Actualidad Avipecuaria
sábado, 23 junio del 2018

Liliana Revolledo DVM, MSc., PhD

Universidad de Sao Paulo - Brasil



¿Hay alternativas a los antimicrobianos? (Parte II: Los Probióticos)

Los efectos adversos y la severidad pueden estar relacionados a un contexto específico y depende de la susceptibilidad y estado fisiológico del hospedero. Por lo tanto, un producto seguro bajo ciertas condiciones puede no serlo bajo otras condiciones del hospedero.

¿Hay alternativas a los antimicrobianos? (Parte II: Los Probióticos)
Abril 06/2018
Lima - Perú
0

Introducción

En la parte I de esta breve reseña se comentó de manera breve lamodulación de la respuesta inmune utilizando la nutrición y los aditivos fitogénicos como una alternativa a los antimicrobianos. El uso de antimicrobianos en la producción animal incluye no sólo su utilización terapéutica y profiláctica, sino también la administración de niveles subterapéuticos para estabilizar la microbiota y mejorar el desempeño de los animales, siendo conocidos por esta última actividad como “promotores del crecimiento” o “mejoradores del desempeño”. Sin embargo, el uso de estas substancias fue incriminado como un contribuyente a la resistencia de algunos grupos de bacterias. Siguiendo la prohibición de su utilización en Suecia en 1986, en Dinamarca después para avoparcina en 1995 y virginiamicina en 1998, siguió la Unión Europea con la prohibición de avoparcina en 1997 y en 1999 para bacitracina, espiramicina, tilosina y virginiamicina, en la base del “Principio de Precaución”, que finalizó con la prohibición de todos los promotores del crecimiento en la UE en 2006. En los Estados Unidos, el FDA ha publicado en 2003 una guía 152 para el desarrollo de nuevos productos para los animales, en 2010 la guía 209 limitando el uso de antimicrobianos medicamente importantes en humanos, en 2013 la guía 213 que ha comenzado su aplicación en enero del año pasado. Como se comentó en la parte I, la decisión de la utilización de antimicrobianos de manera terapéutica está en las manos de los profesionales médicos veterinarios de las granjas, y su utilización debe ser racional y objetiva, visando la inocuidad de los productos y la seguridad de los consumidores. Hace más de una década ya se hablaba de una era postantibióticos por el tema de la resistencia antimicrobiana de las bacterias, y que el problema no se resolvería con antimicrobianos más fuertes o bactericidas; algunos investigadores afirmaron que si la historia pasada es, de alguna manera, un buen predictor de la historia futura. Los microrganismos continuarán adaptándose a su medio ambiente por el desarrollo de resistencia a nuevos antimicrobianos e infecciones serias causadas por estas bacterias, y continuarán colocando un mayor desafío a las prácticas clínicas y en el desarrollo de nuevos productos para la prevención o tratamiento de estas infecciones.

En esta segunda parte se discutirá sobre los probióticos, utilizados empíricamente desde 1850. Los primeros estudios clínicos realizados datan de la década del 30. Su utilización se ha extendido en todas las especies animales, y la demanda se ha incrementado significativamente en los últimos años. El manejo del microecosistema intestinal, utilizando los probióticos, es una de las estrategias comunes aplicadas para mejorar el estado de salud y el crecimiento en los sistemas de producción intensivos de animales.

Existe una amplia variedad de microrganismos que han sido estudiados como probióticos, los cuales han sido clasificados según Bajagai y colaboradores (2016) en los grupos como se muestra en la Figura 1 y el Cuadro 1, para mejor entendimiento.

Modo de acción

Los modos de acción de los probióticos han sido descritos extensamente, se pueden mencionar entre los más importantes los siguientes (Figura 2):
- Modulación de la microflora.
- Modulación de la respuesta inmune del
hospedero.
- Efectos antitoxinas y de reducción de diarrea.
- Modulación de la digestibilidad de nutrientes.
- Otros modos de acción.

Modulación de la microflora

Exclusión competitiva

El principio de exclusión competitiva, referida algunas veces como Ley de Gause, no es más que: “dos especies que compiten por los mismos lugares o recursos no pueden coexistir”.

Los microrganismos que actúan por exclusión competitiva, compiten por los lugares de adherencia en el tracto gastrointestinal haciendo que estos microrganismos benéficos se instalen en los receptores impidiendo la adherencia de las bacterias patógenas, como muestra la parte inferior de la Figura 3.

Por este mecanismo se excluyen los patógenos impidiendo que causen infección.

Otra manera de competir excluyendo los patógenos, es la utilización de los recursos sean nutrientes o substratos del tracto gastrointestinal, con lo cual no permiten que las bacterias patógenas los utilicen suprimiendo su crecimiento.

Inhibición antimicrobiana directa

Este modo de acción puede tener su efecto por los siguientes mecanismos: a) los microrganismos probióticos producen sustancias que tienes propiedades bacteriostáticas o bactericidas, b) disminuyen el pH en el lumen intestinal vía actividad de fermentación, c) producción de peróxido de hidrógeno con lo cual se inhibe el crecimiento de bacterias Gram-negativas, y d) afectando el metabolismo y la producción de toxinas de los patógenos.

Modulación de la respuesta inmune del hospedero

La relación de los probióticos con la modulación del sistema inmune del hospedero se explica por algunos mecanismos descritos en la Figura 2, en donde la influencia en el sistema inmune se da por los metabolitos, componentes de las paredes celulares y el ADN. Estudios recientes han revelado que algunas macromoléculas bacterianas llamada de MAMPs (patrones moleculares asociados a los microbios) son factores claves en la relación microorganismo benéfico hospedero, que en algunas especies de laboratorio han demostrado que contribuyen a la estabilización de la inmunidad de la mucosa en el hospedero.

Modulación de la digestibilidad

Varios estudios han demostrado que los probióticos pueden mejorar la digestibilidad de diferentes componentes de la ración, debido en una buena parte al incremento y actividad de las enzimas digestivas, por la capacidad de fermentación de los probióticos.

Los mencionados anteriormente son algunos de los más importantes mecanismos de acción de los probióticos, aunque ni todos los discutidos han sido satisfactoriamente elucidados por los investigadores. Aún falta mucho por conocer sobre los probióticos, pero lo que sí se sabe, es que, su actividad en el balance del equilibrio intestinal produce efectos benéficos en la producción y en el mantenimiento de la salud de los animales de producción, sean aves, cerdos u otra especie animal.

Seguridad de los probióticos

En relación con la seguridad, las preguntas que deben responderse cuando se evalúa la inocuidad de un microrganismo siendo considerado para uso como probiótico en alimentación animal están resumidas en la Figura 4, adaptado de Bajagai y colaboradores (2016).

La mayoría de publicaciones existentes sobre probióticos focalizan su eficacia más que su seguridad. Una buena parte de la información de seguridad está basada en los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium, por lo tanto, más investigación relacionado con esta área debe ser desarrollada. El riesgo más serio, es la transferencia de resistencia antibiótica debido a la presencia de genes o determinantes en algunas bacterias probióticas, y segundo, infecciones, presencia de enterotoxinas y toxinas eméticas en las bacterias probióticas.

Los investigadores coinciden en que:

- La evaluación de la inocuidad e información de una cepa probiótica en particular no puede ni debe ser generalizada a cepas similares, por lo que, cada probiótico requiere de una evaluación de inocuidad y riesgo individual.
- Ningún probiótico debería ser catalogado como 100% seguro o con riesgo cero.
- Los efectos adversos y la severidad pueden estar relacionados a un contexto específico y depende de la susceptibilidad y estado fisiológico del hospedero. Por lo tanto, un producto seguro bajo ciertas condiciones puede no serlo bajo otras condiciones del hospedero.

Por estas razones estudios completos de seguridad son recomendados para cualquier cepa potencialmente probiótica seleccionada para uso en alimentación animal.

Comentarios:

Más Artículos





NUESTROS CLIENTES