de pollos parrilleros como la conocemos, no existiría. Los componentes anticoccidiales generalmente se clasifican en una de dos categorías. La primera es la de los ionóforos de poliéter, los cuales alteran las concentraciones intra y extracelulares apropiadas de varios cationes, conduciendo a una disfunción celular en el parásito. El segundo grupo incluye los componentes que causan una reacción enzimática. Los ionóforos generalmente tienen menores tasas de desarrollo de resistencia en comparación a los fármacos de reacción enzimática y frecuentemente permiten un disminuido nivel de ciclicidad de las coccidias en el hospedero, conduciendo al desarrollo de la inmunidad (Gerhold, 2015).

A pesar del continuo tratamiento profiláctico en el alimento de los pollos parrilleros, ocasionalmente es necesario aplicar un fármaco en el agua de bebida para tratar la coccidiosis. Sin embargo, el rango de fármacos para la terapia en el agua de bebida está limitado a las sulfonamidas, amprolio y toltrazuril (Laczay et al., 1995). En tratamiento común es la administración de una solución de amprolio al 0.024% del ingrediente activo en el agua de bebida por 3-5 días. Sin embargo, debido al continuo uso del amprolio, la resistencia ha sido reportada en numerosas especies, incluyendo la codorniz. También ha sido hallado que la narasina y el nicarbazin son tóxicos en los pavos y no deben ser utilizados en esta especie (Gerhold, 2015). Las sulfonamidas también son utilizadas como tratamiento: sulfametazina al 0.1% por 2 días, 0.05% por 4 días o combinaciones comerciales de otras sulfas, en el agua de bebida. Por otro lado, la administración de vitamina A dispersable y suplementos de vitamina K en el agua puede aumentar la recuperación (Shane, 2005).

Toltrazuril es un fármaco triazinon de amplio espectro anticoccidial y antiprotozoario. Es activo contra los estadios asexuales de las coccidias al inhibir la división nuclear de los esquizontes y microgamontes y evitar la formación de cuerpos de pared de los macrogamontes. Tiene una excelente actividad preventiva al ser administrado en agua a razón de 25 ppm, también es efectivo en el tratamiento de brotes de coccidiosis. Los estudios experimentales demuestran que la actividad es buena si el agente se administra de 5 a 20 mg/kg. Toltrazuril ha sido utilizado con eficacia en programas antiparasitarios de tratamientos intermitentes (Sumano y Gutiérrez, 2010). Toltrazuril es considerado el fármaco de elección para la terapia de coccidiosis y es aplicado vía el agua de bebida para la prevención o metafilaxia (Thabet et al., 2017).

Laczay et al. (1995) probaron que el toltrazuril es altamente eficaz al prevenir la mortalidad y disminuir la pérdida de peso debido a la coccidiosis. Además, redujo las lesiones causadas por los parásitos cuando el tratamiento se administró antes de la presentación de la enfermedad en pollos parrilleros criados ya sea en batería o en piso. Más tarde, Ramadan et al. (1997) demostraron que toltrazuril fue altamente eficaz en el tratamiento de pollos parrilleros infestados con E. tenella. Además, el tratamiento mejoró la ganancia de peso corporal y el porcentaje de supervivencia en comparación a pollos no medicados. Las lesiones intestinales, el score fecal y de ooquistes, y la diseminación de ooquistes en las heces estuvieron significativamente reducidos con el uso de toltrazuril. También hallaron que toltrazuril brindo una mejor protección cuando se comparó con halofuginona.

En la última década, Mathis et al. (2004) condujeron un estudio para determinar el momento apropiado para administrar toltrazuril para el control de coccidiosis en pollos parrilleros. Ellos contaminaron camas con cepas de campo de E. acervulina, E. maxima y E. tenella y expusieron pollos parrilleros a estas camas. Luego administraron toltrazuril a todas las aves con un esquema de 2 días de tratamiento en el agua de bebida, utilizando los siguientes protocolos: días consecutivos 2-3, 6-7, 10-11 y 14-15, a una dosis de 7 mg/kg de p.v. Todos los tratamientos con toltrazuril, excepto el esquema 2-3 proporcionaron un buen control de la coccidiosis. La ausencia de coccidiosis clínica durante el período de crianza junto con conteos moderados de ooquistes y pocas lesiones, indicaron que se estableció de forma normal la inmunidad a la coccidiosis. Por lo tanto, ellos concluyeron que el toltrazuril como un único anticcocidial por dos días consecutivos en el agua de bebida entre los días 10 y 14 sería el mejor momento para un buen control de la coccidiosis permitiendo un excelente desempeño de la inmunidad.

Manejo para el control y la prevención

Los procedimientos de manejo que limitan la saturación de la cama con ooquistes incluyen: instalación y manejo apropiados de los sistemas de dispensación de agua. Los bebederos tipo niple reducen la fuga de agua hacia la cama en comparación con los bebederos tipo campana y tipo copa; tasa de ventilación aceptable; mantener la densidad de lote recomendada y proporcionar un adecuado espacio de comedero (Shane, 2005).

Hay que tener en cuenta que las infecciones subclínicas de coccidias pueden predisponer a las aves a otras enfermedades parasitarias o bacterianas incluyendo Clostridium spp., así que el control apropiado de las coccidias es importante para la salud total del lote. Por otra parte, la prevención de la coccidiosis de traspatio puede ser ejecutada removiendo las heces de las aves y limitando la mezcla de aves jóvenes y mayores (Gerhold, 2015).

En nuestro país se han realizado diversos estudios para determinar la presencia de coccidiosis en las crianzas comerciales de pollos. Caiña et al. (2001) tomaron muestras de cama de 5 granjas ubicadas en las zonas de Huaral, Huacho y Ventanilla, hallando que las camas estaban contaminadas y que había presencia de coccidias en las camas, aunque la enfermedad permanecía de forma subclínica debido al buen manejo, bioseguridad y programas antiparasitarios de las granjas.  

Igualmente, Salinas et al. (2001) revisando la cama de granjas ubicadas en diferentes partes de Lima, determinaron que se presentan diferentes grados de contaminación de ooquistes en la cama de aves y que el máximo nivel de concentración se obtuvo entre los 28 y 42 días de edad de las aves. Además, las aves analizadas de estas granjas presentaron lesiones microscópicas en grados variables, mientras que sólo un 7.7% y 4.3% presentaron lesiones macroscópicas a los 28 y 35 días de edad, respectivamente, reflejando la presencia constante de coccidiosis subclínica en las granjas de crianza de pollos parrilleros.  

TOLCOCX

Tolcocx está indicado para el tratamiento, prevención y control de las infestaciones causadas por coccidias (Eimeria sp., Isospora suis) que afectan a las aves, porcinos y bovinos. Tiene incluida la vitamina K3, la cual promueve la coagulación sanguínea a través de la regulación y mantenimiento de la formación de protrombina, permitiendo así una pronta recuperación de las lesiones intestinales asociadas a la coccidiosis. 

Componentes

Toltrazuril. Actúa sobre los estadios sexual y asexual de las coccidias al inhibir la división nuclear de los esquizontes, microgamontes, así como la formación de la pared del macrogamonte. Además, produce anormalidades en el aparato de Golgi, retículo endoplasmático, espacio perinuclear y reduce algunas enzimas implicadas en la respiración de las coccidias. 

Vitamina K3. Es un cofactor esencial para la activación (carboxilación) de los factores II (protrombina), VII (proconvertina), IX (tromboplastina) y X (factor de Stuart) de la cascada de coagulación, que a su vez son precursores necesarios para la conversión de protrombina en trombina. Es por ello que ha sido utilizada en el tratamiento de hemorragias asociadas a coccidiosis.

Vía de administración y dosis

Se administra por vía oral y la dosis por especie es:

• Aves: 1 mL por cada 2 litros de agua de bebida (7 mg/kg de toltrazuril y 0.5 mg/kg de vitamina K3).

• Porcinos: 1 mL por cada 2.5 kg de p.v. (20 mg/kg de toltrazuril y 2 mg/kg de vitamina K3).

• Bovinos: 3 mL por cada 10 kg de p.v. (15 mg/kg de toltrazuril y 1.5 mg/kg de vitamina K3).

Bibliografía

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