Actualidad Avipecuaria
Friday, 24 November del 2017

Elías Salvador1; Marghory Ramos2; Liz J. Villa2; Midori Candiotti3; Yadira Vera3; Rocío Atequipa3; Estefany Beas3; Daniel Chuquispuma4.

1 Profesor investigador - Jefe del Laboratorio de Nutrición R & D -Departamento de Producción Animal-Facultad de Medicina Verinaria y Zootecnia-Universidad Nacional “San Luis Gonzaga” de Ica.
2 Bachilleres FMVZ-UNICA.
3 Estudiantes del Curso de Nutrición Animal 2016-I-FMVZ-UNICA.
4 Club IDI Ciencia Avícola & Nutrición FMVZ-UNICA.



Importancia e impacto de la inclusión de aceites en las dietas de aves en la fase inicial

Los pollitos que reciben dietas con el mismo nivel de energía, pero con inclusión de aceite obtendrán mejor desempeño que aquellos que reciben una dieta sin inclusión de aceite. Se debe tener en cuenta la calidad de los aceites a utilizar, un análisis cualitativo rápido a nivel de campo nos podría dar información muy útil.

Importancia e impacto de la inclusión de aceites en las dietas de aves en la fase inicial
Enero 10/2017
Lima - Perú
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Antecedentes

La formulación de dietas balanceadas para aves en las fases iniciales, demanda precisar algunos puntos críticos con el propósito de optimizar la utilización de nutrientes, energía y obtener un buen desempeño productivo en las siguientes fases. Uno de estos puntos es el impacto de la utilización de los aceites en las dietas sobre la respuesta productiva. La gallina asegura en el huevo una cantidad importante de lípidos para la vitalidad del nuevo pollito. Al nacer el pollito continua con algo de lípidos en el saco vitelino, lo que nos indica que el uso de dietas con inclusión de aceites como fuente de lípidos, nutrientes y energía es clave para continuar aportando a la vitalidad del pollo de engorde. El presente artículo toma como base los aportes del estudio de Baiao y Lara (2005), quienes citan diferentes estudios que a continuación se discuten y se relacionan con dos pruebas experimentales sencillas que realizamos en nuestro laboratorio.

Para una mejor comprensión de la importancia de los aceites como fuente de nutrientes y energía para el pollito durante los primeros días de nacido, es necesario revisar algunos aspectos básicos desde la composición de la yema de huevo. La yema de un huevo contiene alrededor de 50% de agua, 15% de proteína, 33% de grasa, y menos de 1% hidratos de carbono, valores que varían en función de la línea genética del ave, edad de la gallina, peso de huevo, entre otros factores (Shenstone, 1968; O'Sullivan et al., 1991; Vieira y Moran, 1998). El perfil de ácidos grasos de los lípidos de la yema es: 9.55% de ácidos grasos saturados (SAFAS), de los cuales el ácido palmítico es el principal (6.86%) y lo sigue el ácido esteárico (2.41%); los ácidos grasos monoinsaturados (MONOFAS) con 11.73%, siendo el IMPORTANCIA E IMPACTO DE LA INCLUSIÓN DE ACEITES EN LAS DIETAS DE AVES EN LA FASE INICIAL ácido oleico (10.70%) el principal; y los ácidos grasos poliinsaturados (PUFAS) con 4.20%, siendo el ácido linoleico el principal (3.53%), y el ácido docosahexaenoico (DHA) con 0.11% (USDA, 2016).

Durante la incubación, los nutrientes pasan desde el contenido de la yema (CY) al embrión a través la membrana del saco vitelino (YSM) y su sistema vascular (Noble y Cocchi, 1990). A partir del día 19, el saco vitelino (YS; es decir, CY + YSM) comienza a ser internalizado en la cavidad corporal del embrión, y al nacimiento, constituye aproximadamente 15 a 20% del peso vivo del pollito, proporcionando nutrientes inmediato hasta que la alimentación exógena se dé en el galpón de crianza (Romanoff, 1960; Noble y Ogunyemi, 1989; Noy y Sklan, 2001). El YS es la principal fuente de energía (a través de la oxidación de los ácidos grasos) durante el desarrollo embrionario y la única fuente de lípidos para el crecimiento de tejido del embrión (Speake et al., 1998). El peso del saco vitelino es alrededor de 6 a 9 g a los 21 días de incubación del huevo, dependiendo de la edad de la reproductora, con 1 a 2.5 g de lípidos en dicho saco (Yadgary et al., 2010), o 15% del peso vivo. Un estudio llevado a cabo por Gonzales et al. (2008) con pollitos Cobb 500, encontraron que al nacimiento el saco vitelino tenía un peso absoluto de 6.88 g (14.50% relativo al peso corporal) y fue disminuyendo a 5.29, 3.06, 1.63, 0.98, 0.87 y 0.42 g a las 24, 48, 72, 96, 120 y 144 horas respectivamente.

La composición de la yema del huevo, es un referencial que nos guía como debe ser el perfil de ácidos grasos de la dia neonatal. Considero que, tan igual como formular en base a aminoácidos, la tendencia es formular en base a ácidos grasos en la dia neonatal. Si los pollitos no reciben alimento durante las 48 horas después del nacimiento, utilizan aproximadamente el 60% de su yema residual durante ese periodo para satisfacer el requerimiento de mantenimiento corporal (Noy y Sklan, 1999). El contenido del saco vitelino es absorbido y utilizado para el crecimiento del intestino delgado y para suministrar energía (Noy y Sklan 1998).

Niveles de inclusión de aceites en la dieta de la fase inicial

Diversos estudios indican que los pollitos recién nacidos no tienen la capacidad fisiológica completa para absorber la grasa. Sin embargo, esta capacidad se desarrolla rápidamente después de los primeros días de vida (Baiao y Lara, 2005), además estos autores manifiestan que a pesar de las contradicciones existentes en la literatura y el sentido común entre los nutricionistas que los pollitos en los primeros días de edad no son capaces de digerir aceites, hay evidencias que demuestran lo contrario, por lo que citan diversos autores como Zelenka et al. (1997) quienes utilizaron niveles de 2.9% y el 3.3% de extracto de éter en la dieta en dos experimentos y demostraron que la digestibilidad aparente de la grasa es alta durante la primera semana de vida, baja en la segunda y alta después de la tercera semana de vida. Noy y Sklan (1995) estudiaron la digestión y la absorción de grasas en aves jóvenes (de 1 a 21 días) y reportaron que la digestibilidad verdadera de la grasa no saturada en las aves de cuatro días de edad, fue mayor a 85%, aumentando un poco en los días posteriores.

Esto demuestra que la actividad de las lipasas y las sales biliares en el cuarto día de edad fueron suficientes para la completa digestión de las grasas, por lo que la digestibilidad de la grasa no es un factor limitante para el crecimiento de las aves jóvenes. Otro estudio de Freitas (1999), demuestran una alta digestibilidad de la grasa en la primera semana de vida de pollos de engorde y la inclusión de aceite en la dieta inicial promueve una mejor respuesta de los pollos a 21 días de edad. Durante las primeras tres semanas de edad, los pollos alimentados con dietas con aceite han mostrado valores de digestibilidad aparente de extracto de éter más altos que los que recibieron raciones sin aceite (Cançado, 1999).

La inclusión de aceites en las dietas iniciales es necesaria, hay una demanda fisiológica. Un cociente respiratorio en un rango de 0.72 y 0.74 en pollitos recién nacidos (Hamdy et al., 1991), indican la utilización de grasa principalmente. Por experiencia propia, como resultado de diferentes pruebas experimentales, y bajo condiciones comerciales, niveles entre 2% a 4% de aceite, de adecuada calidad en las dietas logran máximos pesos vivos a los 7 y 14 días de edad. Sin embargo, cuando la calidad del aceite es sospechosa o es de baja calidad, con un nivel de 0.5% o mayor de inclusión, trae consecuencias desfavorables en el comportamiento productivo de los pollitos en las fases iniciales. Rostagno et al. (2011) recomienda valores prácticos de uso de aceites entre 3 y 6% en los dietas de inicio. Vieira et al. (2002) demostraron que la “borra” (soapstock) de soya acidulada podría incluirse en los dietas de pollitos de 7 días de edad a un nivel de 8% sin efectos negativos sobre el rendimiento.

Pollitos jóvenes tienen reducida capacidad de utilizar la grasa de la dieta en comparación con las aves de más edad y que esta limitación es más evidente para las grasas que contienen una alta proporción de ácidos grasos saturados de cadena larga (Renner y Hill, 1960). La pobre absorción de grasas de los pollos jóvenes parece estar relacionada con una alteración de la circulación enterohepática de las sales biliares que conducen a una incapacidad para responder plenamente con la emulsificación cuando aumenta la grasa en la dieta (Jeanson and Kellogg, 1992), pero también a causa de una actividad reducida de la lipasa pancreática en el tracto digestivo de las aves jóvenes (Kermanshahi, 1998; Sklan y Noy, 2000). Esta reducida capacidad para digerir lípidos se ha utilizado como un argumento para evitar la suplementación de grasas en las dietas pre - iniciales. Sin embargo, la utilización de la grasa en pollitos cuando se compara a pollos de engorde de más edad es solo un 10% de reducción (Machado et al., 2003). Por lo tanto, evitar la suplementación de grasas en la alimentación después de la eclosión no puede compensar el beneficio que por lo general se obtiene concentrando la energía con el uso de aceites o grasas. El reemplazo de las calorías proveniente de los carbohidratos con los provenientes de la grasa conduce a mejoras en el rendimiento, independientemente de la temperatura del medio ambiente (Dale y Fuller, 1979).

Finalmente, hay que considerar que con las estrategias de inclusión de ingredientes no convencionales en la formulación de dietas, que generalmente son bajos en EMA, se deberá tomar en cuenta con mayor justificación la inclusión de aceites en las dietas.

Valores de energia mabolizable aparente (EMA) de los aceites en la fase inicial

En la nutrición de precisión se debe derminar, reevaluar y conocer estos valores frecuentemente. El valor de EMA de los aceites depende de su digestibilidad, lo que está relacionado a diferentes factores como la composición de ácidos grasos (porcentaje de saturados, mono insaturados y poliinsaturados), numero de dobles enlaces de la cadena de los ácidos grasos que la conforman, longitud de dicha cadena, la presencia de los enlaces éster, ingredientes utilizados en la dieta, la calidad del aceite, entre otros factores.

La edad del pollito es un factor que influye sobre la digestibilidad de los aceites. Leeson y Summers (2001) reporta que la digestibilidad de los aceites de soya y aceite acidulado de soya es de 96 y 88% entre las 3-4 semanas de edad, mientras que después de las 8 semanas es de 96 y 93% respectivamente.

Baiao y Lara (2005) reportan algunos niveles de energía mabolizable (EM) en Kcal/Kg para aves desde 0 a 3 semanas de edad: aceite de soya acido (7,800), aceite de coco (6,500), aceite de palma (7,200), grasa de ave (8,200), cebo de vacuno (7,400) y aceite de pescado (8,600). Rostagno et al. (2011) reporta un nivel de 8,790 kcal/Kg de EM para aves en general sin distinguir la edad. Machado et al. (2003) determinaron la energía mabolizable (EM) del aceite de soya desgomado (ASD) y la “borra” de soya acidulada (BSA) utilizando pollos de engorde de 1 y 5 semanas de edad. La utilización de energía para el ASD y la BSA en pollos jóvenes fue 8,351 y 7,701 kcal de EM/kg, mientras que los valores de 9,314 y 8,559 kcal de EM/kg se encontraron para pollos de engorde adultos.

Digestión y absorción de los lipidos

Es necesario conocer de manera resumida el proceso de digestión, absorción y transporte de este ingrediente. Los lípidos llegan intactos al duodeno. La presencia de alimentos en el duodeno estimula la secreción de colecistoquinina, que induce la contracción de la vesícula biliar y la secreción del jugo pancreático, haciendo el quimo. La colipasa se liga a la interface aceite-agua y produce la emulsión. Después, los triglicéridos se somen a hidrólisis bajo la acción de la lipasa pancreática, y se forman micelas por monoglicéridos, diglicéridos y ácidos grasos libres (Baiao y Lara, 2005). Las micelas son capaces de solubilizar grandes cantidades de ácidos grasos de baja polaridad y las vitaminas liposolubles. Los monoglicéridos y los ácidos grasos insaturados de cadena larga cuando se ligan con las sales biliares conjugados forman rápidamente las micelas, mientras que los ácidos grasos saturados tienen menos capacidad para formar micelas debido a su característica de baja polaridad. Dado que los ácidos grasos insaturados de cadena larga tienen mayor capacidad para formar micelas, pueden actuar sinérgicamente en la absorción de ácidos grasos saturados cuando se mezclan con ellos (Ferreira, 1999).

Una vez dentro de los enterocitos, los monoglicéridos y ácidos grasos libres son reesterificados y se combinan con el colesterol libre y esterificado, lipoproteína y fosfolípidos para formar los llamados lipoproteínas o quilomicrones o todavía portomicrones. Por lo tanto, los triglicéridos reesterificados se toman del sistema digestivo hacia el sistema circulatorio del ave en esta forma (Leeson Y Summers, 2001).

Como el sistema linfático de las aves no está bien desarrollado, la ruta de absorción de los lípidos es a través el sistema venoso portal. Las lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL) son cuantitativamente más importantes en las aves, en particular durante el período de postura, ya que son las proteínas que transportan la grasa desde el hígado hasta los tejidos extrahepáticos, como por ejemplo, el ovario, donde se van a utilizar para la síntesis de yema de huevo. Los triglicéridos que no se utilizan en el hígado o no son incorporados en la yema de huevo se utilizan en otros tejidos (corazón, músculo) o se almacenan en el tejido adiposo (Escribano, 1991).

Durante los procesos de absorción y transporte, no ocurren alteraciones en la composición de ácidos grasos. Por lo tanto, existe una gran similitud entre la grasa de la dieta que se alimentan a las aves y la grasa corporal que es depositado. Los triglicéridos pueden ser sintizados a partir de la glucosa resultante de la digestión de los carbohidratos. La composición de la grasa sintizada a través de esta ruta se caracteriza por un elevado el contenido de ácido palmítico, ácido esteárico y ácido oleico, que constituyen 90% de los ácidos grasos totales. La presencia de grasa en la dieta inhibe la síntesis de grasa a partir de los carbohidratos. La composición final de la grasa corporal es un promedio ponderado entre la grasa producida endógenamente a partir de glucosa, la cantidad y la composición de los ácidos grasos en la dieta y la grasa resultante de catabolismo a través de B-oxidación (Ajuyah et al., 1991; Ferreira, 1999, Sanz et al., 2000).

La utilización de la grasa por pollitos recién nacidos parece depender del transporte por las lipoproteínas de origen maternal o sintizado en la yema (Sklan, 2003). Sin embargo, la glucosa se convierte en la principal fuente de energía en aves mayores con el aumento de la absorción intestinal. Al mismo tiempo, la utilización adecuada de las grasas neutras de los alimentos sólo se puede lograr a través de su emulsificación por la bilis y la hidrólisis adicional a monoglicéridos y ácidos grasos libres (Vieira et al., 2006). La eficiencia de este proceso depende no sólo de la presencia de monoglicéridos y de la extensión y la saturación de la cadena de ácido graso, sino también de la capacidad de secretar lipasa pancreática activa (Hoffman y Borgström, 1962).

Calidad de los aceites

Si bien la utilización de aceites en las dietas de inicio es necesaria, sin embargo se debe asegurar que su calidad sea adecuada, de lo contrario es preferible no utilizarla. Una de las características de su mala calidad es su rancidez. La rancidez oxidativa de los aceites se produce debido a la oxidación de dobles enlaces en ácidos grasos insaturados, formando peróxidos o hidroperóxidos que posteriormente se polimerizan y descomponen con la producción de aldehídos, conas, y ácidos de bajo peso molecular. El proceso de rancidez oxidativa o la peroxidación y el consiguiente enranciamiento es la principal causa de pérdida de la calidad del ingrediente o ración. Afecta el sabor, aroma, color y la textura, y también disminuye el valor nutritivo. Además, las vitaminas liposolubles son destruidas por este proceso, especialmente las vitaminas A y E (Shermer, 1990).

Particularmente, los aceites y grasas compuestas por ácidos grasos insaturados sufren el ataque de los radicales libres. La estructura química permite la eliminación de un átomo de hidrógeno de un grupo CH2 de la cadena carbónica y consecuentemente un radical libre se forma, iniciándose un proceso de peroxidación lipídica. Esta reacción se puede producir a temperaturas ambientales, pero puede ser aumentado rápidamente en la presencia de catalizadores tales como otros peróxidos, Cobre, Hierro, Níquel, Cadmio, Zinc, las altas temperaturas y la luz. La combinación de varios radicales libres de ácidos grasos produce una gran variedad de productos finales estables: hidrocarburos, aldehídos, conas, alcoholes, y ácidos orgánicos (Menten et al., 2003). Se deben utilizar ciertos aditivos para una mejor conservación y reducir o evitar la rancidez de este ingrediente. Dentro de los cuales se tiene los antioxidantes como el Butilhidroxianisol (BHA), butil hidroxitolueno (BHT), tert butil hidroxiquinona (TBHQ), etoxiquin, entre otros (Baiao y Lara, 2005).

Se pueden hacer diferentes análisis para derminar el perfil oxidativo de los ingredientes y raciones. Algunos métodos que se utilizan para evaluar la calidad de aceites o grasas tenemos: titulación, humedad, insolubles, materias insaponificable, porcentaje de grasa, porcentaje de ácidos grasos libres/acidez y el perfil de ácidos grasos (Huyghebaert et al., 1988 y Shermer, 1990), valor de oxidación total (TOTOX), valor de anisidina, rancimat, etc. Otros métodos específicos para evaluar la estabilidad oxidativa son valores iniciales de peróxido, método del oxígeno activo (OMA), índice de estabilidad del aceite (OSI), índices de yodo y sustancias reactivas al ácido tiobarbiturico (TBARS).

Indudablemente que son análisis que demandan tiempo y costo y se requiere de buena precisión. Sin embargo existen métodos cualitativos que nos pueden aportar buena información sobre la calidad de un aceite. Las características organolépticas hechas por un personal técnico preparado dan buena información. Cuando un aceite se oxida se producen compuestos secundarios como aldehídos, cetonas, alcoholes, etc., dentro de los aldehidos un compuesto denominado ephidrinaldehído es de importancia en la prueba cualitativa de Kreis para rancidez oxidativa (Figura 01 y 02), ya que es una prueba que se fundamenta en la reacción de éste aldehído con el floroglucinol adicionado a la muestra, en medio clorhídrico, resultando en la formación de un color rosado. 

La intensidad del color rosado, en la capa acuosa, es proporcional al grado de enranciamiento. Esta prueba puede hacerse cuantitativa midiendo la intensidad del color en un espectrofotómro a 545μm en condiciones estandarizadas (Hart- Fisher, 1971). En este contexto, en la sala experimental de nuestro laboratorio, efectuamos dos pruebas preliminares en base a ciencia sencilla, en la primera evaluamos dos aceites: buena y baja calidad en base al test cualitativo de Kreis (Rancidez) en dos dietas. Los resultados demostraron que los pollitos que recibieron la dieta con el aceite sin rancidez presentaban una condición normal y mejor comportamiento productivo, mientras que los pollitos del grupo alimentados con la dieta con aceite con rancidez presentaron bajo comportamiento productivo y un 30% de cojeras (Fig. 03 y 04). 

Una segunda prueba realizada recientemente en la primera semana de edad, se utilizaron 4 dietas con inclusión de 4 aceites de diferentes centros de venta, a los cuales se les aplico el test de Kreis y se encontró que un aceite fue positivo a rancidez. Los resultados demostraron que la inclusión de aceite con rancidez en la dieta ocasionó una reducción del peso vivo, bajo consumo de alimento (Tabla 01), retención del saco vitelino y alteraciones hepáticas (Figura 05, 06 y 07). 

Conclusiones y recomendaciones

Una fuente de lípidos (aceites) en la dieta es necesaria para el crecimiento y desarrollo óptimo de los pollitos en la fase inicial. Los pollitos que reciben dietas con el mismo nivel de energía, pero con inclusión de aceite obtendrán mejor desempeño que aquellos que reciben una dieta sin inclusión de aceite. Se debe tener en cuenta la calidad de los aceites a utilizar, un análisis cualitativo rápido a nivel de campo nos podría dar información muy útil. Una recomendación técnica a los proveedores confiables de aceites y grasas es la reevaluación constante para determinar el valor de EMA, así como un buen control de calidad. Se deben seguir evaluando aspectos como la efectividad de las enzimas exógenas bajo condiciones de dietas altas en aceites, estrategias o aditivos que realcen la eficiencia de utilización de los aceites en las fases iniciales, entre otros puntos. En base a estas dos pruebas preliminares sencillas se continuará con los estudios sobre el uso de aceites, calidad y su relación con la salud intestinal y respuesta productiva.

Bibliografía

Para mayor información sobre referencias bibliográficas contactarse al correo electrónico: Una segunda prueba realizada recientemente pronutri@hotmail.com

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