Actualidad Avipecuaria
Saturday, 24 June del 2017

Mary Barboza Wimpón

Profesional en Gestión del Talento Humano,
Contadora Publica Colegiada, con especialización en Gestión Humana



Manejo de crisis responsabilidad de todos

Muchas empresas del sector avícola han padecido la pérdida de aves, el cierre de carreteras y, por ende, la interrupción del acceso o la salida de productos (alimentos, agua, artículos de limpieza y trabajo).

Manejo de crisis  responsabilidad de todos
Mayo 24/2017
Lima - Perú
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“Muchas veces no es la crisis lo que impacta en la reputación de una compañía, sino el modo como sus directivos la manejan", Kevin Hostetler, Grupo Idex.

Recordemos lo que ocurrió el 15 de agosto del 2007: el terremoto más devastador en décadas para el Perú. Todos queríamos comunicarnos con nuestros familiares y no pudimos hacerlo…

Para nadie es ajeno lo que se está viviendo en el Perú. Los desastres naturales —lluvias, huaicos e inundaciones— han atacado a nuestro país, produciendo pánico, pérdidas humanas y materiales; estimadas estas últimas, las cifras ascienden, según el ministro de defensa, Jorge Nieto, entre 12,000 y 15,000 millones de dólares. Números mayores a los calculados por Juan Mendoza, economista de la Universidad del Pacifico, quien proyectó un gasto de 10,000 millones de dólares, de acuerdo a información del Diario Gestión del 4 de abril del 2017.

Las empresas del sector pecuario y agropecuario también han sufrido las consecuencias de los acontecimientos, pues se han visto afectadas de tal manera que se han generado, tanto en ellas, como en sus colaboradores, estados de ánimos desoladores. Evidentemente, estas empresas deben implementar programas de ayuda y solidaridad con ellos y sus familias, así como estrategias que permitan la continuidad de la empresa.

Muchas del sector avícola han padecido la pérdida de aves, el cierre de carreteras y, por ende, la interrupción del acceso o la salida de productos (alimentos, agua, artículos de limpieza y trabajo), ocasionando temor, pánico e incertidumbre. Entonces, se hace vital manejar una sola y buena comunicación cuya finalidad sea generar confianza, seguridad y tranquilidad en la población.

La pregunta puede ser ¿Y ahora qué hacemos? Pues viene la etapa de la recuperación y el aprendizaje.

¿Qué es una crisis?

En su artículo "Manejo Estratégico de Crisis en Organizaciones: Cómo preverlas, enfrentarlas y aprender de ellas", (Remy, 2013), sostiene que “las crisis son eventos negativos de muy alto impacto, capaces de afectar significativamente el valor de una organización e incluso aniquilarla”.

Estas ponen en peligro la continuidad de las organizaciones y pueden ser generadas por factores exógenos, como catástrofes y desastres naturales, enfermedades y/o plagas; o por factores endógenos, es decir, malos manejos (actos de corrupción), malas prácticas económicas y financieras, pérdida de vidas, cambios organizacionales y las mismas crisis internas.

En este artículo nos referiremos a los desastres naturales que vienen afectando a nuestro país y, en particular, a la zona norte, dónde existen empresas del sector que se han visto afectadas ocasionando pérdidas. Este tipo de crisis afectan a:

• Colaboradores.

• Familiares.

• Accionistas.

• Clientes.

• Proveedores.

• Gobiernos locales.

Por ello, es necesario contar con un plan de manejo de crisis, involucrando a los directores y/o dueños de las empresas y a todo el equipo para la elaboración del mismo. Toca tomar la etapa de la recuperación y el aprendizaje.

Tuve la oportunidad de estar en un proceso así cuando trabajaba en una empresa avícola en el norte del país y lo más importante en la preparación del “manual” para dicha gestión de crisis fue comprometerme y ser consciente de la importancia de los pasos a seguir para que los daños se disminuyan, estar preparados y, sobre todo, tener un sólo canal de comunicación sincera y auténtica para que los colaboradores sientan la preocupación por mantenerlos a salvo. Además, debimos enfocarnos en las personas para luego lidiar con los activos de la empresa.

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Contar con una relación de colaboradores (operarios y administrativos) que contenga estado civil, carga familiar, zona de residencia y números de contactos es vital, ya que ayuda a definir los roles en desastres de este tipo. Recordemos, por ejemplo, que criar animales vivos se trata de eso: de mantenerlos vivos (deben comer, dormir, beber agua y no enfermarse).

Implementar una cultura de anticipación y prevención es lo más importante para estar preparados y prevenidos.

Un buen plan de “manejo de crisis” debe asegurar la continuidad de la empresa, la credibilidad y confianza de los colaboradores que trabajan en ella, pero sobre todo el compromiso para que todos pongan el hombro con un objetivo común. Se sugieren los siguientes 8 pasos:

1. Nombrar un comité de crisis. Deben participar activamente el directorio y el Gerente de Gestión Humana, así como los directivos más representativos.

2. Aprendizajes de la crisis, los mismos que se pueden analizar y cuestionar desde el uso de preguntas poderosas que nos saquen de la caja:

a. ¿Qué paso con nosotros? ¿Hubo compromiso de la comunidad y los gobiernos locales?

b. ¿Qué paso con el sector? ¿Cuánta mortalidad hubo? ¿Qué enfermedades se presentarán? ¿tenemos productos sustitutos? buscar información con otras empresas.

c. ¿Sabíamos que esto podía pasar en cualquier momento?

d. ¿Cómo reaccionamos? ¿Pudimos hacerlo diferente?

e. ¿Qué personas estuvieron más serenas?

f. ¿Armamos un plan?

g. ¿Qué desafíos tenemos?

h. ¿Qué es lo que no puede faltar nunca?

i. ¿Estamos preparados para otro desastre igual?

j. Detección de las zonas (granjas) más vulnerables ante estas situaciones.

k. Detección de zona (viviendas) más vulnerables de nuestros colaboradores ante estas situaciones.

3. Debe contener los conceptos claros, roles y funciones enfocándose en las tareas vitales y estratégicas del negocio. Es decir, indicar qué papel juega cada uno en una crisis.

4. Clasificar a los colaboradores de acuerdo a sus características.

5. Preparación de posibles escenarios e identificar impactos.

6. Contar con un plan de Comunicación y un solo portavoz. Dar la información exacta y correcta.

7. Aplicación de simulacros por lo menos dos veces al año, analizar y mejorarlo. Para ello, el plan debe ser flexible.

8. Mantener sistema de Back Up.

Como dato a resaltar, un enfoque positivista dice que las crisis hacen visible lo mejor que puede dar cada uno.

Me parece valioso compartir una información que encontré acerca de La Conferencia Mundial sobre Desastres, realizada en la ciudad de Yokohama del 23 al 27 de mayo de 1994, que constituyó un hito debido a la calidad de las propuestas y los compromisos acordados.

Ideas y principios fundamentales de la conferencia de Yokohama (1994)

1. El análisis de riesgos es un paso fundamental para la adopción de adecuadas y exitosas políticas y medidas de reducción de desastres.

2. La prevención y preparación para desastres son de capital importancia para reducir las necesidades de alivio y ayuda.

3. La prevención y preparación para desastres deben ser considerados aspectos integrales de las políticas de desarrollo y planeamiento, tanto a niveles nacionales, regionales, bilaterales, multilaterales, como internacionales.

4. El desarrollo y fortalecimiento de las capacidades preventivas de reducción y mitigación de desastres, deben ser una prioridad en la agenda de la década.

5. La alerta temprana de potenciales escenarios desastrosos y su posible extensión, son factores claves para la prevención y preparación exitosa para desastres.

6. Las medidas preventivas son más exitosas cuando envuelven la participación a todo nivel desde comunidad local, pasando por el gobierno, hasta los niveles regionales e Internacionales.

7. La vulnerabilidad puede ser reducida mediante la aplicación de adecuados diseños y modelos de desarrollo en grupos de riesgo, mediante adecuada educación y entrenamiento de la comunidad.

8. La comunidad internacional acepta la necesidad de compartir la tecnología necesaria para prevenir, reducir y mitigar los desastres.

9. La protección ambiental como componente del desarrollo sustentable, tanto como el combate a la pobreza, es imperativo para la prevención y mitigación de desastres de origen natural.

10.Cada nación tiene la responsabilidad fundamental de proteger a su gente, infraestructura y otros bienes nacionales, del impacto de desastres de origen natural. La comunidad internacional debe mostrar la fuerte determinación política requerida para usar eficientemente los recursos disponibles, incluyendo los medios financieros, científicos y tecnológicos para la reducción de los desastres, con énfasis en las necesidades de los países en vías de desarrollo y, muy en especial, la de aquellos menos desarrollados.

Fuente: Conferencia Mundial sobre Desastres, realizada en la ciudad de Yokohama del 23 al 27 de mayo de 1994.

En resumen, debemos comprometernos a trabajar en un “manual de crisis” para que no seamos sorprendidos por imprevistos, como también es vital trabajar con los directivos y las personas para generar el compromiso necesario y garantizar la viabilidad —y el éxito— del manual y la gestión de la crisis.

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