Actualidad Avipecuaria
lunes, 19 noviembre del 2018

1PhD. Elías Salvador, 2Gilmer López, 2Yuliana Guevara

(1)Profesor investigador CONCYTEC-REGINA- Jefe del Laboratorio de Nutrición R & D - FMVZ-UNICA
pronutri@hotmail.com
(2,3)Asistentes de investigación - Club IDi CA & N – FMVZ - UNICA



Efecto de tres niveles de lípidos totales en las dietas sobre la respuesta productiva y económica de pollos de engorde en la fase de acabado: estudio preliminar

Se debe pasar de la formulación clásica hacia una formulación de dietas efectivas, tanto en aves de engorde, así como en gallinas de postura.

Efecto de tres niveles de lípidos totales en las dietas sobre la respuesta productiva y económica de pollos de engorde en la fase de acabado: estudio preliminar
Septiembre 11/2018
Perú
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Introducción

En la producción de pollos de engorde, la energía de la dieta es el principal factor del costo de la misma, por lo que cualquier estrategia que permita mejorar su utilización para maximizar la respuesta productiva es de interés comercial. Las fuentes de dicha energía son los carbohidratos y los lípidos. Se sabe que existe cierta interacción como consecuencia de las proporciones de ambos nutrientes en la dieta. Por consiguiente, es necesario precisar cuáles son los niveles y proporciones en la dieta que optimiza la respuesta.

La sustitución isoenergética de carbohidratos por grasa produce un aumento en la ganancia de peso y una mejora en el índice de conversión (Nitsan et al., 1997). Considerando dietas con los mismos valores nutritivos, aves alimentadas con raciones que contienen aceite presentan un mejor rendimiento que las aves sin aceite. Además, el uso de aceite o grasa en dietas para pollos de engorde puede cambiar tanto la composición como calidad de la carcasa (Baiao y Lara, 2005). Duarte et al., (2010) atribuye los beneficios de la inclusión de lípidos a los efectos calóricos adicionales que son la mejora de la digestión, la absorción de nutrientes y la reducción de la mejora calórica. El nivel de adición de lípidos a la dieta, puede influir en el crecimiento de los pollos de engorde, como lo muestran Andreotti et al., (2004), quienes observaron una mejora en el aumento de peso de los pollos de engorde con la adición de hasta 9.63% de aceite de soya. Sin embargo, hay pocos documentos que evalúan la interacción entre el nivel de adición y una fuente de grasa probada. Es necesario actualizar y encontrar respuestas en el metabolismo de los pollos para explicar la influencia de los lípidos en los parámetros productivos (Polycarpo et al., 2014).

Una ingesta excesiva de ácidos grasos n-6 puede conducir al mal funcionamiento de la regulación lipogénica y puede ser responsable o contribuir al desarrollo de enfermedades crónicas debido a una mayor respuesta inflamatoria (Wood et al., 2003; Jump et al., 2008). La respuesta inflamatoria está asociada con la producción de especies reactivas de oxígeno que aceleran también la aparición de enfermedades crónicas (Wellen y Hotamishligil, 2005).

Por otro lado, una recomendación técnica en un escenario de productividad como paso previo antes de utilizar o evaluar el efecto de una enzima exógena, emulsificante o algún aditivo relacionado con la digestión, aprovechamiento de nutrientes y eficiencia energética, primero se debería evaluar y optimizar los niveles nutricionales de una fórmula para máxima respuesta bajo las condiciones de granja, luego un segundo paso sería retar en términos de efectividad cualquier aditivo relacionado a mejorar la respuesta.

Por ejemplo, una dieta de pollos de engorde, en fase de acabado, que no se ha definido el nivel de lípidos totales que maximice respuesta, es decir, no es el nivel adecuado, probablemente la enzima exógena, emulsificante o aditivo afín podría tener efecto de mejorar la respuesta; sin embargo, si la dieta tiene un balance de lípidos totales que maximiza respuesta productiva y económica, entonces recién podríamos ver en realidad la efectividad del aditivo afín.

Aún hay mucha información por generar en estos detalles técnicos en fórmulas comerciales, precisar el nivel de lípidos totales de una dieta de acabado de pollos de engorde actual que maximice la respuesta productiva, mejore calidad de carcasa y aumente el margen económico es un tema de interés e impacto para mejorar productividad. Genéticamente, los pollos modernos, tienen un buen potencial de respuesta productiva.

En este contexto, se debe pasar de la formulación clásica hacia una formulación de dietas efectivas, tanto en aves de engorde, así como en gallinas de postura. En esta línea se requiere reevaluar aspectos nutricionales claves, así como su interacción bioquímica y fisiológica como base de la respuesta efectiva.

Desde la academia y validación comercial a nivel de campo hay mucho que desarrollar a través de la investigación aplicada. A partir de este estudio se han generado diversas interrogantes, por ejemplo: ¿cuáles serían los niveles de harina de soya, harina integral de soya y aceite de soya, así como el porcentaje de lípidos totales y fibra en la dieta de pollos de engorde actual en la fase de acabado que optimiza la respuesta productiva y económica?. En esa línea, realizamos un estudio preliminar, que a continuación se presenta, donde se evaluó el efecto de 3 niveles de lípidos totales en la dieta sobre la respuesta productiva de pollos de engorde en la fase de acabado.

Materiales y métodos

El experimento se realizó en la unidad de ensayos experimentales de Nutrición Avícola del Laboratorio de Nutrición R & D de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional “San Luis Gonzaga” de Ica – Perú. Se utilizaron 120 pollos machos de 28 días de edad de la línea genética Cobb 500, que fueron seleccionados en peso corporal, tamaño y salud uniforme.

Tuvo una duración de 14 días en donde se elaboraron 3 dietas balanceadas isoenergéticas (Tabla 1) con diferentes niveles de lípidos totales (con y sin harina integral de soya). Se utilizó el programa de formulación AFOS (2017). La alimentación fue ad-libitum, registrándose diariamente el consumo determinado por el método de diferencia de la cantidad ofrecida menos cantidad residual por día.

Los tratamientos fueron 3 niveles de lípidos totales de la dieta: T-1 (8.80%), T-2 (7.81%), y T-3 (8.11%). Los pollos fueron distribuidos bajo un Diseño de Bloques Completo al Azar (DBCA). Cada uno de los tratamientos tuvo seis repeticiones. Los datos fueron procesados y analizados estadísticamente para comprobar los supuestos estadísticos de Normalidad y Homogeneidad de varianza, Transformación de datos no normales, Análisis de varianza (ANOVA), T-Student y estadística Descriptivas. Se utilizó el procedimiento del modelo general lineal (GLM) del programa estadístico SAS (SAS Institute, 2002), versión 9.0. Un nivel de significancia α = 0.05. Se evaluaron las variables de respuesta productiva (peso vivo, ganancia de peso, consumo de alimento, conversión alimenticia, eficiencia energética (EEB)), margen bruto y retribución económica (%).

Resultados y discusión

Como se observa en las Tabla 2 y 3 los niveles de lípidos totales de la dieta (LTD) afectaron significativamente (P<0.05) la respuesta productiva de los pollos de engorde. El nivel más bajo de LTD (7.81%; T-2) logró el mejor peso corporal y ganancia de peso, mejor consumo de alimento, mejor conversión alimenticia, mejor eficiencia energética, más alto margen bruto y retribución económica.

Dado que es un estudio preliminar, aún tenemos experimentos pendientes en proceso para evaluar algunas interacciones con otros factores, que nos permitirán fundamentar con precisión la respuesta encontrada, lo que publicaremos más adelante cuando tengamos información de otras pruebas complementarias. Sin embargo, uno de los factores que interactúan en dicha respuesta es la fibra en la dieta (fibra cruda, fibra detergente neutra, fibra detergente ácida y polisacáridos no amiláceos), ya que la mejor respuesta se logra cuando estos niveles de fibra son los más bajos. Estos nutrientes “olvidados”, influyen directamente sobre la digestión y aprovechamiento de la energía de la dieta. Casi no existen estudios acerca de niveles de lípidos en dietas de acabado para pollos. Me sería simple atribuir teóricamente una explicación, como tradicionalmente se estila, pero considero que debería tener más información in vivo, para una explicación más precisa, que de hecho se hará más adelante como ya mencioné antes. Sin embargo, esta información puede servir como línea de base para análisis y discusión.

Una explicación parcial, se debería al aumento del consumo de alimento (leve pero significativo) que estaría relacionado a un menor nivel de fibra en la dieta, que resultó en un mayor consumo de nutrientes y energía disponibles para el crecimiento.

Las dietas fueron isocalóricas, por lo que las variaciones en las proporciones de carbohidratos y lípidos como fuentes de energía causaron esta respuesta diferente, dada que los niveles de proteínas fueron similares en todas las dietas. La síntesis de grasa a partir de los carbohidratos puede suponer una disipación del 28% de la energía total que proporcionarían los carbohidratos si se oxidarán directamente. En este aspecto, el papel metabólico de la lipogénesis de novo en las dietas ricas en grasas sería un mecanismo para disipar la energía (Hellerstein, 1996).

Con respecto a la inclusión de aceite, es necesario recalcar que la dieta 1 no tuvo aceite añadido, mientras que la dieta 2 tuvo más de 4% y la dieta 3 alrededor de 1.4%. Este detalle podría haber influido sobre la mejor utilización y aprovechamiento de la energía dietaria. Existe la posibilidad que el suplemento de grasa pueda incrementar la utilización de otros componentes, por consiguiente aumentando la EM e la dieta (Mateos and Sell, 1979). Sibbald and Kramer (1978) reportaron que la suplementación de grasa parece mejorar la utilización de constituyentes no lípidos de las dietas.

De acuerdo a las fórmulas evaluadas vemos que la dieta 1 se utiliza sólo harina integral de soya, la fórmula 2 sólo harina de soya y la fórmula 3 una proporción de 68:32 para harina de soya: harina integral de soya. En dietas isocalóricas, se debe tener mucha cautela en definir las proporciones de ambos ingredientes, no sólo en dietas de fase de acabado de pollos de engorde sino también en otras fases, tanto para pollos como gallinas de postura.

Por experiencia propia, cuando las dietas contienen valores cercano a 30% (sea sólo harina de soya o harina de soya + harina integral de soya) la respuesta es mucho menor, peor aún si estos niveles sobrepasan un nivel de uso de 30%.

La Glicinina es una proteína de la harina de soya, cuyo contenido varía con el cultivo. Alto en grupos disulfuro, 5 subunidades de polipéptidos estrechamente unidos por puentes disulfuro. Es una proteína resistente a la digestión: alta fracción molecular, resistente a digestión posterior, se liga a ácidos biliares (incrementa secreción de bilis), incrementa excreción de colesterol, incrementa excreción de N y grasas. En una dieta de aves con 18% de proteína, que contiene 20% de harina de soya (48% de proteína), hay una reducción de 2.5 a 3% en la digestibilidad de proteínas (Angel et al., 2013).

Los PNA varían mucho en términos de cantidad y en términos de la relación entre PNA soluble e insoluble. Su presencia en el intestino del animal puede variar la viscosidad del contenido de digestión que modifica también el patrón de la microbiota endógena del intestino. Deprime la respuesta por disminución de digestibilidad de nutrientes y aumento de la inflamación intestinal (desecha nutriente y energía que iría hacia la producción).

El contenido de PNA en los ingredientes puede representar de cinco a casi el veinticinco por ciento del contenido seco total de la alimentación de las aves, lo que significa que una parte importante de la alimentación realmente está creando un impacto negativo en la nutrición animal (Dudley, 2014). La proteína indigestible (vegetal) que llega al ciego o intestino grueso se exponen y fomentan las bacterias proteolíticas (Enteritis necrótica) (Leeson, 2017).

Otro factor importante a analizar es el impacto de los niveles de lípidos totales de la dieta sobre el rendimiento de carcasa, grasa abdominal y conservación. El cambio en la fuente de energía de la dieta afectará el metabolismo del tipo de fibra muscular (tipo I y II), la acumulación de ácido láctico y el pH de los músculos postmortem (Aalhus et al., 2009).

Los lípidos en los pollos de engorde se acumulan principalmente en forma de ácidos grasos poliinsaturados (AGPI), lo que los hace más susceptibles al deterioro oxidativo durante el almacenamiento (Ahn et al., 2002; Min et al., 2008).

Los pollos de engorde modernos contienen hasta 20% de grasa, y más del 85% de esta grasa no tiene función fisiológica y, por lo tanto, la reducción del componente de grasa en pollos de engorde puede mejorar la estabilidad de la canal después de la matanza (Choct et al., 2013).

Esta variable será analizada en una siguiente publicación.

Conclusiones

• Los niveles de lípidos totales en las dietas afectaron significativamente las variables de respuesta productiva de pollos de engorde en la fase de acabado.

• Los niveles de fibra están relacionados con la respuesta productiva de pollos de engorde en la fase acabado. Niveles bajos de fibra lograron la mejor respuesta productiva y económica en la fase de acabado de pollos de engorde.

• La dieta con 7.81% de LTD logro el más alto margen bruto y +8.99% de mejora en la retribución económica.

Implicancias y recomendaciones

• Reevaluar los niveles de LTD de pollos de engorde en las dietas para uso comercial.

• Reevaluar si altos niveles de LTD son técnicamente eficientes y rentables a bajo niveles de fibra en la dieta.

• Definir técnicamente valores de inclusión de harina de soya menores a 30% en la dieta.

• Considerar los niveles de fibra cruda, FDN, FDA y PNA en las dietas de pollos de engorde.

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