Saturday, 27 May del 2017

Elmer Dávila

Gerente Técnico de Invetsa



Manejo de las reacciones Post Vacunales

Una reacción post vacunal normal tienen una curva de comportamiento previsible y varia en intensidad de acuerdo a varios factores.

Manejo de las reacciones Post Vacunales
Abril 05/2017
Lima - Perú
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Las reacciones post - vacunales son eventos que ocurren frecuentemente en la crianza de las aves comerciales sobretodo en los pollos de engorde. Estas se encuentran relacionadas a una serie de factores tras la administración de las vacunas. En palabras del médico veterinario, Elmer Dávila, conceptualmente se puede afirmar que estas reacciones son manifestaciones respiratorias que se presentan tras la administración cercana de virus vacunales pero que tienen tropismo respiratorio.

Para aclarar este punto fundamental podríamos citar el siguiente caso: si luego de administrar una vacuna como por ejemplo Gumboro apareciera a los pocos días una manifestación respiratoria es un error decir que tal vacunación ha ocasionado dicha sintomatología (reacción post vacunal) ya que este biológico no tiene tropismo respiratorio ni está asociado a ello. Un requisito para atribuir una reacción post – vacunal de tipo respiratorio, es el haber aplicado, necesariamente, una vacuna que tenga tropismo respiratorio.

De hecho existen también reacciones post – vacunales de naturaleza distinta a la respiratoria como las que ocasionan por ejemplo algunas vacunas contra coccidia en base de cepas virulentas. Ese tipo de reacciones no es el objetivo del presente artículo.

Otro detalle a tener en cuenta es la cercanía en que ocurre la reacción luego de haber administrado una vacuna de tropismo respiratorio ya que si ésta se presenta en una fecha distante a la administración de la vacuna no podemos decir que tal síntoma es una reacción post vacunal ya que las manifestaciones respiratorias por vacunación ocurren más bien en fechas cercanas a la aplicación de la vacunas.

Si por ejemplo, la manifestación ocurriese a los 25 días de edad, en un lote en la que se ha vacunado a los 10 días tampoco se puede decir de que se trata de una reacción post – vacunal, pues dicho efecto está relacionado, como ya se dijo, a días próximos a la administración de la vacuna.

Una reacción post vacunal normal tienen una curva de comportamiento previsible y varia en intensidad de acuerdo a varios factores. Diversos factores también pueden hacer cambiar la curva normal de su presentación adelantándola o retrasándola, con manifestación errática, inusual o persistente. El control de las reacciones depende del conocimiento y manejo adecuado de estos factores.

Tipos de reacciones

Reacción normal

Es aquella que dibuja una curva de presentación que empieza aproximadamente a los 3- 4 días luego de haber aplicado la vacuna, hace su pico más alto a los 6- 7 días y posteriormente desciende en intensidad hasta desaparecer hacia los 11º.

Reacción errática

Es aquella que inicialmente tiene el comportamiento de una curva normal pero cuando está en fase de resolución (9-10 días) otra vez da inicio a una nueva curva de presentación que puede prolongarse otros 10 a 12 días.

Reacción permanente

Es aquella que no tiene resolución. No desaparece de forma completa. Permanece en el tiempo y a lo sumo disminuyen de intensidad. Suelen complicarse con infecciones bacterianas y no responden satisfactoriamente a los tratamientos. De otro lado, según su intensidad las reacciones a su vez pueden ser: leves, moderadas o fuertes.

Las leves son aquellas que exhiben chasquidos casi imperceptibles que se evidencian más en horas de la noche.

Las moderadas presentan chasquidos de intensidad media que se perciben en el día.

Las reacciones fuertes presentan estertores respiratorios evidentes acompañados algunas veces de lagrimeo, destilación nasal y movimientos bruscos de la cabeza.

Existen factores que determinan el comportamiento de una reacción. Éstos están relacionados a la vacuna, al ave, al método de vacunación y las condiciones medio ambientales.

Factores relacionados a la vacuna

Existen vacunas reactivas, de reactividad moderada y de poca o nula reactividad. Por ejemplo, es conocido que la cepa La Sota del virus de Newcastle es mas reactiva que la cepa B1B1 del mismo virus. De forma similar existen diferencias también en otros tipos de vacunas de tropismo respiratorio como Bronquitis Infecciosa, Laringotraqueitis, Metaneumovirus, etc.

De otro lado, existen dos tipos de vacunas de Newcastle: unas de tropismo respiratorio (Hitchner B1B1, La Sota) y otras de tropismo entérico (VG/GA, V4, Ulster, etc.). Se entiende que las de tropismo eminentemente entérico no causan reacciones en el tracto respiratorio. Las cepas V4 Australiana y la Ulster pertenecen a esta categoría. En cambio la cepa VG/GA si bien tiene tropismo entérico se sabe que al cuarto día migra al tracto respiratorio por lo que es posible percibir en algunos casos una reacción muy leve (la cepa VG/GA es considerada de baja patogenicidad).

En pollos de engorde es recomendable escoger más bien vacunas de poca o nula reactividad. También encontramos vacunas estables y otras con tendencia a revertir a la virulencia. Por lo general éstas últimas son aquellas que han sido atenuadas en el laboratorio. Un ejemplo de este tipo de vacuna es el de la Bronquitis Infecciosa. Originalmente es un virus silvestre que por pasaje sucesivo en huevos embrionados se logra disminuir su patogenicidad para ser utilizadas como vacunas pero que tienen el inconveniente de cobrar virulencia (efecto rolling) cuando quedan aves sin vacunar por mala práctica de vacunación o se tiene crianza de múltiples edades. Cuando ocurre estas condiciones el virus vacunal recorre el camino contrario, es decir, hace pasajes sucesivos en aquellos pollos que no se vacunaron hasta recobrar su condición original de virus silvestre. En estas circunstancias las reacciones post vacunales son fuertes y persistentes.

En cambio virus vacunales como las de Newcastle a diferencia de las de Bronquitis, no revierten a la virulencia. Esto se debe a que tanto las cepas del tropismo respiratorio como las del tipo entérico no son atenuadas en el laboratorio, sino que mantienen su condición infectiva tal como fueron descubiertas en la naturaleza. Lo único que hicieron los investigadores fue descubrirlas, estudiarlas y utilizarlas como vacunas, por ello no revierten a la virulencia. Lo que si pueden originar los virus vacunales de Newcastle de tropismo respiratorio es ocasionar el llamado efecto rodante que viene a ser la circulación del virus vacunal desde las aves vacunadas hacia las aves no vacunadas prolongando de este modo la persistencia de la reacción. Al igual que el efecto rolling, el efecto rodante ocurre cuando quedan aves sin vacunar como consecuencia de una mala vacunación o cuando en una granja existen galpones cercanos con pollos de diferentes edades.

Entonces existe dos efectos que ocurren por las mismas razones: el primero denominado rolling, en donde el virus revierte a la virulencia y, el segundo, llamado rodante donde el virus se transmite de ave a ave por mala práctica de vacunación o de galpón a galpón por crianza de múltiples edades. Ambas ocasionan reacciones persistentes.

El efecto roolling y el rodante, poseen la particularidad de no detenerse y se caracterizan por transmitirse de animal en animal, cada vez con más virulencia. Ambos efectos se agravan si los animales que los portan, se encuentran en lugares donde existan condiciones medioambientales adversas tales como polvo, presencia de amoniaco o mala ventilación.

Existen dos tipos de vacunas contra Metaneumovirus: las llamadas de primera y segunda generación. Las de primera generación hacen interferencia con el virus de la Bronquitis Infecciosa, pues ambas van por el mismo tejido de multiplicación en el tracto respiratorio, razón por la que no se pueden administrar juntas. En cambio los productores de aquellas de segunda generación indican que si se puede utilizar junto con la vacuna de Bronquitis, no obstante, se cree que esta práctica seria la responsable de ocasionar las reacciones erráticas. Otro aspecto a considerar con las vacunas contra Metaneumovirus es que también son capaces de revertir a la virulencia.

Factores relacionados al ave

Los siguientes factores influyen en el comportamiento de una reacción: los niveles de anticuerpos, la edad, el estado de inmunosupresión y las enfermedades.

Los anticuerpos específicos contra la vacuna que se está administrando amortiguan la reacción. A mayor título de anticuerpo menor reacción. A edad temprana, los anticuerpos maternales protegen a los pollitos de reacciones fuertes de las vacunaciones que se practican durante las primeras 2- 3 semanas. En cambio los anticuerpos generados por el propio sistema inmune de los pollos los protegen de las reacciones en las revacunaciones.

Otro factor a tomar en cuenta es la edad: por la razón indicada las primeras vacunas que se administran deben hacerse a una edad temprana, de este modo, las reacciones serán más atenuadas. En pollos de engorde es recomendable no aplicar vacunas reactivas por encima de la tercera semana, así por ejemplo, si se vacuna con la cepa La Sota a la tercera semana se va a generar una fuerte reacción. Si hay necesidad de vacunar Newcastle a las tres semanas, se puede optar por una vacuna de tropismo entérico. El mismo criterio se aplica también para Bronquitis Infecciosa: nunca vacunar pollos de engorde contra esta enfermedad por encima de los 21 días, ya que las reacciones pueden exacerbarse.

La inmunosupresión es otro elemento que influye en las reacciones post vacunales. Cuando el animal se encuentra inmunosuprimido no puede remover de su organismo al virus vacunal tras la viremia que ocasiona, motivo por el cual las reacciones se hacen persistentes con el añadido de que no ceden al tratamiento. Por tal razón, es importante evitar los estados de inmunosupresión ocasionados por agentes virales, micotoxinas y condiciones de estrés.

Cierta infecciones de las aves como la micoplasmosis exacerban las reacciones post vacunales principalmente cuando se usan vacunas de tropismo respiratorio. Cuando se tiene conocimiento que las aves están positivas a Mycoplasma es preferible escoger vacunas de baja o muy poca reactividad. Por ejemplo, es mejor elegir vacunas de tropismo entérico para vacunar contra la Enfermedad de Newcastle. También es recomendable no usar métodos de vacunación que puedan exacerbar una reacción, como lo hacen las vacunaciones por spray. Si los lotes son positivos a Mycoplasma, habría que escoger otro método de vacunación como el agua de bebida acompañado de tratamientos preventivos con drogas antimicoplasmáticos, a efecto de minimizar la reacción post vacunal.

Factores relacionados al método de vacunación

El espray también puede exacerbar una reacción al vacunar. Si la gota del espray es muy fina la reacción puede ser aún más fuerte. Lo recomendable es usar un tamaño de gota de un rango entre 100 a 160 micrones, pues mientras más fina sea la gota la reacción será más fuerte. El método ocular es menos reactivo que el espray, pero el estrés de la manipulación puede derivar en una condición de inmunosupresión y generar reacciones indeseables. Por eso el buen manejo de las aves es muy importante cuando se practica esta vía de aplicación.

Si bien el método al agua, ocasiona poca reacción presenta un gran riego debido a que por esta vía difícilmente se consigue vacunar al 100 % de las aves. Este hecho es un factor que predispone la presentación de los efectos rolling y rodante por eso es sumamente importante realizar una buena práctica de vacunación y cerciorarse que los animales no se queden sin vacunar.

Factores medio - ambientales

Elementos como el polvo, el amoniaco y las densidades altas exacerban las reacciones.

El polvo, contamina el tracto respiratorio irritándolo haciendo más difícil la resolución de las reacciones.

El amoniaco es un gas tóxico desprendido de la materia fecal por degradación bacteriana de las sustancias nitrogenadas que están presentes en las heces. Los seres humanos percibimos el amoniaco desde 20 partes por millón, pero el pollo es mucho más sensible y lo percibe a partir de 10 partes por millón, aproximadamente.

Por encima de este nivel es irritante de las membranas mucosas del aparato respiratorio superior y de los ojos, inclusive puede afectar la córnea y deteriorar al animal al punto de ocasionar el síndrome de cabeza hinchada. El amoniaco se incrementa cuando hay cama húmeda y falta de ventilación.

El amoniaco produce también parálisis ciliar y acumulación de moco. En el tracto respiratorio de las aves existen unos cilios o pestañas microscópicas que tienen por finalidad llevar el moco y las partículas extrañas que ingresan a este tracto en un sentido de abajo hacia arriba. Las aves al no tener la capacidad de expectorar utilizan este sistema como ayuda para eliminar los detritos ambientales. El amoniaco al paralizar estos cilios o pestañas va a favorecer la acumulación de moco lo cual se traducirá en una afección con manifestación respiratoria.

Una alta densidad va a facilitar la propagación viral y dificultar la eliminación de los virus vacunales dentro del galpón.

De manera general la falta de ventilación va a favorecer la acumulación de polvo, amoniaco y la concentración viral por lo que es recomendable tener una adecuada ventilación para disipar convenientemente las reacciones. Hay maneras de ventilar según la edad de los pollos: cuando están muy tiernos lo recomendable es practicar una ventilación indirecta, pero cuando son mas grandes (a partir de tres semanas en adelante) se debe realizar una ventilación directa.

Forma de evaluar las reacciones

Una forma de evaluar las reacciones es mediante la percepción de los chasquidos respiratorios, para lo cual se debe monitorear dentro del galpón la reacción en 5 o 6 puntos distintos, en grupo de aproximadamente unos 200 pollos por cada punto. Se debe escuchar los estertores respiratorios por el lapso de un minuto por cada sitio de evaluación para determinar si la reacción es leve, moderada o fuerte. El pico más alto de las reacciones es a los 6 o 7 días, de administrada la vacuna.

Existen diferencias de los chasquidos respiratorios luego de utilizar ya sea una vacuna reactiva versus otra que es poca reactiva. Por ejemplo una reacción leve de la cepa La Sota aplicada por vía espray puede ocasionar una reacción de 4 a 14 chasquidos por minuto; de 15 a 25 si es moderada y si es fuerte de 26 a más chasquidos por minuto. En cambio una vacuna poca reactiva ocasionará entre 0 a 5 chasquidos por minuto si es leve, de 6 a 12 si es moderada y de 13 a mas si es fuerte. La intensidad va a estar influenciada por los factores descritos anteriormente. Lo importante es acostumbrarse a una determinada respuesta de vacuna, para identificar si el comportamiento es normal o no. Si normalmente se tiene reacciones leves y aparece una reacción fuerte, será un indicador para averiguar de inmediato cual ha podido ser el factor que ha ocasionado dicha reacción.

Otra forma válida de evaluar las reacciones es a través de las lesiones. Si al escuchar los estertores estos aparecen entre moderados o fuertes y no se está seguro del nivel de afección que está ocasionando al tracto respiratorio lo mejor es recurrir a la necropsia para evaluar la gravedad de la reacción a efecto de tomar medidas correctivas.

En una reacción leve, lo máximo que se puede encontrar es una congestión de los cornetes nasales y tal vez una ligera irritación a nivel de glotis. Este tipo de reacción pasará sola. Si la reacción es moderada al hacer la necropsia, además de lo anterior, se encontrará presencia de moco en la hendidura palatina y en la tráquea y también una aerosaculitis abdominal espumosa. En ese caso se debe estar alerta para iniciar un tratamiento.

Cuando la reacción es severa, el ave presentará una fuerte congestión en los cornetes nasales, abundante moco en la hendidura palatina y la tráquea, una aerosaculitis torácica y abdominal con abundante material espumoso y, finalmente, contaminación de los tejidos respiratorios por agentes bacterianos. En ese caso es urgente iniciar un tratamiento, pues puede derivar en una septicemia e incremento de la mortalidad por esta causa.

Los pollos de engorde son animales muy propensos a padecer problemas respiratorios, por eso se recomienda utilizar cepas vacunales suaves, y no complicar el estatus sanitario de las parvadas utilizando vacunas reactivas. De otro lado, se debe vacunar correctamente para evitar los efectos rolling y rodante, y practicar una adecuada ventilación y evitar el stress de los animales.

Finalmente, cuando las reacciones post - vacunales son leves no necesitan de ningún tratamiento, pasarán solas. Cuando son moderadas es viable el uso de desinfectantes o mucoliticos. Sólo se debe recurrir al tratamiento con antibióticos cuando se ha determinado que son fuertes.

Comentarios:
José Francisco Torriani Palomino - Mayo 06/2013

Es comun este tipo de reacciónes y gracias a su informacion podemos evitar se compliquen.Saludos.JTorriani.

Edilso Ronny Cusiyunca Phoco - Abril 03/2013

interesante la informacion

Carla Estela Rosario Aguero - Abril 03/2013

LA INFORMACION ESTA MUY INTERESANTE Y LAS FOTOS LO COMPLEMENTAN , GOOD!

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