Actualidad Avipecuaria
Sunday, 20 August del 2017

E. Salvador1; B. Aguirre2; F. Cutiri2; D. Chuquispuma2; C. Gallardo3

1 Departamento Académico de Producción Animal de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia - U.N.ICA

2 Club IDI - C&N - FMVZ - U.N.ICA

3 Práctica privada Email: pronutri@hotmail.co



Efecto del nivel de energía metabolizable de la dieta sobre el comportamiento productivo y económico de gallinas de postura en la fase final del ciclo de postura

Efecto del nivel de energía metabolizable de la dieta sobre el comportamiento productivo y económico de gallinas de postura en la fase final del ciclo de postura
Mayo 05/2017
Lima, Perú
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En el Perú, bajo condiciones de granja, al final del ciclo de producción, las gallinas de postura son comercializadas en base a su peso, lo que representa un ingreso importante; de allí el interés económico de precisar los niveles de energía metabolizable (EM) en la última fase de producción, para optimizar la ganancia de peso, sin afectar otras variables productivas y maximizar rentabilidad.

Se conoce que alrededor del 85% del costo total de la dieta proviene de los ingredientes energéticos y proteicos, por lo que un mejor conocimiento del efecto de incrementar o reducir el nivel energético podría ayudar a maximizar el margen bruto sobre el costo de alimentación a través de optimizar la respuesta productiva. Existen diferentes factores, algunos de ellos incontrolables -frecuentemente (como es el caso del precio de los ingredientes)-, que influyen sobre el nivel de energía económicamente óptimo en la última fase de producción. Los proveedores de las líneas de gallinas de postura suelen recomendar, relativamente, niveles altos de energía (11,5 a 12,0 MJ / kg; 2.748 a 2.868 Mcal/Kg) para las aves de huevo marrón importados. En la práctica, ni la recomendación de la línea genética ni la solución a mínimo costo (fórmula de la dieta) probablemente sea el óptimo económico. El nutricionista debe hacer algún juzgamiento sobre a) el efecto del nivel de energía sobre el consumo de alimento (que afecta a los niveles de todos los otros nutrientes en la especificación de la dieta); y b) el posible efecto del nivel de energía en la producción, ya sea mediada a través de su efecto sobre el consumo de alimento o de otra manera (Nagle et al., 2005).

Otro factor clave es el consumo de energía, aunque existen ciertas imprecisiones al respecto; por un lado, el principio que las gallinas de postura solo consumían lo suficiente de alimento para satisfacer sus necesidades de energía, no es tan evidente -frecuentemente-. Ya, anteriormente, Morris (1968) demostró que el ajuste del consumo de alimento a diferentes niveles de energía de la dieta es imperfecta, en particular en líneas de aves más pesadas. En este sentido, el tema es complejo. Gous (2007) señala que el error común, que las aves comen para satisfacer sus necesidades de energía, es claramente ingenuo y no tiene ningún valor para predecir el consumo voluntario de alimento. Entender la respuesta del consumo de alimento a los cambios en la concentración de EM de la dieta, es de vital importancia, porque el costo efectivo de una dieta no es su precio por tonelada, sino el costo de la cantidad consumida por el lote. El consumo de alimento predicho, determina los niveles de nutrientes costosos que deben ser incluidos en la dieta para cumplir con los requerimientos para la producción. Si el consumo de alimento es mayor que lo esperado, los nutrientes serán desperdiciados; si es inferior, la ingesta de algunos nutrientes esenciales puede ser demasiado baja para sostener una máxima producción. Con líneas de aves de alta producción, alimentadas con dietas bajas en EM, el consumo de energía puede ser insuficiente para sostener una óptima producción de huevo. Los altos niveles de EM en la dieta, por otro lado, pueden conducir a una excesiva ingesta de energía que resulta en la deposición de grasa, síndrome de hígado graso, producción de huevos reducida, aumento de la susceptibilidad al estrés por calor y aumento de la mortalidad (Nagle et al., 2005).

Además, precisar un nivel de EM adecuado, no solo involucra el tema de eficiencia técnica, sino también, su eficiencia económica, que pasa por precisar un nivel económico de energía para maximizar el margen bruto sobre el costo de alimentación para producir masa de huevo. No hay un requerimiento absoluto, sino un nivel o dosis económica de energía. Si bien la guía de recomendación es una referencia valiosa, el nivel adecuado de EM bajo cada condición difiere sustancialmente, por lo que se hace necesario, cada cierto tiempo, reevaluar estas necesidades. Este estudio tuvo como objetivo evaluar el efecto de cuatro niveles de energía metabolizable (EM) de la dieta sobre el comportamiento productivo y económico de gallinas de postura en la fase final del ciclo de postura bajo condiciones de calor.

Materiales y metódo

Se desarrolló en la Unidad de Investigación, Enseñanza y Extensión en gallinas de postura de la FMVZ-U.N.ICA, durante los meses de febrero y marzo del 2015. El rango de temperatura del día registrado estuvo entre 26.80 - 32.4°C (29.60°C en promedio durante el día), bajo condición de techo térmico.

Se utilizaron 200 gallinas de la línea genética Lohmann, de 73 semanas de edad, criadas en jaulas y distribuidos bajo un diseño completo al azar con 4 tratamientos y 5 repeticiones. Los tratamientos fueron: 2.65; 2.75; 2.85 y 2.95 Mcal de EM/Kg de alimento.

Las dietas fueron formuladas tomando como referencia las recomendaciones de la línea genética Lohmann Brown. Para la formulación de las dietas balanceadas se utilizó el programa de formulación Optimal FORMULA 2000, las que se observan en la Tabla 1. La alimentación fue ad libitum.

Se evaluaron las variables de producción de huevos (%), consumo de alimento (g/ave), masa de huevo (g), conversión alimenticia (g/g), ganancia de peso (g/ave) y margen bruto (masa de huevo y ganancia de peso).

Los datos fueron analizados estadísticamente, bajo las pruebas de ANVA y comparación de promedio de DUNCAN, y regresión, utilizando el procedimiento GLM de SAS. La significancia estadística fue considerada cuando P≤0.05.

Resultados y discusión

En la Tabla 2, se observa que los niveles de EM en la dieta no afectaron significativamente (P>0.05) el peso vivo y ganancia de peso de las gallinas de postura al final del experimento, pero se obtuvo diferencias numéricas a favor del grupo de aves que consumieron la dieta con 2.85 Mcal de EM/Kg, lo que representó 64 g más de peso/ave que el grupo de gallinas que consumieron la dieta con 2.95 Mcal de EM/Kg, y 43 g más de peso/ave que el grupo de gallinas que consumieron la dieta con 2.65 Mcal de EM/ Kg.

Los diferentes niveles de EM evaluados conllevaron a diferentes consumos de EM/día, pero no afectó la ganancia de peso, lo que no concuerda con el estudio de Murugesan (2013), quien encontró que la reducción del consumo de energía no cambió la energía dirigida y utilizada para la producción (producción de huevos) o mantenimiento (peso corporal), pero si redujo significativamente la energía almacenada. En un escenario técnico, estas diferencias numéricas, independientemente de la estadística estricta, y dado el interés práctico o comercial de esta variable, por el impacto que tiene sobre los costos, sería razonable tomarlas en cuenta. La respuesta aparentemente es curvilínea, aunque no fue significativa, pero a manera referencial, al análisis de regresión se obtuvo una ecuación cuadrática, cuya derivada (Figura 1) generó el valor de 2.79 Mcal de EM/ Kg, como el nivel para máxima ganancia de peso. Esta estimación, coincidió con el estudio de Mochcco (2012), quien encontró la mayor (P<0.05) ganancia de peso (208 g) con una dieta de 2.8 Mcal de EM/Kg comparado a una dieta con 2.96 Mcal de EM/Kg (diferente densidad nutricional) que obtuvo una menor ganancia de peso (141 g). Bajo las condiciones del presente estudio se utilizó niveles nutricionales similares en las cuatro dietas y no se relacionó al nivel de EM, lo que indicaría que el valor estimado seria discutible, ya que no se debe predecir el nivel de EM como único factor aislado, sino más bien como densidad energética.

En esta línea, el estudio de Depersio (2011), al evaluar cinco densidades de nutrientes y EM en gallinas ponedoras Hy-Line W-36, desde 16.94% de PC y 2757 Kcal/Kg de E.M. (90 %), hasta 18.31% de PC y 2957 Kcal/Kg de E.M. (105 %); el resto de los nutrientes aumentó en la misma proporción, encontró que el peso corporal final fue mucho mayor conforme la densidad de EM y nutrientes aumentaba (1794 g/ave y 105 %), comparada a las aves alimentadas con la dieta de más baja densidad de EM y nutrientes (1637 g/ave y 90%) resultando que las gallinas alimentadas con dietas de alta densidad de EM y nutrientes fueron los que alcanzaron los más altos pesos corporales al final del experimento (70 semanas de edad). En base a estos estudios, se deduce que aumentar el nivel de energía en la dieta para maximizar ganancia de peso en la última fase de producción de gallinas de postura, sin considerar la densidad nutricional, no sería una estrategia conveniente.

En la Tabla 3, se observa que los diferentes niveles de EM en la dieta no afectaron significativamente (P>0.05) la producción de huevos, mientras que el consumo de alimento, masa de huevo y conversión alimenticia tuvieron diferencias estadísticamente significativas (P<0.05). El grupo de aves que consumieron la dieta con el nivel de 2.85 Mcal de EM/Kg, lograron la mayor masa de huevo, la mejor conversión alimenticia y el más bajo consumo de alimento. Teóricamente, se podría esperar que a mayor nivel de EM en la dieta la respuesta seriar mayor, pero la práctica demostró todo lo contrario.

Dado que este estudio solo se consideró niveles de EM, mas no fue un estudio de densidades nutricionales, los resultados encontrados podrían ser explicados sobre esta base, donde el nivel de 2.85 Mcal de EM/Kg fue el mejor nivel energético que logró la mayor eficiencia técnica, probablemente, porque este nivel sea el más adecuado en relación a los niveles nutricionales (óptima densidad nutricional); mientras que las otras dietas no, ya que conforme la energía disminuye o aumenta en la dieta, las variables indicadas reducen su respuesta. Este resultado serviría como un ejemplo de cómo es afectado el comportamiento productivo cuando no se considera las densidades nutricionales. En esta línea, Scott et al. (1976) mencionan que una dieta balanceada adecuadamente produce mínima pérdida de calor; mientras que dietas desbalanceadas, especialmente aquellas marcadamente deficientes en o conteniendo grandes excesos de proteína, causa un desperdicio muy alto de energía como calor perdido. Por lo que la dieta debe estar completamente balanceada.

El nivel de mejor respuesta productiva (2.85 Mcal de EM/Kg) estaría en una relación adecuada con proteína y aminoácidos de la dieta, ya que es clave relacionar la densidad nutricional a un nivel de EM y consumo de alimento adecuado. Si bien la eficiencia de energía se hace más alta con el incremento en el nivel de energía del alimento (ISA, 2007), pero acorde al balance, así como, el abastecimiento adecuado de sus aminoácidos esenciales, especialmente lisina y azufrados (Kleyn, 2013). En esta línea, un estudio ejecutado por Salvador y Guevara (2013) generaron un nivel de 2.80 Kcal de EM/Kg, a partir de un modelo matemático de predicción para optimizar un nivel de proteína balanceada en gallinas de postura, indicando la importancia de fijar un nivel de EM a una densidad óptima de aminoácidos en la dieta.

Gous et al. (1987) demostraron que las gallinas ponedoras aumentan su consumo de alimentos conforme el nutriente limitante en la alimentación se reduce, tratando con ello de obtener más del nutriente limitante, hasta que se alcanza una concentración dietética que limita el desempeño, y el consumo de alimento disminuye. Respecto a la producción de huevos, nuestros resultados coinciden con el estudio de Ribeiro et al. (2011), quienes evaluaron cinco niveles de EM en dietas, desde 2.7 a 3.00 Mcal de EM/Kg, en gallinas de postura Lohmann de 64 a 80 semanas de edad, y encontraron que tanto la producción de huevos y peso de huevo tampoco fueron afectados significativamente por los niveles de EM utilizados.

El consumo de energía sigue un patrón de división requerido para producción, mantenimiento y funciones de almacenamiento. Para el caso de producción, en esta prueba hubo un aumento significativo (P≤0.05) de la masa de huevo para el nivel de 2.85 Mcal de EM/Kg, con alimentación o consumo de energía reducida y mejor conversión alimenticia, lo que indica que este nivel y consumo de energía fue aprovechado eficientemente, ya que el consumo de energía promedio del grupo de gallinas que consumió la dieta con el mayor nivel de EM fue de 0.347 Mcal/gallina/día; para el menor nivel fue de 0.313. Mientras que para el grupo que resultó con la mejor masa de huevo fue de 0.332 Mcal/día/gallina. Esta mejor eficiencia se debería a una relación más adecuada de la energía con sus nutrientes en la dieta, indicando lo importante que es, bajo las condiciones, fijar el nivel de EM en función del consumo de alimento para optimizar la cantidad de EM que la gallina utilizará eficientemente cada día, es de importancia económica como ya se mencionó.

Si bien pudieron existir otros factores que influyeron sobre esta respuesta, como la temperatura del estudio que fue alta, ya que se realizó en época de verano; sin embargo, se necesitaría de estudios complementarios con densidades energéticas y nutricionales para fundamentar mejor estos efectos.

En la Tabla 4, se muestra que el margen bruto sobre el costo de alimentación (MBCA) de la masa de huevo y la ganancia de peso fue más alta para el grupo de aves que consumieron la dieta con 2.85 Mcal de EM/Kg, obteniendo alrededor de S/. 0.46 más que el nivel 2.95 Mcal de EM/Kg; S/.0.255 más que el nivel 2.65 Mcal de EM/Kg; y de S/. 0.245 más que el nivel de 2.75 Mcal de EM/Kg. Este margen representa una retribución económica de 38% a favor del nivel 2.85 Mcal de EM/Kg comparado al nivel de 2.95 Mcal de EM/Kg, y de alrededor de 21% más que los niveles 2.65 y 2.75 Mcal/Kg de EM respectivamente. Esta mejor retribución alcanzada sería como consecuencia de una mayor masa de huevo, menor consumo de alimento y eficiente uso del alimento, así como también por la mayor ganancia de peso (diferencia numérica) de este grupo que consumió esta dieta con 2.85 Mcal de EM/Kg.

Es interesante conocer la relación de los factores ya mencionados, así como también la línea genética, edad del ave, condiciones ambientales, características de la dieta, entre otros, con la densidad nutricional y nivel de energía de las dietas; a la vez con el consumo potencial de nutrientes claves para mantener una eficiencia técnica y económica sostenida, por lo que es un área de interés a seguir evaluando.

Conclusión

La dieta con el nivel de 2.85 Mcal de EM/ Kg y 0.69, 0.54, 0.50% de lisina digestible, metionina+cistina digestible y treonina digestible respectivamente, logró el máximo margen sobre el costo de alimentación, mejor respuesta en masa de huevo y utilización alimenticia eficiente, y podría ser una alternativa técnica y económicamente viable para ser utilizada en la última fase de producción de gallinas de postura en época de verano.

Referencias bibliográficas

• Depersio, S. A., 2011. effects of feeding diets varying in nutrient density to hy-line w-36 laying hens on production performance and profitability. Thesis for the degree of Master of Science in Animal Sciences. University of Illinois at Urbana-Champaign. 68 p.

• Gous, R.M.; Griessel, M.; Morris, T.R. 1987. Effect of dietary energy concentration on the response of laying hens to amino acids. British Poultry Science, v.28, p.427-436.

• Gous, R.M., 2007. Methodologies for modelling energy and amino acid responses in poultry. R. Bras. Zootec. vol.36 suppl.0 Viçosa July.

• Kleyn, R. 2013. Chicken Nutrition. A guide for nutritionists and poultry professionals. Context Products Ltd. England. 347 p.

• Mochcco, S.R. 2012. Evaluación técnica y económica de estrategias nutricionales para máximar ganancia de peso de gallinas de postura comercial al final del I ciclo de producción. Tesis para optar título de Médico Veterinario Zootecnista. Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica.

• Morris, T.R. 1968. British Poultry Science. 9: 285-295.

• Murugesan, G.R. y Persia, M.E., 2013. New Model for Examining the Energy Metabolism of Laying Hens. Animal Industry Report: AS 659, ASL R2805. Available at: http://lib. dr.iastate.edu/ans_air/vol659/iss1/56

• Nagle, T.; Singh, D.N.; Evans, M.; Trappett, P.C. 2005. Economics of energy requirements for layer strains. Aust. Poult. Sci. Symp.

• Ribeiro, P.A.P.; Baiao, N.C.; Lara, L.J.C.; Matos Junior, J.B. 2011. Prediction models of productive parameters and energy utilization due energy levels for old laying hens. Poultry Science Association & American Association of Avian Pathologists Joint Meeting Abstracts. Poultry Science Vol. 90 (E-suppl. 1).

• Salvador, T.E. y Guevara, C.V., 2013. Development and validation of a model to predict the optimum requirement of essential amino acids and performance in comercial laying hens. Rev Inv Vet Perú 2013; 24(3): 264-276.

• Scott, M.L.; Nesheim, M.C.; Young, R.J. 1976. Nutrition of the chicken. Second edition. M.L. Scott and Associates, Publishers Ithaca, New York. 545 p.

• STATISTICAL ANALYSIS SYSTEM, INSTITUTE. 2003. User´s Guide: Statistics. Version 9.1. Edition. SAS Institute Inc., Cary, NC. USA. 230 p.

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