Actualidad Avipecuaria
Friday, 24 November del 2017

Ing. Óscar Briceño Pérez

Consultor en Producción de Aves



Consumo de energía y producción en la calidad de los huevos como consecuencia del estrés calórico

La mayor parte de la producción de huevos en nuestro país se lleva a cabo en galpones abiertos con variados diseños de construcción, empleándose techos de distinta calidad, así como pisos de tierra, a veces sin nivelar, y con crianza en jaulas de diversos tipos o en el piso.

Consumo de energía y producción en la calidad de los huevos como consecuencia del estrés calórico
Diciembre 14/2016
Lima - Perú
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Introducción

El estrés en las aves es un mecanismo de defensa animal y corresponde a una interacción entre el individuo y su medio ambiente, sean externas (combinaciones de temperatura, luz, humedad) o internas (enfermedades, parásitos, etc.). El ave debe mantener la homeostasis frente a estas variables ante los agentes estresores y su severidad.

Para Hans Selye, uno de los pioneros en el estudio del estrés, este término describe un mecanismo de defensa animal y el estímulo del estresor como cualquier situación que induce a respuestas defensivas, es decir, el estrés corresponde a una interacción entre el individuo y su medio ambiente. El éxito de las aves para mantener la homeostasis frente a estas variables depende de la habilidad fisiológica del ave en responder a los agentes estresores, así como de la severidad de los mismos.

Según Furlan, R.L y D.E. de Faria (FCAV/UNESP.Jabotical, Brasil), se producen tres respuestas:

La circulación periférica de sangre se incrementa de dos a cuatro veces en la piel, tracto respiratorio superior, cresta y barbillas; y en consecuencia, se reduce el flujo de sangre hacia el hígado, intestino y riñones, lo que ocasiona menores ganancias de peso y alta conversión alimenticia, debido a la mala digestión y asimilación de nutrientes.

Las aves inician el jadeo, incrementando la tasa respiratoria y ritmo cardíaco. Se aglomeran y buscan acercarse a los bebederos y ventiladores, y estar en contacto con la cama. Se produce enteritis. El consumo de agua se incrementa entre 1.2 a 3.2 dos veces, ya que en el estrés calórico la pérdida de agua es más de 60% a través de la orina e incremento de la respiración, lo que ocasiona la deshidratación (disminución del nivel de fluido extracelular, disminución del volumen de la sangre y presión sanguínea e incremento de la osmolalidad). El organismo del ave reacciona ante estos cambios liberando renina de las células del riñón para incrementar la sed. La hormona antidiurética (vasopresina) se libera de la pituitaria, que reduce la salida de la orina, incrementando la reabsorción del agua en los túbulos renales. Un balance negativo de agua previene el enfriamiento del ave y, en consecuencia, se incrementa la temperatura corporal del ave.

Hay dos tipos de respuesta al estrés:

Específica, que se manifiesta incrementando su temperatura corporal, la frecuencia respiratoria, y se produce vasodilatación en sus músculos esqueléticos para mayor disipación del calor y reducción de la temperatura corporal.

Inespecífica, cuando el ave, independientemente del estímulo ambiental, responde de manera generalizada activando varios sistemas de su organismo. Activación del sistema nervioso simpático liberando epinefrina (adrenalina) y norepinefrina (noradrenalina), que afectan funciones corporales. Mediante actividad de síntesis y liberación de hormonas que aumentan o disminuyen el metabolismo.

¿Qué factores están involucrados?

• El tiempo de exposición al estrés calórico.

• La humedad ambiental.

• Tipo genético de ave.

• Sistema de crianza.

El estrés por calor como consecuencia climática de la presencia del fenómeno El Niño, se presenta en el mundo en forma cíclica y cada vez con más frecuencia; y se caracteriza por la llegada de aguas cálidas a nuestra costa. Cuando se habla de este fenómeno debe indicarse que este no se manifiesta de la misma manera en todo el país. En el norte el problema es más intenso; la zona central es más atenuada; y la zona sur es la menos afectada en cuanto a la elevación de temperatura ambiental y condiciones de precipitación pluvial, por lo que las soluciones que se planteen para combatir este problema tienen que estar en función al medio ambiente donde se esté trabajando.

Como corolario de este fenómeno climático la productividad de las aves declina. También debe tenerse presente que las condiciones de alojamiento (galpones) de las aves son diferentes sobre todo en postura. La cantidad de galpones automáticos con control ambiental que existen en nuestro país se está incrementando, pero a un ritmo pequeño, debido a la gran inversión que debe efectuarse y que podría estar entre un 6 o 7 por ciento del total de galpones. Mientras tanto, la mayor parte de la producción de huevos en nuestro país se lleva a cabo en galpones abiertos con variados diseños de construcción, empleándose techos de distinta calidad, así como pisos de tierra, a veces sin nivelar, y con crianza en jaulas de diversos tipos o en el piso. Muchos galpones tienen techo de arpillera y color negro; algunas veces pintados de blanco para atenuar la concentración de calor sin llegar a ser eficiente. Asimismo, galpones mal orientados que originan inadecuada ventilación y concentración de calor.

Bajo estas condiciones de crianza, la capacidad genética potencial de producción de huevos no se manifiesta a cabalidad, por lo que se obtienen resultados muy variables en la productividad; mas aun, cuando hay la presencia de El Niño, el problema se agrava.

En un verano normal hay una producción de huevos deficitaria de entre dos a cuatro por ciento. Si se toma en cuenta que la temperatura será más intensa a consecuencia del calentamiento global y de la presencia de El Niño, se espera que la productividad sea menor ocasionando ingentes pérdidas económicas y menor oferta de huevos al mercado, y con un costo de producción de huevos mayor. Si -por la ley de la oferta y la demanda-, el precio debería incrementarse; pero, por el contrario, el precio del huevo en el verano baja como consecuencia de un menor consumo por los habitantes. Si el precio y la producción bajan, no se puede hacer una pausa, sino que se deben plantear alternativas de crianza óptimas para atenuar los problemas de menor productividad, como consecuencia de la alta temperatura y condiciones adversas de crianza.

Aproximadamente, entre el 70% a 85% de la crianza de aves de postura en nuestro país es realizada en jaulas. ¿Qué pasará en un futuro cercano cuando se prohíba el uso de jaulas?, como ya es una realidad en Europa y también en otros países.

Por lo tanto, ante este panorama se debe programar soluciones a largo plazo, como ir reemplazando los galpones actuales por otros que ofrezcan a las aves mayor confort para su alojamiento. Debe pensarse que las soluciones a tomar no son únicas, y que deben estar basadas en las experiencias de muchas personas y en función a la región donde se efectúa la crianza.

Condiciones adecuadas para la crianza de aves

En forma resumida, se describen algunas condiciones que se deben considerar para que la productividad de las gallinas sea eficiente.

Zona de confort o termoneutral

Entre los 19 y 27 grados centígrados (°C) hay una temperatura termoneutral. Si la temperatura es menor que el límite inferior, el consumo de alimento será mayor; y cuando está fuera del límite superior, el consumo de alimento declina. Este mecanismo permite ayudar al ave a mantener la temperatura corporal.

En el siguiente gráfico, la parte sombreada representa la cantidad de energía que se necesita para producción. Dentro de esa zona hay más cantidad de energía para que el ave se desempeñe bien y sea más productiva. Pero, conforme la temperatura aumenta, el consumo energético disminuye y la energía de mantenimiento va disminuyendo. Un ave necesita entre 290 y 300 kcal de energía metabolizable al día. Se tiene que tener en cuenta que un ave de dos kilogramos de peso produce de 10 a 15 watts de calor y evapora 0.5 g de agua/hora/ave.

 

El siguiente gráfico indica la cantidad de energía que se necesita para producir huevos. Entonces, conforme aumenta la temperatura, se usarán las reservas corporales.

Estrategias para atenuar el efecto negativo de la producción de calor como consecuencia del incremento calórico:

• Disminuir tanto como sea posible el nivel de proteína bruta, por lo que debe formularse sin un mínimo de proteína como restricción. Las proteínas producen la mayor cantidad de calor cuando son metabolizadas.

• Emplear aminoácidos sintéticos para tener un menor nivel de proteína.

• Mantener la proteína ideal tanto como sea posible, sin que haya excesos.

• Tener presente la relación Lis:Arg.

• Si es posible, emplear metionina líquida en lugar de DL metionina, ya que está demostrado su efecto positivo en este sentido.

• La betaina (de 0.5 a 1 g/ton) ayuda a mantener el balance hídrico en las células contra la gradiente celular osmótica. Los electrolitos tienen acción similar y son mejor suministrarlos mediante el agua.

• Reemplazar tanto como sea posible la energía de los carbohidratos por grasa o aceite, pero teniendo presente la calidad del aceite (menor a 20% de ácidos grasos libres en el aceite). Las grasas o aceites producen el menor incremento calórico cuando se metabolizan a diferencia de los carbohidratos.

• Agregar vitamina A, D, E y complejo B.

• Agregar vitamina C, mejor en agua que en alimento, para mejorar la producción de huevos y calidad de cáscara. En climas calurosos, hay inmunodepresión y se libera corticosteroides por las adrenales, disminuyendo la vitamina C del plasma y reduciendo los linfocitos. Debido al estrés calórico, la síntesis de la vitamina C por el ave no satisface sus necesidades. El ave sintetiza la vitamina C a partir de la glucosa. Forma la d- glucurona lactona, luego Lgulona ɤ lactona, 3-ceto-L-gulona ɤ y L-ácido ascórbico (vitamina C). La vitamina C existe en dos formas: reducida (I- ácido ascórbico) y oxidada (I-dehidro ácido ascórbico). Cuando la vitamina C se oxida, se forma el ácido dicetogulónico y pierde su actividad.

• Si se emplea ventiladores deberá tener de 50 a 90 cm de diámetro. Eje longitudinal de 10 a 12 m y a una altura del piso de 1.50 m.

• El empleo de nebulizadores puede ayudar a disminuir la temperatura interna del galpón, pero debe tenerse en cuenta el aumento de la humedad por la adición de agua, ya que por cada grado Celsius disminuido por la evaporación del agua, la humedad relativa se incrementa en 4% a 5%. El enfriamiento por evaporación de agua sin movimiento de aire no disminuye el estrés calórico (Fairchild, Brian, University of Georgia). El cuadro siguiente muestra el efecto de nebulizadores:

• El problema principal de calor en las aves de postura es que, al afectarse el consumo del alimento, el consumo de energía ingerido disminuye y la producción de huevos decae. La calidad de la cáscara se afecta, porque el ave debe perder calor y lo obtiene incrementando su frecuencia respiratoria para disminuir su temperatura corporal. Esto hace que el ave pierda anhídrido carbónico, lo que afecta a su vez la producción de carbonato de calcio para la formación de la cáscara del huevo. En el riñón se producirá una acidosis y la gallina puede morir. Por esta razón, el HCO3Na es útil para ponedoras, debido a que el jadeo impacta el balance ácido base y disminuye el ion HCO3 para formación de CaCO3 para la cáscara.

• Suministrar solución de glucosa al 4 por ciento en agua para aliviar viscosidad de la sangre y la osmolaridad. (PSc. 77:644-647)

En situaciones donde las aves jadean durante periodos muy largos se produce un desequilibrio de electrolitos. Esto puede causar situaciones en donde el ave entrará en un estado de acidosis que se produce al disminuir ligeramente el pH de la sangre, que si no es corregida puede llevar a la muerte del ave (Brian Fairchild, University of Georgia).

La pérdida continua de anhídrido carbónico debido al jadeo continuo (hiperventilación) ocasiona un incremento del pH de la sangre (alcaloidosis). Los riñones responden para restaurar el balance ácido-base mediante el intercambio renal de bicarbonato con el ion cloro, que a su vez incrementa la excreción de bicarbonatos en la orina y la retención del cloro en el plasma, provocando una acidosis sistémica y posterior muerte de las aves por shock por acidosis (Balnave, D. P.Sc. 83:5-14, 2004).

En estrés calórico suplementando, la ración con cloruro de amonio (NH4Cl) (0.3-1%) más bicarbonato de sodio (1-2%) es muy útil, desde que el cloruro de amonio reduce el pH de la sangre y el bicarbonato de sodio previene la acidosis excesiva.

Los iones monovalentes Na, K, Cl son claves para el balance ácido-base, debido a que tienen mayor permeabilidad y menor absorción que los iones divalentes (Ca y Mg).

Calidad de los huevos: disminución del tamaño, del espesor de la cáscara, de la pigmentación de la cáscara, yema, unidades Haugh; incrementa la fragilidad y los huevos rotos, contenido de cenizas (metabolismo del Ca afectado).

Efectos del estrés calórico y algunas medidas para atenuar:

• La reducción del consumo de alimento es uno de los primeros signos de estrés calórico, por lo tanto, hay que suministrar el alimento en las horas más frías del día. Concentrar los nutrientes del alimento en función del menor consumo (Temin y col. 2000, PSc. 79:312-317).

• Incremento del calor. • Incremento del consumo de agua: relación de 1:2 a 1:5. Proporcionar agua lo más fría posible, haciendo correr el agua de los conductos para que haya agua más fresca para el ave.

• Evitar que la humedad relativa del galpón aumente, pues aumentará la sensación térmica del ave (Czarick, M y B. Fairchild, 2009, University of Georgia).

• Asegurar el consumo de aminoácidos, vitaminas y minerales (incrementar) debido al menor consumo de alimentos.

• Uso de grasa y aceites, en reemplazo de menos carbohidratos.

• Uso de suplementos especiales, vitamina C, betaína, cloruro de potasio, bicarbonato, etc.

• Cuando la temperatura ambiental se incrementa en 1 °C por encima de los 23 °C, el peso del huevo disminuye de 0.5% a 1% (0.5 g).

• Es importante limitar el fósforo (0.3% – 0.4%). Los fosfatos de calcio (que pueden contener vanadio) disminuyen el color de la cáscara.

• Proteger la incidencia de los rayos solares sobre los tanques de agua, tuberías de conducción proporcionando un aislamiento eficiente.

El ave por encontrarse encima del límite máximo de termoneutralidad: disminuye el consumo del alimento, y como consecuencia, ingiere menos nutrientes. La energía es un componente importante de esta menor ingesta; el ave debe consumir diariamente 290 kcal de EM.

Doscientas ochenta kcal/día a 290 kcal/ día es lo que necesita una gallina para una óptima producción: de este total, 70 kcal son necesarias para producir huevos (24%); 116 kcal para mantenimiento (41.4%); 1 a 15 g/ día de ganancia de peso. Por consumo de 10 kcal adicionales, el peso del huevo aumenta (0.96%); 100 kcal adicionales/día disminuye el consumo (1.3%). Si se aumenta la energía de 2,750 a 2,850 kcal (3.6%) el consumo se reduce en 1.3 por ciento.

Ante la menor ingesta calórica el tamaño del huevo disminuye, así como la producción de huevos. Ante el aumento de temperatura ambiental (sensación térmica), el ave trata de evitar el incremento de su temperatura corporal, por lo que inicia el ʽʽjadeoʼʼ con la consiguiente producción de alcalosis, lo cual afecta la calidad de los huevos producidos.

En el siguiente cuadro, se muestra el efecto sobre el estrés calórico y la influencia del agregado de sales minerales en el agua de bebida sobre algunos parámetros de la producción de huevos. El estrés calórico incrementa la excreción urinaria de sales de potasio, zinc y molibdeno, y hay un incremento en la excreción, en heces de Ca, Mn, Se y Cu. La retención de Mg y P se reduce debido a la combinación de la excreción de orina y heces. Hay fuerte evidencia que las sales de potasio son superiores a las sales de sodio para combatir el estrés calórico.

1 Control; 2 Mezcla mineral 1 (0.185% en el agua de bebida); 3 Mezcla mineral (0.37% en el agua de bebida); 4 Eficiencia alimenticia = kilogramos de huevos producidos ÷ kilogramos de alimento consumido; 5 Cambio de peso corporal = Pérdida o ganancia de peso durante el periodo experimental.

Fuente: Teeter, R.G. y A. Beker. Physiological and metabolic response to heat stress. Oklahoma State University.

Cuando se presenta el estrés calórico, la circulación periférica de sangre aumenta de dos a cuatro veces en la piel, el tracto respiratorio superior, músculos abdominales, cresta y barbilla. La sangre fluye al hígado y se reduce hacia los riñones. Se inicia el jadeo (aumento de la frecuencia respiratoria y del corazón). Estas tres respuestas ayudan a la pérdida sensible de calor.

Mayor consumo de agua: mayor cantidad de agua en heces, mayor humedad relativa en el galpón y menor eficiencia para atenuar las altas temperaturas. Si la temperatura ambiente aumenta: se reduce el consumo de alimento de 1.1% a 1.6% por grado Celsius; hay menor actividad física del ave y copula menos veces. La tolerancia al calor aumenta con el ayuno.

Bibliografía

Para mayor información sobre las referencias bibliográficas contactarse al correo del autor: oscarbri@gmail.com

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