Actualidad Avipecuaria
lunes, 22 octubre del 2018

1 Khaterine Salazar Cubillas, 2 Marcial Cumpa Gavidia

1. Ingeniero zootecnista

2. Profesor Principal, Departamento Académico de Producción Animal - UNALM



Evaluación del empadre continuo y rotativo con dos sistemas de suministro de alimento en codornices reproductoras (parte I)

Existen varias técnicas de apareamiento, la más eficaz, es mantener en jaulas individuales a parejas separadas.

Evaluación del empadre continuo y rotativo con dos sistemas de suministro de alimento en codornices reproductoras (parte I)
Octubre 10/2018
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Introducción

La codorniz es una especie con muchas características favorables para la crianza, destacan su precocidad de puesta, alto porcentaje de postura, elevado porcentaje de fecundidad, desarrollo embrionario corto, crecimiento rápido y gran resistencia a las enfermedades. La crianza de codornices en el Perú se realiza principalmente para la producción de huevos, surgiendo así como alternativa importante a la gran demanda existente de productos con alto contenido proteico destinados a la alimentación humana. Las codornices presentan dimorfismo sexual, pesando las hembras adultas entre 120 y 160 gramos, mientras que los machos pesan entre 100 y 140 gramos. Este aumento del peso de la hembra, que es de 10 a 20% mayor que del macho, se debe al desarrollo ovárico. La pubertad se produce a edad muy temprana, entre los 25 y 35 días, pero la madurez sexual y la formación de semen, rara vez se alcanza antes de los 45 días. Es entonces cuando se incrementan los cantos característicos, que están relacionados con la oxigenación de los testículos (ubicados en la proximidad de los sacos aéreos), los cuales en estas circunstancias aumentan la producción de testosterona y otras hormonas sexuales masculinas (Lerena, 1976). En el período de apareamiento la codorniz macho canta con mayor frecuencia. Estos sonidos son fuertes y fáciles de oír, mientras que las hembras raramente cantan (Chang y col., 2009). La codorniz macho se caracteriza por poseer un sistema reproductor simple sin glándulas accesorias. Los machos tienen una papila copulatoria y sus espermatozoides deben pasar por el epidídimo y conducto deferente para luego desembocar en la cloaca (Sánchez, 2004). En la cavidad abdominal, por sobre los riñones, presentan un par de testículos, los cuales bajan e incrementan su volumen cuando se acerca la época reproductora, esto para lograr la temperatura óptima necesaria para la producción de espermatozoides. También presentan la glándula cloacal (glándula paragenital), una estructura bulbosa que posee en el borde superior una salida por la cual secreta un material blanco y espumoso rico en lípidos, que tiene por función taponar la salida del oviducto después de la cópula. Esta única glándula puede ser usada para evaluar la aptitud reproductora de los machos, pues a mayor tamaño de la glándula hay mayor producción de semen (Sánchez, 2004). Los machos presentan una actividad sexual muy intensa durante 6 meses aproximadamente, luego desciende gradualmente (Lucotte, 1985).

Wooddard y Abplanalp (1967) encontraron que los machos de 21 semanas de edad son más activos y agresivos que los machos de 61 semanas de edad. El apareamiento se desarrolla de la misma forma que entre las otras gallináceas: el macho, con las alas desplegadas, sube sobre el dorso de la hembra acurrucada; mantiene el extremo de la cabeza de la hembra por su pico; después arqueándose se aproxima lateralmente su cloaca a la de su pareja volviéndole la cola (Lucotte, 1985). El orden social o jerárquico de las aves está determinado por picotazos. Normalmente la frecuencia de picotazos es 4 veces más alta por índole jerárquica que por agresividad (Quintana, 1991). Esta lucha entre codornices machos se presenta como la ley del más fuerte. En circunstancias normales, el macho dominante en la jaula detiene el apareamiento y la alimentación de otros machos (Chang y col., 2009). Los machos son muy agresivos, esta agresividad puede observarse cuando se introduce un macho en la jaula de otro, el intruso es duramente atacado en general, desde su entrada en el territorio del residente. Cuando varios machos son criados juntos se establece rápidamente entre ellos una jerarquía (Lucotte, 1985). Los picotazos se producen en los flancos, cola, dorso y es frecuente, en condiciones de cría particularmente aislada, observar individuos completamente desplumados por picaje.

Los ataques tienen lugar igualmente sobre la punta de la cabeza y principalmente en los ojos, en casos extremos pueden acabar con la muerte del individuo dominado, que sucumbe como consecuencia de sus heridas. Los machos dañan igualmente a las hembras, aunque en un grado generalmente menor y es necesario prever técnicas de apareamiento especiales para evitar o al menos atenuar las pérdidas (Quintana, 1991). La codorniz es una especie polígama, conocida por su notable capacidad sexual. El macho es capaz de cubrir a distintas hembras consecutivamente y, estas, a su vez, pueden ser fecundadas por más de un macho en el curso de pocas horas. En las condiciones de cría industrial el apareamiento es rápido, brusco y relativamente poco específico: por regla general, no hay elección entre las parejas, ya que cualquier macho adulto vigoroso, forzará a cualquier hembra a aparearse con este (Lucotte, 1985).

Existen varias técnicas de apareamiento, la más eficaz, por dar mayor número de huevos fértiles, es mantener en jaulas individuales a parejas separadas. Sin embargo, no se puede utilizar esta técnica en criaderos grandes debido al número de animales. Por ello, para condiciones de cría industrial, se emplean 2 sistemas de apareamiento: apareamiento continuo y rotativo. El apareamiento continuo consiste en colocar machos y hembras en una misma jaula. Este sistema aumenta la capacidad fecundante, el rendimiento de huevos y el número de eclosiones debido a que el macho está constantemente con las hembras; sin embargo es difícil el manejo individual de los animales (Barbado, 2004).

Existe una técnica más complicada y onerosa que consiste en mantener a los machos separados en jaulas y llevarlos a las jaulas de las hembras para su fecundación. Una vez que copulan son separados y se vuelven a llevar cada 2 o 3 días. Esta técnica se llama sistema rotativo, el cual puede variar en el número de días de descanso del macho y en el tiempo que se deja al macho en la jaula de la hembra (Vigil, 2001). Este sistema permite mantener un manejo separado de los machos, controlar su estado físico, mantener un tiempo de descanso del macho y manejar una alimentación diferenciada hembra/macho. Para el adecuado empadre de las codornices, sea un sistema continuo o rotativo, muchos autores refieren una proporción macho/hembra variable. Vásquez y Ballesteros (2007) recomiendan utilizar un macho por cada tres a cuatro hembras. En tanto, Rodríguez Da Silva (1992) y Valladares (2003) recomiendan una relación de un macho para 3 hembras para asegurar el éxito fecundante del 80% de los huevos. El uso del sistema rotativo se basa en la duración de la fertilidad de las hembras después de una sola cópula, ya que las aves pueden almacenar espermatozoides viables hasta por una semana en los nichos espermáticos ubicados en la unión útero-vaginal, manteniendo durante este tiempo una buena fertilidad, es por ello que las inseminaciones de tipo artificial se realizan una vez por semana (Hafez y Hafez, 2002).

Un aspecto muy importante en la explotación de codornices es la reproducción, debido a que la fertilidad y la natalidad son características reproductivas con un gran valor económico directo. Por ello, el aspecto reproductivo ocupa el principal interés de los investigadores y avicultores. En codornices reproductoras, existen 2 sistemas de apareamiento: el continuo y rotativo. Ambos sistemas tienen diferentes beneficios, mientras el primero logra un mayor porcentaje de fertilidad y natalidad, el segundo permite utilizar una alimentación diferenciada hembra/macho, control del aspecto físico del macho y un mejor manejo de los animales.

En la crianza de las gallinas reproductoras es común utilizar una alimentación diferenciada hembra/macho debido a los distintos requerimientos entre ambos sexos, ya que las dietas de machos necesitan menos energía, proteína y calcio que las dietas de hembras reproductoras. El presente estudio tuvo como objetivo determinar la relación que existe entre los sistemas de apareamiento: continuo y rotativo, y la influencia de la alimentación diferenciada hembra/macho sobre los parámetros productivos y reproductivos de codornices en apareamiento rotativo.

Materiales y métodos

El estudio se realizó en las instalaciones de la Unidad Experimental de Avicultura de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), durante 12 semanas. Se utilizaron 360 codornices: 270 hembras y 90 machos de 150 días de edad. Las aves seleccionadas fueron distribuidas al azar en 5 tratamientos con 6 repeticiones, empleándose en cada unidad experimental 9 hembras y 3 machos, de tal manera que la relación hembra/macho fue de 3:1. Las codornices fueron alojadas en 40 jaulas metálicas. Las dimensiones de cada jaula eran de: 60 cm de largo, 40 cm de ancho y 17 cm de alto, cada jaula fue equipada con un bebedero tipo copa y un comedero de latón. Para el Tratamiento 1 (control) se usaron codornices en sistema de apareamiento continuo con dieta para reproductoras (alimentación común).

Para los demás tratamientos se usó el sistema de apareamiento rotativo con diferentes días de descanso del macho: sistema rotativo cada tres días y sistema rotativo cada siete días y dos tipos de dietas: dieta de reproductoras y dieta de reproducción-macho. El sistema continuo consistió en colocar las codornices hembras y machos en una relación de 3:1 dentro de una misma jaula. Debido a que el sistema de apareamiento continuo no permite realizar una alimentación diferenciada, sólo se puede suministrar una dieta, en este caso la dieta de reproductoras. El sistema de apareamiento rotativo consiste en colocar hembras y machos en jaulas separadas y llevar los machos cada cierto período de tiempo (cada 3 y 7 días en esta evaluación) y dejarlos en las jaulas con las hembras por 24 horas. La alimentación en este sistema es diferenciada, las hembras consumen la dieta de reproductoras y los machos consumen la dieta de reproducción-macho.

Los tratamientos empleados fueron:

T1: Sistema de apareamiento continuo con alimentación común (control).

T2: Sistema de apareamiento rotativo cada 3 días con alimentación común.

T3: Sistema de apareamiento rotativo cada 3 días con alimentación diferenciada.

T4: Sistema de apareamiento rotativo cada 7 días con alimentación común.

T5: Sistema de apareamiento rotativo cada 7 días con alimentación diferenciada. Los valores nutricionales calculados de las dietas de reproductoras y la de reproducciónmacho se muestran en el Cuadro 1.

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