Sunday, 28 May del 2017

Ing. Marcial Cumpa Gavidia M.Sc. MBA

Profesor Principal UNALM

Ing. Zootecnista – UNALM
Mg.Sc. Prod.
Mg.Sc. Adm.



Efecto de la adición de Hipoclorito de Calcio o Peróxido de Hidrógeno en el agua de bebida sobre el rendimiento productivo de pollos de carne (Parte I)

Las aves criadas en granjas donde el agua está contaminada son casi siempre de calidad inferior. Cuando se elimina la contaminación del agua, generalmente se obtienen buenos parámetros productivos y se mejora la calidad del producto.

Efecto de la adición de Hipoclorito de Calcio o Peróxido de Hidrógeno en el agua de bebida sobre el rendimiento productivo de pollos de carne (Parte I)
Abril 21/2017
Lima - Perú
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En la industria pecuaria de nuestra costa peruana se emplea principalmente agua extraída de pozos, la cual es transportada en camiones cisternas a las diferentes granjas de aves y otros centros de producción ganadera. En muchos casos, la fuente de agua puede ser de buena calidad, pero esta se pierde por mal almacenamiento o por contaminación con aves silvestres, roedores, insectos u otros animales; y también más fácilmente, contaminado por el aire. De igual forma, se puede perder la calidad debido a los sistemas de tuberías empleados, donde pueden estar presentes residuos de minerales y microorganismos como E. coli y Salmonella. El agua de bebida debe ser de calidad, limpia y fresca. Las aves criadas en granjas donde el agua está contaminada son casi siempre de calidad inferior. Cuando se elimina la contaminación del agua, generalmente se obtienen buenos parámetros productivos y se mejora la calidad del producto.
 
La actividad de un sanitizante debe ser de amplio espectro frente a los gérmenes que desafían la salud animal, es decir, que el sanitizante debe eliminar todo tipo de microorganismos. La clorinación del agua es un método de desinfección mediante el cual se asegura la inocuidad microbiológica en el agua de bebida, causando la muerte de la mayoría de los microorganismos en 30 minutos. El cloro puede añadirse al agua de bebida en forma de una solución de hipoclorito de sodio o calcio, pero al reaccionar con materiales orgánicos se consume.
 
La sanitización con cloro es un método muy eficiente para destruir o inactivar bacterias. La bacteria Escherichia coli es más resistente al cloro que otras bacterias tales como Shigella, Salmonella, Vibrio Cholerae y la mayoría de las bacterias intestinales, por lo tanto es un buen indicador de la calidad del agua desde el punto de vista bacteriológico. Según Solsona (2006), al emplear hipoclorito de calcio en desinfección del agua de bebida para aves, el nivel mínimo residual de cloro libre debe ser 0.5 ppm y el nivel máximo 5 ppm; éste último basado en razones sanitarias debido a que afecta el sabor y olor del agua limitando su consumo. Se recomienda de manera general que siempre debe haber entre 2 a 3 ppm de cloro libre en el último bebedero.
 
 
El uso de peróxido de hidrógeno no altera el pH del agua, mejora la solubilidad y estabilidad de los medicamentos que se utilizan vía agua de bebida en las explotaciones avícolas, además no proporciona olores ni sabores anómalos al agua. El peróxido de hidrógeno es un agente oxidante más poderoso que el cloro y se descompone en oxígeno y agua. El oxígeno residual presente en el agua después de la reacción de oxidación ayuda a prevenir futuras producciones de sulfuros y otros indeseables contaminantes producidos por bacterias anaeróbicas. Sánchez y col. (2006) indican que la actividad sanitizante del peróxido de hidrógeno permite inhibir el desenquistamiento de ooquistes de Eimeria.
 
Penz (2004) utilizando una concentración de 2 a 3 ppm de cloro libre disponible en el agua de bebida de pollos de carne concluyó que el agua clorinada genera una reducción en el número de UFC/ml de bacterias que ayuda a disminuir la transmisión horizontal de bacterias entre aves que consumen agua del mismo bebedero. Barros y col. (2001) evaluaron la dinámica de contaminación bacteriológica en relación a la demanda de cloro en agua liberada por bebederos pendulares en agua de bebida de pollos de carne durante 42 días de crianza. Se observó que tras la primera semana aumentó la contaminación bacteriana en orden de 103 a 105. Asimismo, la demanda de concentración de cloro aumentó debido a la mayor acumulación de materia orgánica en los bebederos, alcanzando el nivel máximo en la quinta y sexta semana. Se concluyó que usar bebederos de tipos duraderos acompañado de monitoreos semanales de cloro residual es lo más recomendable a fin de obtener una satisfactoria desinfección del agua.
 
 
Valias y Silva (2001) aplicaron 1 y 2 ppm de cloro libre en el agua de bebida de pollos de carne y evaluaron el uso de dos tipos de bebederos, tipo chupón y pendular, sobre la calidad microbiológica del agua consumida por pollos de carne, medido a través de la presencia de coliformes totales, fecales, mesófilos aeróbicos, hongos y levaduras. Al término de la evaluación hallaron que los bebederos tipo chupón presentaron menores índices de contaminación de agua que los pendulares, sin embargo los niveles de contaminación estaban por encima de los parámetros establecidos en ambos casos. Penz (2004) halló en pollos de carne, al término del engorde, que la adición de 5 ppm de cloro disminuye el consumo de agua, pero mejoraba la ganancia de peso. Ojeda (2007) menciona que en pollos de carne el uso de altos niveles de cloro (30 a 40 ppm) disminuye significativamente el consumo de alimento y el consumo de agua.
 
En un estudio de campo realizado por Vegas (2001) halló que la aplicación de peróxido de hidrógeno en los sistemas de agua redujo notablemente las unidades formadoras de colonias (UFC) de mesófilos aerobios.
 
En un trabajo de investigación realizado conjuntamente con el Ing. Juan Carlos Correa en la Unidad Experimental de Avicultura de la Universidad Nacional Agraria La Molina, se comparó el efecto de la adición de hipoclorito de calcio versus el peróxido de hidrógeno, en el rendimiento productivo de pollos de carne. Los tratamientos empleados para la investigación fueron T-1: Agua sin sanitizante (control), T-2: Agua con hipoclorito de calcio al 65% (agua clorinada) y T-3: Agua con peróxido de hidrógeno al 50%.
 
La alimentación se realizó utilizando tres fases: inicio, crecimiento y acabado. No hubo diferencias en las dietas utilizadas en cada uno de los tratamientos. El suministro de alimento y agua fue ad libitum durante todo el experimento. Se tomó especial cuidado en la limpieza y desinfección de la sala, así como de los comederos y bebederos. Se renovó y dosificó, con los respectivos productos, una vez al día en el agua de bebida, para lo cual se empleó un cilindro de agua por unidad experimental con la finalidad de facilitar la renovación y dosificación del agua de bebida.
 
Los productos evaluados tenían las siguientes características:
  1. Hipoclorito de calcio al 65%. Estado físico: gránulos blancos secos. Ca(OCl)2: 65.0 % mín. Ca(OH)2: 4.0% máx. CaCO3: 4.0% máx. CaCl2: 3.5% máx. NaCl: 16.0% máx. Humedad: 5 – 10%.
  2. Peróxido de hidrógeno al 50%. Estado físico: Líquido. Composición: Combinación de peróxidos, acidificantes, estabilizantes y surfactantes. Olor: inodoro. Color: transparente. Peso/densidad: 1.15 kg/dcm3 (a 20oC). pH: 2 – 2.5. Punto de fusión: A partir de -50oC. Punto de ebullición: 114oC.
En el presente ensayo se evaluó el poder de desinfección del cloro o el peróxido de hidrógeno en el agua de bebida de pollos de carne, de acuerdo a las presentaciones comerciales disponibles en el mercado, con las características descritas anteriormente, empleando las dosis recomendadas por el fabricante. Previo al inicio del experimento se realizó el análisis físico-químico del agua empleada para la determinación de la calidad del agua de bebida, mediante el envío de una muestra representativa al Laboratorio de Agua, Suelo y Medio Ambiente de la UNALM (Cuadro 1).
 
En el próximo artículo continuaremos con la presentación de la metodología y los resultados obtenidos en este ensayo.
 
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