Actualidad Avipecuaria
miércoles, 18 julio del 2018

1.- Ing. Valentino Arnaiz 1.- MV. Juliano Trevizoli 2.- MV. Roberto Montanhini 3.- MV. Paulo Raffi

1. Gerente de Mercado, Safeeds Nutrição Animal.

2. Director Estratégico Comercial, Safeeds Nutrição Animal.

3. Gerente de Desarrollo y Sanidad, Safeeds Nutrição Animal.



Experiencias prácticas para el control de Salmonella mediante una estrategia probada de suplementación en Alimento: experiencia brasileña

Experiencias prácticas para el control de Salmonella mediante una estrategia probada de suplementación en Alimento: experiencia brasileña
Marzo 14/2018
Lima - Perú
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En el negocio avícola, debemos tratar de mejorar la bioseguridad del alimento balanceado como una manera de controlar bacterias entero patógenas que afectan a las aves, sin olvidar reducir nuestra dependencia en el uso de antibióticos para lograr este objetivo. El hecho alarmante que en los últimos tiempos se hayan reportado cepas de Salmonella resistentes a una serie de antibióticos, es un indicador de lo que podría pasar en el futuro.

Para lograr carne y huevos en cantidades aceptables por el productor, necesitamos que las aves consuman grandes cantidades de alimento(ADAS Leaflet 298, 1979). Una vez que estos consumos son logrados, no es extraño encontrar problemas de insuficiencia digestiva en el campo. El uso de la acidificación en la ración podría sobreponer este problema.

Una vez que se presentan problemas de insuficiencia digestiva, es muy fácil que ocurra colonización del tracto digestivo con Salmonella, Escherichia coli y Campylobacter jejuni (Sarakbi, 1991). Hasta ahora, hemos confiado demasiado en antibióticos para la prevención y tratamiento de enfermedades bacterianas. Esta práctica ha logrado un incremento alarmante en el número de cepas patogénicas resistentes a varios antibióticos (M.A.F.F., 1996).

Todos los ingredientes contienen una variedad de microorganismos que incluyen bacterias potencialmente patogénicas. Los sistemas que reducen la contaminación mencionada, como: tratamientos con alta temperatura, funcionan disminuyendo niveles de contaminación promedio, más no eliminando la mayoría de bacterias que constituyen una amenaza para nuestros animales.

La idea que la Salmonella se encontraba sólo en ingredientes de origen animal fue refutada ya hace mucho tiempo (1989) con los resultados de una investigación realizada en Inglaterra. En ese momento se demostró que no sólo el 10% de la harina de pescado estaba contaminada con Salmonella, sino también el 20% del gluten de maíz, del 7 al 13% de productos de soya y el 78% de productos derivados de la semilla de algodón (M.A.F.F. y UKASTA, 1989; Tabla 1).

En los centros de producción avícola existen innumerables focos de infección que no están directamente relacionados con la cadena alimenticia. La siguiente lista propone algunos:

  1. Fuentes de agua (tanques, bebederos, etc).
  2. Aire proveniente de polvo contaminado de granjas vecinas.
  3. Galpones que han sido mal desinfectados.
  4. Contaminación vertical proveniente de las aves reproductoras.
  5. Cama de mala calidad.
  6. Contaminación horizontal, especialmente en pollos de carne.
  7. Presencia de animales extraños a la granja (aves, roedores, insectos).
  8. Personal de campo y visitantes.

El tratamiento con altas temperaturas o la inclusión de agentes antimicrobianos no puede ser nunca la respuesta completa para mejorar la salud de la parvada (Hinton y Linton, 1988; Humphrey, 1988).

Entre las estrategias adoptadas, la restricción al uso de agentes antimicrobianos promotores de crecimiento es el que más relevancia ha ganado a nivel mundial. Debido a presiones ejercidas por los consumidores y ONGS internacionales lo que ha sucedido es que grandes cadenas de fast food, restaurantes y supermercados de talla mundial, pasaron a ofrecer productos de origen animal certificadamente libres del uso de estos agentes promotores. En diversos mercados y países, estas presiones provocaron la puesta en marcha de reglamentaciones que prohíben el uso de estos productos en la producción animal.

En la industria peruana, por ejemplo, existe ya demanda por entender y poner en desarrollo estrategias de manejo para la prevención de contaminación de carcasas de pollos con bacterias zoonóticas como Salmonella.

Actualmente, se ha elevado a niveles preocupantes el desafío de control de microorganismos patógenos ampliamente asociados al consumo de productos de origen avícola, como Salmonella spp., Campylobacter spp. y Escherichia coli (i.e. APEC), aún más con la prohibición del uso de antibióticos promotores del tipo Gram-negativo en mercados como el brasileño o europeo.

De forma general, estas bacterias Gramnegativas entéricas no producen morbilidad o mortalidad en aves, comparativamente a algunos microorganismos Gram-positivos, como Clostridium perfringens, el cual es causante de enteritis cuya ocurrencia se encuentra favorecida por el retiro de agentes antimicrobianos promotores de crecimiento.

Bacterias entero patogénicas como son Escherichia coli o Campylobacter jejuni tienen un pH óptimo de crecimiento alrededor de 7.0, mientras que el grupo de los Lactobacilli y Enterococci, responsables de mantener un intestino saludable o los Butyrivibrio fibrisolvens, responsables de digerir fibra, crecen alrededor de pH 6.0. En consecuencia, los ciegos y el colon son ideales para el crecimiento de E. coli y otros patógenos.

Es más, todas las bacterias pueden ser clasificadas por su tolerancia a pH bajo, alto u óptimo en el que puedan vivir (Carpenter, 1972). El entendimiento de la dinámica del pH en el tracto digestivo de las aves es clave para poder lograr el beneficio de los acidificantes cuando son usados en la alimentación animal.

Las bacterias requieren rangos de pH específicos para sobrevivir (Tabla 2). Así, la distribución normal de las poblaciones de bacterias comensales y patógenas se encuentran en rangos de pH diferentes, y al ser el rango para las comensales más ácido que para las patógenas se esclarece la razón por la cual el uso de acidificantes es necesario. De estos rangos de pH es posible observar como pequeños cambios en el pH pueden ser usados para reducir la velocidad de crecimiento de bacterias patógenas como el E. coli y la Salmonella e incrementar a la misma vez el crecimiento de bacterias comensales como el Lactobacillus (Wabeck, 1990).

Las pérdidas económicas asociadas a la reducción del desempeño de integraciones afectadas por C. perfringens alcanzan en los Estados Unidos alrededor de cinco centavos de dólar por ave, pudiendo incluso disminuir en hasta 33% la rentabilidad esperada, productivamente hablando.

El mayor problema es que estas enteritis disminuyen sensiblemente la protección natural de la mucosa intestinal o incluso reacciones inmunitarias (tanto locales como sistémicas) de las aves, permitiendo que las bacterias Gramnegativas, antes consideradas comensales en su mayoría, pasen a tener condiciones de acceso y multiplicación en el organismo, generando signos patológicos y de contaminación sistémica.

Como señalamos líneas arriba, existe en nuestro mercado, interés y demanda en conocer estrategias validadas para controlar y prevenir la contaminación con Salmonella durante el ciclo productivo y a nivel de producto final (carcasas, huevo, eclosión, etc). La investigación científica reciente viene generando evidencia sobre la eficacia de los ácidos orgánicos microencapsulados en alimento, de forma aislada, o en combinación con aceites esenciales, como herramienta de control de la viabilidad y/o multiplicación de bacterias patógenas presentes en el intestino de las aves.

Lo que debemos saber y con lo que se cuenta como alternativa práctica

Es importante señalar, que se vuelve imperante conocer la composición de los ácidos orgánicos y aceites esenciales presentes en los aditivos a utilizar, así como su forma física y mecanismo de protección o vehiculización, la dosis correcta frente al nivel de contaminación de bacterias a ser combatidas, pero, sobre todo, principalmente la forma y lugar en que los principios activos son liberados y presentados a los microrganismos blanco.

Varias investigaciones y trabajos de campo concluyen que los ácidos orgánicos solos y a dosis bajas no controlan eficientemente los patógenos Gram-negativos.

Los microorganismos Gram-negativos poseen una pared celular más compleja que la mayoría de las células Gram-positivas. Las primeras, se caracterizan por tener una delgada red de lipopolisacáridos y lipoproteínas, que es fácil de disolver con ácidos liposolubles, siempre y cuando existan agentes que permitan su permeabilidad, como los aceites esenciales (perfecto sinergismo).

Los aceites esenciales afectan la capa de peptidoglucano, y los ácidos orgánicos en su forma disociada, son los que pueden pasar a través de la capa de proteína y entrar a la célula a través de la estructura lipídica y capa porosa del primero, previamente alterada por los aceites esenciales.

Los ácidos de cadena mediana son muy grandes para penetrar esta capa en las células Gram-negativas y la capa de peptidoglucano en las bacterias Gram-positivas es gruesa para ser porosa, incluso para pequeñas moléculas ácidas.

  • La sinergia entre ácidos orgánicos estratégicos y aceites esenciales, permite a los primeros penetrar la estructura celular de manera más eficiente.
  • Es importante señalar que no se trata sólo de la presencia de ácidos en el producto, sino del mecanismo de protección para llegar al intestino distal donde se alojan las bacterias objetivo.
  • Una vez dentro, el pH intracelular disminuye y la célula utiliza su energía vital para tratar de mantener el pH interno en equilibrio.
  • La producción de aniones interfiere con el ADN y el metabolismo de la proteína. La combinación de estas dos acciones acaba matando a la bacteria.
  • Este mecanismo es consistente en el tiempo y no genera resistencia.

Por lo arriba expuesto, se sabe que cuando los ácidos orgánicos se encuentran asociados a aceites esenciales, se reduce drásticamente la dosis necesaria para garantizar un control eficiente de patógenos con ácidos orgánicos, independientemente del tipo de pared celular que estos posean.

Estudios, comprueban aún, que esta sinergia entre estos principios activos, promueve un potencial bactericida o bacteriostático equivalente o hasta superior al observado con el uso de promotores antimicrobianos.

Un tema de suma importancia es que este potencial puede ser fuertemente ampliado si estos principios activos son presentados en su forma activa exactamente donde se encuentran las bacterias objetivo en el tracto intestinal. Se sabe que los patógenos de mayor interés como Salmonella se encuentran en las porciones más distales del intestino. A este nivel, la mayoría de ácidos orgánicos y aceites esenciales agregados vía alimento en su forma libre no serán capaces de llegar con la actividad que se espera para su acción efectiva, principalmente por razones como pH del tracto intestinal y acción de enzimas endógenas. Es por eso que con tecnología de microencapsulamiento de los principios activos en una matriz de triglicéridos se ha demostrado mayor consistencia en el efecto esperado y ventajas comparativas.

A través de la acción de lipasas endógenas sobre esta matriz, los ácidos y aceites esenciales se liberan gradualmente donde se encuentran las bacterias objetivo, antes que estas lleguen a causar efecto perjudicial por su multiplicación exponencial o migración a zonas del tracto digestivo donde no deberían estar.

Muy importante es señalar que el diagnóstico de la carga de patógenos a ser combatida es el punto inicial de la toma de decisión en cuanto al aditivo alternativo a utilizar, así como su dosis eficaz para el nivel de control procurado. Por otro lado, el control no debe abarcar solamente lo que se usa en el alimento y sí considerar, todo un programa de bioseguridad en la cadena de producción de aves (instalaciones, ambiente, agua de bebida, control de plagas, etc).

Debido a la experiencia ganada en el mercado brasileño (muy exigente en cuanto al control y prevención de Salmonela y otros patógenos), el objetivo de la presente revisión es proporcionar además del sustento técnico expuesto, 2 modelos de protocolos prácticos para la prevención de Salmonela vía alimento tanto en reproductoras pesadas como pollos de engorde.

Pollos de engorde

En este caso el objetivo es verificar la reducción de bacterias en el intestino de pollos de engorde tratados con ácidos orgánicos en alimento (todo el período de crianza) o a dosis de choque 5 días antes de la saca. Igualmente es importante comparar vellosidades intestinales y profundidad de criptas en el duodeno, yeyuno e íleon de lotes tratados. Realizar un antibiograma de la bacteria aislada para ajustar antibióticos en la incubación y campo y documentar el desempeño zootécnico.

Existen dos estrategias de tratamiento sugerido, uno es el uso de 0,300 kg/tm de ácidos orgánicos + aceites esenciales microencapsulados en los alimentos preinicial, inicial, crecimiento y engorde. La otra recomendación es el uso de una dosis de choque de 5 kg por tm en el alimento de engorde (retiro). Un control negativo debe tenerse siempre en consideración.

Al momento del sacrificio de las aves deben colectarse 05 ciegos con el uso de guantes y evitando contaminación cruzada. Estas muestras deben ser enviadas al laboratorio acreditado para detección de enterobacterias.

Aves vivas (bajo la realidad peruana) pueden ser enviadas al laboratorio de patología para sacrificio y evaluación, siempre y cuando el tiempo de traslado no sobrepase las 4 horas desde granja a laboratorio (evitar animales sin alimento). Lo mismo puede hacerse con carcasas transportadas en cajas con hielo recién beneficiadas bajo los procedimientos de sanidad y buenas prácticas de sacrificio (evitar contaminación de carcasas con contenido intestinal). Se debe realizar en el laboratorio acreditado, la disección de porciones de duodeno, yeyuno e íleo para análisis histopatológicos de lotes. Debe realizarse un antibiograma para la enterobacteria predominante.

Con estos análisis se cierra el ciclo ya que se logra verificar la contaminación de enterobacterias con el uso de la estrategia nutricional de ácidos orgánicos + aceites esenciales micro-encapsulados.

Con la evaluación histopatológica se logra evidenciar cómo se encuentra la calidad intestinal de los lotes y con el antibiograma se consigue ajustar los programas de control de la empresa.

Reproductoras pesadas

El objetivo es evaluar la reducción de la contaminación por Salmonella, Clostridium y E. Coli en reproductoras pesadas bajo una estrategia de suplementación de ácidos orgánicos (AO) en asociación con aceites esenciales (AE) específicos en granja de producción de reproductoras pesadas bajo todas las prácticas de manejo habituales de la empresa.

Como estrategia se sugiere comparar el uso de 300 g/tm de alimento de AO+AE específico en los alimentos recría hasta prepostura. De prepostura hasta final de pico la dosis sube a 1 kg/tm para volver a 300 g/tm de alimento de AO +AE específico en los alimentos post-pico.

Se sugiere cada 10 semanas evaluar: signos clínicos, ciegos, isopado de cama, aislamiento de Salmonella/tipificación, antibiograma de Salmonella, aislamiento de E. coli, antibiograma de E. coli, aislamiento de Clostridium, aislamiento de Clostridium, medición de vellosidades intestinales y profundidad de cripta así como histopatológico y análisis de Salmonella en los siguientes órganos de las aves (hígado, corazón y bazo).

Edades de evaluación

La evaluación debe ser realizada comparando con lotes antes de introducir la estrategia de suplementación con AO+ AE específicos en el alimento. Deberá colectarse isopado de cloaca, para análisis de Salmonella, Clostridium y E. coli. Todos los parámetros zootécnicos deben ser registrados (incluidos signos clínicos de enfermedad).

Conclusiones

Este conjunto de información es consistente con el hecho que los ácidos orgánicos + aceites esenciales tienen un importante papel en la nutrición avícola y pueden ser vistos como una alternativa a los antibióticos. Ofrecen mejorar la bioseguridad sin correr riesgos de contaminación en la planta de alimento balanceado y en la granja. A medida que vamos aprendiendo más de las interacciones microbiológicas dentro del intestino del ave podemos utilizar maneras naturales de mantener las condiciones ideales, sin potenciar el desarrollo de resistencia a antibióticos o presencia de residuos en la cadena alimenticia. Existen experiencias prácticas de su uso en mercados de mayor volumen y exigencia.

Referencias

  • ADAS, Leaflet 298. 1979. Salmonella Infection in Poultry. - Carpenter, P. L. 1972. Microbiology. Pub. W.B. Saunders Co.
  • Hinton, M. y Linton, A.H. 1988. Vet. Rec. 123:416-421.
  • Hyden, M. 1997. Agil Products for the feed compounder. Agil Ltd, Aldermaston, UK. (c/o PO Box 240, Hornsby NSW 2077 Australia).
  • Humphrey, T.J. 1988. The influence of feed treatment with organic acids on the colonisation of broiler chickens with Salmonella enteriditis PT4 and other Salmonellae. Public Health Laboratory, Exeter, UK.
  • Humphrey, T.J. y Lanning, D.G. 1988. The vertical transmission of Salmonella and formic acid treatment of chicken feed. Epidem. Inf. 100:43-49.
  • Kemin Industries Inc. 1990. Trial by T. J. Humphrey. Ref. GRH/Oct/90.
  • M.A.F.F. UK. 1989a. Code of Practice for the Control of Salmonellae in the Animal By- Products Rendering Industry.
  • M.A.F.F. y UKASTA. 1989. Winter Survey. - Sarakbi, T. 1991. Campylobacter: A recent killer of layers. Poult. Intl. p31. Julio.
  • Wabeck, C.J. 1990. Organic acids affect performance, yields and microbial population. Broiler Industry. p66. Septiembre.
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