Actualidad Avipecuaria
Friday, 28 July del 2017


Entendiendo los Trastornos Intestinales en Aves y Cerdos

Estrategías para el control de enteritis

Entendiendo los Trastornos Intestinales en Aves y Cerdos
Octubre 14/2016
Lima - Perú
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Los trastornos intestinales son ciertamente la causa más importante de la pérdida de rendimiento de los animales. Se estima que el tracto digestivo es responsable del 70 % de todas las reacciones inflamatorias en los animales, lo que hace que el sistema inmune intestinal juegue un papel crucial en el equilibrio y mantenimiento de la salud animal.
La inflamación intestinal -si no se controla- lleva fácilmente a consecuencias adversas para la producción animal, la alteración de la ingesta y la absorción y utilización de nutrientes por el animal.

Identificando las causas

Varios factores pueden causar enteritis: parásitos invasivos y coccidias que atacan y destruyen la mucosa, bacterias patógenas oportunistas en el ambiente intestinal, toxinas procedentes de la oxidación de lípidos y/o la presencia de hongos en los alimentos, virus de rápida propagación, e incluso el propio alimento. La presencia de nutrientes proinflamatorios en la alimentación como el omega-6 y las grasas saturadas son inevitables.

En la práctica, las causas de enteritis son multifactoriales, donde varios agentes están asociados con el mismo problema y al mismo tiempo. Ello dificulta el diagnóstico preciso del problema y el consiguiente establecimiento de un tratamiento adecuado, mientras que el rápido desarrollo de los signos aceleran las pérdidas.

Comprendiendo la inflamacion local

La inflamación es un mecanismo de defensa importante de la respuesta inmune inespecífica. Se establece minutos después de la infección. Barreras corporales, como la piel, el tracto respiratorio y la mucosa intestinal se enfrentan constantemente a antígenos presentes en el medio ambiente, incluyendo la comida en sí. Por lo tanto, el sistema inmune necesita constantemente decidir si se toleran sustancias o invasores o si se debe luchar contra ellos.

En estas barreras de defensa temprana tales como -por ejemplo- el tracto intestinal, está claro que hay un proceso inflamatorio (clínico o subclínico, según la intensidad) que ocurre de manera constante. Además, a menudo esta respuesta inmune no ocurre de manera óptima, y las reacciones inflamatorias exageradas también pueden ocurrir.

Generalmente, la reacción inflamatoria intestinal se inicia con el reconocimiento de patógenos por los enterocitos. Estos macrófagos de alerta a su vez coordinan el proceso inflamatorio a través de la producción y liberación de citoquinas proinflamatorias. En la mucosa, las citoquinas estimulan la producción de antibióticos peptídicos a través de las células de Paneth y células mucosas.

 

Localmente, las citoquinas también inducen la infiltración de células inmunes en las vellosidades intestinales que culmina en la destrucción no solo de los agentes patógenos, sino también de las células intestinales funcionales. También, es importante recordar que una de las reacciones básicas de todo el proceso inflamatorio es la pérdida de la función del tejido, lo que significa para el intestino una drástica reducción de la absorción y la digestibilidad de los nutrientes y la pérdida de la capacidad de barrera de la mucosa intestinal. El resultado: descamación, diarrea y un ambiente adecuado para la colonización de patógenos oportunistas.

Sistemáticamente, las citoquinas también actúan directamente en el tejido muscular y los órganos vitales como el cerebro y el hígado. Las consecuencias son importantes cambios fisiológicos que causan disminución del apetito, aumento de la demanda de nutrientes y la consecuente degeneración muscular. Hay varios estudios recientes que mapean la demanda de energía y proteínas en un proceso de respuesta inmune innata. Lochmiller y Deerenberg (2000) declararon que una inflamación local o sistémica puede canalizar más del 30% de energía en el cuerpo. Del mismo modo, Klasing (1998) encontró que la demanda de micro minerales y algunos aminoácidos se incrementa claramente en períodos de procesos inflamatorios.

En la práctica, en los animales de producción tales como aves y cerdos, los efectos de la inflamación intestinal se pueden ver en la reducción del consumo, menor eficiencia en la alimentación, pérdida de peso, menor rendimento de carcasa, presencia de moco en las heces y la diarrea. Los síntomas en los cuadros más graves e intensos pueden incluso conducir a mortalidad animal.

Así, componer estrategias y prácticas que contribuyan a minimizar el período durante el cual los animales están siendo afectados por trastornos intestinales inflamatorios en la crianza, puede ser crucial para el éxito de un sistema de producción de aves y cerdos.

Estrategias para el control de enteritis

Dentro de la producción de aves y cerdos, hay varias estrategias para combatir la inflamación intestinal. La práctica más común consiste en diseñar un paquete de aditivos con el propósito de combatir directamente o neutralizar los efectos de agentes infecciosos o sustancias proinflamatorias. Así, son seleccionados agentes anticoccidiales, promotores de crecimiento, secuestrantes de micotoxinas, antioxidantes, enzimas, ácidos orgánicos, aceites esenciales, y probióticos, por ejemplo. Esta estrategia es patógeno específica, centrada en la eliminación de las causas de enteritis. Sin embargo, incluso está adoptando este paquete de aditivos como una estrategia, en campo no siempre establece un rendimiento total, y se opta por cambiar la composición del paquete de aditivos sin un diagnóstico preciso del aditivo que no pudo combatir el patógeno diana.

Por otro lado, los fármacos con acción directa antiinflamatoria, esteroideo o no esteroideo, son cada vez menos utilizados en la producción animal, porque poseen efectos secundarios sistémicos en los animales a largo plazo, comprometiendo el proceso de producción animal. Estas drogas terminan siendo restringidas a usos terapéuticos en el tratamiento de enfermedades específicas y graves, supervisadas cuidadosamente por los médicos veterinarios.

Paralelamente, algunos antibióticos utilizados adecuadamente como promotores delcrecimiento se han destacado por contar con características antiinflamatorias, sobre todo debido a que tienen la capacidad de acumularse en células inflamatorias e inhibir las respuestas inflamatorias locales, pero con diferente intensidad (Niewold, 2007).

Actualmente, algunos extractos de plantas que contienen alcaloides específicos en su composición se han utilizado como un aditivo a la dieta animal, para que junto a paquetes de aditivos o solos se utilicen -hoy en día- con buenos efectos en la reducción de la inflamación a nivel de la mucosa intestinal; lo que nos lleva a una nueva estrategia para ayudar a controlar los problemas entéricos en producción avícola y porcina.

Tal es el caso de Sangrovit Extra y Sangrovit WS, extractos naturales de molido seco de plantas de la familia de las Papaveracea que se utilizan como premezcla en la alimentación de diversas especies de producción tales como aves, cerdos, bovinos cárnicos y lecheros, caprinos, ovinos, etc. Se recomienda su uso cuando el equilibrio intestinal se vea amenazado, independientemente de la causa específica del problema o de la fase de producción del animal, ya que trabaja contra la inflamación de la pared intestinal, inducida por patógenos, toxinas y otros antígenos.

Estimula la absorción de nutrientes esenciales y aminoácidos para la salud y rendimiento, preservando la salud intestinal, ayuda a disminuir el uso de antibióticos, contribuye a una recuperación más rápida del animal, optimiza parámetros productivos y mejora el índice de postura.

Estas categorías de aditivos representan una revitalización de cómo nos posicionamos ante la lucha contra la enteritis en aves, cerdos y otras especies en el futuro.

Bibliografia

LOCHMILLER, R. L., and DEERENBERG, C. (2000). Trade-offs in evolutionary immunology: just what is the cost of immunity? - Oikos 88: 87-98 KLASING (1988). Nutritional Aspects of Leukocytic Cytokines. J. Nutr. 1436-1446 NIEWOLD, T. A., (2007). The Non Antibiotic Anti Inflamatory Effect of antimicrobial growth promoters, the real mode of action? A Hypothesis. Poultry Science 86: 605-609.

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