Actualidad Avipecuaria
Thursday, 19 October del 2017

Dr. Edgar Oviedo

Edgar O. Oviedo-Rondón, MVZ, PhD, Dip. ACPV Prestage Departamento de Ciencias Avícolas, Universidad Estatal de Carolina del Norte, edgar_oviedo@ncsu.edu



Miopatías en pollos de engorde

Posibles estrategias para reducir severidad e incidencia

Miopatías en pollos de engorde La solución definitiva para las miopatías puede venir a través de selección genética.
Julio 31/2017
Lima, Perú
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En la última década la incidencia de miopatías en pollos de engorde se ha venido aumentando. En parte puede ser debido a la selección genética que ha enfatizado más en el desarrollo del músculo de la pechuga, pero muy probablemente se debe también a deficiencias en la uniformidad del manejo y la nutrición que terminan afectando a partes de los lotes. En esta presentación se discutirán los tipos más comunes de miopatías, su posible origen y algunos de los tratamientos que han sido utilizados para minimizar su incidencia. Casi todos los métodos probados hasta el momento no son completamente efectivos y una proporción de las aves continuará presentando estos problemas en los músculos. Ello por lo menos hasta que marcadores moleculares más precisos consigan eliminar por completo los genes que causan la susceptibilidad para tener estos problemas. Hasta el momento, las miopatías comunes no representan un problema de salud para las aves o de riesgo a la seguridad alimenticia para los consumidores, son principalmente problemas de percepción de la calidad o de aceptación del producto. Por ello es que ya existen en desarrollo equipos para detectar automáticamente el problema de calidad de carne en la planta de alimento, seleccionarla, eliminarla y reprocesarla para el consumo humano.

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¿Es un problema genético o ambiental?

El crecimiento, desarrollo, estructura y metabolismo general de los músculos ha sido modificado por la selección genética, lo que probablemente resultó en modificaciones que afectan las características bioquímicas y sensoriales de la carne (Santoso, 2002; Raimon y Bihan-Duval, 2003; Petracci et al., 2014). Se ha informado que el 85 al 90% de las diferencias entre el broiler de hoy y el pollo promedio de hace 60 años se debe a la selección genética (Havenstein et al., 1994a, b, 2003a, b). En los últimos años, varios estudios demostraron que las líneas genéticas de crecimiento rápido exhibían una alta incidencia de miopatías idiopáticas, una mayor susceptibilidad a las miopatías inducidas por el estrés que pueden tener grandes implicaciones en la calidad de la carne y el aumento en la incidencia de condiciones anormales tales como miopatía pectoral profunda o músculo verde, carne exudativa o poca retención de agua, pechuga de madera, la pechuga estriada y el músculo espagueti (Owens et al., 2009; Petracci y Cavani, 2012, Bailey et al., 2015, Russo et al., 2015, Trocino et al., 2015). Recientemente, Bailey et al. (2015) indicaron la importancia de entender los factores ambientales y/o de manejo que contribuyen con más del 65% de la varianza en la incidencia de pechuga estriada y más del 90% de la varianza de la incidencia de pechuga madera y la miopatía pectoral profunda en pollos de engorde.

Un factor importante a tener en consideración son las condiciones de incubación, especialmente la alta temperatura y la baja tensión de oxígeno durante las últimas fases de incubación en los nacederos. En varios estudios hemos podido comprobar que este estrés puede afectar el desarrollo y la viabilidad de las fibras musculares (Figura 1) en pollitos al primer día de edad (Christensen et al., 2013). Este efecto puede ser observado en el momento del procesamiento de las aves (Figura2).

El estrés calórico prolongado, observado desde los primeros días de vida del pollito, puede terminar afectando el desarrollo muscular y cierta asociación se observa en músculos de aves sujetas al estrés calórico y en miopatías. Para la miopatía pectoral profunda o músculo verde es definitivo que manejos que causen aleteos como aumentos de intensidad de luz momentáneos, o movimiento de las aves durante entresacas pueden aumentar el músculo verde o miopatía pectoral profunda, por hemorragias que suceden en el pectoral menor debido a movimientos bruscos de las alas. ¿Qué hacer en el área nutricional? Se han propuesto varias soluciones de nutrición para minimizar y resolver estas miopatías y problemas de calidad de la carne. Entre estas técnicas, la reducción de la tasa de crecimiento mediante la utilización de programas de restricción de alimento o la disminución del valor energético de las dietas (Kuttappan et al., 2012; Trocino et al., 2015; Radaelli et al. 2017). Sin embargo, la reducción de la tasa de crecimiento puede ser perjudicial para la productividad. La suplementación de vitamina E y selenio o vitamina D (Guetchom et al., 2012, Kuttappan et al., 2012), han sido probados y muestran algunos beneficios para mejorar la calidad de la carne y reducir la ocurrencia de miopatía.

Una de nuestras últimas evaluaciones fue sobre el uso de un nutriente con actividad específica en los músculos esqueléticos que podría tener un mayor efecto en la reducción de estas miopatías, mejorando al mismo tiempo el rendimiento en vivo. Esta molécula es un precursor de creatina, el ácido guanidinoacético (GAA). La principal razón para usar esta molécula se debe a los cambios observados en el uso de ingredientes de pienso en la industria avícola, pasando del uso más común de todas las dietas vegetales a la sustitución de alimentos tradicionales como el maíz por algunos menos comunes como el sorgo, trigo, subproductos de harinera entre otros (Kwari et al., 2012; Torres et al., 2013, Sleman et al., 2015). Bajo estas dos condiciones puede reducirse el suministro dietético de creatina o la digestibilidad de algunos aminoácidos clave en el metabolismo muscular y del nitrógeno (Rostagno et al., 1973, Talmadge et al., 1975, Mitaru et al., 1985, Ebadi et al., 2005) que afectan el crecimiento, el rendimiento en vivo, el metabolismo muscular y su desarrollo (Butcher et al., 1992; Hancock, 2000, Sell et al., 2010). Se ha informado que la creatina puede tener un papel protector en ciertas enfermedades neuromusculares y neo-degenerativas basándose en ensayos con ratones (Bender et al., 2006; Kolling y Wise, 2010; Beal, 2011), así como potencialmente capaz de revertir la distrofia muscular (Nabuurs et al., 2013).

La suplementación con creatina reduce los niveles plasmáticos de homocisteína y los biomarcadores de la peroxidación lipídica, lo que sugiere un papel protector contra el daño oxidativo (Deminice et al., 2009) y esto puede ser su principal efecto en las enfermedades degenerativas del músculo. Los resultados de esta evaluación demostraron claramente los efectos positivos de GAA tanto en el crecimiento muscular y al mismo tiempo reduciendo la incidencia (escores 3 y 4) en la pechuga de madera independiente de la dieta (Figura 3). En conclusión, la solución definitiva para las miopatías puede venir a través de selección genética. Mientras esto ocurre, mejorar prácticas de incubación y minimizar el estrés calórico desde la incubación hasta el sacrificio, pueden ayudar a minimizar la incidencia. Estos factores ambientales tienen el mayor impacto en aumentar o reducir la incidencia de miopatías. Algunos nutrientes pueden ayudar a minimizar las incidencias. Pero el uso de moléculas como el ácido guanido acético, precursor de creatina, pueden ser más efectivas que los tratamientos con vitaminas, minerales y la reducción del crecimiento de las aves.

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