Actualidad Avipecuaria
Friday, 24 November del 2017

Hernán Rojas

Ph.D. Director CERES BCA

MV., Master en Desarrollo de Programas de Salud Animal y Sistemas de Producción y Doctorado en Epidemiología Veterinaria y Economía de la Universidad de Reading, Inglaterra.



Respuesta frente a contingencias sanitarias, el desafío de empresas y gobiernos

Las principales actividades que se ejecutan durante la zonificación de emergencia son la eliminación de los animales infectados, la eliminación o cuarentena de los animales cercanos geográficamente, la implementación de barreras y el control del movimiento animal y transportes, así como de las mercancías de riesgo.

Respuesta frente a contingencias sanitarias, el desafío de empresas y gobiernos
Agosto 28/2017
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Introducción

En el último tiempo los mercados han ido aumentando las exigencias de los requerimientos sanitarios para el comercio, posicionado a la sanidad animal como un determinante cada vez más importante de la competitividad de los países y las empresas dedicadas a la producción animal. 

Es por esto que es fundamental la implementación de una gestión sanitaria en forma eficiente y eficaz, que permita prevenir el ingreso de enfermedades a través de la vigilancia y medidas de bioseguridad en base al riesgo. Si a pesar de estos esfuerzos una enfermedad de alto impacto ingresa a un territorio o un país, como en el caso de influenza aviar en aves, peste porcina clásica en cerdos y fiebre aftosa en bovinos y cerdos, las pérdidas pueden ser devastadoras, más aún si se es parte del circuito exportador.

El impacto de una contingencia sanitaria no sólo se genera por lo que significan los gastos de la atención del brote de la enfermedad y control de la zona de emergencia, sino que también por lo que se deja de ganar debido a la interrupción del flujo productivo de animales, gastos en el fortalecimiento de medidas de bioseguridad y vigilancia en los sectores no afectados, cierre de mercados y pérdida de empleos. Además del  impacto a nivel de la salud publica si la enfermedad es zoonótica.

En este contexto, estar preparado para enfrentar una contingencia sanitaria se transforma en una responsabilidad no tan sólo del sector público, sino que también del ámbito privado, ambos coordinados en una respuesta a nivel nacional.  

La contingencia sanitaria

La contingencia sanitaria se puede definir como la aparición de una enfermedad que debido a su epidemiologia e implicancias económicas causa un impacto importante para una empresa o país, entendiendo como enfermedad al agente infeccioso o a la manifestación clínica patológica que se produce a causa de este. 

Una contingencia sanitaria puede dividirse en dos grandes etapas: la etapa de sospecha, en la cual se tiene la presunción de que esta la enfermedad, ya sea por la aparición de signos clínicos inespecíficos, hallazgos anatomopatológicos o un diagnóstico de laboratorio no definitivo y la etapa de emergencia propiamente tal, la que comienza con la confirmación de la enfermedad y termina con el cierre del o los brotes. En algunos casos, la etapa de sospecha puede ser muy corta o incluso ni siquiera existir, cuando la detección ocurre por alguno de los muestreos de rutina implementados.

El primer animal infectado o caso primario puede pasar inadvertido por un tiempo variable dependiendo de los sistemas de vigilancia montados y su capacidad de detección precoz. El primer animal que es detectado, confirmando la presencia de la enfermedad, se le denomina caso índice y no necesariamente corresponde al caso primario. A medida que aumenta el tiempo desde que se infecta el primer animal hasta que se detecta la enfermedad, aumenta la probabilidad de diseminación dentro de un sistema productivo y fuera de este, hacia otros sistemas cercanos o aquellos con los que se tengan relaciones epidemiológicas. 

Dependiendo de la epidemiologia de la enfermedad, los huéspedes susceptibles y los flujos de aquellos elementos que pueden vehiculizarla, es posible que una enfermedad se mueva a kilómetros de distancia, incluso continentes, más aun si está involucrada la fauna silvestre de la cual poco se tiene control. Esto aumenta la probabilidad que se afecte una mayor cantidad de animales y por consiguiente, que el impacto sea más significativo. Por esta razón, es que es necesario tener un plan de emergencia que establezca un sistema de control que se haga cargo de todas las actividades en forma oportuna, el cual tendrá mayores posibilidades de éxito si se tiene una fuerte preparación antes de que ocurra el evento sanitario.

El control de la emergencia

El control de una emergencia sanitaria busca disminuir el impacto que pudiera causar una enfermedad esencialmente a través de dos objetivos: disminuir el número total de animales infectados y acortar el tiempo de duración de la contingencia. Una contingencia puede dividirse en fases o momentos, los cuales se describen a continuación:

Fase desde la sospecha hasta la confirmación

El periodo desde que surge la primera sospecha hasta la confirmación, es un tiempo en el que se pueden realizar acciones para anticiparse y estar mejor preparado. Dentro de estas acciones está la revisión de algunos preparativos, pausar flujos de riesgo o implementar algunas medidas de bioseguridad para evitar que la enfermedad ingrese a otras explotaciones que aún no se encuentran afectadas.

La notificación de la sospecha al servicio veterinario oficial permitirá que este también pueda ganar tiempo y adelantar acciones  para mejorar su respuesta. Esto requiere de canales de comunicación eficientes en todo momento y recursos humanos capacitados para la atención de la denuncia en forma oportuna. Esta fase termina cuando la sospecha es rechazada o confirmada por los resultados de laboratorio oficiales.

Fase desde la confirmación del brote hasta su resolución

Una vez que la enfermedad  es confirmada, las primeras 48 horas de la respuesta a  una contingencia son críticas, de esto dependerá en gran parte del tiempo que demorará la resolución y cierre de un brote.  

La emergencia tiene una organización, cuyas acciones se establecen de acuerdo a las diferentes zonas que los servicios veterinarios oficiales implementan. La zonificación de emergencia permite establecer diferentes radios a partir del brote (zona focal, peri-focal y vigilancia), de manera de contener la enfermedad, concentrar los esfuerzos en la zona de mayor riesgo y proteger la zona libre. Las principales actividades que se ejecutan durante la zonificación de emergencia son la eliminación de los animales infectados, la eliminación o cuarentena de los animales cercanos geográficamente, la implementación de barreras y el control del movimiento animal y transportes, así como de las mercancías de riesgo. Además se implementa la vigilancia en forma estratégica de los establecimientos de mayor riesgo, dentro de estos algunas explotaciones pecuarias, ferias y mataderos. Para que la organización de la emergencia funcione es necesario mantener en forma fluida el diálogo entre los sectores público-privado para que en forma cooperativa se realicen las actividades. 

La eliminación de los animales infectados debe ser realizada tan prontamente como sea posible, implementando medidas de biocontención que minimicen el riesgo de diseminación durante el sacrificio y entierro de los animales. Asimismo, se deberá considerar un método de sacrificio humanitario y dotar al personal de todo lo necesario para su protección personal.

En forma paralela se debe dar inicio a la investigación epidemiológica, la cual deberá enfocarse a responder dos preguntas fundamentales, de dónde vino la enfermedad y hacia dónde se ha ido. Esto permitirá identificar cuál fue la posible vía de introducción y eventual falla en la bioseguridad y lo más importante, determinar a qué posibles lugares la enfermedad pudo diseminarse. Para esto es muy importante mantener un sistema de trazabilidad y de registro que permita identificar los flujos de animales, personas, transportes, alimento y cualquier otro elemento de riesgo dentro y hacia fuera de la explotación. En base a esto se realizará en forma conjunta con la autoridad oficial, el levantamiento del estatus sanitario de todas las explotaciones con las que se tuvo relaciones epidemiológicas, para anticiparse en la detección de nuevos brotes y el fortalecimiento de las medidas de bioexclusión en ellas.

En este contexto los contratitas pueden ser un factor de riesgo a tener en cuenta, considerando que la mayoría no son exclusivos de una sola empresa, lo que hace que tengan contacto directo e indirecto con los animales de diferentes explotaciones y por otra parte, a menudo no son considerados en las capacitaciones de bioseguridad de las empresas que los contratan.

Un tema crítico luego de la eliminación de los animales es la limpieza y desinfección de las instalaciones. Estas debiesen ser llevadas a cabo por personal capacitado, utilizando el tipo de producto de acuerdo al agente patógeno en cuestión y en base a las recomendaciones del fabricante. A continuación, se debe considerar un tiempo de descanso productivo que dependerá del periodo de incubación específico del agente y en el cual no debieran ingresar animales. Posteriormente debe validarse del proceso de desinfección, a través de técnicas de laboratorio y/o animales centinela, con el propósito de asegurar que el agente patógeno fue completamente eliminado y de esta manera poder ingresar animales en forma segura.

La transparencia y colaboración del sector privado con el servicio veterinario oficial durante la emergencia debería ser una gran ventaja, ya que agiliza el proceso de notificación a la OIE e implementación de la zonificación de emergencia.  Esto podría significar la pronta reapertura de los mercados desde las zonas del país no afectadas (libres), ya que es una fuerte señal de que se está respondiendo a la emergencia de forma eficaz y oportuna. 

Finalmente, es indispensable la comunicación del riesgo a través del desarrollo de un plan comunicacional a diferentes niveles; dentro de la empresa, con el servicio veterinario oficial, representantes del sector productivo, socios comerciales y los medios. 

Tiempo desde el cierre del brote hasta la restitución del estatus sanitario

Una vez que se verifica que el agente no se encuentra en el lugar afectado, se debe iniciar el camino hacia la restitución del estatus sanitario que se tenía antes del brote. Los requerimientos dependerán de cada país basados en  lo establecido en el Código Sanitario de la OIE. 

El tiempo que puede demorar recobrar el estatus sanitario de libre de la enfermedad, dependerá principalmente de tres factores; la población de animales sacrificados, si fueron todos los animales del brote eliminados o una parte de ellos; el uso de la vacunación de emergencia y la mantención de una vigilancia que permita la detección precoz.

Por otra parte, el servicio veterinario oficial deberá además entregar pruebas de la gestión sanitaria para solicitar a la OIE la restitución del estatus libre del país, zona o compartimento afectado, considerando las acciones implementadas durante la erradicación, diagnóstico, vigilancia y prevención, así como los planes de emergencia y programas de respuesta a brotes. Del mismo modo, se deben considerar caso a caso los requerimientos especiales de algunos mercados.

La transparencia y comunicación oportuna del riesgo y medidas implementadas durante la contingencia a la OIE, los países limítrofes y socios comerciales, tiene un enorme valor para la credibilidad del país y la reapertura de los mercados.

La preparación para la emergencia

La preparación para una contingencia sanitaría debe ser realizada en tiempos de paz, es decir antes de que ocurra el evento. Esto porque existen acciones o pre-requisitos que pueden requerir de un mayor tiempo para ser montados y porque no debería haber lugar para la improvisación, el tiempo es fundamental en el resultado de la respuesta a una contingencia.

Para la preparación se debe considerar como primer pre-requisito establecer una definición de caso, es decir un conjunto de criterios para hacer la distinción entre animal sospechoso de estar infectado o tener la enfermedad y uno confirmado. Esta definición puede adoptarse de la que haya hecho el servicio veterinario oficial o en caso de no tener, en base a los lineamientos de la OIE (Organización Mundial de Sanidad Animal). Tener claridad sobre la definición de caso asegura que exista consenso en el reconocimiento de la  existencia de una enfermedad, en base a evidencia científica actual.

Otro de los temas que debiera definirse previamente es establecer el o los laboratorios de diagnóstico a los cuales se les enviará las muestras. Estos debiesen ser oficialmente reconocidos y tener implementadas técnicas validadas. Además se debiera tener conocimiento de la capacidad y tiempos de procesamiento de las muestras antes de realizar los contratos, teniendo siempre acordada otra opción en caso de fallar la primera. De la misma manera, debiesen realizarse pre-acuerdos con otros proveedores críticos para el manejo de la contingencia, por ejemplo en el caso que se decidiera emplear vacunas.

En relación a las primeras acciones de la atención del brote, se debe tener establecido previamente los equipos e insumos para realizar el sacrificio de los animales, así como el lugar en el cual se realizará el entierro. Este debe considerar el cumplimiento de la normativa medioambiental del país y tener los permisos correspondientes.

Las acciones que se llevarán a cabo deben quedar detalladas en un plan de contingencia, el cual debe ser revisado al menos anualmente y actualizado de acuerdo a la normativa oficial y los estándares internacionales. El personal debe estar capacitado en la aplicación del plan, el cual debe explicitar los roles y sus responsabilidades durante la contingencia. Asimismo, es clave poner a prueba el plan y al personal a través de simulacros que permitan identificar los puntos críticos y dar solución a las brechas.

El éxito del plan de contingencia depende además de que se cuenten con los recursos necesarios para su implementación, ya sea a través de fondos propios, de la industria o la contratación de seguros que incluyan la pérdida del patrimonio animal por causas sanitarias.

Palabras Finales

Tomarse un tiempo para evaluar la experiencia vivida y aprender de ella es esencial para mejorar la respuesta a una emergencia. Esto puede materializarse a través de un informe de cierre de brote, el cual hará perdurar la lección más allá de la permanencia del equipo de trabajo que enfrentó la contingencia.

Por último, se debe considerar el uso de otras herramientas de gestión sanitaria como la zonificación y la compartimentación preventiva, como únicas certificaciones sanitarias reconocidas a nivel mundial, para dirigir los esfuerzos eficientemente, disminuir el impacto que pueden causar las enfermedades y proteger el comercio internacional.

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