Actualidad Avipecuaria
Saturday, 23 September del 2017

Ing. Msc. Javier Pomiano

Gerente de División Veterinaria AGROVET S.A.



La importancia del agua en la avicultura

Los efectos negativos de altas temperaturas ambientales, en el desempeño de las aves, pueden ser minimizados por el uso de diseños adecuados de alojamiento, instalación de sistemas de enfriamiento, alimento formulado de acuerdo al consumo y a las condiciones ambientales.

La importancia del agua en la avicultura
Noviembre 16/2016
Lima - Perú
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Introducción

El agua es un elemento tan común que muy pocas veces lo consideramos como un nutriente. Sin embargo, teniendo en cuenta sus múltiples funciones, debe ser considerada como el nutriente esencial más importante para los animales.

Normalmente, los avicultores le dan más importancia a la dieta ofrecida a los animales, que a la calidad y cantidad de agua. Por esta razón, diferentes autores han denominado al agua como el “nutriente olvidado”, para llamar la atención sobre su importancia.

El agua es el constituyente más importante en el organismo de los seres vivos, representando entre 58-65% y 85% del peso corporal de aves adultas y pollos BB, respectivamente.

En la avicultura, es utilizada para el consumo animal y como insumo para el manejo de la vacunación, limpieza, desinfección de instalaciones y equipos; además de las operaciones regulares en el procesamiento de carnes, plantas de alimentos balanceados, plantas de incubación, camales y otros.

Sin el agua no existe posibilidad de vida animal y vegetal, y es considerado entre los elementos más frágiles y vulnerables de la naturaleza. Es en este sentido, que uno de los mayores problemas a ser solucionados por la avicultura industrial, es conocer la disponibilidad de agua en el mundo, así como también sus demandas actuales y futuras.

Funciones en el organismo

Es responsable por el transporte de nutrientes y metabolitos, así como de las excreciones celulares.

También es importante en la regulación de la temperatura corporal y en el mantenimiento de la homeostasis, participando de reacciones que controlan el pH, la presión osmótica y la concentración de electrolitos (Leeson & Summers, 2001).

Está involucrada en las reacciones de producción de energía y en la mayoría de las alteraciones digestivas de carbohidratos, grasas y proteínas. En ambientes con alta temperatura, el agua tiene una importante función en la termorregulación a través de la disipación del calor latente (Larbier & Leclercq, 1994).

Importancia del agua en la avicultura

El pollo de carne moderno presenta una alta velocidad de crecimiento, cerca de 65 g/día y consecuentemente su actividad metabólica es muy elevada. Dicha situación hace que el consumo de agua pase a ejercer una función vital, acentuada y constante, en comparación con otras especies (Bruno & Macari, 2002).

De acuerdo con Penz & Vieira (2002), los factores que más interfieren en el consumo de agua son la genética, edad del animal, sexo, temperatura ambiental, temperatura del agua, humedad relativa del aire, composición nutricional y forma física del alimento.

Asimismo, con el paso de los años, el avance genético ha ejercido presión para mejorar las tasas de consumo de alimento, ganancia de peso y eficiencia alimenticia en pollos de carne. Sin embargo, es importante notar que dichos avances genéticos afectaron también el consumo de agua. Williams et al. (2013) estudiaron las diferencias existentes en el consumo diario de agua para lotes de 2010 - 2011, comparándolos con lotes criados 10 y 20 años antes, observando que las aves del grupo 2010 - 2011 presentaron las mayores tasas de consumo y relaciones agua: alimento (Tabla 1).

Factores que influencian las exigencias de agua en las aves

Restricción de agua

En aves con restricción hídrica, la sed es inducida a través de 3 mecanismos básicos que son la deshidratación celular, deshidratación extracelular y el sistema renina-angiotensina (Penz & Bruno, 2012). Estudios realizados por Viola et al. (2005) demostraron que pollos de carne sometidos a diferentes niveles de restricción hídrica (10 a 40%) durante el período de 1 a 21 días, efectuaron un consumo compensatorio de agua, cuando ésta fue ofrecida ad libitum de 22 a 28 días. Dichos autores observaron que después de siete días de consumo de agua a voluntad, los consumos de todas las aves se normalizaron (Tabla 2).

Los pavos son los más susceptibles a la deshidratación ocasionada por privación de agua, y presentan una elevada mortalidad cuando ella es nuevamente ofrecida a las aves. Pavos de 11 días de edad que tuvieron restricción de agua durante 48 horas, mostraron una mortalidad de 83% luego de reiniciar el suministro de agua fría a voluntad. La mayoría de las muertes se presentaron durante los 30 minutos siguientes al suministro.

Pavos de 18 días de edad exhibieron una menor mortalidad, la cual se presentó un poco más retardada (2-34 horas); en tanto que pavos de 8, 12 y 21 semanas de edad, expuestos a esas mismas condiciones, no mostraron mortalidad (Leeson et al., 2000).

Tenor de proteína de la dieta

Uno de los factores predisponentes para el aumento del consumo de agua por parte de las aves, es el incremento en el nivel de proteína cruda de la dieta. El exceso de proteína deberá ser catabolizado y excretado a través de los riñones, en la forma de ácido úrico (Francesch & Brufau, 2004). Por cada 1% de aumento en la cantidad de proteína de la dieta, el consumo de agua se eleva en 3% (Larbier & Leclercq, 1994).

Asimismo, cuando las dietas son formuladas a base de harina de soya, el consumo de agua se eleva debido al incremento del tenor de potasio de la ración y del contenido de polisacáridos no almidonados (PNA), que alteran la viscosidad intestinal (Francesch & Brufau, 2004).

Vieira & Lima (2005) observaron que pollos de carne en etapa de crecimiento, que consumieron dietas con 20% de proteína cruda y 32.1% de inclusión de harina de soya, ingirieron mayor cantidad de agua y presentaron mayor cantidad de excretas con mayor nivel de humedad, cuando fueron comparados con aves que consumieron dietas con el mismo nivel proteico, pero con una menor cantidad de harina de soya (22.4%, Tabla 3).

Temperatura ambiental y velocidad del aire

Tres hipótesis han sido formuladas para explicar la influencia de la temperatura ambiental sobre el consumo de agua. Temperaturas altas causan una desecación en los receptores localizados en la orofaringe o promueven una deshidratación sistémica, y finalmente pueden provocar una alteración en la temperatura cerebral (Leeson & Summers, 2001).

Aves sometidas a estrés por calor disipan más del 80% de su producción de calor por medio de la evaporación (Gous & Morris, 2005). Por otro lado, el estrés causado por el calor puede ser un factor que por sí solo promueve el aumento en el consumo de agua. Odinhambo Mumma et al. (2006) inyectaron la hormona adrenocorticotrópica (ACTH) en gallinas ponedoras para simular condiciones de estrés, y observaron que ellas consumieron 139 - 182 mL de agua/día más que las aves sin estrés (Tabla 4). Deeb & Cahaner (2002) observaron que pollos de carne criados en ambientes termoneutros consumieron 1.58 gramos de agua por cada gramo de alimento consumido; mientras que aves mantenidas en ambientes con 32°C, presentaron un mayor consumo de agua: 2.33 g agua/g alimento (Tabla 5).

Macari (1996) también mostró la alteración en el consumo de agua en función de la temperatura ambiental, trabajando con dos temperaturas de termoneutralidad y una temperatura constante de estrés de 30 a 33°C (Tabla 6). Dichos resultados demuestran que las diferencias en el consumo de agua de las aves mantenidas en los dos ambientes aumentan a medida que el ave crece.

Por otro lado, los efectos negativos de altas temperaturas ambientales en el desempeño de las aves pueden ser minimizados por el uso de diseños adecuados de alojamiento; instalación de sistemas de enfriamiento; alimento formulado de acuerdo al consumo y a las condiciones ambientales; uso de electrolitos, ácido ascórbico, cloruro de potasio, etc., en el agua de bebida de las aves (Naseem et al., 2005; Ahmad et al., 2008).

Estudios llevados a cabo por Ahmad et al. (2008) muestran que bajo condiciones severas de estrés por calor (35 a 38°C), existe la posibilidad de mejorar el desempeño de pollos de carne a través de la suplementación de KCl en el agua de bebida (Tabla 7). Los autores indicaron que la mejora en el desempeño animal por la suplementación de 0.6% de KCl puede ser atribuida a la temperatura corporal más baja que presentaron las aves de ese grupo, que a su vez fue debido al mayor consumo de agua, generando que una mayor cantidad de energía sea destinada a la producción de carne en lugar de la disipación de calor corporal.

Del mismo modo, Roussan et al. (2008) investigaron el efecto de una suplementación continua y combinada de ácido ascórbico (62.5 mg/L), ácido acetil salicílico (62.5 mg/L), bicarbonato de sodio (75 mg/L) y cloruro de potasio (125 mg/L), en pollos de carne expuestos a un estrés térmico (30 a 33°C por 12 horas y 21 a 23°C por 12 horas). Los resultados de dicho estudio (Tabla 8) sugieren que dicha práctica de manejo ofrece una protección potencial para prevenir la depresión en la performance de aves relacionada al estrés por calor.

Uso de anticoccidiales en la dieta

Los ionóforos son utilizados como coccidiostatos en la avicultura para prevenir el desarrollo de coccidias en el tracto gastrointestinal. El modo de acción de esos agentes está relacionado a un aumento en la permeabilidad de la membrana celular a los iones sodio y potasio, permitiendo la entrada de agua en la célula y afectando la actividad mitocondrial.

La selectividad de los ionóforos por los iones es variable: mientras monensina y narasina tienen preferencia por transportar sodio más que potasio; la salinomicina y lasalocid son más selectivos para potasio. Debido a su interacción con el balance electrolítico, los ionóforos generalmente estimulan el consumo de agua (Francesch & Brufau, 2004).

En un estudio llevado a cabo por Ouart et al. (1995), el uso de lasalocid a niveles de 100 y 124 ppm en dietas de pollos de carne, aumentó en 9% el consumo de agua a los 21 y 42 días, en comparación con lo observado en aves no medicadas (grupo control) y aquellas que recibieron halofuginona, salinomicina o monensina en el alimento. Esta elevación en el consumo de agua provocó un aumento de la humedad de la cama en un 6%.

 

Referencias bibliográficas

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• Bruno, L. D. G., Macari, M. 2002. Consumo de água: Mecanismos regulatórios. In: Macari, M., Furlan, R. L., Gonzales, E. Fisiologia Aviária Aplicada a Frangos de Corte. Fundação de Apoio a Pesquisa, Ensino e Extensão, São Paulo. p. 201- 208.

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• Williams, C. L., Tabler, G. T., Watkins, S. E. 2013. Comparison of broiler flock daily water consumption and water-to-feed ratios for flocks grown in 1991, 2000-2001, and 2010-2011. Journal of Applied Poultry Research. 22:934-941.

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