Wednesday, 24 May del 2017

Ing. Wilfredo Ochoa

Asesor Técnico en Nutrición / wilfredo.ochoa.pachas@gmail.com



Una visión de la salud intestinal en aves (Parte II)

La coccidiosis subclínica puede ser un factor importante que contribuye al desarrollo de la enteritis necrótica en pollos de carne, debido a que el daño en la mucosa facilita el establecimiento y la multiplicación del C. perfringens.

Una visión de la salud intestinal en aves (Parte II)
Octubre 28/2016
Lima - Perú
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Agentes infecciosos

El tracto intestinal proporciona los mecanismos por los cuales el cuerpo obtiene la nutrición de su medio ambiente, mientras que salvaguarda al ave por medio de varios mecanismos de protección. La etiología de una enfermedad entérica es compleja, ya que puede estar involucrando combinaciones de virus, bacterias y otros agentes infecciosos y no infecciosos (Reynolds, 2003).

Como se dijo antes, el propósito del tracto GI es romper los ingredientes alimenticios en componentes básicos para su transporte y absorción, para el uso en mantenimiento, crecimiento y producción. El disturbio físico, químico o biológico de estos procesos puede resultar en enfermedad entérica (Dekich, 1998).

Infecciones bacterianas. Daños de grado bajo el tracto intestinal por bacterias patógenas pueden causar pobre eficiencia en la conversión alimenticia y menor tasa de ganancia de peso corporal en los lotes de pollos. Daños entericos más severos por infecciones bacterianas resultará en una enfermedad manifiesta y alta mortalidad (Porter, 1998). Las lesiones por enteritis necrótica pueden estar entre las más severas de cualquier enfermedad que ocurra en el intestino del pollo (Long et al.,1974). Esta enfermedad será discutida más adelante en esta revisión.

Parásitos. Entre los parásitos internos que infestan a la avicultura comercial, los protozoarios son comunes y algunos causan enfermedades moderadas o severas. La crianza en confinamiento y los lotes con alta densidad han incrementado la exposición a las enfermedades parasitarias tales como coccidiosis, que tiene ciclo de vida corto y directo (no necesita de huésped intermediario). En contraste, las enfermedades parasitarias que dependen de un huésped intermediario para su trasmisión -tales como la alicuya, muchos cestodes y algunos nematodos- han sido prácticamente eliminadas (McDougald, 2003a). Habrá una discusión más adelante sobre coccidiosis y su interacción con la enteritis necrótica.

La histomoniasis o Cabeza Negra, causada por la Histomona meleagridis, es un desorden parasitario de los ciegos e hígado de muchas aves gallináceas; pero el pavo es el huésped más susceptible (McDougald, 1998, 2003c). Esta enfermedad causa alta mortalidad en pavos, aproximándose algunas veces al 100% de un lote. En pollos, la mortalidad puede ser de 10 a 20% con alta morbilidad, aunque muchos brotes pasan desapercibidos (McDougald, 2005). El organismo de la enfermedad de la Cabeza Negra es llevado de huésped a huésped por los huevos del gusano cecal Heterakis gallinarum (McDougald, 1998). Las lesiones de la histomoniasis fueron mas severas en pavos cuando el Clostridium perfringens estaba presente como un contaminante monoespecífíco, que cuando estaba presente la Escherichia coli (McDougald, 1998, 2003c).

Virus. Muchas infecciones virales han sido asociadas con las condiciones de la enfermedad entérica (Reynolds, 2003). Estas incluyen rotavirus (McNulty, 2003), coronavirus (Guy, 2003), enterovirus (McNulty y Guy, 2003), adenovirus (Rosenberger, 2003). Los impactos, típicos de las infecciones virales en aves, son ganancia de peso diaria deprimida, mala eficiencia alimenticia y menor uniformidad de lote (Guy, 1998). Las infecciones virales entéricas pueden ocurrir en aves de todos los grupos de edades, pero tiende a predominar en las aves jóvenes (Saif, 2003). La consecuencia de estas infecciones es usualmente dependiente de otros factores tales como edad y estado inmune de las aves afectadas, virulencia del virus involucrado, otros agentes infecciosos, nutrición, prácticas de manejo y factores ambientales (Guy, 1998).

La enteritis hemorrágica es una enfermedad viral aguda de los pavos mayores de cuatro semanas de edad y se caracteriza por depresión, excremento sanguinolento y muerte (Pierson y Fitzgerald, 2003). La enteritis hemorrágica es de naturaleza inmunosupresora y puede exacerbar otras enfermedades (Sponenberg et al., 1985; Van der Hurk et al., 1994 Pierson y Fitzgerald, 2003).

Los reoviruses aviares han sido aislados de una variedad de tejidos en pollos afectados por condiciones de enfermedades tales como artritis-tendosinovitis viral, síndrome de enanismo, enfermedad respiratoria, enfermedad entérica, inmunosupresión y síndrome de mala absorción ((Rosenberger, 2003). En pollos de carne jóvenes, los reoviruses esta asociados frecuentemente con mortalidad, artritis viral y una falta de performance general que incluye ganancia de peso disminuida, pobres conversiones alimenticias, problemas crónicos de pasaje de alimento, tasa de crecimiento desuniforme, y comerciabilidad reducida (Hieronymus et al., 1983; Apple et al., 1991; Dobson y Glisson, 1992; Lenz et al., 1998).

Aunque los reovirus han sido aislados de lotes con problemas entericos, el rol de estos virus como agentes primarios no ha sido probado plenamente aún. Sin embargo, es claro que los reovirus pueden interactuar con otros agentes infecciosos de pollos como E. coli, el virus de la enfermedad infecciosa de la Bursa y Eimeria, resultando en mayores efectos patológicos y pérdidas económicas (Ruff y Rosenberger, 1985a, b; Rosenberger et al., 1985 Moradian et al., 1990). Los reovirus pueden ser uno de los varios posibles agentes causantes asociados con el síndrome de mala absorción en pollos. El grado en que estas aves están afectadas con la enfermedad es un resultado de diferencias en la interacción virus-huésped, el patotipo del virus, y edad del ave en el momento de la infección (Sterner et al., 1989; Ali y Reynolds, 1997; Van Loon et al., 2001; Songserm et al., 2000, 2002, 2003).

El síndrome de mala absorción en pollos de carne presenta un cuadro clínico muy confuso para los diagnosticadores. En una serie de pruebas conducidas por Page et al. (1982), un agrandamiento del proventrículo y una reducción en el tamaño de la molleja, fueron las lesiones posmortem mas frecuentemente encontradas y vistas. También, se observaron pesos corporales reducidos en pollos a los cuales se le administraron reoviruses oralmente.

Toxinas. Las toxinas originadas de los alimentos pueden causar enfermedades entéricas. Las micotoxinas y las aminas biogénicas están entre los ejemplos más comunes de toxinas originadas en el alimento (Dekich, 1998). La presencia de micotoxinas en el alimento de las aves ha sido identificada como una causa muy extendida de pérdidas económicas, debido a que daña la salud del ave y reduce su performance (Sklan et al., 2003).

Los efectos adversos en el tracto GI son probablemente la principal causa de pérdidas económicas resultante de la micotoxicosis por tricoticeno (Schiefer y Beasley, 1989). Micotoxinas, tales como la toxina T-2, pueden causar daños cáusticos a la mucosa, destruyendo las células en la punta de las vellosidades y afectar rápidamente dividiendo el epitelio de la cripta. La histopatología de las lesiones del tracto GI, debido a la intoxicación aguda por la toxina T-2 purificada, es caracterizada por hemorragia, necrosis e inflamación del epitelio intestinal, que ocurre antes del acortamiento transitorio de la vellosidad y la reducción en la actividad mitótica en el epitelio de la cripta. La necrosis ocurre también en la mucosa del proventrículo y de la molleja (Hoerr et al., 1981; Hoerr, 2003). Las micotoxinas pueden, en combinación con otros factores, predisponer o exacerbar brotes de enfermedades. Por ejemplo, se ha demostrado que la ocratoxina A y las infecciones coccidiales pueden interactuar para afectar adversamente la performance de los pollos de carne (Huff y Ruff, 1982).

Las aminas biogénicas que incluyen la histamina, cadaverina, putrescina, espermina y espermidina están presentes en los productos de proteína animal. Se ha demostrado que las aminas biogénicas están involucradas en la ocurrencia del síndrome de la mala absorción, que se caracteriza por eficiencia alimenticia disminuida y agrandamiento del proventrículo (Stuart et al., 1986). Barnes et al. (2001) demostraron que la histidina y la cadaverina de la dieta pueden causar las patologías asociadas a proventriculitis. La acción de la histidina y cadaverina parecía ser aditiva o sinergística.

Enteritis necrótica

La enteritis necrótica causada por Clostridium perfringens ha sido reportada en la mayoría de las áreas del mundo donde se producen aves (ver la revisión de McDevitt et al., 2006). La Clostridium perfringens está ampliamente diseminada y puede contaminar las granjas de reproductoras, planta de incubación, galpones de crianza y plantas de procesamiento (Craven et al., 2001, 2003). Las lesiones de la enteritis necrótica pueden estar entre las más severas de cualquier enfermedad que ocurra en el intestino del pollo (Long et al., 1974). Las toxinas producidas por esta bacteria son responsables por la necrosis de la mucosa intestinal, la lesión característica de la enteritis necrótica (Al- Sheikhly y Trustcott, 1977). Las infecciones por C. perfringens en aves puede presentarse como una enfermedad clínica aguda o subclínica (Shane et al., 1985; Kaldhusdal y Hofshagen, 1992). La forma aguda está acompañada por mortalidad incrementada, mientras disminuye la digestión y la absorción, la ganancia de peso reducida y el incremento de la tasa de conversión alimenticia se ven más comúnmente con la forma subclínica de la enfermedad (Kaldhusdal y Hofshagen, 1992; Lovland y Kaldhusdal, 2001; Hofacre et al., 2003).

La Clostridium perfringens es considerada parte de la flora normal del tracto digestivo y que deben estar presente factores predisponentes para producir la enteritis necrótica. El daño de la mucosa intestinal por la coccidiosis es usualmente considerado como uno de los factores predisponentes más importantes, porque la coccidiosis es vista con frecuencia que ocurre justo antes o concurrente con brotes de enteritis necrótica en el campo (Long et al., 1974; Al-Sheikhly y Al-Saieg, 1980; Baba et al., 1992a, 1997; McDevitt et al., 2006). En pavos, este daño de la mucosa es usualmente causado por la coccidiosis, ascaridiasis o enteritis hemorrágica viral (Gazdzinski y Julian, 1992; Norton et al., 1992; Droual et al., 1995).

La evidencia indica que hay una fuerte relación entre ciertos ingredientes del alimento y la incidencia de la enteritis necrótica. Niveles altos de harina de pescado (Truscott y Al- Sheikhly, 1977), trigo (Branton et al., 1987; Riddell y Kong, 1992; Kadhusdal y Skjerve, 1996; Branton et al., 1997; Annett et al., 2002), cebada (Kaldhusdal y Hofshagen, 1992; Riddel y Kong, 1992; Kaldhusdal y Skjerve, 1996; Annett et al., 2002) o centeno (Riddell y Kong, 1992) pueden exacerbar brotes de enteritis necrótica. Se ha demostrado que la inclusión de altos niveles de harina de pescado puede resultar en un mayor crecimiento de C. perfringens. Un aumento en la concentración de un aminoácido particular (Ej. metionina) en la porción inferior del intestino delgado puede ser un factor detonante para el mayor crecimiento del C. perfringens y la enteritis necrótica clínica (Drew et al, 2004). La presencia de niveles altos de polisacáridos no amiláceos (NSP) en los cereales mencionados arriba puede incrementar la viscosidad de la digesta y disminuir la velocidad de pasaje de la digesta. El mayor tiempo de retención de la digesta facilita la colonización y actividad bacteriana en el intestino delgado (Waldenstedt et al., 2000). La mayor incidencia de la enteritis necrótica debido a estos factores de la dieta podría estar, en parte, relacionada a un aumento en la proliferación del Clostridium (Annett et al., 2002).

Coccidiosis

La coccidiosis ha sido estudiada por más de un siglo y es una enfermedad de mayor importancia económica en la industria avícola (Williams, 2005). Muchas especies de coccidias están ampliamente diseminadas en países donde las aves son producidas sobre una base comercial (McDougald et al.,1997). La diseminación de un ave a otra y de lote a lote depende de la supervivencia de los oocistos del parásito en la cama o suelo (McDougald, 1998).

Los parásitos protozoarios del género Eimeria se multiplican en el tracto intestinal y causan daño al tejido, lo cual resulta en mortalidad, interrupción de los procesos digestivos o absorción de nutrientes, menor ganancia de peso y una mayor susceptibilidad a otros agentes patógenos. La severidad de las lesiones depende principalmente de la extensión de la exposición o número de oocistos ingeridos por el huésped (McDougald, 1998, 2003b; Williams, 2005). La coccidiosis subclínica puede ser un factor importante que contribuye al desarrollo de la enteritis necrótica en pollos de carne, debido a que el daño en la mucosa facilita el establecimiento y la multiplicación del C. perfringens (Al-Sheikhly y Truscott, 1977; Al- Sheikhly y Al-Saieg, 1980; Baba et al., 1992b; McDougald, 2003b). Se ha demostrado también que ciertas especies bacterianas indígenas tales como Streptococcus fecalis, E. coli, Lactobacillus spp. y especies Bacteroides pueden jugar un rol en la patología de la coccidiosis cecal (Bradley y Radhakrishnan, 1973). La coccidiosis cecal (causada por E. tenella) puede contribuir a aumentar la severidad de la histomoniasis (enfermedad de la Cabeza Negra) en pollos (McDougald y Hu, 2001). Se ha demostrado que las enfermedades o condiciones inmunosupresivas pueden actuar en concierto con Eimeria para producir una coccidiosis más severa. La enfermedad de Marek puede interferir con el desarrollo de la inmunidad a la coccidiosis (Rice y Reid, 1973), y la enfermedad de la infección bursal puede exacerbar la coccidiosis (Anderson et al., 1977; McDougald et al., 1979).

Consideraciones finales

El tracto gastrointestinal tiene la superficie expuesta más extensa en el cuerpo, y una variedad de factores asociados con la dieta y agentes de enfermedades infecciosas pueden afectar negativamente el delicado balance entre los componentes del tracto digestivo de las aves.

La proliferación clostridial y la inestabilidad intestinal son los mayores desafíos para el crecimiento de pollos comerciales a bajo costo.

El retiro de los antibióticos promotores de crecimiento de una parte o de todo el ciclo de producción es un desafío, como lo es la imposición de largos períodos de retiro de anticoccidiales. Esto aumenta la necesidad de desarrollar métodos para minimizar los factores de riesgo cuantitativos para los diferentes síndromes, además de mejorar el uso de los programas de medicación preventiva que mantienen el comportamiento del pollo y la producción mediante una estabilidad intestinal más efectiva.

Literatura citada

Para mayor información contactarse con el autor al siguiente correo: wilfredo.ochoa.pachas@gmail.com

Para más artículos del sector avícola, visita nuestra página web: www.actualidadavipecuaria.com

Comentarios:
Erik Valentín - Noviembre 06/2016

Muy buen artículo

Alexander William Torres Campos - Agosto 15/2016

me gustaria que hicieran un curso de aves en la ciudad de tarapoto san martin quien le escribe medico veterinario y nos falta capacitaciones espero que nos escriban para realizar por medio del colegio medico veterinario san martin algun curso gracias atte. med. vet. alexander w torres campos cel. 3980278624 (miembro de la junta directiva del colegio veterinario san martin)

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