Actualidad Avipecuaria
Friday, 21 July del 2017

M.V. Armando Mirandé Garmendia

Consultor Independiente Supervet, Inc.



Problemas de campo que afectan el rendimiento industrial

Problemas de campo que afectan el rendimiento industrial
Octubre 25/2012
EE.UU.
1

Son problemas que afectan a todos los productores avícolas en común dado que todos estamos sujetos a algún mecanismo de regulación gubernamental y/o sistema de control, tanto a nivel de nuestras granjas, empresas, regiones o países. Debemos reconocer que nuestras necesidades, así como nuestras realidades, se asemejan y también nuestro objetivo de obtener cada vez un mejor producto.

En EEUU, una planta promedio que procesa un millón de aves por semana perderá aproximadamente ocho mil dólares por cada hora que ésta permanezca detenida; un promedio de 133 dólares por minuto y únicamente considerando la mano de obra y los servicios. Si añadimos el factor de depreciación de la planta y consideramos una planta nueva éste costo puede llegar a duplicarse, por lo que es evidente la importancia de no detener la producción y procesado de las aves.

Esta cifra en países como México se reduce más o menos en un 60% aproximadamente, a 3,200 dólares por hora; este promedio es debido a que existe un costo de mano de obra más barato pero se equipara con el costo de los servicios, llámense agua, gas, luz eléctrica, que son más altos. Esta es la realidad con la que se trabaja en la mayor parte de países de Latinoamérica.

Dada esta apreciación cualquier interrupción, por mínima que sea, tendrá un gran impacto en la planta y debemos mentalizarnos a nivel de campo para asegurar que el flujo de aves de la granja a la planta se mantenga constante y respetando los tiempos establecidos.

Tomando un reporte del USDA, entidad federal encargada de supervisar el control de alimentos pecuarios en EEUU, correspondiente al mes de febrero de 2012, considerado uno de los meses más fríos del año en ese país y típicamente el mes con más decomisos, se observó que en las aves procesadas en EEUU la causa de mayor incidencia en decomisos fue la septicemia-toxemia, seguida por la aerosaculitis. Este escenario ha cambiado en los últimos dos años ya que solía ser la afección de los sacos aéreos la principal causa de pérdidas en la planta durante el invierno y que hoy se encuentra marcada por una tendencia a la baja desde que en 2010 empezaron a utilizarse de manera generalizada las vacunas recombinantes contra enfermedad de Newcastle, lo cual ha beneficiado indudablemente la salud respiratoria en general.

En el mismo reporte se observa en un tercer lugar al IP (proceso inflamatorio o infeccioso) seguido de causas variadas, moretones y/o golpes y en último lugar la leucosis que ya se ve muy poco.

Estadísticamente durante el mes de febrero se obtuvo un promedio de 0.285% de decomisos de aves enteras entre todas las aves procesadas en EEUU, en contraste con el mes de septiembre que presentó el nivel más bajo de decomisos del año con un 0.160%. (Fig. 1).

Es muy común en las empresas avícolas que la planta de procesos y la producción en granja actúen antagónicamente, literalmente como enemigos y no como parte de un mismo equipo, pese a que el objetivo a nivel de empresa siempre será el mismo: obtener el mejor producto al menor costo.

1.- Contaminación de la canal. A) Fecal: por ruptura de intestinos debido a fragilidad de los mismos por un dietado excesivo o por un eviscerador mal ajustado; B) ingesta: por un tiempo de dietado insuficiente causado por fallas en la logística de la carga y el transporte.

2.- Leucosis: Son todas las enfermedades tumorales virales como Enfermedad de Marek, Leucosis Linfoide o Mieloide, incluyendo al virus J, Carcinoma de Células Escamosas y cualquier masa desconocida aunque no sea tumoral debido a que el inspector no tiene el tiempo ni la disposición de hacer un diagnóstico exacto.

3.- Cadáver: Son aves que llegaron muertas a la planta (DOA´S por sus siglas en inglés “death on arrival”) y se procesaron o aquellas que se procesaron luego de un mal sangrado.

4.- IP o Proceso Inflamatorio: Es la infección del tejido subcutáneo y de la piel. Esta condición se originó en los años 90`s con las casetas de nueva tecnología (ambiente controlado y ventilación de túnel) que permitieron aumentar la densidad pero provocan el fenómeno de migración de las aves que induce al amontonamiento de las mismas, y por ende, a los rasguños. Su control es 100% dependiente del manejo.

5.- Aerosaculitis: Va desde el engrosamiento de un saco aéreo limpio hasta la caseificación del mismo, con o sin involucramiento del pulmón. En algunas empresas es la mayor causa de decomisos en invierno.

6.- Sep-Tox (Septicemia - Toxemia): Esta categoría es el “atrapa todo” y normalmente la mayor causa de decomisos todo el año, sobre todo en verano. Es común encontrar aquí aves deshidratadas y hasta aves sanas pequeñas. Si la canal no se ve bien y el inspector no sabe porqué, se irá al barril como sep-tox.

7.- Sinovitis: Incluye todo tipo de lesiones de patas que eventualmente, debido a la claudicación del ave, se traducen en inflamación de la articulación del corvejón y en deshidratación del ave.

8. Traumatismos: Incluye golpes con hemorragias, dislocaciones y fracturas en alas, piernas y pechugas. Ocurren en el galpón durante manejos del ave (vacunaciones) pero son más comunes en la carga, durante el transporte o al colgarse las aves en el gancho de la planta procesadora. Aumentan durante la época de Navidad cuando se busca un mayor peso.

El sobre escaldado también se decomisa, y aunque este es un problema exclusivamente de la planta de proceso, habrá casos de pollos bien pigmentados o mal pigmentados en granja. La apariencia entre un pollo mal pigmentado y otro bien pigmentado que fue sobre escaldado es notable, por ejemplo cuando al pollo se le desprende la cutícula de la piel con el pigmento, ya sea por utilizar temperaturas de escaldado muy altas o métodos muy agresivos en las desplumadoras. Cabe mencionar que a pesar de ser decomisable, un pollo sobre escaldado no representa ningún riesgo sanitario en su carne hacia el consumidor.

La contaminación puede tener dos causas, la contaminación fecal y biliar (Fig. 2). En EEUU el inspector no las distingue por lo que no se permite el enjuagado en ningún caso. Recordemos que el propósito de los decomisos es evitar que un producto en mal estado sanitario llegue al consumidor y le pueda ocasionar algún daño. Dicho esto, existen decomisos que no representan ninguna amenaza sanitaria al consumidor.

En el caso de contaminación fecal, es común la ruptura de intestino por fragilidad en un ave deshidratada y esto puede detectarse fácilmente durante las necropsias en aves pequeñas y deshidratadas. Por sanidad, no está permitido cortar partes de un ave a la que se le haya detectado contaminación fecal.

La ruptura por eviscerador es común cuando este no está bien ajustado y existe una población de aves pequeñas y grandes conviviendo en una misma parvada; el eviscerador ajustado a un tamaño promedio de parvada puede causar serios problemas en una parvada desuniforme (Fig. 3).

El decomiso por leucosis, además de incluir a todas las enfermedades tumorales virales antes mencionadas puede incluir casos de Histiocitosis, también llamado “bazo reactivo”, de baja frecuencia y de aparición esporádica en complejos productivos de nueva creación. Este ejemplo de bazo reactivo, que a pesar de no representar riesgo sanitario alguno es indistinguible a simple vista de un bazo con enfermedad de Marek y también será decomisado. La misma suerte tendrán aves con cualquier masa de tejido desconocida al inspector.

Sin duda el decomiso con la apariencia más desagradable es el del cadáver, provocado por el proceso de un ave que llegó muerta a la planta, común en casos de parvadas con enfermedades respiratorias en las que las aves siguen vivas al ser cargadas pero morirán en el trayecto a la planta (Fig. 4). El cadáver también se produce al escaldar un ave desangrada deficientemente. Es la presencia de un elevado número de aves decomisadas como cadáver una oportunidad de antagonismo entre la planta y su contraparte en granjas.

Es más común durante el invierno que la aerosaculitis involucre al pulmón y en estos casos se pensaría que es el saco aéreo torácico clavicular el más involucrado en problemas respiratorios. Nuestra experiencia en el estado de Texas, EEUU, durante un brote de Newcastle lentogénico en el invierno de 2012, demostró que fueron los sacos aéreos abdominales los más afectados.

Un ejemplo de que la Sep-Tox es el “atrapa todo” nos lo da la ascitis o presencia de líquido abdominal o del saco pericárdico por transudado seroso y que es relativamente común en países con avicultura a elevadas altitudes, como México. Aves padeciendo síndrome ascítico en cualquier grado de severidad serán decomisadas por Sep-Tox. La también llamada “barriga de agua” tiene una apariencia muy desagradable, y aunque técnicamente puede no representar un riesgo sanitario de la carne, también es objeto de decomiso completo sin opción a cortes.

Otro motivo de decomiso por una verdadera septicemia-toxemia es la dermatitis gangrenosa, asociada en nuestros países a eventos de inmunosupresión, es común en EEUU en aves de edad avanzada que se encuentran bajo programas anticoccidianos a base de ionóforos a largo plazo. En el caso de la enfermedad de la viruela, el pollo de engorda se encuentra clínicamente normal y es difícil de detectar en el ave viva por no presentar lesiones muy llamativas, a excepción de la cresta ocasional con alguna cicatriz que puede o no ser causada por viruela. En la planta de proceso la viruela es muy distinta, ya que desplumada el ave las lesiones sobre la piel de la canal son muy obvias y obligan al decomiso completo por Sep-Tox, ocasionando fuertes quejas de la planta (Fig. 5).

En época de lluvias debe vacunarse en ciertas zonas en contra de la viruela a manera de prevención, porque este problema es latente en estas condiciones climáticas en las granjas. Curiosamente he presenciado un caso en el que la parvada tuvo fuertes decomisos por viruela, sin embargo las lesiones fueron causadas por hormigas rojas, dejando éstas el mismo tipo de lesión en la piel de las aves, indistinguible para los inspectores.

Pero la principal causa de decomisos y pérdidas en una planta de aves no es una septicemia verdadera, aunque así se clasifique, sino un factor más difícil de controlar: la deshidratación.

La deshidratación

La falta de consumo de agua y alimento se manifiesta en un oscurecimiento inmediato de los músculos del ave, siendo más evidente en la pechuga. Son múltiples las causas de deshidratación y su prevención o disminución tendrá un fuerte impacto económico en la empresa debido a que esta deshidratación nos llevará invariablemente a la desuniformidad.

Puede haber muchas causas que deriven en llegar a la deshidratación severa además de la más obvia que sería una interrupción en el suministro de agua en el galpón, por ejemplo una intoxicación o “golpe” por nicarbazina; la mortalidad en este caso es muy aguda y las aves deshidratadas presentan, además de la apariencia de una pechuga cocida, una palidez en los riñones e intestinos secos (Fig. 6). Existen causas que son mucho más comunes en causar deshidratación en una parvada e incluyen las reacciones respiratorias posvacunales excesivas. Es por este aspecto que se aconseja utilizar vacunas respiratorias que eliminen o minimicen la reacción posvacunal como vacunas recombinantes de Newcastle o laringotraqueitis, así como ciertas vacunas con cepas de bronquitis infecciosa o Newcastle menos reactivas.

La sinovitis y tenosinovitis, son consideradas enfermedades que conllevan a una inflamación en las extremidades inferiores, agrupando a todo tipo de lesiones en las patas que eventualmente se traducen en inflamación del corvejón, cojeras, y por ende la deshidratación del ave. Aunque ya son relativamente raras y están consideradas como un problema menor, se debe mencionar a la discondroplasia tibial (TD) y al raquitismo; es de señalarse que su presencia aumentó temporalmente cuando se inició la inclusión de las fitasas en las empresas hace varios años y hubo un lapso de ajuste al contenido de minerales en la formulación.

La necrosis de la cabeza femoral puede facilitar el desprendimiento de la superficie cartilaginosa de la cápsula articular de la misma, fenómeno comúnmente observado durante sesiones de necropsias. Esta necrosis puede ser causada por una infección local, secundaria a una claudicación por cualquier motivo, o por una infección sistémica en la que bacterias como Staphylococcus aureus o Escherichia coli con tropismo por las articulaciones, llegarán a colonizar las mismas. Existe un tipo de necrosis femoral estéril y se da generalmente por problemas en la nutrición. En nuestra experiencia este problema apareció al probar una nueva enzima proteasa que tenía muy altas expectativas e indujo a una baja excesiva en la proteína cruda de la formulación. No debemos olvidar que el hueso no sólo es mineral sino también es proteína; de proteína cruda se forma la matriz ósea en donde se depositan el calcio y el fosforo. Detectar este problema de necrosis femoral estéril es más difícil que el detectar un problema locomotor por infecciones, y cuando se logra es por lo general demasiado tarde. Estos problemas de patas traerán generalmente otros problemas como deshidratación, desuniformidad, pérdida en la ganancia de peso, aumento en la conversión alimenticia y mortalidad bastante serios. En una empresa, si se están probando nuevas enzimas, se debe ser muy cuidadoso en la manera de cómo se incorporan éstas dentro de las nuevas fórmulas nutricionales.

El valgo es un aparente debilitamiento de las estructuras del tendón y ligamentos de la articulación del corvejón y varía entre un 0.5% y un 2%; no es un porcentaje muy alto pero si consideramos que el promedio en la tasa de mortalidad total puede ser de 2.5% si representa un problema a solucionar. Existe cierto grado de predisposición genética y es más prevalente en una estirpe en particular pero puede agravarse con un plano nutricional deficiente o con un manejo brusco del pollito en la incubadora, por ejemplo al sexar o vacunar. De cualquier manera, perder aves por esta causa es muy frustrante para el avicultor ya que en algunas empresas se eliminan como van apareciendo y en otras se envían al rastro produciendo invariablemente un ave decomisada o de segunda en el mejor de los casos (Fig. 7).

Los Traumatismos

La segunda causa que más afecta el rendimiento Industrial, dado que si no es decomisada por el USDA en EEUU, lo será por el control de calidad de la empresa o los clientes mismos, son los traumatismos. Generalmente incluyen cualquier tipo de golpes, hemorragias, dislocaciones y fracturas en alas, piernas y pechugas. Ocurren en el galpón durante los manejos del ave (vacunaciones) pero son más comunes en la carga, durante el transporte o, en el último paso, al colgarse en el gancho de la planta. Típicamente aumentan durante la época de Navidad cuando se busca que el ave obtenga un peso mayor.

Los hematomas más comunes serán en las alas y hombros, especialmente el disloque de un ala. Es este problema el que más fácilmente ilustra el antagonismo existente entre planta y granjas, ya que ambas partes señalan a la otra como la causal de este problema. Es evidente que cualquier lesión en el ala y hombro en un ave viva, por mínima que esta sea, se verá magnificada con el aleteo al ser colgada pero sobretodo con el golpeteo de las desplumadoras (Fig. 8).

Es esta lesión la que ofrece la mayor oportunidad de mejora en el trabajo en equipo dentro de una empresa avícola. Es conveniente hacer evaluaciones periódicas en donde se evalúen por lo menos 100 aves (200 alas) dentro de las jaulas en el camión antes de ser colgadas, marcar a las mismas y seguirlas durante el proceso hasta completar el desplume para determinar el punto en el que las alas están siendo dañadas. Obviamente los hematomas y hemorragias considerados como más graves son los registrados en la pechuga, dada la cotización que tiene esta parte del ave.

Lugares en donde se producen daños

Existen dos puntos críticos para el control de traumatismos en una empresa. Uno es en la descarga de las aves en el equipo denominado dumper, descarga que puede hacerse violentamente o encimando unas aves sobre otras. El cuidado ejercido por el operador del dumper es de suma importancia. El otro punto crítico se da en las desplumadoras; la tecnología en este equipo se ha quedado atrás y aún no se cuenta con métodos que ayuden a obtener mejores resultados. Hoy en día se debe elegir en el balance entre eliminar el total de las plumas y no lesionar las extremidades o piel; se consigue satisfactoriamente uno u otro pero no siempre ambos y esto causa que se siga perdiendo una cantidad importante de aves de primera calidad.

Otras causas de decomisos por control de calidad son:

- La ampolla de pechuga, generalmente se da cuando hay camas con exceso de humedad o problemas de patas que mantienen al ave postrada y existen diferentes grados de severidad; este producto se va a segundas al poder eliminarse la parte afectada.

- El callo de pata o pododermatitis, también por camas muy húmedas y también existen grados de severidad. La venta de patas al lejano oriente, especialmente a China y a Vietnam, es muy rentable y debe minimizarse la presencia de patas de segunda que conllevan un precio menor (Fig. 9).

- La enfermedad del músculo verde o miopatía del músculo pectoral profundo, es imposible de detectar sino hasta que el cliente corta la pechuga. En EEUU se acepta que es producida por una isquemia al pectoral o flujo sanguíneo reducido que ocasiona la necrosis del tejido y por ende el color verde. Se cree es debido a la falta de ejercicio del ave o aves muy grandes en las que el músculo pectoral superficial oprime al pectoral profundo provocando la isquemia.En Europa hay profesionales quienes consideran que se trata de una hemorragia interna por la ruptura de vasos sanguíneos del hombro por aleteos muy bruscos y el color verdoso se debe a la descomposición de componentes de la sangre como la bilirrubina y biliverdina.

- Causas de reciente aparición, es el caso de las estrías blancas en la pechuga o “pechuga de madera”; se da más frecuentemente en estirpes de alto rendimiento y se atribuye a grasa que se interpone en las fibras musculares. Se ha demostrado que aves con mayor cantidad de estrías en pechuga tuvieron una composición química en la carne de pechuga diferente a aves sin estrías o con menos estrías, pudiendo resumir que esta composición es de menos proteína y más grasa (Fig. 10).

Conclusiones

- Cualquier intervención en campo que reduzca pérdidas en la planta es siempre aconsejable.

- La decisión de implementar mejoras en campo debe estar respaldada por un costo/ beneficio que incluya el presupuesto de la planta (ej.: líneas de alto rendimiento).

- La desuniformidad afecta a todos y debemos de identificar sus causas para evitarla y reducirla.

- El control de calidad en la planta debe reportar en línea directa al jefe máximo para concretar el objetivo de la empresa.

Comentarios:
Andrés Zune Zorrilla - Octubre 17/2013

Excelente trabajo , mis felicitaciones y agradecimiento.

Más Artículos





NUESTROS CLIENTES