Actualidad Avipecuaria
Wednesday, 28 June del 2017

Dr. Douglas Korver

University of Alberta, Canadá



Manejo de la densidad ósea en gallinas ponedoras

Las gallinas modernas ponen más huevos en comparación a años pasados, por lo cual se han vuelto más eficientes y tienen un mejor consumo de alimento.

Manejo de la  densidad ósea en gallinas ponedoras
Abril 19/2012
Lima - Perú
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Las gallinas de postura modernas se han seleccionado para producciones de alto nivel, desde los años 30 se ha dado un aumento dramático de huevos por gallina y una gran mejora en la rentabilidad. Las gallinas modernas ponen más huevos en comparación a años pasados, por lo cual se han vuelto más eficientes y tienen un mejor consumo de alimento. Un producto que permite tener un alto nivel de huevos es porque tiene mucho calcio, que proviene en su mayoría de la dieta de la ponedora, pero una base de 24 horas de suministro y demanda de calcio no corresponde con la producción, por lo que hay periodos en los que la ponedora se basa en las reservas de calcio de los huesos para soportar la formación de la cáscara de huevo apropiadamente.

En circunstancias normales esto no causa problema alguno, en la genética antigua de las ponedoras se observa que las aves son capaces de sostener la producción de huevos y sus reservas de calcio son suficientes para ello. En ponedoras de baja producción, estas reservas son suficientes para mantener este bajo nivel, pero en el caso de las ponedoras modernas, que producen mucho a lo largo del tiempo, se pueden encontrar problemas en la reserva de calcio que se mantiene en los huesos.

Las ponedoras poseen 3 tipos de huesos diferentes y también diferentes tipos de tejido óseo dentro de éstos. El primero es el hueso cortical, principal componente de la estructura externa y cuyo material externo proporciona mucha resistencia al hueso vertical del ave. El segundo es el hueso trabecular, es un hueso estructural ubicado en la parte interna de éste, lo cual permite a las aves tener huesos abiertos, someros pero a la vez duros. Para que muchas especies de aves vuelen sin gastar mucha energía es que tienen estos huesos muy largos, resistentes y a la vez ligeros que les permiten minimizar el peso al momento de despegar.

Hay que mencionar que todas las aves poseen tanto huesos corticale como trabeculares: los pollos de engorde, las ponedoras, aves maduras e inmaduras, etc. El tercero es el hueso medular, únicamente encontrado en ponedoras activas, siendo huesos depositados y fácilmente movilizados. En lo que respecta al metabolismo del calcio, los huesos medulares tienen una fuente de calcio poco estable, tienen una deposición estimulada por el estrógeno y la testosterona, algunas de estas fuentes están ubicadas particularmente en el fémur, también en el tibiotarso y en otros huesos. La depleción del hueso medular ocurre sobre el ciclo de ovulación, aunque esta afirmación aún está en duda. (Cuadro 1). Este gráfico presenta la cantidad relativa de estrógeno que se presenta en los huesos medulares y estructurales, y cómo es que cambia de acuerdo a la edad del ave.

Conforme la gallina crece y se acerca a la madurez, la cantidad de estrógenos aumenta, pues mientras la gallina crece también lo hace su sistema esquelético. En sus primeros días, la gallina suele tener un bajo nivel de estrógeno y no existe deposición medular, sin embargo, conforme se acerca la actividad sexual, los niveles de estrógeno crecen y el proceso estructural se detiene, es decir, que el esqueleto deja de crecer y, a su vez, surge deposición de hueso medular.

Tomografía cuantitativa computarizada

Este sistema toma fotos de rayos X a través de múltiples ángulos a medida que el pollo ingresa a esta cámara, la computadora reconstruye la imagen y se obtiene como una porción del hueso de un ave viva. La ventaja de esto es que se puede realizar un seguimiento a las gallinas individualmente durante todo su ciclo de producción, hacer histología y ver los efectos que sufre durante todo su ciclo, sin la necesidad de sacrificar aves. Inicialmente se aplica anestesia al ave, pues debe mantenerse inmóvil durante aproximadamente 30 minutos, colocar el scan en una ubicación particular, y escanear el mismo hueso, en la misma ubicación conforme el ave va envejeciendo. Lo que se obtiene del scan es una imagen donde se puede apreciar el área externa, los límites externos y la médula, que no está incluida en los cálculos de mineralidad ósea. Como se tiene un área transversal y también una medición de la cantidad de mineral presente, se puede calcular una densidad volumétrica, la cual no es radiográfica sino tridimensional, unidades en miligramos de minerales óseos por centímetro cúbico. Conforme las gallinas pasan de las 12 a las 16 semanas se observa una caída significativa de casi 10% en la densidad mineral ósea, entonces, los huesos se hacen menos densos conforme la gallina envejece. Mientras llegan a la madurez sexual esta densidad vuelve a incrementarse.

La razón por la que acontece este fenómeno es que conforme las gallinas llegan a la madurez sexual se incrementa el área total del hueso, el diámetro, y lo que sucede con este incremento es que ellas usan el mineral óseo que ya tienen para soportar esta expansión. Hay calcio que también proviene de la dieta, pero el diámetro del hueso crece tan rápidamente que al hacerlo su densidad se reduce, aunque solo temporalmente.

 

Histológicamente en uno de los huesos de las gallinas de 16 semanas de edad, tratándose de un ave sexualmente madura, se puede apreciar que todavía no había desarrollo ovárico, posee estructuras trabeculares gruesas y corteza gruesa. Además, no hay hueso medular, solo médula ósea. Al examinar a gallinas que ya habían puesto su primer huevo, sexualmente maduras alrededor de las 20 semanas de edad, varias características fueron evidentes: pequeños agujeros alrededor de la estructura cortical que son una de las formas en que las aves llegan a aumentar el diámetro del hueso, movilizan el hueso de la corteza gruesa y lo depositan en la parte externa, no teniendo necesariamente el tiempo o las reservas minerales suficientes para volver a llenar nuevamente estos agujeros. Una vez más, se ven estructuras corticales más gruesas, pero no hay un revestimiento muy grueso del hueso medular en los tejidos de hueso estructural, lo que es muy importante. (Cuadro 5)

Se trabajó con el ave previamente a la postura, para tener éxito o falla en el resto del ciclo de producción. Cabe recordar que en este momento (madurez sexual) no hay ningún depósito de hueso estructural, pues éste se encuentra ahí solo cuando hay un aumento en los niveles de estrógeno, cuando comienza a depositar hueso medula, sin embargo el hueso estructural no aumentará mientras que la gallina se encuentre poniendo huevos activamente.

La gallina va a depositar hueso medular, cosa que puede hacer diariamente dependiendo del suministro y la demanda de calcio (conforme este aumente o se reduzca al momento de formarse la cáscara del huevo), habiendo a veces una baja demanda de calcio, pero igual se consume.

En lo que se refiere al metabolismo del calcio, conforme la gallina va formando el huevo, típicamente la glándula de la cáscara es donde el huevo pasa la mayor parte del tiempo del ciclo ovulatorio (alrededor de 80 horas), permitiendo así que el calcio se deposite en las membranas de la cáscara.

Asumiendo que a la gallina le tome 24 horas poner un huevo, se puede observar que: puede ovular más o menos a las 10 de la mañana, y durante las primeras 4 horas el huevo viaja del ovario, pasa a través del oviducto, luego a la membrana y finalmente llega al útero, donde el calcio comienza a depositarse en el huevo.

Durante el día la gallina tiene acceso a alimento, pero hay relativamente poca deposición de calcio en la cáscara en este momento cuando las luces están prendidas y la gallina consume su dieta. Alrededor de las 8 de la noche la gallina ya no tiene alimento que ingerir, pero sí tiene alimento almacenado en el tracto digestivo. Usualmente, la gallina cuando está formando un huevo aumenta su consumo de alimento en preparación para la demanda de calcio que va a experimentar. Luego de casi 6 horas, después de que la ponedora consumió su última comida del día, la cáscara del huevo continúa en formación, efectuándose la mayor parte de la deposición en este periodo oscuro, donde no está consumiendo ningún alimento ni calcio del tracto digestivo.

Mientras más grande la proporción de calcio que venga directamente del tracto digestivo, mejor es la calidad de las cáscaras de huevo, y mientras más se base la gallina en hueso medular en lugar del calcio que venga de los intestinos, menor será la calidad de la cáscara.

Las gallinas comienzan a comer nuevamente a las 6 de la mañana siguiente (cuando se prenden las luces), consumiendo mucho calcio en ese momento del día que viene del tracto digestivo. Hay un periodo sustantivo durante la noche donde la gallina está dependiendo totalmente del calcio que viene de los huesos. La mañana posterior nuevamente la ponedora pone su huevo y mientras está consumiendo alimento y todavía no ha comenzado a formar la siguiente cáscara del siguiente huevo, hay un periodo breve de 4 horas en que la gallina va a re-depositar hueso medular. Es así que la gallina ha sido diseñada, por así decirlo, para poder compensar la falta temporal de calcio utilizando el hueso medular, aunque no siempre es el hueso medular lo que la gallina usa y es en ese caso donde ocurren los problemas.

Se mencionó que durante la noche la ponedora posee calcio que proviene de las reservas del hueso. Si se ve de cerca la siguiente foto del hueso de una ponedora, se podrá ver el hueso cortical (CB), hueso medular (MB) y los osteoclastos, que son las células que van a descomponer el hueso y liberar el calcio en la sangre que luego puede derivar a la cáscara. Conforme los osteoclastos se ubican en la superficie de hueso medular van a modularlo, pero estas células no suelen ser muy específicas: en la foto se aprecia un osteoclasto ubicado justo al lado del hueso cortical, y cuando esto sucede los osteoclastos movilizan preferencialmente hueso cortical que hueso medular, es decir, movilizan a lo que se encuentre cerca. Con el fuerte revestimiento del hueso medular que lo protege al inicio de la producción, evita la movilización del hueso estructural.

Algo importante a saber es que la resistencia del hueso al final de la actividad (puesta) es mayor a la del inicio de ésta. En un hueso de una gallina de 15 semanas de edad no sexualmente madura, se puede ver una buena estructura trabecular, una estructura cortical muy gruesa y huesos muy gruesos. Por otro lado, en una gallina de final de ciclo de producción (70 semanas de edad), la densidad radiográfica es muy baja, lo que muestra que hay muy poca mineralización producto de las bajas reservas de calcio que producen que las gallinas sean susceptibles a romperse el hueso y en una parvada de gran cantidad de aves no se puede observar bien a una por una, además de que éstas suelen ser muy buenas para ocultar huesos y alas rotas, por lo que quizás sea frecuente pero no evidente. Volviendo ahora a uno de los gráficos anteriores, cuando la gallina llega a su madurez sexual, ya no se forma el hueso estructural, los niveles de estrógeno llegan a puntos picos y la deposición de hueso medular ya se inicia. Conforme la gallina pone huevos, los niveles de estrógeno son altos, lo que mantiene a la gallina en producción. A lo largo del tiempo se ve una reducción en el hueso estructural e inclusive un aumento gradual en el hueso medular. Por tanto, los problemas que se presentan con la osteoporosis o la fatiga de jaula no se deben a que la gallina pierda todo su hueso medular, y como consecuencia tenga que modular el hueso estructural, sino que lo que ocurre es una pérdida de hueso estructural pese a un nivel constante e incluso en un aumento del hueso medular. Cabe recalcar que estos datos son hipotéticos.

En una situación diferente, si se ve una sección transversal del hueso se tiene un ave inmadura con una corteza gruesa y una buena estructura trabecular en la parte interna. Conforme llega a la madurez sexual deposita el hueso medular en las superficies del hueso trabecular y cortical. A lo largo del tiempo, cuando el hueso se re-deposita, luego de que los osteoclastos lo han movilizado y eliminado, no necesariamente se vuelve a poner en el mismo lugar de donde se tomó, causando una difusión gradual del hueso medular a través del espacio del hueso. El espacio medular ya no proporciona el mismo nivel de producción para el hueso estructural como lo había hecho en el pasado, se ve eventualmente que no solo las trabéculas se movilizan sino también el hueso cortical. Inclusive si la gallina continúa re-depositando hueso medular todavía no está proporcionando ese nivel de producción de las estructuras del hueso. Para el final del ciclo de producción, la corteza ósea se vuelve muy delgada, y en ese punto hay pequeños traumas que pueden causar una ruptura del hueso.

Al volver a ver las fotos de los huesos, a las 16 semanas de edad se tiene a un ave inmadura, sin hueso medular y con una estructura cortical muy gruesa. A las 20 semanas de edad, tras poner el primer huevo se observa un revestimiento muy grueso de hueso medular que protege los tejidos estructurales. Sin embargo, a la semana 67 de edad, al final del ciclo de producción, la corteza ósea se vuelve bien delgada. Además, posee solo unas pocas estructuras trabeculares restantes y el hueso medular está muy difundido en la cavidad medular. Esta gallina termina teniendo unas muy buenas reservas de hueso medular, probando otra vez que la osteoporosis no es causada por una pérdida de hueso medular, sino por la pérdida de hueso estructural a pesar de que la gallina tenga grandes reservas de hueso medular.

En los laboratorios se ha utilizado la tomografía micro computarizada, más exactamente Micro Computed Tomography (µCT). La ventaja de esta herramienta es la resolución mucho más alta, sin embargo, no se puede escanear huesos grandes y usa mucha radiación por lo que sería complicado aplicarlo en aves vivas. Con este software se pueden realizar varias pruebas interesantes, por ejemplo definir una curva en los cambios en la superficie de la imagen (hueso), lo cual permite ver las muy ligeras diferencias entre la densidad del hueso medular y el hueso estructural.

Con respecto a la densidad de todo el material óseo dentro del perímetro externo del hueso, se observa que la gallina (Regresando al cuadro de densidad mineral ósea total), cuando comienza a poner, tiene cierto declive a lo largo del tiempo, pese a que se podría encontrar que algunas aves tienen una subida en la densidad. De hecho, aunque la densidad baja no cambia mucho -puesto que hay mucho más hueso medular y mucho menos hueso trabecular o estructural- la densidad es muy similar; podría separarse esto utilizando el µCT, pero tiende a ser muy similar. Y si se observa nuevamente el área ósea total, el perímetro externo no cambia, es el perímetro interno el que se vuelve mucho más grande conforme el hueso cortical se hace más delgado.

Entre las implicancias de todo esto se encuentran fracturas óseas severas: La osteoporosis, que es una pérdida de masa ósea y también involucra una fatiga de las ponedoras enjauladas, siendo ésta una pérdida generalizada del hueso cortical y estructural. En casos severos las aves quizás no puedan llegar al alimento y agua. Además se pueden producir rupturas de huesos, durante la fase de producción, entonces las aves al estresarse dejan de poner huevos, lo que permite que el esqueleto se regenere. Las rupturas ante la despoblación también son una preocupación importante desde el punto de vista de bienestar de las aves, pero también representa un problema grande para recuperar carne de las aves, ya que al romperse el hueso se ocasionan problemas con el uso de la carne de los pollos y luego, por el dolor de la ruptura, el ave tiene estrés y no pone huevos.

Para poder prevenir este tipo de dificultades, en el caso de la osteoporosis, existen varias respuestas. En primer lugar la genética. Muchos productores han hecho un buen trabajo al seleccionar la salud genética en las ponedoras.

En el pasado se han realizado experimentos donde se ha presionado a las aves en términos de metabolismo de calcio para que mantengan los niveles de producción de huevos, y se ven algunos niveles bajos de fatiga del ave enjaulada y osteoporosis. Otra forma de prevenir la osteoporosis es tener ejercicios con baja carga de peso, poner un poco de presión en los huesos para que se desarrollen mejor, dar un espacio aproximado de 5 cm. en la jaula para que el ave pueda saltar y pueda estirarse, aumentando así su densidad ósea.

También ha de tomarse en cuenta el aspecto de la nutrición y el manejo de la alimentación para el caso de la fatiga de las aves enjauladas. Lo más importante es el manejo correcto relacionado a la importancia de una buena protección del hueso medular y estructural cuando la gallina pone su primer huevo, porque ello sólo va a difundirse más si la gallina envejece y el ave va a comenzar a movilizar el hueso cortical conforme se hace más grande, esto debe retrasarse en la medida de lo posible.

Hay que asegurarse de tener una parvada uniforme que siga una dieta alta en calcio al momento adecuado, esto va a ser esencial para asegurarse de minimizar la demanda que tienen las gallinas para movilizar hueso medular, particularmente al inicio de la producción.

Asimismo está el manejo típico, aumentando el nivel de calcio en la dieta conforme las gallinas se vuelven mayores, y hay que asegurarse que no estén limitadas en su base dietética. La solución, como en los humanos, no solamente es consumir más calcio, sino también se desea no limitar la cantidad de calcio disponible para el ave ni la cantidad de vitamina D y otros minerales importantes para la mineralización ósea. Una solución práctica es proporcionar grandes fuentes de calcio por grandes partículas, las cuales, especialmente cuando son sólidas, se quedan en el intestino del ave, luego se van dividiendo y liberan gradualmente calcio. Entonces, una de las mejores cosas prácticas para mejorar la calidad del hueso es darle a los pollos una fuente de calcio de grandes partículas e insoluble, partículas que se van a quedar en la molleja toda la noche y van a proporcionar un flujo continúo de calcio. Si las gallinas tienen acceso a fuentes de calcio de partícula grande, es usual que tengan menos problemas con la calidad de la cáscara y con la fatiga de la ponedora enjaulada.

La última solución a proponer para la fatiga de las aves enjauladas es la alimentación a medianoche, usada periódicamente si se tiene un problema con la fatiga de la ponedora enjaulada, permitiendo a las gallinas comer durante una hora para obtener nuevo calcio, lo que permite que la gallina tenga este calcio dietético durante ese periodo de formación de la cáscara de huevo.

En conclusión, las aves comienzan con buenas características de hueso (16 semanas de edad), luego de poner su primer huevo tienen una gran capa de hueso medular que rodea a los tejidos óseos (20 semanas de edad), y luego cuando envejece tiene todavía algún hueso medular pero muy diseminado (67 semanas de edad), por tanto, no ofrece la misma protección al hueso medular.

Comentarios:
Federico Cordova Chonta - Diciembre 26/2011

muy buen articulo, me despejan algunas dudas sobre la calidad de cascara de las gallinas, mas alla de las 75 semanas de edad.

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