Actualidad Avipecuaria
Thursday, 19 October del 2017


Problemas locomotores: Interacción entre manejo y sanidad (Parte II)

El color de la luz es otro aspecto muy importante que afecta el comportamiento, desarrollo e inmunidad de las aves, pero no está comprobado que afecte la incidencia de problemas locomotores. Está comprobado que la luz azul o verde estimula el crecimiento, la inmunidad y reduce el estrés de los pollos.

Problemas locomotores: Interacción entre manejo y sanidad (Parte II)
Agosto 09/2017
Lima - Perú
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Cuando es posible controlar la luz, los programas intermitentes pueden ayudar a reducir las cojeras y problemas cardiovasculares incrementando la viabilidad (Buyse et al., 1996; Sørensen et al., 1999; Kristensen et al., 2004; Olanrewaju et al., 2006). Los resultados son positivos desde que la diferencia en intensidad de luz sea marcada entre los períodos de luz y oscuridad, y la intensidad en los períodos de luz no sea superior a 15 lux. El principal efecto de estos programas es que estimulan a que los animales tengan mayor actividad durante los períodos de luz. Aunque, esta mayor actividad general del lote puede incrementar la conversión alimenticia en algunos puntos y reducir la ganancia de peso, el resultado final puede ser mejor en aquellos lugares con alta incidencia de problemas metabólicos y locomotores. Reducir la intensidad de luz a medida que los pollos crecen, aumenta las ganancias de peso y mejora la conversión alimenticia y si la oscuridad es excesiva puede disminuir la actividad locomotora voluntaria y generar problemas con pollos pesados. Altas intensidades de luz constante o aumentar la intensidad de luz a edades superiores a cinco semanas causan que la actividad de los pollos disminuya, la ganancia de peso aumente y la conversión alimenticia mejore (Guo et al., 2010).

El color de la luz es otro aspecto muy importante que afecta el comportamiento, desarrollo e inmunidad de las aves, pero no está comprobado que afecte la incidencia de problemas locomotores. Está comprobado que la luz azul o verde estimula el crecimiento (Rozenboim et al., 2004), la inmunidad, reduce el estrés de los pollos (Xie et al., 2008) y estimula el desarrollo del músculo esquelético de la pechuga, cuando es aplicada desde los primeros días de vida (Halevy et al., 1998). En el caso de galpones con cortinas, el uso de cortinas de color azul o verde puede tener un efecto positivo en la inmunidad y desempeño de las aves, pero nunca esto va ha ser tan efectivo como manejar la luz con la longitud de onda adecuada.

5.3 Manejo y nutrición de reproductoras en problemas de patas de pollos

La nutrición y alimentación adecuadas de las reproductoras son básicas para el desempeño y la salud de la progenie. El desarrollo de los embriones depende totalmente de los nutrientes depositados por la gallina. Además, la gallina influye sobre el desarrollo embrionario a través de propiedades físicas de la cáscara como son la porosidad y el grosor que determinan directamente la conductancia. La conductancia de la cáscara determina la capacidad de intercambiar gases y vapor de agua y consecuentemente, afecta la utilización de los nutrientes por parte del embrión. Estos factores físicos, especialmente la capacidad de obtener oxígeno, determinan el tipo de metabolismo, la velocidad de formación de tejidos y el crecimiento en el embrión, especialmente durante los últimos tres o cuatro días de incubación, cuando el desarrollo óseo y de todo el sistema locomotor es más rápido (Oviedo-Rondón & Wineland, 2012).

Nuestro grupo de investigación ha llevado a cabo varios experimentos (Eusebio-Balcazar et al., 2009; 2014, 2015) para evaluar los efectos de la nutrición y el manejo de las reproductoras sobre la incidencia de problemas de patas en los pollos. Se han evaluado factores como la genética; el cereal de la dieta (maíz vs. trigo); los programas de alimentación (g/ave/día) durante el crecimiento de la reproductora; cambios en el espacio de comedero disponible por reproductora al pasar del galpón de levante al galpón de producción; la restricción alimenticia (ad libitum vs. controlada) (Oviedo- Rondón et al., 2010); programas de restricción (alimentación diaria o cada otro día) (Oviedo- Rondón et al., 2012); y suplementación de microminerales orgánicos (Eusebio-Balcazar et al., 2010). Los resultados de estos estudios indican que la nutrición, el programa de alimentación y el cambio de espacio de comedero entre el levante y la producción afectan características del huevo como la relación yema/albumen y la conductancia de la cáscara. En estos estudios también se comprobó que existen diferencias entre las líneas genéticas comerciales en cuanto a características del albumen, porcentaje de cáscara y grosor de la membrana de la cáscara. Por ello, algunas líneas genéticas presentan una menor conductibilidad de la cáscara. Para dichas líneas genéticas de baja conductibilidad de la cáscara, el estrés por temperatura o un bajo nivel de oxígeno en las incubadoras y nacedoras pueden causar mayores inconvenientes para el desarrollo embrionario. En nuestros estudios, los cambios en las características del huevo incubable ocasionados por factores de manejo de las reproductoras estuvieron correlacionados con el desarrollo óseo de los pollitos al nacimiento y con problemas de patas y de locomoción en los pollos a 4 y 6 semanas de edad.

La progenie de las líneas genéticas de más rápido crecimiento y voracidad de consumo de alimento tuvieron menores problemas severos de valgus cuando las reproductoras fueron alimentadas de acuerdo a un programa con mayor restricción entre 14 y 20 semanas y cuando se les ofreció un espacio de comedero similar o menor al que tuvieron en la etapa de levante. Los procesos de selección genética causan diferencias en la prevalencia de problemas locomotores, pero el aumento en el espacio de comedero de levante a producción ocasiona que un buen número de reproductoras presente cambios en las características de conductibilidad de la cáscara del huevo que pueden influir sobre el desarrollo óseo durante el período embrionario de la progenie, e incluso sobre la probabilidad de observar problemas de patas en la sexta semana de vida de los pollos. Resultado similar fue observado al comparar el desarrollo óseo de la progenie de reproductoras alimentadas todos los días con otras alimentadas día de por medio durante el crecimiento. Los pollos de gallinas estresadas por alimentación restringida cada otro día (skip a day) tenían menor desarrollo óseo (Oviedo- Rondón et al., 2012).

En otros experimentos (Oviedo-Rondón et al., 2009 a, b; Eusebio-Balcazar et al., 2010) se evaluó la suplementación de la dieta con microminerales como zinc, cobre, manganeso y selenio de origen orgánico en forma de quelatos en las dietas de reproductoras o para reemplazar parcialmente la suplementación de minerales traza inorgánicos. Estas evaluaciones fueron realizadas utilizando condiciones de incubación con altas temperaturas en las nacedoras. Los resultados de estos estudios han indicado que los minerales orgánicos traza aumentan la fortaleza de la cáscara del huevo incubable, incrementan el tamaño de los huesos a la eclosión y reducen la asimetría relativa entre los huesos del metatarso de los pollitos. Además fue posible observar que los pollos provenientes de reproductoras alimentadas con dietas que contenían minerales orgánicos presentaban menos problemas de locomoción (escores de locomoción >1) y mayor fortaleza de las tibias a los 49 días de edad.

5.4 Incubación y problemas locomotores y de huesos

En incubadoras comerciales hemos observado microambientes dentro de las máquinas incubadoras y nacedoras debido a problemas en los sistemas de ventilación y enfriamiento que no consiguen uniformizar el ambiente y eliminar el calor metabólico de los huevos. Las condiciones adversas que se generan pueden afectar el desarrollo óseo e incrementar los problemas locomotores de los pollos y otros problemas de salud. Estos efectos pueden deberse directamente a cambios a nivel del tejido óseo, cambios hormonales como el hipotiroidismo, o reducción en la absorción de nutrientes después de la eclosión, o por falta de nutrientes durante la última fase de desarrollo embrionario debido a la reducción en la utilización de la yema. Se ha observado que el mayor porcentaje de yema residual también está correlacionado negativamente con el desarrollo de los pollitos al nacimiento.

Los resultados de estos proyectos de investigación y de otros trabajos publicados en los últimos años indican que la adecuada pre-incubación con buen flujo de aire y evitar temperaturas bajas durante la incubación temprana son críticas para un desarrollo óseo adecuado, para reducir la asimetría relativa entre las dos piernas y para disminuir la incidencia de deformaciones de los dedos y de los huesos de las piernas (Oviedo-Rondón et al., 2008 a, b; Oviedo-Rondón, 2009; Eusebio- Balcazar et al., 2009). Por otro lado, las altas temperaturas y la hipoxia durante la última fase de incubación reducen el desarrollo óseo, incrementan la asimetría entre los huesos de las dos piernas y disminuyen la expresión genética, la producción de la proteína colágeno tipo X y la expresión del factor de crecimiento TGFB1, las cuales son moléculas importantes para la apropiada osificación. Finalmente, observamos como la incubación subóptima incrementa la posibilidad de observar osteocondrosis dissecans en los cartílagos de las vértebras torácicas libres e incrementar la infección de Enterococcus cecorum (Sarsour et al., 2015).

Asimismo, el desarrollo y fortaleza del tendón del músculo gastrocnemio son cruciales para la locomoción de las aves. Fallas en el correcto alineamiento, estructura y tamaño de las fibras de colágeno y de glicosaminiglicanos que conforman el tendón afectan el caminar normal, pueden causar reducción en la movilidad y, consecuentemente, pueden afectar el desarrollo de los huesos. Los resultados de nuestra investigación indicaron que las fibras de colágeno fueron más gruesas en los tendones de pollos incubados bajo condiciones óptimas (37.5 ± 0.5 °C) de temperatura de la cáscara (TC) que aquellas de pollos incubados bajo un perfil de baja temperatura (TC de 36.0 ± 0.5°C) en la primera semana y elevada (TC de 38.5 ± 0.05 °C) en la última semana de incubación. En conclusión, las condiciones de incubación afectan además del desarrollo de los huesos, el desarrollo de los tendones.

Los efectos benéficos de una adecuada incubación sobre los problemas de patas en pollos también han sido observados bajo condiciones comerciales durante diez nacimientos en lotes de aproximadamente 80.000 pollos cada uno de una incubadora comercial y en granjas comerciales (Oviedo- Rondón et al., 2009c). Los resultados indicaron que los pollos obtenidos con el perfil de incubación mejor controlado de máquinas de una sola etapa tuvieron menor incidencia de dedos torcidos y mejor score de locomoción que los pollos provenientes de máquinas de etapa múltiple donde las condiciones de temperatura son más difíciles de controlar. Tratar de mejorar las condiciones de incubación puede reducir la incidencia de problemas de piernas en campo, pero no eliminarlos completamente (Oviedo-Rondón et al., 2006 a, b, 2008 a, b; Oviedo-Rondón, 2007, 2009 a, b, c, d). Para reducir la prevalencia de problemas de piernas en pollos también es importante prestar atención a la nutrición y manejo de las reproductoras puesto que afectan la composición de nutrientes del huevo y las propiedades de transferencia de gases y vapor de agua de la cáscara, lo que consecuentemente influye sobre el desarrollo óseo de la progenie. Es decir que tanto los manejos de reproductoras como los de la incubación deben ser adecuados para poder reducir los problemas locomotores. Finalmente, el transporte de los pollitos a la granja bajo condiciones de estrés puede aumentar los problemas de patas torcidas y los problemas locomotores (Oviedo-Rondón, 2009d).

6. Conclusiones

Los planes para reducir la prevalencia de problemas de patas deben comenzar con medir cuáles son los problemas, identificando cuál es la prevalencia para determinar cuando aumenta la incidencia. Las acciones deben comenzar desde la nutrición y el manejo de la reproductora y la adecuada incubación para todos los huevos. Los resultados actuales de investigación indican que los cambios en la cantidad de alimento suministrado entre las 14 y 29 semanas de edad de las reproductoras y el cambio en espacio entre comederos entre el levante y la producción pueden afectar las características físicas de la cáscara del huevo incubable.
El aumento en el espacio entre comederos de las reproductoras en el momento de la fotoestimulación afecta el desarrollo de los huesos de la progenie durante el período embrionario. Los pollos provenientes de reproductoras que recibieron más espacio de comedero en el galpón de producción tuvieron peores escores de locomoción a las 6 semanas de vida comparados con pollos de reproductoras que mantuvieron espacios de comedero similares a los que tenían durante el levante. Progenie de reproductoras estresadas por excesiva restricción de alimento u otros factores, puede tener mayor incidencia de problemas locomotores. La nutrición del pollo no deja de ser importante, pero si aspectos del desarrollo embrionario fallan, es difícil que cualquier intervención nutricional tenga efectos positivos.

Mantener las correctas temperaturas durante la incubación es crítico para un correcto desarrollo de huesos y tendones y consecuentemente, para reducir la prevalencia de problemas locomotores en pollos de engorde. Las condiciones de transporte del pollito a la granja es otro factor a considerar para reducir los problemas locomotores. La restricción alimenticia no parece ser la metodología más adecuada para resolver problemas locomotores. A nivel de granja de pollo de engorde, es importante evitar las altas densidades al alojamiento y el restringir demasiado el espacio durante los primeros días de vida.

Es importante mejorar la intensidad de la luz los primeros días de vida, y aplicar programas de oscurecimiento a partir de la segunda semana de vida. Todos estos aspectos pueden ser una manera de minimizar problemas metabólicos especialmente aquellos relacionados con problemas locomotores.

Referencia

Para solicitar información bibliográfica, escribir al correo: edgar_oviedo@ncsu.eu

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