Actualidad Avipecuaria
Sunday, 19 November del 2017


Programas de iluminación para pollos de carne

Aplicar programas que han demostrado un mejor efecto en términos productivos, se recomienda como complemento a un adecuado programa nutricional, sanitario, etc.

Programas de iluminación para pollos de carne
Febrero 03/2017
Brasil
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En los inicios de la avicultura industrial, las aves recibían iluminación continua o, más a menudo 23 horas de luz y 1 hora de oscuridad para familiarizarse con ésta en caso ocurra una falla de energía. A pesar que aún es común en algunas partes del mundo, preocupaciones por el bienestar de las aves y la necesidad de conservar la energía proponen reemplazar este manejo por programas alternativos de luminosidad. En contraste a los programas para pollitas de reemplazo, no hay preocupación respecto al efecto de iluminación sobre madurez sexual en pollos de carne, simplemente sobre su influencia de consumo, crecimiento, conversión alimenticia y bienestar. Esta revisión describe programas de luminosidad, incluyendo aquellos que optimizan el índice de conversión alimenticia sin comprometer el crecimiento, mejoran comodidad y minimizan problemas locomotores y de ascitis.

Iluminación constante

Crecimiento y consumo de alimento

Originalmente, los pollos de carne fueron criados con iluminación continua, o casi continua, para maximizar el consumo de alimento y ganancia de peso. Pesos obtenidos de aves recibiendo iluminación continua fueron 5 % mayor al de aves criadas con 12 horas de luz al día, y 10 % mayores respecto a las que recibieron 8 horas de luz por día durante los primeros 21 días. Líneas modernas responden diferente a las horas luz que genotipos anteriores, especialmente a programas de 12 horas luz o más. Mientras el consumo de alimento y crecimiento a los 21 días está aún positivamente correlacionado con la iluminación, después de los 21 días las correlaciones negativas influyen en el consumo de alimento y peso corporal, y a los 49 días estas variables llegan a ser similares en animales expuestos a luz continua que a 12 horas de luz. Sin embargo, broilers que reciben 8 horas luz/día continúan mostrando menor consumo de alimento y menos ganancia de peso que animales con iluminación de 12 o más horas por día. Los datos en la figura 1 muestran las contrastantes influencias de la duración de horas luz/día antes y después de los 21 días de edad.

La literatura no reporta una edad a la cual los animales deban recibir 9, 10 u 11 horas luz/día, pero el efecto linear de su duración sobre el crecimiento (entre 8 y 23 horas luz/día) sugieren que ese peso corporal a los 21 días podría ser intermedio entre aquellos sometidos a 8 y 12 horas. El efecto de 9, 10 y 11 horas luz pasados los 21 días de edad es desconocido, por lo que la mínima cantidad de horas luz a la cual el peso a los 49 días no fuera significativamente afectado, también es desconocido. Sin embargo, es poco probable que estos programas de duración de luz tan corta sean utilizados para su uso en crianza comercial, pues gran parte de las empresas benefician a las aves a los 42 días o menos.

Mortalidad y sacrificio

La mortalidad total (incluyendo sacrificio), la incidencia del síndrome de muerte súbita y problemas de locomoción aumentan linealmente con las horas luz/día. Los datos en la figura 2 fueron obtenidos de dos experimentos, y a pesar que la mortalidad total sea mayor a la típicamente registrada a los 49 días, claramente muestra el efecto adverso que tienen períodos largos de luz. Sin beneficios para el crecimiento o eficiencia en conversión alimenticia, además de una mayor mortalidad, problemas locomotores y costos por consumo de energía, no hay una razón para ofrecer a las aves más de 12 horas de luz por día.

Variando la luminosidad

Pollos que han recibido 6 horas de luz/día durante los primeros 21 días y luego 23 horas luz, llegan al mismo peso con 42 días que aves que recibieron 23 horas de luz durante toda la crianza. Sin embargo, ellos convierten el alimento con mayor eficiencia y tienen más vitalidad, con menos incidencia de muerte súbita y problemas locomotores.

La mejora en salud es atribuida al lento crecimiento inicial. El crecimiento compensatorio resultante después del cual las aves han sido transferidas a 23 horas luz, causa que los pesos sean similares. Pesos menores durante las primeras 3 o 4 semanas, significan que las cargas sobre las articulaciones de las patas son menores; pues el desarrollo esquelético se relaciona más con la edad que con el peso corporal.

Parte del crecimiento acelerado luego que las aves pasen a 23 horas luz/dia, que contrasta con el crecimiento más lento durante este período cuando las aves son mantenidas con largos periodos de luz desde el primer día, podría ser la respuesta al incremento en testosterona inducido por el incremento de horas luz.

La mayor ventaja para el uso inicial de 6 horas luz es el ahorro de 119 horas de electricidad por semana, comparada con aves que reciben 23 horas luz al día. Sin embargo, este programa puede no ser financieramente viable cuando las aves son abatidas antes de los 42 días de edad, a pesar de la mejora en la salud de las aves; porque probablemente el tiempo no será suficiente para compensar el déficit de peso corporal que existe a los 21 días.

Iluminación intermitente

Es importante que las aves tengan inicialmente 7 días de 23 horas luz antes a ser transferidas al programa de luz intermitente. Programas de ciclos cortos intermitentes, tanto como ciclos de 1 hora de luz y 2 o 3 horas de oscuridad mejoran significativamente la eficiencia de conversión alimenticia en cuanto mejoran el peso corporal, disminuyendo al mismo tiempo el consumo de alimento. Figura 3: Estos beneficios se explican principalmente por una reducción en la actividad relacionada al gasto de energía. También, ha sido sugerido que los sistemas intermitentes alientan a las aves a alimentarse realmente y no sólo "picar", conllevando a un uso más eficiente del alimento.

El consumo de alimento y ganancia de peso corporal son temporalmente disminuidos cuando las aves son transferidas abruptamente al sistema de iluminación intermitente de corto ciclo y habría que evaluar su viabilidad cuando los pollos sean sacrificados antes de los 42 días, pues probablemente habrá tiempo insuficiente para que las aves recuperen el crecimiento perdido. La iluminación intermitente también tiene efecto positivo sobre la respuesta inmune, por reducción del consumo de oxígeno y producción de calor durante los períodos oscuros, también disminuye la mortalidad por ascitis e hidropericardio. Además, hay un ahorro importante en electricidad. 

Intensidad luminosa

Sorprendentemente, hay una pequeña pero significante reducción de crecimiento y consumo de alimento cuando pollos de carne son expuestos a intensidad de luz brillante (figura 4). Sin embargo, en términos prácticos, intensidad de luz entre 1 y 200 lux tuvieron un efecto muy pequeño sobre el comportamiento.

La directiva de bienestar animal perteneciente a la Unión Europea exige que las aves vean y sean vistas con claridad y la intensidad de luz debe ser lo suficientemente brillante como para que éstas puedan ser inspeccionadas apropiadamente. Por lo tanto, parece apropiado recomendar una intensidad de luz entre 5 y 10 lux al nivel de las aves.

Anochecer

Estudios de comportamiento han mostrado que pollos de carne criados con 12 a 14 horas luz son más capaces de predecir la oscuridad que se aproxima si se les da un período de disminución de la intensidad de luz, que cuando las luces se apagan repentinamente. La oscuridad estimula un aumento en el consumo de alimento junto con la reducción del gasto de energía, resultando en pesos mayores y mejoría en conversión alimenticia. La previsión del anochecer ha sido reportada como un aspecto positivo en términos de bienestar animal en gallinas ponedoras, permitiéndoles asentarse por la noche en una forma más ordenada, y no hay razón para asumir que una situación similar no pueda ocurrir con pollos de carne. Por lo tanto, parece prudente en términos de rendimiento y bienestar proveer de 15 a 30 minutos de luz tenue (alrededor de 1 lux) al final del período de luz principal. Esto puede ser logrado simplemente teniendo un circuito secundario de iluminación de bajo voltaje (7 o 8 W incandescente) con lámparas ubicadas al doble del espacio normal de las luces principales.

Fuente y color de luz

A pesar que la investigación con luz monocromática ha demostrado claramente crecimiento superior para pollos de carne (y pavos) que reciben luz azul o verde sobre blanca o roja (figura 5), realmente no hay una mejora usando luz verde o azul, lo que ocurre es una depresión del crecimiento usando luz roja o blanca.

Investigaciones con fuentes de luz monocromáticas sugieren que la crianza de pollos de carne debe comenzar con luz verde, y al día 10 de edad cambiar a luz azul. Sin embargo, hay que destacar que esos experimentos fueron conducidos usando fuentes de luz verdaderamente monocromáticas y no lámparas de colores de uso comercial. El beneficio de usar lámparas de colores comerciales aún tiene que ser investigado en experimentos conducidos científicamente.

Existen muchos estudios sobre el efecto de la fuente de luz sobre el rendimiento, pero no se ha demostrado beneficio de una fuente de luz sobre otra. Esto se debe parcialmente a que las fuentes de luz son frecuentemente confundidas con intensidad de luz o color. En efecto, pesos similares han sido registrados en broilers criados bajo luminosidades tan diversas como 15 W incandescente a 2 lux, a 40 W por tubos fluorescentes a 20 lux. Esto concluye que la luminosidad va a depender más del capital a desembolsar, corriendo costos y capacidad para oscurecer que de la influencia del tipo de lámpara sobre el crecimiento o salud. En términos de consumo de energía eléctrica, es un hecho que la eficiencia de lámparas incandescentes es muy baja en comparación a fluorescentes o lámparas LED, pues utiliza el 80 % de energía para producir calor y sólo un 20 % para iluminación.

¿Qué programa e iluminación debo usar?

Es claro que para aves que serán comercializadas con no menos de 42 días de edad, ofrecer 6 horas de luz diaria hasta los 21 días de edad y 23 horas después, o iluminación intermitente de corto ciclo desde los 7 días, tiene ventajas en términos de eficiencia en conversión alimenticia y salud, sobre programas comunes de iluminación; especialmente aquellos que proveen iluminación continua o casi continua. Estimaciones de la influencia relativa de cada tipo de programa, demuestran que programas de iluminación prolongada dan como resultado rendimientos inferiores a cualquier otro tipo de programa de iluminación.

Comentario

El programa de luminosidad utilizado como parte del manejo de una granja, tiene influencia sobre los resultados obtenidos. Aplicar programas que han demostrado un mejor efecto en términos productivos, se recomienda como complemento a un adecuado programa nutricional, sanitario, etc. Los indicadores que determinan el grado de éxito de la crianza serán los kg totales producidos, que estarán influidos por la mortalidad (cantidad final de animales), peso final (peso unitario por animal) de las aves, y la eficiencia de conversión alimenticia. Recordar que no siempre el tener pesos “por encima de la tabla” durante una fase de crianza es algo positivo, pues el crecimiento acelerado que puede conseguirse con iluminación continua durante las primeras 3 semanas -por ejemplo- no necesariamente estará acompañado por un adecuado desarrollo del esqueleto para soportar ese peso, pudiendo acarrear en problemas de locomoción, ascitis y mortalidad.

Referencias bibliográficas

Para mayor información, contactarse con el autor al siguiente correo: jose.rivera@usp.br

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