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Ing. Juan José Garay - Gerente Técnico Avex S.A.
Lima-Perú 08/07/2011 | Comentarios(0).




Poniendo atención al Macho Reproductor

El comportamiento reproductivo del macho es complejo y muy plástico, lo que le permite adaptar su frecuencia de apareamiento en función de los niveles de competencia entre machos en el entorno social.

JULIO 08/2011 | Comentarios(0).

Introducción:

En los temas tratados anteriormente, nos hemos enfocado en obtener de nuestras reproductoras pesadas una buena producción de huevos. No es suficiente obtener picos altos de producción y una buena persistencia en nuestros lotes, si no logramos niveles competitivos de fertilidad y nacimiento. La rentabilidad del negocio de pollo de carne también se basa en lograr lotes de reproductoras eficientes en la producción de pollitos bebes. En recientes investigaciones se evidencia que los cambios en la conformación de las estirpes seleccionadas para lograr un gran desarrollo de la pechuga parece ser el factor de mayor peso que causa la disminución de la fertilidad.

En tal sentido, en esta oportunidad vamos a enfocarnos en el macho reproductor. Revisaremos aspectos de su comportamiento y fisiología reproductiva para un mayor entendimiento por parte de nosotros y cómo podríamos aplicar este conocimeinto en condiciones de campo para lograr fertilidades y nacimientos competitivos.

Comportamiento reproductivo del macho:

En la presentación realizada por Inma Estévez (Manejo de Aves Reproductoras para Optimizar la Fertilidad, XLVI Symposium Científico de Avicultura, Zaragoza, España, 2009) menciona lo siguiente:

1) Claramente el problema de la baja fertilidad no es un problema de reducción de la líbido, ni de un aumento de agresión relacionada con la selección genética en líneas modernas.

2) El comportamiento reproductivo del macho es complejo y muy plástico, lo que le permite adaptar su frecuencia de apareamiento en función de los niveles de competencia entre machos en el entorno social. Esta estrategia teóricamente le permite maximizar su éxito reproductivo. Salvo en casos muy concretos, el mismo macho (dominante o subdominante) puede duplicar su frecuencia de apareamientos en periodos de tiempo muy cortos. Esto hace que ante la falta de disponibilidad de hembras en la cama (piso) los machos se tornen extremadamente competitivos para conseguir cópulas. Este proceso, si es grave, puede ocasionar alta mortalidad de hembras en condiciones de campo.

3) La calidad espermática, medida en base a parámetros completos, tampoco ofrece una explicación aparente ya que se ha podido comprobar que la calidad y los parámetros espermáticos pueden variar de manera drástica para el mismo macho en un margen de horas incluso en los reproductores primarios.

4) La apariencia visual del esperma, que se usa en algunos centros para la evaluación de los machos, no es fiable, ya que aunque su volumen sea aparentemente grande y espeso puede incluir una gran parte de células espermáticas muertas. Si acaso sería recomendable intentar seleccionar a nivel genético machos con esperma de alta movilidad, que es la característica que tiene mayor impacto en fertilidad.

5) Machos con mayor peso corporal tienden a tener una fertilidad más baja que en ocasiones pueden compensar a través de copulas repetidas.

6) No obstante, aun más importante que el peso parece ser la conformación del macho, según el tamaño de su pechuga. Un tamaño de pechuga voluminoso parece interferir con la efectividad de la copula y la subsecuente transferencia espermática, y este problema obedece a las características de la selección genética.

En relación a lo manifestado por Inma Estévez, estoy de acuerdo que la conformación del gallo es la variable de mayor peso que va a influir sobre la fertilidad del lote. En situaciones de campo, he observado que se logra una mejor curva de fertilidad con machos “atléticos”, con una forma de pechuga N° 4 (ver Figura N° 1), de principio a fin.

Importancia del manejo del macho en levante:

La uniformidad del peso, como en las hembras, será igualmente importante en los machos en esta etapa. Las clasificaciones programadas en esta etapa probablemente no sean las únicas que se realicen para mantener una adecuada uniformidad. En los machos hay mayor voracidad que las hembras, y por ello, la probabilidad de no lograr los objetivos de uniformidad es mayor. La falta de espacio de comedero y una mala distribución del alimento son críticos, especialmente a partir de las 12 semanas de edad. Una falla en esta etapa nos podría obligar a realizar más selecciones de las programadas.

Nuestro objetivo durante la etapa de levante es mantener los machos con uniformidad (±10%) >90% y coeficiente de variación menor que 7% (CV <7%). Con una buena uniformidad buscamos reducir significativamente las diferencias entre los pesos corporales y conformación de los machos durante el levante, lograr el máximo rendimiento reproductivo, con una buena fertilidad durante la fase de producción.

Por eso, recomiendo una rutina de trabajos para retirar descartes y conservar a los mejores individuos que serán apareados.

A las 04 semanas de edad debemos reducir un 0.5 – 1.0% el porcentaje de machos con relación a hembras para llegar a 13,5%, descartando los machos más livianos. Se debe analizar la ingestión acumulada de proteína cruda hasta 4 semanas y re-dibujar la curva de peso corporal para alcanzar el peso estándar de 06 semanas (1000 g). Esto nos ayuda a tener mejor uniformidad estructural, importante para el suministro y reglaje de los malacates en producción (tamaño de canillas más uniforme).

A las 12 semanas debemos retirar los machos con un desarrollo por debajo del promedio (-20% debajo del peso estándar), reduciendo el porcentaje a 12.0 ó 12,5% con relación a hembras, con una densidad para las próximas semanas menor que 3,2 machos/m2. Para las empresas que realizan spiking, estos machos retirados deben ser separados y no volver para el lote que apareará con el lote principal. Entre las 5 y 12 semanas de edad es fundamental tener un estricto control de la alimentación para alcanzar los pesos corporales estándares y evitar sobrepeso. El tamaño de carcasa está en desarrollo, y no es nuestro objetivo estar por arriba del peso estándar y tener aves muy grandes en estructura o conformación de carcasa. Los incrementos de alimento son bajos (1-2g) con el objetivo de estar en una condición delgada hasta las 14 semanas de edad, para no comprometer los incrementos grandes después de 16 semanas.

Lo ideal es que los machos estén en el peso estándar a las 12 semanas, con buena uniformidad de peso corporal (> 90%) y de conformación de pechuga, fundamental para buena fertilidad en el futuro. Las clasificaciones son necesarias realizar para asegurar la uniformidad del peso y conformación. Estas se deben programar como se indica a continuación:

1ra Clasificación: 1ra semana con balanza de 1 g de resolución. Formar 3 a 5 categorías, con ± 10% y ± 20%. Los lotes que están más uniformes podemos manejar ± 8% con relación al peso promedio. Hacer enfoque en la calidad del despique.

2da Clasificación: 4ta semana. Si aún es posible, utilizar balanza de 1 g (rangos menores). Formar 4 a 6 categorías. Manejar pesos de 4ta semana entre 660 g y 720 g. Eliminar 0,5% de los machos más livianos, alcanzando 13,5% de machos en relación a hembras. La meta es alcanzar nuestros machos entre 950 g y 1050 g en la 6ª semana, con uniformidades mayores que 90% y coeficiente de variación (CV) menor que 7%.

3ra Clasificación: 8va semana, con 3 a 5 categorías de peso corporal. Eliminar machos por debajo de -20% del peso estándar.

4ta Clasificación: 12va semana, con 3 a 5 categorías. Manejar peso estándar y reducir el porcentaje de machos en relación a hembras para 12,0 a 12,5%, con no más que 3,2 machos/ m2, descartando o separando los machos que perdieron conformación dentro de sus categorías y/o que estén por debajo de -20% del estándar. Si necesario, podemos hacer un repase para corrección de despique.

5ta Clasificación: 16va semana, con 3 a 5 categorías. Empezamos los incrementos grandes de alimento para desarrollo testicular, y la densidad es muy crítico de ahora adelante.

6ta Clasificación: 20va y/o 22va semana, con 3 categorías, apareando los machos de acuerdo con las categorías de las hembras (livianos con livianas, medianos con medianas, y pesados con pesadas).

Una cosa muy importante para mí, de acuerdo a mi experiencia es hacer un seguimiento cercano de la conformación (pechuga) del macho. Y aún más importante es cuan uniforme está la conformación en el lote. Una buena referencia de las formas de pechuga que debemos durante el levante se tiene en la Figura N° 1.

La palpación de pechugas a partir de las 10 semanas de edad se convierte en un criterio adicional para decidir los incrementos de alimento semanales, así como las clasificaciones adicionales, cuando hay des-uniformidad de pechuga entre las diferentes categorías de peso.

Desarrollo testicular:

El tamaño de los testículos está muy relacionado con la fertilidad, de modo que una fertilidad deficiente se asocia a testículos pequeños. En consecuencia, es vital asegurarse de que el manejo de las aves no inhiba el desarrollo de los testículos en ninguna fase de la vida de los gallos. Si el manejo de los machos pretende promover el crecimiento de unos testículos válidos y saludables, es necesario comprender los períodos críticos del desarrollo testicular.

De 02 - 15 semanas de edad: se produce el desarrollo gonadal a nivel celular. Se produce la multiplicación de las células de Sertoli, a razón de 1 millón por cada una, las que van a determinar la fertilidad futura del macho, pues estas tienen la función de dar el apoyo y alimento al esperma en desarrollo. Es muy importante evitar manejos inadecuados durante las primeras 10 semanas, que puedan interferir con la multiplicación de las células de Sertoli. Es recomendable llevar una adecuada curva de crecimiento en esta etapa de la vida de los machos. El crecimiento de los testículos es casi imperceptible, llegando a pesar ambos al final de las 15 semanas 0.5 g.

De 16-24 semanas de edad: se produce un mayor crecimiento de los testículos. A las 20 semanas de edad, antes de cualquier estímulo de luz, el peso oscila entre 0.5 y 2.0 g. Posteriormente, durante las 03 semanas después del estímulo de luz, el crecimiento gonadal es significativo. La producción de hormonas dará inicio a la producción de esperma, lo que explica el crecimiento significativo de los testículos. A las 23 semanas de edad, los testículos pesaran 12- 22 g y se inicia el desarrollo de los conductos deferentes.

De 25 – 30 semanas de edad: A las 28 -30 semanas de edad los testículos alcanzan su mayor desarrollo y producción de semen. En esta etapa es crítico que el gallo consuma 20 – 22 g de proteína para asegurar la producción de esperma. Es común observar una “frenada” en la ganancia de peso en este periodo, consecuencia de la gran actividad sexual. Es importante hacer un seguimiento a la conformación de la pechuga para separar aquellos gallos que pueden estar muy delgados (desnutridos) y recuperarlos oportunamente. Una desnutrición de los machos después del pico se observa con mucha frecuencia. De no corregirse, ello ocasionará una reducción de los testículos y una fertilidad decreciente antes de tiempo. Al final de las 30 semanas de edad es recomendable mantener una pechuga N° 3 y 4. De ahora en adelante, se trabajará para mantener una pechuga N° 4 (ver figura N° 3) hasta el final.

Figura N° 3: Regresión Testicular

De alguna manera, existe una correlación entre el peso del macho y de sus testículos. Machos desnutridos con pechuga N° 2 (muy delgada) o aquellos muy sobre-alimentados con pechuga N° 6 – 7 (muy grande - tipo pavo) muestran tamaños de testículos menores en comparación con los de machos con pechuga adecuada en forma de “U” (pechuga N° 4). Personalmente he corroborado esta afirmación en campo y es correcto.

Después de las 30 semanas de edad, se va a producir una reducción gradual natural del tamaño testicular y la producción de semen. Los manejos de descarte de machos improductivos y de machos dominantes (>5.2 kg) disminuyen las pérdidas por infertilidad. Las clasificaciones por peso de los machos en producción ayudan en mantener mejor la uniformidad y disminuir la competencia por el alimento. Esta práctica se recomienda realizar a partir de las 32 semanas de edad, cada 4 a 6 semanas. Personalmente me gusta realizar la palpación de pechugas cada 2 semanas para identificar aquellos machos que empiezan a perder conformación, y los llevo al corral de recuperación en donde se proporciona 3 – 5 g adicionales de alimento con respecto a los demás para recuperarlos. Ellos continúan apareándose, nunca son colocados en corrales de solamente machos, sino se perderían por completo.

Restaurantes para machos:

Contrariamente a lo que algunos colegas opinan, recomiendo el uso de restaurantes para machos en la etapa de producción. Si bien el manejo de restaurantes se recomendó para minimizar o eliminar el robo de alimento de los machos a las hembras, yo encuentro que también me es útil para manejar los machos en toda la etapa de producción. Me ha permitido verificar pechugas, hacer clasificaciones, descartar machos muy pesados y evaluar varios otros aspectos relacionados, como observar las montas cuando son liberados. Para nuestra realidad, en donde usamos corrales en producción, no se corre el riesgo de que los machos se queden en un extremo del galpón como algunas personas han observado en galpones sin corrales.

Sincronización de la madurez sexual:

Un factor también importante que podría ocasionar una baja fertilidad inicial es una mala sincronización de la madurez sexual entre el macho y las hembras. La edad para fotoestimular los machos y las hembras va a estar influenciada por: la conformación de la hembra o macho al momento de foto-estimular, periodo de luz o duración del día y intensidad de luz (más cerca o lejos de la línea ecuatorial). Cada línea genética tiene su propia recomendación para foto-estimular las hembras y machos. Por ello es siempre recomendable asesorarse del servicio técnico de cada casa de genética.

Figura N° 4: Ejemplo de un restaurante para machos.

Conclusiones finales:

1) Se debe cuidar la multiplicación de las células de Sertoli en los machos entre las 2 – 10 semanas de edad para garantizar una adecuada producción de esperma. Una adecuada curva de crecimiento y control de la uniformidad de peso y conformación de pechuga es importante. Nunca frenar el crecimiento de los gallitos en esta etapa.

2) Gallos con conformación excesiva resultado de una sobre-alimentación presentarán una menor fertilidad por presentar mayor número de copulas fallidas. No necesariamente es el peso el factor que podría causar este problema, sino la forma de la pechuga, como indican los resultados de algunas investigaciones.

3) Existe una correlación entre el peso y condición de los machos con el tamaño de los testículos. El objetivo es mantener una pechuga N° 4, en forma de “U” después de las 30 semanas de edad hasta el final.

4) Después de las 30 semanas de edad el tamaño de los testículos como la fertilidad se reducen naturalmente. Este declive se va acelerar por fallas en el manejo de los gallos. Mantener una buena condición física y peso corporal son fundamentales para minimizar este declive natural en los machos a medida que envejecen.

5) Una buena sincronización de la madurez sexual es importante para evitar una baja fertilidad al inicio de la producción.

Finalmente, recomiendo estar muy atento al manejo del macho tanto en la etapa de levante como en producción. Cuidar los pesos y conformación de pechuga de los machos son determinantes para el éxito de un lote. El trabajo del macho no termina con el levante, este continuará hasta el final, priorizando las clasificaciones por peso y revisión de pechugas.

Revisión bibliográfica:

1) Manejo de Aves Reproductoras para optimizar la Fertilidad. Inma Estévez (2009). XLVI Symposium Científico de Avicultura. Zaragoza, España.

2) Manejo de Machos. Ken Semon (2007). Mini Escuela de Nutricion y Manejo de Reproductoras, Cobb Caribe S.A. Republica Dominicana.

3) Desarrollo de los Testículos y Fertilidad. John Powley (2008). Tech Notes, Ross.

4) Puntos Críticos en Manejo de Machos. Tiago Campos (2009). Cobb-Vantress, Brasil.



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