Actualidad Avipecuaria
Saturday, 24 June del 2017

Dr. Aris Malo

Global Technical Manager Poultry Vaccines / aristoteles.malo_vergara@boehringer-ingelheim.com



Evaluación de las opciones y los paradigmas relacionados al control de la enfermedad infecciosa de la bolsa

Las vacunas vivas atenuadas continúan siendo una herramienta válida para el control del IBD. Su éxito en el campo dependerá de varios factores, uno de los más importantes es escoger la edad más propicia para la aplicación de este tipo de vacunas.

Evaluación de las opciones y los paradigmas relacionados al control de la  enfermedad infecciosa de la bolsa
Noviembre 22/2016
Lima - Perú
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Introducción

La Enfermedad Infecciosa de la Bolsa (IBD = del inglés “Infectious Bursal Disease”), también conocida como Enfermedad de Gumboro, representa uno de los desafíos más importantes que enfrenta la industria avícola, resultando en pérdidas económicas causadas tanto por su manifestación clínica como por su forma subclínica.

La misma es causada por un (Birna)virus altamente resistente. Existe solo un serotipo del virus (serotipo 1) capaz de causar problemas en las gallinas domésticas. El virus clásico predomina en todo el mundo y se subdivide en cepas que pueden ser desde muy suaves hasta hipervirulentas. Se manifiesta por causar no solo la forma clínica de la enfermedad (con aumento de la mortalidad y las lesiones típicas de la enfermedad) sino también inmunosupresión en las aves infectadas. Por otra parte existen también las cepas variantes, las cuales encontramos principalmente en el continente americano y se relacionan solamente con casos de inmunosupresión.

Existen varias opciones para el control del IBD, ya sea por el uso de vacunas vivas con diferentes grados de atenuación (intermedias, intermedias plus y cepas “fuertes” o “calientes”), vacunas basadas en complejo inmune y más recientemente vacunas recombinantes. Además existen las vacunas inactivadas, las cuales se usan en reproductoras antes del inicio del periodo de postura con la intención de inducir un nivel óptimo de inmunidad maternal en la progenie.

Las vacunas vivas clásicas son administradas comúnmente en las granjas en el agua de bebida, mientras que las vacunas basadas en complejo inmune y las vacunas recombinantes son administradas ya sea “in-ovo” al día 18 de vida embrionaria o al primer día de edad en la planta de incubación. La aplicación de vacunas en la planta de incubación ha ido cobrando importancia como alternativa al uso de vacunas en el agua de bebida en las granjas. Entre las razones para esto podemos citar la conveniencia, mejor y más uniforme aplicación de la vacuna y administración por personal calificado, entre otras.

De cualquier manera, independiente del tipo de alternativa que escojamos para la protección de nuestras aves contra el IBD, debemos conocer cuáles son las características, ventajas y desventajas de los diferentes tipos de vacunas disponibles al momento de tomar una decisión.

Las opciones

Entre tantas opciones, ¿cuál sería entonces la mejor opción para la vacunación contra el IBD?, ¿existe una solución única para el control del IBD?, ¿indica la aparición de nuevas opciones para la vacunación en la planta de incubación que la opción clásica de vacunación en campo con vacunas vivas atenuadas ya no es válida?

A pesar de las nuevas alternativas las vacunas vivas atenuadas continúan siendo una herramienta válida para el control del IBD. De ser así, ¿por qué entonces han ido perdiendo popularidad en la industria avícola?

Las vacunas vivas atenuadas:

Como se ha mencionado anteriormente, las vacunas vivas atenuadas continúan siendo una herramienta válida para el control del IBD. Pero su éxito en el campo dependerá de varios factores. Uno de los aspectos más importantes es escoger la edad más propicia para la aplicación de este tipo de vacunas. Si se aplica en presencia de niveles (para la vacuna) altos de inmunidad maternal, la misma será neutralizada, no obteniéndose el nivel de protección esperado lo que puede resultar en el campo en problemas por IBD aún en aves vacunadas.

La falta de homogeneidad en los niveles de inmunidad maternal en la progenie, el tipo de instalaciones donde alojamos las aves (jaulas versus piso) así como el tipo de virus presente en el campo (cepas de virulencia normal versus cepas hipervirulentas o cepas variantes) dificultan a menudo en la práctica hacer buen uso de este tipo de vacunas. Por lo general este tipo de vacunas son aplicadas en las granjas en el agua de bebida.

Las vacunas de complejo inmune

Las vacunas de complejo inmune se componen de partículas virales (el antígeno) unidas o ligadas a anticuerpos específicos contra este microorganismo. Es decir, un complejo inmune se define como una partícula viral que está unida a una gran cantidad de anticuerpos específicos. La teoría detrás del uso de este tipo de vacunas es que el virus vacunal se “libera” en el momento en que el nivel de inmunidad maternal es el “correcto”, garantizando su eficacia.

Por tanto, la vacunación a una fecha específica sería menos importante y de hecho, las mismas se aplican en la planta de incubación ya sea “in-ovo” al día 18 de vida embrionaria, o al día de edad por inyección, garantizando así una administración precisa.

La desventaja que conlleva el uso de las vacunas de complejo inmune es que en la práctica el virus vacunal es liberado relativamente tarde, lo que puede resultar en la inmunización tardía del lote, especialmente cuando se enfrentan posibles desafíos tempranos con cepas hipervirulentas del IBD. Además, para tratar de contrarrestar esta situación, se utilizan cepas “calientes” del virus para la elaboración del complejo inmune, las cuales por su vez pueden causar reacciones fuertes en la bolsa de Fabricio.

Las vacunas recombinantes (conocidas también como vacunas vectorizadas)

Las vacunas recombinantes consisten de un vector (por ejemplo el virus HVT, utilizado para la inmunización contra la enfermedad de Marek), el cual expresa antígenos foráneos.

El proceso consiste en la introducción de genes del virus del IBD en el genoma del vector HVT, el cual al multiplicarse expresa el producto del segmento insertado (en este caso la proteína VP2 del virus de IBD). La vacunación con una vacuna recombinante resulta en una respuesta inmune contra el VP2 en el vector sin necesidad de utilizar directamente al agente causal de la enfermedad. El uso de esta vacuna resulta pues en una respuesta inmune tanto contra la enfermedad de Marek como contra el IBD.

Las principales ventajas del uso de vacunas recombinantes es que no habrán reacciones post vacunales propias de la replicación de las vacunas vivas atenuadas (por replicación en la bolsa de Fabricio) y se elimina la posible interferencia de la inmunidad maternal contra el virus del IBD. Además (como en el caso de las vacunas de complejo inmune) las mismas se aplican en la planta de incubación ya sea “in-ovo” al día 18 de vida embrionaria, o al día de edad por inyección, garantizando así una administración precisa y una protección duradera. Cabe enfatizar que ya que este tipo de vacunas no se diseminan, un ave mal vacunada no desarrollará protección contra el IBD.

Entre las desventajas del uso de las vacunas recombinantes tenemos que el desarrollo de la inmunidad va a depender de la replicación del vector (en este caso el HVT) que lleva el inserto para IBD. Por tanto, la protección ofrecida por estas vacunas podría estar a su nivel óptimo a las 3-4 semanas después de su aplicación, dejando así una puerta abierta a posibles infecciones tempranas.

Otro de los puntos que debe tomarse en cuenta en estos momentos es que las vacunas recombinantes son más costosas que las convencionales. Su precio determinará a largo plazo el éxito de su introducción en la industria avícola.

¿Qué hacer ante la falta de una solución holística de vacunación contra el IBD?

En conclusión podemos resumir que existen diversas opciones para el control de IBD por vacunación, pero no existe "LA" opción única o ideal. Todas las opciones tienen sus ventajas y sus desventajas y las mismas deben ser ponderadas cuidadosamente antes de ser implementadas.

Para el control del IBD debemos considerar los siguientes aspectos:

• Conocer en detalle todas las opciones de vacunación (sus “pros” y “contras”) existentes para poder escoger la más conveniente. 

• Seguir estrictamente las medidas de bioseguridad e higiene para reducir la carga viral en nuestros complejos avícolas.

• Respetar el periodo de descanso entre lotes de pollos.

• Optar por lotes uniformes, provenientes de reproductoras de una misma edad; esto mejora el desempeño de las vacunas utilizadas.

• Utilizar vacunas inactivadas de buena calidad contra el IBD en las reproductoras, para tener un buen nivel (alto y homogéneo) de inmunidad maternal en la progenie. Ello implica el uso de vacunas que contengan variantes del virus de IBD para las zonas en que estos virus sean de importancia.

• Aunque no es práctico, hacer el monitoreo serológico de todos los lotes de pollos, es importante para establecer el rango de la inmunidad maternal y conocer el tipo de desafío que predomina en el campo para un mejor control del IBD y una mejor planificación del programa de vacunación correspondiente. Esto es de especial importancia cuando se utilizan vacunas vivas atenuadas.

• Monitorear el proceso de vacunación (la mejor vacuna no funciona bien si no es aplicada debidamente).

• Minimizar otros agentes inmunosupresivos (como el virus de la anemia de las aves, el virus de la enfermedad de Marek, Reovirus, etc.) Con (por ejemplo) un buen programa de vacunación contra los mismos.

• El control clásico del IBD (uso de vacunas vivas atenuadas) continua siendo válido y efectivo.

• El uso de vacunas intermedias (plus) es una alternativa efectiva contra cepas v(v)IBDV ya que confieren un buen nivel de protección y menos daño a la Bolsa de Fabricio.

• Las vacunas basadas en “calientes” pueden causar daño excesivo en la Bolsa de Fabricio.

• Las vacunas recombinantes en HVT y las de complejo inmune son convenientes por su aplicación en la planta de incubación pero pueden dejar una ventana abierta en el control del IBD. Este tipo de vacunas funcionan muy bien en situaciones de campo de bajo desafío o desafío tardío. • Las vacunas recombinantes en HVT han demostrado en el campo mejor desempeño en razas livianas que en pesadas.

• Las vacunas vivas clásicas atenuadas pueden ser complementarias y ayudar a cerrar la ventana que dejan las vacunas de complejo inmune o las vacunas recombinantes en HVT. Esta es una tendencia que se está adoptando en diversas partes del mundo.

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