Actualidad Avipecuaria
miércoles, 12 diciembre del 2018

1 Mg. Zoila Coloma Adaniya, 2 PhD. Adriano O. Mallmann

1 Consultora Técnica - colomazoila@gmail.com
2 Pegasus Science - adriano.mallmann@pegasusscience.com



Micotoxinas en la Avicultura: Efectos en la rentabilidad, medidas de prevención y control (parte II)

La primera etapa para el gerenciamiento de micotoxinas es la adopción de un plan de muestreo. La distribución de las micotoxinas en un lote de alimento es heterogénea y, por eso, el muestreo para el análisis en cereales es más compleja que un muestreo para análisis de proteínas, por ejemplo.

Micotoxinas en la Avicultura: Efectos en la rentabilidad, medidas de prevención y control (parte II)
Septiembre 14/2018
Lima - Perú
0

Artículos relacionados:

Micotoxinas en la Avicultura: Efectos en la rentabilidad, medidas de prevención y control (parte I)

Impacto económico en la avicultura

Las micotoxinas afectan la economía de diversos modos, por ejemplo, se ha determinado que las pérdidas anuales en la exportación de maíz por la presencia de fumonisinas puede llegar a US$ 300 millones (Wu, 2004). En la avicultura, el impacto económico se presenta por los efectos en los parámetros productivos, rechazo o decomiso de la carcasa; sin desconsiderar las implicancias inmunológicas que ocasionan pérdidas de manera indirecta.

En términos generales, considerando que las empresas presentan diferentes características productivas y, contemplando factores como el nivel y tiempo de exposición a la toxina, estatus sanitario de la granja, edad, sexo, susceptibilidad, etapa y fines productivos de las aves; como ejemplo podemos presuponer el impacto que ocasiona la aflatoxina B1, por pérdidas productivas y/o por lo que se dejaría de percibir, en un lote de 35.000 pollos de carne (Tabla 2) y la OTA en 5.000 reproductoras pesadas (Tabla 3).

En la Tabla 3 podemos observar que, por cada día de producción, la contaminación por OTA afecta económicamente a la reproductora y como consecuencia, se ve también afectada la cadena productiva y hasta el valor total de la progenie en edad de venta (42 días).

Gerenciamiento de micotoxinas en la avicultura

La ocurrencia aleatoria aliada a la posibilidad de contaminación por múltiples micotoxinas en las dietas de las aves requiere el uso de un sistema planeado de acciones preventivas y, de ser necesario, de intervenciones para reducir los impactos económicos. El gerenciamiento de micotoxinas en la avicultura debe ser basada en cuatro pilares: muestreo, análisis de las micotoxinas, interpretación de las informaciones y llegando a las decisiones de control.

Muestreo

La primera etapa para el gerenciamiento de micotoxinas es la adopción de un plan de muestreo. La distribución de las micotoxinas en un lote de alimento es heterogénea y, por eso, el muestreo para el análisis en cereales es más compleja que un muestreo para análisis de proteínas, por ejemplo. Esa característica dificulta la obtención de una muestra representativa, determinando equivocaciones en la interpretación de resultados y en el diagnóstico (Miraglia et al., 2005). El problema es agravado por el hecho de que las micotoxinas se concentran en niveles de ppb. Un ejemplo práctico para entender el universo de esa medida es, considerar que 1 billón de granos de maíz corresponde a aproximadamente a 350 t. Luego, 1 ppb es el equivalente a un grano distribuido en 10 camiones de capacidad de 35 t de maíz cada uno.

Los procedimientos de cuantificación de micotoxinas son compuestos básicamente por tres etapas: 1) retirar una muestra compuesta del lote; 2) triturar la muestra compuesta para reducir el tamaño de las partículas y de esa muestra, retirar una submuestra para análisis (cuarteamiento); y 3) análisis de las micotoxinas. La amplia variedad de los resultados y la baja representatividad son problemas constantemente enfrentados durante el muestreo. La etapa de muestreo representa en torno de 60-95% del error total y las etapas de submuestreo y análisis contribuyen con 4-30% y 1-10%, respectivamente, dependiendo del plan de muestreo adoptado (FAO, 1993; Johansson et al., 2000; Biselli et al., 2008; Mallmann et al., 2013; Mallmann et al., 2014). Sin embargo, para reducir el error de esa etapa se puede aumentar el volumen de la muestra y el número de puntos de muestreo. En general, materiales previamente triturados presentan distribución más homogénea de las micotoxinas en su masa debido al mayor número de partículas (Whitaker et al., 2006).

Muchas veces el muestreo no recibe la debida importancia y la muestra es colectada de apenas uno o dos puntos del lote. En ese caso, es muy alta la probabilidad de que el resultado del análisis no se repita cuando un nuevo muestreo fuera efectuado, pudiéndose determinar resultados falsos negativos/positivos e inducir errores en el plan de gerenciamiento (Miraglia et al., 2005). Como las decisiones sobre el destino y medidas de control de las micotoxinas se basarán en resultados de análisis, el muestreo representa el paso más crítico del proceso y debe ser tratada con un grado de cuidado mayor del que es utilizado para, por ejemplo, muestras destinadas a evaluaciones de humedad. A continuación, son descritas algunas etapas entre la colecta y el proceso de producción de alimentos en que el muestreo podría ser efectuado:

• Colecta: el muestreo en ese momento presenta como ventaja la obtención de información anticipada, permitiendo decisiones en cuanto al destino de los cereales. Sin embargo, la necesidad de metodologías analíticas de detección ultra rápida en esos locales muchas veces inviabiliza su utilización.

• Unidades de recibimiento de granos: el uso del muestreador compuesto o sonda de alveolos es la forma más utilizada para el muestreo en pequeñas unidades. Es fundamental que sean colectados en mínimo ocho puntos para camiones truck y diez para carretas, distribuidos uniformemente en la carga (Mallmann et al., 2013) (Figura 6). El uso de caladores neumáticos debe seguir las mismas disposiciones.

• Plataformas de descarga: la colecta de las muestras durante la descarga de las materias primas, presenta como ventajas la rapidez y, principalmente, mejor uniformidad, debido a que ocurre mientras el material está en movimiento. Como varios lotes de cereal son descargados en la misma tolva, se torna difícil segregar adecuadamente en caso de contaminación. Solamente los métodos ultra rápidos, como la espectroscopia del infrarrojo cercano (NIR), tiene aplicación en ese plan debido a la velocidad de obtención de los resultados.

• Muestreo en unidades almacenadoras de granos: el muestreo de silos y almacenes puede ser realizado por medio de una sonda neumática, la cual permite la colecta de muestras de todo el perfil del silo. El muestreo en ese punto ofrece informaciones anticipadas, posibilitando el mejor destino de la materia prima y ajuste de la matriz nutricional (Mallmann et al., 2018).

• Transporte interno: el transporte de las materias primas dentro de los sistemas de procesamiento (caracoles, redler y cintas transportadoras) promueve la homogeneización del material, permitiendo la colecta de muestras que posibilitan la evaluación más precisa de las micotoxinas. Muestrear los granos enteros muchas veces es más fácil; sin embargo, la representatividad de la muestra es incrementada cuando los granos fueron previamente molidos, dispersando homogéneamente las partículas (contaminadas o no) en el volumen muestreado. En caso la materia prima no sea molida previamente, se recomienda que una molienda sea realizada en la muestra compuesta colectada antes de su reducción a un volumen menor (cuarteamiento), que será destinado al laboratorio para análisis. Ese plan consiste en un muestreo automático realizado en flujo continuo. Para lo cual, una perforación es realizada en el tubo externo de la rosca transportadora que hace el transporte de la materia prima o de la ración de la fábrica de raciones (Mallmann et al., 2013) (Figura 7). La muestra compuesta es colectada ininterrumpida y automáticamente a través de un agujero localizado en la pared externa de la rosca transportadora, en la parte lateral, en un ángulo de 45° a partir de la base, del lado derecho (tomándose en consideración el flujo del material). El diámetro del orificio, que puede variar de 5 a 15 mm, es específico para cada caso. Sin embargo, se recomienda que tenga capacidad de colecta en kg, igual al resultado de la fórmula √(20*T), en la cual T es la cantidad de toneladas del lote a ser muestreado. Esa muestra compuesta debe ser triturada (cuando es en granos), reducida a 1 kg, homogeneizada y encaminada para análisis.

• Muestreo de raciones: posibilita evaluar la contaminación real de la ración destinada al consumo, ya que los procesos de mezclado brindan una buena dispersión de las partículas contaminadas, resultando en muestras con mejor representatividad. Solamente los métodos analíticos que emplean HPLC tienen suficiente precisión para subsidiar la toma de decisiones en el monitoreamiento de raciones, aunque en la mayoría de las veces los resultados sólo serán obtenidos cuando los animales ya estuvieran consumiendo la ración.

• Muestreo en el local de consumo: la colecta de muestras raramente es utilizada en ese punto para fines de monitoreamiento. La producción de una fábrica de raciones es distribuida en diversas propiedades, resultando en la inviabilidad de monitorear una empresa de esa forma. Su uso es recomendado en casos con sospechas de conservación inadecuada o largos períodos de almacenaje.

• Muestreo con sospecha clínica: realizada en casos de señales clínicas compatibles con micotoxicosis, como diagnóstico complementario o en el análisis forense.

Análisis: frecuencia

Son necesarios análisis periódicos y constantes, considerando: el volumen de materia prima utilizada o de ración producida; la heterogeneidad del material a ser muestreado; la sensibilidad y el grupo etario de la especie; y la frecuencia en la cual los lotes de ración son producidos. El "Riesgo Micotoxinas" presupone la construcción de un histórico capaz de mostrar las tendencias y los picos de contaminación críticos. Luego, la frecuencia de por lo menos una muestra diaria debe ser establecida. Las muestras semanales (mínimo cinco) serán utilizadas para establecer las medias de contaminación y los porcentuales de positividad. Las metodologías más conocidas en el monitoreamiento de micotoxinas son HPLC, LC-MS/MS y ensayo de inmunoabsorción enzimática (ELISA). Recientemente fue desarrollada la técnica de predicción de micotoxinas vía NIR, que representa una opción innovadora por la facilidad, agilidad y bajo costo.

Interpretación de las informaciones

La obtención de los resultados siguiéndose los pasos de muestreo y análisis permite la formación de una curva denominada “Riesgo Micotoxinas” (RM). El cálculo del RM es realizado basado en el histórico del monitoreamiento de cada micotoxina, aliado a factores como la susceptibilidad de la especie animal, edad, sexo y exposición a factores sanitarios, ambientales y nutricionales. El RM determina el nivel de presión micotoxicológica al cual los lotes de aves de la empresa son sometidos.

La Figura 8 ejemplifica el riesgo para aflatoxina B1 en una empresa productora de pollos. La línea azul representa los resultados de los análisis de las muestras (media de concentración y positividad a lo largo del tiempo) y los grupos de riesgo, indican el grupo de sensibilidad a partir de los criterios pre-seleccionados (especie, fase productiva y sexo). Esa composición indica la presión del desafío del lote de aves, posibilitando la toma de decisiones para minimizar el impacto de las micotoxinas en el sistema productivo de forma clara y técnica, como por ejemplo para destinar adecuadamente el producto final; hacer uso de aditivos antimicotoxinas (AAM); realizar recall de productos; y descartar el factor micotoxinas en el diagnóstico de los problemas de desempeño.

• Sistema automatizado para la interpretación del Riesgo Micotoxinas (RM)

El gerenciamiento del RM requiere la obtención de resultados confiables y el procesamiento de estos en plataformas digitales con interfaces de fácil interpretación. Es necesario apenas un equipamiento NIR y un moledor de muestras en la fábrica de raciones. Los protocolos son extremadamente simples y rápidos: colecta de la muestra, molienda, homogeneización y lectura en el equipamiento NIR y finalizando con la interpretación del espectro en un software adecuado (Figura 9).

Esos sistemas presentan los resultados inmediatamente, además de gráficos estadísticos que auxilian en la obtención de informaciones para la toma de decisiones.

Pueden ser obtenidas estadísticas sobre la prevalencia y media de concentración de micotoxinas y la intercomparación entre los bancos de datos micotoxicológicos acoplados a los sistemas. Una alternativa para el control de calidad de las materias primas es gerenciar el cargamento de los silos carga a carga. Así, es construido un banco de datos con informaciones toxicológicas y, si es necesario, otras que permitan, por ejemplo, la segregación de las materias primas, determinación de la categoría animal, o aún decidir por la inclusión de un AAM en la dieta (Figura 10).

Decisiones de control

Entre las estrategias para reducir la exposición de aves a las micotoxinas se destaca la inclusión en la dieta de agente detoxificantes, conocidos como aditivos antimicotoxinas (AAM). Por definición, son “sustancias que pueden suprimir o reducir la absorción, promover la excreción o modificar el modo de acción” de las micotoxinas (EC, 2009). Ocurre así, la consecuente disminución de la distribución de estas por la sangre y órganos blanco (Vila- Donat et al., 2018).

Dependiendo del modo de acción del agente, las micotoxinas pueden ligarse a su superficie (adsorción) o sufrir degradación o transformación en metabolitos menos tóxicos (biotransformación). Independiente del modo de acción, ensayos in vitro e in vivo son realizados a fin de verificar su eficacia.

Las pruebas in vitro tienen por objetivo mimetizar en condiciones de laboratorio la adsorción de una micotoxina por un AAM en dos situaciones de pH: ácido (jugo gástrico) y alcalino (jugo yeyunal). Así, los resultados obtenidos en esos análisis son dependientes de las propiedades físico-químicas del agente y de las micotoxinas, así como del pH. Sin embargo, en condiciones reales, ocurren interacciones entre otros diversos factores, como la presencia de alimento en el tracto gastrointestinal, con sus vitaminas y minerales.

La existencia de otras micotoxinas es una condición bastante frecuente, lo que implica la discrepancia entre los resultados de un test de absorción in vitro y de eficacia in vivo. Diversos investigadores afirman que la eficacia de un AAM solo puede ser medida por medio de una prueba in vivo (Vila-Donat et al., 2018) y en las pruebas realizadas en los últimos años por LAMIC y SAMITEC, no fueron encontradas correlaciones que permitiesen afirmar que pruebas in vitro con aflatoxinas y fumonisinas pudiesen ser sustituidos por las pruebas in vivo en aves. Los resultados de eficacia in vivo de AAM obtenidos en pruebas realizadas entre el 2005 y 2018 en LAMIC y SAMITEC son presentadas en la Tabla 4.

Conclusión

La constante ocurrencia de micotoxinas en los principales componentes de la dieta y su impacto económico, determinan la adopción de un programa continuo de monitoreamiento de las materias primas y raciones destinadas al consumo de los animales.

El monitoreamiento posibilita gerenciar el "Riesgo Micotoxinas", que establece los criterios técnicos para la toma de decisiones, y cuenta con tecnologías de diagnóstico innovadoras en condiciones de ser ejecutadas en tiempo real.

La utilización de AAM en dietas contaminadas es de importancia estratégica, pues, una vez formada la micotoxina, procesos de descontaminación se tornan costosos e inviables. El uso de materia prima de calidad sigue siendo la solución correcta.

Comentarios:

Más Artículos





NUESTROS CLIENTES