Actualidad Avipecuaria
Tuesday, 26 September del 2017

Ing. Marcial Cumpa Gavidia M.Sc. MBA

Profesor Principal UNALM

Ing. Zootecnista – UNALM
Mg.Sc. Prod.
Mg.Sc. Adm.



Evaluación de diferentes niveles de grasa de soya en el comportamiento productivo de gallinas ponedoras

En dicho trabajo se investigó el efecto de tres granos de cereales (cebada, trigo y maíz) y tres grasas (aceite de soya, oleína vegetal y manteca) sobre la productividad en gallinas ponedoras.

Evaluación de diferentes niveles de grasa de soya en el comportamiento productivo de gallinas ponedoras El aceite de soya es utilizado en la industria de alimentos balanceados para animales, ya que su inclusión, favorece la digestibilidad y la conservación durante su almacenamiento.
Septiembre 07/2017
Lima, Perú
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En la elaboración de alimentos balanceados para las aves es importante emplear materias primas que sean de bajo costo, alta disponibilidad, buena calidad; y que no compitan directamente con la alimentación humana. La grasa de soya es un subproducto importante en la industria procesadora de este legumbre, siendo por lo general más barato que los aceites de maíz y girasol; se caracteriza por su alto contenido de ácido linoleico y bajo contenido de ácidos grasos saturados, lo que la convierte en un insumo interesante para su evaluación y posible uso en la avicultura.

Actualmente, evaluar el uso de grasa de soya en raciones balanceadas en avicultura, es aún más justificado, si consideramos la escasez mundial de cereales, y sus constantes subidas de precio. Por tanto, se hace útil y necesario evaluar distintos niveles de grasa de soya en dietas de gallinas ponedoras para decidir con mayor propiedad, el porcentaje de uso en fórmulas de alimentos balanceados, que supliría técnica y económicamente al maíz como fuente de energía.

Mateos et al (1996) menciona que el aceite de soya es la grasa de origen vegetal de mayor disponibilidad en el mercado, procede de la industria de frijol de soya tras la extracción, previa refinación del aceite para consumo humano. El aceite de soya es utilizado en la industria de alimentos balanceados para animales, ya que su inclusión, favorece la digestibilidad y la conservación durante su almacenamiento. Presenta en su composición ácidos grasos libres y compuestos, gomas y borras, los cuales son ricos en colina, fosfolípidos y antioxidantes como la vitamina E. Otro punto de interés es su alto contenido en ácido linoleico, que tiene un efecto importante sobre el tamaño del huevo.

La grasa de soya para alimentación animal se obtiene a partir de la semilla de soya; que luego de un proceso de limpieza, quebrado y descascarado se convierten en fracciones de soya que se someten a un acondicionamiento y rolado para obtener escamas, que son 100 por ciento grasas que pasarán a una extracción por solventes produciendo por eliminación posterior al proceso el aceite crudo de soya; el mismo que por un desgomado final permitirá obtener grasa de soya para uso en la alimentación animal (Becerra, 2004).

La grasa de soya contiene pequeñas cantidades de otros materiales incluyendo ceras, pigmentos y minerales. Las ceras se originan de las cortezas de la semilla de soya y son ésteres de cadena larga, ácidos grasos y alcoholes. Uno de los pigmentos predominantes es el beta-caroteno, que es el responsable del color amarillo (Pryde, 1990).

En el Cuadro 1 se presenta la composición promedio de la grasa de soya y del aceite de soya.

Evaluando el efecto del cereal principal y el tipo de grasa de la dieta sobre los parámetros productivos y la calidad del huevo en gallinas ponedoras, Pérez –Bonilla y col. (2011), determinaron que la adición de grasa aumenta la concentración energética del alimento balanceado y en general, el contenido en ácido linoleico. En dicho trabajo se investigó el efecto de tres granos de cereales (cebada, trigo y maíz) y tres grasas (aceite de soya, oleína vegetal y manteca) sobre la productividad en gallinas ponedoras. Concluyendo que las tres fuentes de grasa pueden utilizarse en dietas de ponedoras, sin ningún efecto sobre las variables productivas, siempre que el alimento balanceado resultante no sea limitante en ácido linoleico. Raciones ricas en grasa facilitarían la síntesis de lipoproteínas en el hígado y el transporte para su deposición en la yema del huevo.

Los ácidos grasos podrían estimular la síntesis proteica en el oviducto y explicar así ciertos resultados que observan que la mejora del tamaño del huevo a consecuencia de la adición de grasa se debía al incremento de la fracción albumen sin que el contenido de la yema se viera alterado (Kalinowski, 2004). Las aves son sensibles a grasa de calidad objetable, siendo susceptibles a problemas de salud asociados al empleo de grasas de baja calidad. Grasas saturadas y de cadena larga son las más difíciles de digerir, mientras que la digestión de grasas poli insaturadas, como las del aceite de soya, son mucho mejores y no cambia de manera importante con la edad (Oyarzabal, 1999).

En el Cuadro 2, se muestran los perfiles de ácidos grasos de algunas semillas comerciales. Observándose que el aceite de soya destaca por los contenidos de ácidos grasos linoleico y linolénico; sin desmerecer el aporte de oleico y esteárico.

La presente investigación tuvo como objetivo, evaluar el efecto de la adición de diferentes niveles de grasa de soya (0, 2, 4 y 6 %) en dietas de gallinas ponedoras, durante doce semanas de experimentación. Midiendo los siguientes parámetros productivos: porcentaje de postura, número y peso de huevos, masa de huevos, consumo de alimento, conversión alimenticia, coloración de yema y mérito económico. La fase experimental del presente trabajo de investigación se realizó en la Unidad Experimental de Avicultura de la Universidad Nacional Agraria La Molina, con una duración de doce semanas.

El presente ensayo fue realizado con el Ing. Carlos Echegaray. Para la prueba se utilizaron 180 gallinas de la línea Hy-Line Brown, de 36 semanas de edad, provenientes de la misma granja, las cuales tuvieron características similares en edad, peso y excelente estado de salud. Las dietas suministradas a las aves durante el experimento se prepararon en la Unidad Experimental de Avicultura utilizando el programa Mixit-2. Se evaluaron cuatro tratamientos: Tratamiento 1: dieta control sin grasa de soya; Tratamiento 2: dieta con 2% de grasa de soya; Tratamiento 3: dieta con 4% de grasa de soya y Tratamiento 4: dieta con 6% de grasa de soya. En el próximo artículo presentaremos los resultados obtenidos en el presente ensayo.

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