Actualidad Avipecuaria
viernes, 18 enero del 2019

PhD. Elías Salvador Tasayco

Profesor Investigador REGINA-CONCYTEC

Jefe de Laboratorio de Nutrición R&D - FMVZ-UNICA

Consultor PRONUTRI



Periodo de 15 A 25 semanas de edad en gallinas de postura comercial: Algunas consideraciones nutricionales

La gallina en este periodo debe afrontar el principal y gran desafío que es adaptar su intensidad metabólica para sostener una alta productividad

Periodo de 15 A 25 semanas de edad en gallinas de postura comercial: Algunas consideraciones nutricionales
Diciembre 03/2018
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Este periodo sensible es un punto crítico donde se deben ajustar los nutrientes y energía de la dieta al requerimiento de la futura gallina ponedora, para asegurar un óptimo peso vivo, uniformidad del lote y consumo de alimento, como factores claves de productividad.

Introducción

Obtener un lote de pollas/gallinas con las características físicas, fisiológicas y metabólicas apropiadas para sostener una respuesta productiva y económica rentable, depende de variados factores y su gestión. Si bien, cada una de las fases de vida del ave, previas al inicio de puesta, es de vital importancia. Sin embargo, el período que comprende desde las 15 hasta 25 semanas, es un espacio, que a mi entender, aún no se le da la importancia debida y cuya mala gestión podría ser una de las principales causales del bajo desempeño productivo y lo que es más importante, una reducción de la capacidad de adaptación ante los cotidianos factores estresantes que interactúan frecuentemente con la gallina, entre ellos: el desafío a enfermedades, vacunaciones, calidad de ingredientes, manejo, entre otros aspectos.

La crianza de gallinas de postura es una pasión y arte, pero que se sustenta en principios científicos y técnicos que hay que conocer y aplicar. La gallina de hoy puede sobrepasar la producción de 400 huevos alrededor de las 90 semanas, lo que significa un equivalente a 12 veces su peso vivo corporal en dicho período de tiempo. Frecuentemente se dice que tal o cual línea genética de gallina de postura es mejor que la otra, no concuerdo con dicha suposición. Es como comparar el huevo de cáscara blanca y marrón, ambas tienen sus características ventajosas diseñadas por su naturaleza genética, pero por manipulación nutricional, a través de la dieta, se logra intensificar dicha diferencia. Igualmente, cada línea genética tiene un potencial diseñado para productividad y calidad de huevo; sin embargo, es común aplicar las mismas estrategias para cada una, sin considerar la capacidad de adaptación a los factores propios de cada granja, por lo que se obtienen diferentes respuestas. Una característica en común de las líneas genéticas, es que todas pueden conseguir aflorar su potencial genético por la que fueron diseñadas, si se aplica la estrategia nutricional adecuada.

Por naturaleza, la gallina en este período debe afrontar el principal y gran desafío que es adaptar su intensidad metabólica para sostener una alta productividad, lidiando con factores predisponentes, principalmente la capacidad del consumo del alimento que es bajo y gestionar eficientemente la curva de crecimiento uniforme y un lograr un peso vivo óptimo a la puesta del primer huevo. En este contexto se debe armonizar las estrategias nutricionales para gestionar lo mencionado e interactuar favorablemente con los desafíos propios de las condiciones de granja que son variables para cada realidad. En este sentido, se presenta a continuación algunas consideraciones nutricionales para su análisis y discusión que podrían contribuir a mejorar el estado productivo de las gallinas de postura.

Prepostura y prepico de postura

Existen numerosas recomendaciones sobre programas de alimentación para este período, Kumar (2015), reporta una sugerencia nutricional de una línea comercial para proteína cruda, lisina, calcio y fósforo disponible de 15%, 0.70%, 0.95% y 0.37% en la fase de desarrollo (9-16 semanas), 17%, 0.85%, 2.5% y 0.45% en la fase prepostura (16-18 semanas), 19%, 0.9%, 4.0% y 0.65% en la fase prepico (18 semanas hasta 50% de producción de huevos), con un nivel de 2800 Kcal/Kg de EM en todas las fases. Al final del período de cría, las aves cambian de una polla a una gallina ponedora, y casi todos los procesos metabólicos cambian. Mientras los huesos medulares se desarrollan y todos los procesos metabólicos cambian a la producción de huevos, las aves deben continuar aumentando de peso. El desarrollo de los huesos medulares demora aproximadamente diez días, requiere calcio adicional y se denomina período prepostura (Coelho, 2001). Esta alimentación previa a la puesta, debe ser alrededor de diez días, con un máximo de 1 kg por polla. Los errores comunes, son alimentar con el alimento prepostura demasiado temprano o durante demasiado tiempo, lo que puede resultar en una pobre tasa de postura (Pottguter, 2016).

La fase del inicio de puesta es un período clave en la vida productiva de la gallina ponedora; un número relativamente elevado de problemas podrían surgir en esta fase con un impacto negativo en lograr el pico de puesta, así como en su posterior rendimiento productivo y persistencia. En esta fase, el porcentaje de puesta aumenta muy rápidamente; sin embargo el consumo de alimento no se ve incrementado en la misma medida. Esta situación podría originar un balance negativo en el consumo de nutrientes. El problema sería mayor en el caso de que no se hubiesen alcanzado en la fase de recría los objetivos de peso y uniformidad. La fase prepico de puesta se podría definir como el período de tiempo entre la entrada de la pollita recriada a la puesta, 15-18 semanas de vida, y la edad en la que la ponedora alcanza el pico de producción de huevos, 24-26 semanas de vida. Resultados de pruebas de campo utilizando una dieta prepico en diferentes granjas y con diferentes líneas genéticas, se obtuvieron mejores pesos corporales de las gallinas al llegar al pico de puesta, mejores picos de puesta y un mayor tamaño del huevo del que obtenían con el alimento de primera fase tradicional (De los Mozos y Sánchez, 2016).

Energía y nutrientes

Si bien hay diversas recomendaciones energéticas que fluctúan alrededor de 2700 y 3000 Kcal de EM/Kg de alimento para este período. Sin embargo, es necesario cuantificar la cantidad de EM en Kcal/ave/día.

Generar este requerimiento energético bajo las condiciones de granja, como punto de partida es fundamental, hay varios esquemas o técnicas para obtener esta información. Luego ajustar esta cantidad energética a la cantidad de los principales nutrientes y consumo de alimento (densidad energética). En general, en este período, la dieta debe ser densa en los principales nutrientes, pero debe ser cuantificado y las recomendaciones relativas sólo deben servir como referencia.

La alimentación con una dieta prepostura (16 – 18 semanas), debe ser restringida a 7-14 días. En este período se necesita proteína adicional para el desarrollo de órganos implicados en la producción de huevos: ovarios, oviducto, hígado. Con una cantidad de proteína inadecuada conduce a una reducción del aumento de peso de la polla o pérdida extrema de peso y un efecto en la producción de huevo. Una dieta prepico es más densa con 19% de proteína (Kumar, 2015).

Para el nivel de aminoácidos, ajuste la cantidad (mg) de aminoácidos/ave/día a la EM y al nivel de consumo y genere el nivel relativo en la dieta. Considerar un patrón de proteína ideal y balanceada para cada línea genética.

En este período es importante considerar la distribución calórica que optimice el aprovechamiento de nutrientes y energía metabolizable. Recuerde que la nueva gallina de postura, en este período, tiene requerimientos energéticos prioritarios para mantenimiento, para crecimiento y producción, por lo tanto, el abastecimiento de nutrientes y energía está en función de la densidad energética y la distribución calórica adecuada de la dieta. El nivel de lípidos de la dieta debe obedecer a las exigencias del período, por lo tanto la cantidad y calidad de fuentes de lípidos debe ser considerado en la matriz, esto asegura a un balance en el trabajo hepático, una dieta alta en carbohidrato y baja en lípidos contribuye a un sobre esfuerzo del metabolismo hepático. La inclusión de aceites es recomendable, cuya incorporación debería estar en el orden de 1 a 2.5%, aparte es un mejorador de la textura del alimento para asegurar un consumo uniforme. Agregar grasa y aceite o grasa cruda en las dietas de ponedoras es una herramienta bien conocida para reducir la incidencia del "síndrome del hígado graso" (Pottguter, 2016). Sobre el nivel de calcio, convencionalmente vemos en las diferentes recomendaciones de las líneas genéticas niveles de calcio en la dieta de prepostura. Una dieta prepostura es una póliza de seguro contra la deficiencia de Ca durante la puesta, un nivel recomendado debe estar entre 2 y 2.5% (Kumar, 2015).

Alto nivel de calcio en el alimento durante el período de crecimiento de la polla puede causar urolitiasis (Wideman et al., 1985). Un nivel de P disponible más alto puede mejorar el efecto del Ca excesivo en la dieta de crianza, pero un mayor nivel de Ca y bajo P disponible no son una combinación favorable (Kumar, 2015).

Sobre el nivel de fibra en la dieta, la literatura científica ha generado información valiosa, y con resultados contradictorios en algunos casos. El contenido de fibra en la dieta es un tema que recibe poca atención, por lo que en la etapa de crecimiento es frecuente encontrar un exceso y en otras un déficit, ambos extremos afecta la respuesta del ave.

La optimización del contenido de fibra es un aspecto importante de la formulación de las dietas de las gallinas ponedoras. Los resultados de granjas comerciales sugieren que monitorear o manipular deliberadamente el contenido de fibra puede ser altamente beneficioso si el objetivo es optimizar la dieta para la "salud intestinal". Hasta qué punto la fibra se incluye realmente en las dietas de las ponedoras dependerá de diferentes factores, una es la disponibilidad de materias primas adecuadas. Las opciones son limitadas cuando se usan dietas clásicas de maíz y soya (Panaite et al., 2015).

Las aves necesitan un mínimo de fibra en la dieta para optimizar el rendimiento productivo. Además de preparar las pollitas para las dietas altas en fibra durante el período adulto, también debemos notar los beneficios económicos de alimentar dietas altas en fibra en comparación con las materias primas clásicas (Panaite et al., 2015). El conocimiento de los beneficios de la fibra podría fomentar a los nutricionistas y a los fabricantes de alimentos a buscar activamente materias primas que no se habían utilizado anteriormente, en un intento de introducirlas en las formulaciones establecidas (Pottgüter, 2008).

La digestibilidad de la fibra dietética depende de la fuente de fibra y los efectos de la fibra dietética en la fisiología y productividad de las aves dependen del nivel de inclusión y la fuente de fibra (Mateos et al., 2012; Jiménez-Moreno et al., 2011; Jørgensen et al., 1996).

Un estudio realizado por Panaite et al. (2015), no encontraron diferencias significativas en términos de parámetros de producción, lo que demostró que las dietas altas en fibra se pueden utilizar con la condición de utilizar enzimas específicas y de un aumento gradual del nivel de fibra dietética, para una mejor adaptación de las pollas. Durante la primera fase de crianza no hubo diferencias significativas (P≤0.05) entre los dos grupos con respecto a los rendimientos productivos, que fueron similares a los establecidos en la guía Lohmann Brown. Al aumentar progresivamente el nivel de fibra en la dieta de las gallinas ponedoras, de 0 a 16 semanas se puede alcanzar un nivel de 7% de fibra sin ninguna influencia negativa sobre la ingesta de alimento y el peso corporal.

Otras literaturas muestra informaciones un poco contradictorias debido a que no se ha uniformizado o analizado apropiadamente el concepto de fibra en sí. Bajo condiciones de campo, hay un rango manejable, de fibra insoluble. Por ahora me limito a considerar un contenido entre 3 a 4% entre 2 a 8 semanas, entre 4 a 6% entre 9 y 16 semanas de edad y entre 3-4% en la fase prepico, ya en otra ocasión podría fundamentar y profundizar con detalles y compartir información valiosa al respecto.

Consumo del alimento y crecimiento

Finalmente, si bien se puede diseñar una formula balanceada “en teoría”; sin embargo, la dieta ofrecida debe obedecer al consumo de alimento, hay una relación altamente dependiente. La fórmula alimenticia podría estar bien pero si el consumo no es el esperado se puede generar un déficit de nutrientes.

Afectará esto a la gallina, de hecho que sí, pero en ciertos casos la respuesta no es observada o la gallina puede neutralizar con esa deficiencia de sus reservas, pero de hecho este perjuicio se ve en las semanas sucesivas de vida productiva, a través de reducción de sus eficiencias. Conocer y mejorar las condiciones y factores que influyen sobre el consumo de alimento es otro aspecto fundamental. Durante el período de crianza de la polla, nos centramos principalmente en la gestión del peso corporal de la polla y la uniformidad. Sin embargo, también debemos darnos cuenta de que el programa de nutrición acumulativo puede tener un efecto significativo en la composición corporal de la polla (Szentirmai et al., 2015).

Hoy en día, los programas de alimentación de las pollonas pueden desarrollar pollas de peso corporal similar, pero con composiciones corporales marcadamente diferentes y patrones reproductivos subsecuentes. Por lo tanto, la conformación corporal óptima en la fotoestimulación parece ser más importante para el éxito reproductivo que la obtención de los objetivos de peso corporal recomendados (Powell, 2004). La determinación del contenido óptimo de grasa corporal al comienzo del período de postura parece ser muy importante, porque tanto el bajo como alto contenido de grasa corporal podría tener un efecto negativo en la producción de las gallinas ponedoras (Robinson et al., 1991; Hocking et al., 2002).

La composición química corporal de la pollona al comienzo del período de postura también es tan importante como el peso corporal, ya que las gallinas ponedoras en el pico de postura utilizan tejidos corporales y su deseo de consumo de alimento disminuye (Lacin et al., 2008).

El cumplimiento y manejo de los indicadores productivos en la etapa de crecimiento asegurarán aves sanas y un período de postura exitoso. Los problemas tales como madurez sexual y comienzo de la puesta tardíos a menudo están muy relacionados con problemas ocurridos durante el período de crecimiento (Gómez et al., 2015).

El peso de la polla adulta debe ser obtenido antes que la gallina inicie la postura (Nys and Bouvarel, 2013).

El crecimiento debería ser promovido durante el período inicial del crecimiento de la polla (antes que el tracto reproductivo desarrolle), de lo contrario la dieta debe completar el crecimiento (Nys and Bouvarel, 2013).

En recría, y desde la edad más temprana posible, hay que preparar a las aves para satisfacer sus necesidades futuras, habituándolas a ritmos de alimentación adecuados, así como favoreciendo el desarrollo de su aparato digestivo. Desafortunadamente, duranteel período entre las 18 y las 25 semanas, la capacidad de consumo de las aves es limitada y no siempre son capaces de cubrir las rápidamente crecientes necesidades de energía y otros nutrientes, lo que puede repercutir en crecimiento insuficiente de las gallinas y picos de producción no sostenidos (Lera, 2018).

Las pollitas que tengan un aparato digestivo bien desarrollado y una buena capacidad de ingestión tendrán más facilidad para aumentar rápidamente su consumo, que idealmente debería incrementarse en alrededor de un 40% entre el 5% de producción y el pico de puesta (Lera, 2018).

En general a partir de las 10 semanas de edad, tendrá que ser una fórmula relativamente poco concentrada (nivel de energía inferior al de la fórmula de crecimiento, pero también inferior al de la fórmula que se usará en el inicio de puesta). Niveles energéticos elevados en esa fase limitarán el desarrollo del aparato digestivo y presentan el riesgo de frenar el consumo al principio de la puesta. Es recomendable la dilución de la dieta con materias primas que aporten un contenido elevado de fibra insoluble de estructura gruesa que favorecerá el desarrollo y funcionalidad de buche y molleja (Lera, 2018).

Una polla a las 16 semanas que haya consumido una dieta con los aportes adecuados de nutrientes en la relación a la energía, tendría asegurada el principal factor que es el peso adecuado a dicha edad. Sin embargo, si la dieta brindada no obedeció a lo mencionado, donde una razón equivocada es aplicar dietas convencionales de “mínimo costo” restringiendo nutrientes claves, entonces no esperemos obtener el peso requerido, ni mucho menos un máximo desempeño en la vida productiva de la gallina. Una investigación de Summers and Leeson (1994), demostraron que una polla a las 16 semanas de edad obtenía 32 gramos más de peso vivo por cada punto adicional de proteína cruda.

En el Gráfico 1 se presenta los resultados del efecto de tres niveles de energía metabolizable (Mcal/Kg de EM) y tres niveles de proteína balanceada (% met+cis dig) sobre el peso vivo de pollitas de 10 a 15 semanas de edad. Con la metodología de superficie de respuesta, se observa que con una dieta de mayor densidad (2.85 Mcal/Kg de EM y 0.67% met+cis dig) se logra optimizar el peso vivo a y=1402.33 gramos. Estas densidades de las dietas evaluadas pueden considerarse como referencia para lograr pesos adecuados antes que reciban el alimento prepostura y/o la puesta del primer huevo, especialmente si tenemos lotes por debajo del peso del estándar a las 9 semanas de edad. En el Gráfico 2 se presenta un muestreo de peso vivo de un lote de aves de 18 semanas de edad, con peso promedio, uniformidad y CV (%) adecuados para sostener la producción de huevos.

Conclusiones e implicancias

Cuantifique las características físicas y fisiológicas de las futuras gallinas de postura, desde la fase inicial. El contenido de aminoácidos, fibra, lípidos, calcio y fósforo deben estar en relación al contenido de energía metabolizable de la dieta y esta con el requerimiento real de la gallina. Considere el peso vivo, uniformidad, desarrollo de órganos y capacidad de consumo de alimento como factores claves en este período. Las recomendaciones presentadas deben ser consideradas como referencias que deberan ser ajustadas de acuerdo a las condiciones de cada realidad.

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