Actualidad Avipecuaria
Tuesday, 24 October del 2017


Importancia epidemiológica del material de cama en avicultura

El tratamiento de la pollinaza durante la campaña tiene el beneficio adicional de controlar y disminuir la producción de gases irritantes dentro del galpón, como por ejemplo, el control del amoníaco.

Importancia epidemiológica del material de cama en avicultura
Septiembre 21/2014
Lima - Perú
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Uno de los principales residuos sólidos generados por la industria avícola son los altos volúmenes de pollinazas, las cuales son contaminantes cuando son mal manejadas, más aún si éstas se apilan a campo abierto o no son compostadas o biodegradadas cuando se utilizan como abonos. Al ser excrementos de las aves mezcladas con las camas, se convierten en sustratos que contienen microorganismos transmisores de enfermedades que fácilmente pueden provocar el contagio de un gran número de individuos.

La población avícola peruana está compuesta por 360 millones de pollos y 15 millones de ponedoras. Si un pollo produce diariamente 150 gramos de pollinaza húmeda y cada gallina 100 gramos de gallinaza, y si por los volúmenes de crianza este subproducto es convertido en abono orgánico tratado con bacterias aceleradoras de la biodegradación, estamos frente a una cifra impresionante de ingreso adicional al negocio de huevos y carne.

El tratamiento de la pollinaza se debe implementar desde el inicio del ciclo productivo del pollo de engorde, y no al final del mismo como tradicionalmente se hace. Esta nueva metodología está basada en el uso de microorganismos, que mediante su metabolismo individual y sinérgico permiten mejorar el proceso de biodegradación sin afectar el desarrollo normal de las aves.

Es importante destacar que actualmente se presenta en el mundo la tendencia a la producción y consumo de productos alimenticios obtenidos de manera “limpia”, es decir, sin el uso (o en una mínima proporción) de insecticidas, biocidas, fertilizantes sintéticos, etc. El tratamiento y disposición final de los residuos sólidos por las empresas avícolas, deben estar dirigidos hacia la adopción de métodos amigables con el entorno a través de la aplicación de conceptos de ecoeficiencia, tecnologías más limpias y amigables con el medio ambiente, cumpliendo con un compromiso social y ambiental.

Impacto ambiental de las pollinazas sin tratamiento

Los sistemas intensivos de producción avícola pueden crear enormes problemas de polución debido a las grandes cantidades de sustancias contaminantes (nitrógeno, fósforo y azufre) que se producen. Además, originan grandes volúmenes de estiércol que se depositan en el suelo y, como resultado, éste y el agua se contaminan. En la actualidad, es un reto buscar métodos más adecuados para la utilización de estos residuos (1).

Impacto en suelos: Como consecuencia de aplicarlas sin tratamiento al terreno, se promueve el desarrollo de microorganismos potencialmente patógenos, se disminuye la capacidad de drenaje del suelo y se dificulta la mineralización del nitrógeno y acumulación de nitratos en las plantas (5).

Impacto en aguas: Por sistemas de filtración y percolación, estas pollinazas ocasionan contaminación microbiana, así como sus contenidos de amonio y nitratos intoxican a los organismos del ecosistema (5).

Impacto en la salud humana y animal: La presencia de nitratos que, al mezclarse con el agua para el consumo humano, puede dar lugar a la formación de halometanos y organoclorados dando mal gusto al agua y en concentraciones elevadas son tóxicos. Otra consecuencia es la transmisión de enfermedades por patógenos zoonóticos, proliferación de moscas como vectores de enfermedades y malos olores por el amoníaco generado que, cuando llegan a nivel respiratorio, alteran los mecanismos de defensa, permitiendo la presencia de enfermedades respiratorias en los trabajadores y animales (5).

Impacto económico: Las pollinazas no tratadas generan costos extras asociados a los problemas de contaminación, al control de las enfermedades que afectan a las aves y a la disminución de la productividad del suelo (5).

Compostado y biodegradación acelerada para reuso de material de cama

Cuando decidimos reutilizar la cama en la próxima campaña, los trabajos de acondicionamiento de la pollinaza deben realizarse durante la crianza anterior; para esto es necesario realizar por lo menos dos tratamientos de aplicación de microorganismos descomponedores y aceleradores de la biodegradación de materia orgánica y de sustancias de desechos del metabolismo excretados por las aves. Para tal fin, se debe empezar con una primera aplicación entre los 7 a 10 días posteriores a la recepción y una segunda aplicación entre los 21 a 24 días post-recepción; sólo en estas condiciones es aconsejable realizar todos los procedimientos de compostado y biodegradación acelerada del material de cama a reusar. El reuso se aconseja realizarlo como máximo hasta 4 campañas de crianza continuas; el reuso no debe hacerse cuando durante la campaña se han tenido desafíos con signos clínicos y diagnóstico de enfermedad viral.

El utilizar un consorcio de microorganismos aceleradores de la biodegradación del compost tiene como ventajas: Reducir el tiempo de degradación de la materia orgánica, descomponer las sustancias irritantes como la úrea y el amoníaco, reducir los sulfatos, bajar el pH del medio, incrementar la temperatura de la pollinaza, sanitizar el medio mediante el control de patógenos como Salmonella, Clostridium, E. coli, hongos, etc. y en su reemplazo inocular microorganismos ambientales benéficos, los que en el futuro realizarán colonización benéfica en el sistema digestivo de los pollos bb que lleguen a estas granjas; además de mantener el material de cama de reuso con cierta temperatura que ayudará a alcanzar la temperatura óptima de la cama de recepción del pollo bb.

Las ventajas comparativas de una cama compostada y otra con adición de biodegradación acelerada se muestran en el Cuadro 1.

El tratamiento de la pollinaza durante la campaña, tiene el beneficio adicional de controlar y disminuir la producción de gases irritantes dentro del galpón, como por ejemplo, el control del amoníaco que como sabemos, en presencia de calor generado por el metabolismo de las aves, temperatura ambiental, encendido de campanas o briquetas, etc, se volatiliza fácilmente, más aún por acción de los microorganismos sobre los compuestos nitrogenados excretados por la orina, principalmente el ácido úrico.

También juega un rol importante el pH de la cama, ya que la formación de amoníaco se eleva notablemente en un pH alcalino, donde la enzima uricasa cataliza la ruptura del ácido úrico. El amoníaco tiende a elevarse considerablemente en galpones con cama acumulada, deprime la ganancia de peso, altera el estado de salud de las aves (Cuadro 2) y produce Dermatitis por contacto elevando los decomisos en las aves (4).

Beneficio económico del reuso de cama en un galpón de broilers

El siguiente ejercicio corresponde a un programa de reuso de cama durante 4 campañas, en un galpón de 2 000 m² de superficie y que aloja a 30 000 aves en cada carga de campaña. Los datos se indican en el cuadro 3.

- A partir de la segunda campaña (1er reuso) sólo se compra cama nueva para un área de 30% del galpón que corresponde al área donde se recepciona la llegada de pollos bb.

- BDC: Fórmula compuesta por consorcio de microorganismos saprófitos ambientales aceleradores y biodegradadores de materia orgánica, sustancias de excreción de aves y de sanitización de la pollinaza.

- Beneficio obtenido en una granja de 10 galpones / campaña: S/. 13,524.00.

- Beneficio por granja de 10 galpones / año: S/. 81,144.00.

El reuso de la cama de broilers, previo a un adecuado manejo sanitario de ésta, es una alternativa eficiente y redituable económicamente, teniendo en consideración además, el valor agregado de la pollinaza al final de los ciclos de crianza convirtiéndose en un abono orgánico inocuo y libre de residuos. También se debe considerar muchas veces la escasez de viruta, cascarilla de arroz, etc., lo que influye en su acaparamiento y eleva los costos de producción.

Impacto sanitario del transporte de pollinaza sin tratamiento

La extracción y transporte de material de cama después de una campaña de crianza, representa un serio peligro sanitario de transporte y diseminación de enfermedades, tanto de las granjas que se encuentran a su paso, como de la contaminación del ambiente por donde transita este vehículo cargado de una “bomba microbiológica” compuesta por bacterias, hongos y virus patógenos, que en algunos casos inclusive pueden ser de impacto zoonótico.

El uso de este tipo de material no tratado como abono para la agricultura, es en verdad una fuente importante de contaminación microbiana, ya sea por filtraciones hacia aguas subterráneas o mediante suspensión de partículas en el aire, que pueden ser transportadas hacia las granjas cercanas o a través de fómites como pueden ser las moscas o roedores. La comercialización de la pollinaza sin tratamiento es una costumbre en el país, generalmente esta se comercializa en la misma granja a la que concurren los compradores para transportarlos a las zonas agrícolas. Así tenemos que esta forma de comercialización ocasiona una elevada diseminación de excretas y líquidos que contaminan las carreteras, en las que también circulan camiones que transportan alimento para las aves de las granjas, vehículos que llevan agua, vehículos del personal de supervisión de granja, camiones que llevan pollitos bb, etc. permitiendo la diseminación y perpetuación de enfermedades infectocontagiosas.

Es común el uso de la pollinaza como fertilizante de suelos. Anualmente, se producen toneladas de este producto que es transportado a lo largo y ancho del país, contaminando extensas zonas geográficas con virus, bacterias, hongos, levaduras, insectos y parásitos, lo que representa una amenaza sanitaria que dificulta el control y erradicación de enfermedades.

El problema es tan preocupante que a la fecha ninguna de las enfermedades importantes de las aves han sido erradicadas, sino que tiende a acumularse y presentarse en forma de síndrome (6). La presencia y persistencia de algunos microorganismos patógenos en la pollinaza (sin tratamiento) y medio ambiente se indican en el cuadro 4.

Las excretas de las aves (sin tratamiento), incluso, ante la ausencia de enfermedades deben considerarse como un riesgo para el ambiente y el hombre (2). Los procedimientos generales de compostaje y biodegradación acelerada de la gallinaza y la pollinaza, aseguran que se inactiven los agentes infecciosos que pueden estar en ellas y a la vez que se genere materia orgánica útil para fines agrícolas. El cumplimiento de tales protocolos es suficiente para evitar la diseminación mediante la excreta de virus e incluso agentes de mayor resistencia (3).

Conclusiones:

En los países avanzados tecnológicamente, las asociaciones de consumidores han venido ejerciendo presión a las autoridades sanitarias para que implementen normas de trazabilidad de los productos que van para consumo humano.

Es de esperar que en cierto plazo se ejerza el mismo tipo de presión hacia los productores nacionales y por ello se hace énfasis en que vayan introduciendo a su personal en programas de capacitación sobre el control sanitario de la cama y pollinaza que abarquen granjas de reproductoras, ponedoras, pollo de engorde y plantas de procesamiento.

Estos programas si bien requieren de gastos adicionales, generalmente son redituables porque inciden directamente en una mejora en los índices de productividad, lo mismo que en la calidad del producto que llega a la mesa del consumidor.

Bibliografía

1.- Costa A., Urgelo. 2000. El nuevo reto de los purines. EDIPOR. Junio, 30. P. 24.

2.- Friend A. L., Roberts S.D., Schoenholtz S.H., Mobley J.A. Gerard P.D. Poultry litter application to loblolly pine forests: growth and nutrient containment. J. Environ Qual. 2006; 35:837-48.

3.- Kwak WS, Huh JW, McCaskey TA. Effect of processing time on enteric bacteria survival and on temperature and chemical composition of broiler poultry litter processed by two methods. Bioresour Technol. 2005;96:1529-36.

4.- Mac Terzich. Poultry house litter management in the U.S. Memorias XXIV. Convención Anual ANECA. Páginas 362 – 371, 1999. (4).

5.- Rivera O., Rodriguez A., Rizo C. Bioseguridad en la Industria Avícola. 2da. Edición. Bogotá. Colombia. 2000. P 204, 215.

6.- Saif, Y. M. eds. Diseases of poultry. Viral and Bacterial Diseases. Blackwell Publishing Company, 11th edition, 2003.

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