Actualidad Avipecuaria
viernes, 16 noviembre del 2018

PhD. Elías Salvador Tasayco

Profesor Investigador REGINA-CONCYTEC

Jefe de Laboratorio de Nutrición R&D - FMVZ-UNICA

Consultor PRONUTRI



Periódo de 15 A 25 Semanas de Edad en gallinas de Postura Comercial: Algunas Consideraciones Nutricionales

Periódo de 15 A 25 Semanas de Edad en gallinas de Postura Comercial: Algunas Consideraciones Nutricionales
Noviembre 07/2018
0

Este período sensible es un punto crítico donde se deben ajustar los nutrientes y energía de la dieta al requerimiento de la futura gallina ponedora, para asegurar un óptimo peso vivo, uniformidad del lote y consumo de alimento, como factores claves de productividad.

Introducción

Obtener un lote de pollas/gallinas con las características físicas, fisiológicas y metabólicas apropiadas para sostener una respuesta productiva y económica rentable, depende de variados factores y su gestión. Si bien, cada una de las fases de vida del ave, previas al inicio de puesta, es de vital importancia. Sin embargo, el período que comprende desde las 15 hasta 25 semanas, es un espacio, que a mi entender, aún no se le da la importancia debida y cuya mala gestión podría ser una de las principales causales del bajo desempeño productivo y lo que es más importante, una reducción de la capacidad de adaptación ante los cotidianos factores estresantes que interactúan frecuentemente con la gallina, entre ellos: el desafío a enfermedades, vacunaciones, calidad de ingredientes, manejo, entre otros aspectos.

La crianza de gallinas de postura es una pasión y arte, pero que se sustenta en principios científicos y técnicos que hay que conocer y aplicar. La gallina de hoy puede sobrepasar la producción de 400 huevos alrededor de las 90 semanas, lo que significa un equivalente a 12 veces su peso vivo corporal en dicho período de tiempo. Frecuentemente se dice que tal o cual línea genética de gallina de postura es mejor que la otra, no concuerdo con dicha suposición. Es como comparar el huevo de cáscara blanca y marrón, ambas tienen sus características ventajosas diseñadas por su naturaleza genética, pero por manipulación nutricional, a través de la dieta, se logra intensificar dicha diferencia. Igualmente, cada línea genética tiene un potencial diseñado para productividad y calidad de huevo; sin embargo, es común aplicar las mismas estrategias para cada una, sin considerar la capacidad de adaptación a los factores propios de cada granja, por lo que se obtienen diferentes respuestas. Una característica en común de las líneas genéticas, es que todas pueden conseguir aflorar su potencial genético por la que fueron diseñadas, si se aplica la estrategia nutricional adecuada.

Por naturaleza, la gallna en este período debe afrontar el principal y gran desafío que es adaptar su intensidad metabólica para sostener una alta productividad, lidiando con factores predisponentes, principalmente la capacidad del consumo del alimento que es bajo y gestionar eficientemente la curva de crecimiento uniforme y un lograr un peso vivo óptimo a la puesta del primer huevo. En este contexto se debe armonizar las estrategias nutricionales para gestionar lo mencionado e interactuar favorablemente con los desafíos propios de las condiciones de granja que son variables para cada realidad. En este sentido, se presenta a continuación algunas consideraciones nutricionales para su análisis y discusión que podrían contribuir a mejorar el estado productivo de las gallinas de postura.

Prepostura y prepico de postura

Existen numerosas recomendaciones sobre programas de alimentación para este período, Kumar (2015), reporta una sugerencia nutricional de una línea comercial para proteína cruda, lisina, calcio y fósforo disponible de 15%, 0.70%, 0.95% y 0.37% en la fase de desarrollo (9-16 semanas), 17%, 0.85%, 2.5% y 0.45% en la fase prepostura (16-18 semanas), 19%, 0.9%, 4.0% y 0.65% en la fase prepico (18 semanas hasta 50% de producción de huevos), con un nivel de 2800 Kcal/Kg de EM en todas las fases. Al final del período de cría, las aves cambian de una polla a una gallina ponedora, y casi todos los procesos metabólicos cambian. Mientras los huesos medulares se desarrollan y todos los procesos metabólicos cambian a la producción de huevos, las aves deben continuar aumentando de peso. El desarrollo de los huesos medulares demora aproximadamente diez días, requiere calcio adicional y se denomina período prepostura (Coelho, 2001). Esta alimentación previa a la puesta, debe ser alrededor de diez días, con un máximo de 1 kg por polla. Los errores comunes, son alimentar con el alimento prepostura demasiado temprano o durante demasiado tiempo, lo que puede resultar en una pobre tasa de postura (Pottguter, 2016).

La fase del inicio de puesta es un período clave en la vida productiva de la gallina ponedora; un número relativamente elevado de problemas podrían surgir en esta fase con un impacto negativo en lograr el pico de puesta, así como en su posterior rendimiento productivo y persistencia. En esta fase, el porcentaje de puesta aumenta muy rápidamente; sin embargo el consumo de alimento no se ve incrementado en la misma medida. Esta situación podría originar un balance negativo en el consumo de nutrientes. El problema sería mayor en el caso de que no se hubiesen alcanzado en la fase de recría los objetivos de peso y uniformidad. La fase prepico de puesta se podría definir como el período de tiempo entre la entrada de la pollita recriada a la puesta, 15-18 semanas de vida, y la edad en la que la ponedora alcanza el pico de producción de huevos, 24-26 semanas de vida. Resultados de pruebas de campo utilizando una dieta prepico en diferentes granjas y con diferentes líneas genéticas, se obtuvieron mejores pesos corporales de las gallinas al llegar al pico de puesta, mejores picos de puesta y un mayor tamaño del huevo del que obtenían con el alimento de primera fase tradicional (De los Mozos y Sánchez, 2016).

 

Energía y nutrientes

Si bien hay diversas recomendaciones energéticas que fluctúan alrededor de 2700 y 3000 Kcal de EM/Kg de alimento para este período. Sin embargo, es necesario cuantificar la cantidad de EM en Kcal/ave/día.

Generar este requerimiento energético bajo las condiciones de granja, como punto de partida es fundamental, hay varios esquemas o técnicas para obtener esta información. Luego ajustar esta cantidad energética a la cantidad de los principales nutrientes y consumo de alimento (densidad energética). En general, en este período, la dieta debe ser densa en los principales nutrientes, pero debe ser cuantificado y las recomendaciones relativas sólo deben servir como referencia.

 

Comentarios:

Más Artículos





Más sobre: Huevo pollito yema

NUESTROS CLIENTES