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viernes, 21 septiembre del 2018


Uso de sulfaquinoxalina en el tratamiento de cólera aviar

El cólera aviar afecta a aves de cualquier edad; sin embargo, es hallado raramente en pollos menores de 8 semanas de edad. Usualmente aparece como una enfermedad septicémica, aguda, donde la muerte puede ser el primer signo observado.

Uso de sulfaquinoxalina en el tratamiento de cólera aviar
Enero 10/2018
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Más sobre: artículo avícola

El cólera aviar, también conocido como pasteurelosis aviar o septicemia hemorrágica aviar, es una enfermedad altamente contagiosa que afecta aves domésticas y silvestres.

Es causada por la bacteria Pasteurella multocida y se presenta globalmente con una amplia variedad de manifestaciones que van desde una enfermedad sistémica aguda que exhibe una alta mortalidad hasta una infección crónica localizada relativamente leve. 

Es considerada de importancia económica para la mayoría de especies aviares domésticas y el control a nivel mundial depende principalmente de una apropiada bioseguridad (Christensen et al., 2008; Glisson et al., 2013).

El cólera aviar afecta a aves de cualquier edad; sin embargo, es hallado raramente en pollos menores de 8 semanas de edad. Usualmente aparece como una enfermedad septicémica, aguda, donde la muerte puede ser el primer signo observado. 

Otros signos clínicos incluyen diarrea, plumas erizadas, incrementada tasa respiratoria, depresión y cianosis. También se considera que es una enfermedad zoonótica que puede afectar a criadores y operarios de granjas de aves (Huberman y Terzolo, 2015).

Agente etiológico

Pasteurella multocida es el agente causal del cólera aviar. Es una bacteria gramnegativa de forma bacilar, no móvil, que no forma esporas. P. multocida incluye las subespecies multocida, septica y gallicida que se diferencian por su habilidad para fermentar carbohidratos. Se reconocen 15 serovares de estas subespecies. La subespecie multocida serovar A parece ser la más frecuentemente aislada de los casos de cólera aviar severo (Christensen et al., 2008).

P. multocida crece de forma aerobia facultativa o anaerobia. La temperatura óptima de crecimiento es 37°C, el rango de pH óptimo es 7.2 a 7.8 pero el crecimiento puede ocurrir en el rango de 6.2-9.0. Esta bacteria produce oxidasa, catalasa, peroxidasa, reduce nitratos a nitritos y presenta un olor característico. 

Es destruida fácilmente por desinfectantes ordinarios como formaldehido al 1%, fenol, hidróxido de sodio y glutaraldehído. También puede ser destruida por la luz solar, desecación y calor, siendo eliminada en 15 minutos a 56°C y en 10 minutos a 60°C (Glisson et al., 2013; Huberman y Terzolo, 2015).

En un estudio realizado por Castillo et al. (2014) en Perú, se analizaron 25 casos respiratorios en pollos de carne, gallinas ponedoras y patos, y se hallaron 13 cepas de P. multocida, 8 del serovar 1 y un aislamiento para los serovares 3, 4, 6, 10 y 11. 

Estos serovares se hallaron en los departamentos de Ica (1), La Libertad (3), Lima (7), Tacna (1) y Ucayali (1). Estos serovares de P. multocida en particular se distinguieron por su habilidad para fermentar arabinosa, maltosa, sorbitol, trehalosa y xilosa, lo que permitió la identificación de los serovares como la subespecie multocida.

Importancia económica

La enfermedad ha sido reconocida como un problema que causa grandes pérdidas económicas en ponedoras de crianza extensiva y en aves de traspatio en los países en desarrollo, y en las granjas comerciales de aves reproductoras, en especial en las líneas pesadas para producción de carne, en los países desarrollados, debido a una alta mortalidad, baja postura y reducción de la fertilidad de los huevos incubables.

Ha sido reportada la recurrencia de brotes de cólera aviar en crianza de pavos de crianza intensiva y extensiva (Singh et al., 2014; Huberman y Terzolo, 2015).

Transmisión

Generalmente, la fuente de introducción de P. multocida en un lote de aves no es identificada definitivamente. Sin embargo, una vez que un lote está infectado crónicamente, los portadores asintomáticos que albergan la bacteria en el tracto respiratorio superior son considerados los principales contribuyentes para el mantenimiento y diseminación de la enfermedad (Brown et al., 2016) y la probable explicación de brotes recurrentes. 

Otra explicación alternativa puede ser la presencia de una fuente que reintroduce la cepa a períodos intermitentes (Singh et al., 2014). Por otro lado, han sido reportados muchos factores que influyen en la incidencia y severidad del cólera aviar, incluyendo factores ambientales tales como hacinamiento y clima, además de infecciones coexistentes y estrés en general (Christensen et al., 2008).

P. multocida puede ser transmitida a las aves de diferentes maneras. La ruta más común de infección es mediante la ingestión de alimento o agua contaminada, lo que supone la contaminación del ambiente. Además, el estrecho contacto entre las aves hace que las infectadas diseminen la enfermedad a través de las secreciones provenientes de la cavidad oral, nasal y la conjuntiva (Glisson et al., 2013; Huberman y Terzolo, 2015).

El ataque de depredadores no fatales como perros, gatos e incluso los cerdos, que son portadores de altas cantidades de P. multocida en sus cavidades orales, también se considera como una forma de transmisión. Las cepas de cerdos y gatos han demostrado consistentemente ser patógenas para las aves, y los gatos han sido identificados plenamente como una potencial fuente de introducción de P. multocida en lotes libres. 

Las aves silvestres también pueden representar una fuente de infección para las aves domésticas. No hay que dejar de considerar los fómites, la contaminación a través del equipo, ropa, jaulas, comederos, etc; el canibalismo de aves enfermas o muertas y la transmisión a través de insectos (Figura 1) (Singh et al., 2014).

La mayoría de brotes afecta a pollos, pavos, patos y gansos. Sin embargo, esta enfermedad también afecta otro tipo de aves, como las aves de compañía y aves silvestres. Pero entre todos los tipos de aves, los pavos y las codornices son los más susceptibles, seguidos por las aves acuáticas. 

Entre los pollos, las aves de postura presentarán una mayor mortalidad ya que son mucho más susceptibles que los pollos más jóvenes. En pollos parrilleros los brotes pueden aparecer entre los 20 a 45 días de edad (Glisson et al., 2013; Huberman y Terzolo, 2015). La edad también influye marcadamente en el resultado de la infección en pollos, en particular, las aves menores de 16 semanas de edad parecen ser bastante resistentes. 

En los pavos este efecto no es tan pronunciado, ya que puede ser observada mortalidad de 100% después de la infección experimental de pavitos de 3 semanas de edad. Las perdices y los faisanes también son altamente susceptibles (Christensen et al., 2008).

Signos clínicos

El cólera aviar tiene dos presentaciones: aguda y crónica. La mortalidad y morbilidad son variables y la susceptibilidad de las aves varía según la especie infectada y la cepa involucrada. (Huberman y Terzolo, 2015). Cuando se presenta en forma aguda, el cólera aviar causa alta morbilidad y la muerte de las aves puede ser el primer signo visible. 

Los signos clínicos típicos son vistos sólo escasamente antes de la muerte, entre ellos depresión, fiebre, anorexia, plumas erizadas, descarga mucosa desde la cavidad oral, nasal y la conjuntiva, diarrea acuosa blanquecina, luego verdosa con contenido de moco, una incrementada tasa respiratoria y cianosis que es más evidente en la cresta y barbillas. 

La enfermedad también se presenta como una forma crónica, en la cual la infección localizada en articulaciones o senos puede ser la continuación de la forma aguda, o en ocasiones, ser la única forma de la enfermedad presente en el lote. 

En la forma crónica los signos típicos incluyen la hinchazón de cresta, ojos, senos, articulaciones de patas y alas, cojinetes plantares, la presencia de cuellos torcidos (tortícolis), estertores respiratorios, exudado conjuntival y lesiones faríngeas. En pavos también puede observarse necrosis dérmica (Christensen et al., 2008; Glisson et al., 2013; Singh et al., 2014).

Patogénesis

El principal sitio de infección de P. multocida es el tracto respiratorio. Sin embargo, el aislamiento de P. multocida de casos de salpingitis y peritonitis indica que otras membranas mucosas pueden servir como puerta de entrada. 

Asimismo, el organismo puede ingresar al hospedero a través de heridas cutáneas. Después de la colonización del tracto respiratorio superior, P. multocida pueden diseminarse hacia los pulmones y causar bacteriemia y septicemia (Christensen et al., 2008).

Las lesiones generalmente son septicémicas generales, incluyendo alteraciones vasculares como congestión a través de toda la carcasa, acompañada por aumento del tamaño del hígado y bazo. 

Suele haber hemorragias petequiales y equimóticas en sitios tales como la grasa subepicárdica del corazón, las membranas mucosas, sobre la molleja y en la grasa abdominal. Además, puede ser vista una ooforitis aguda con folículos hiperémicos.

En la forma crónica se pueden ver lesiones supurativas ampliamente distribuidas, involucrando el tracto respiratorio como una neumonía, y en la conjuntiva y tejidos adyacentes de la cabeza. Son comunes la artritis caseosa e inflamación productiva de la cavidad peritoneal, el oviducto y focos necróticos hepáticos. 

Otras lesiones pulmonares vistas son hemorragias, neumonía fibrinonecrótica y pleuritis fibrinopurulenta en los casos más prolongados. Ha sido observada una dermatitis fibrinonecrótica incluyendo las partes caudales del dorso, el abdomen y pechuga, involucrando la dermis y músculo subyacente en pavos y pollos parrilleros (Huberman y Terzolo, 2015).

Diagnóstico

Un diagnóstico concluyente puede estar basado en al menos las observaciones clínicas, los hallazgos de necropsia y el aislamiento del agente causal. También hay que tener en consideración la historia de la granja y se puede realizar una prueba de ELISA para P. multocida (Glisson et al., 2013). 

El diagnóstico diferencial se debe realizar con bacterias tales como Avibacterium gallinarum, Gallibacterium anatis, Escherichia coli, Salmonella enterica, Ornithobacterium rhinotracheale, cocos grampositivos y Erysipelothrix rhusiopathiae (Christensen et al., 2008).

Tratamiento

El tratamiento de cólera aviar en lotes de aves domésticas involucra la administración de antibióticos en base a los análisis de sensibilidad antibiótica. Mientras que el tratamiento antibiótico puede reducir o detener la morbilidad y mortalidad durante un brote, frecuentemente no elimina la infección con P. multocida dentro del lote afectado y los portadores crónicos pueden estar presentes aún en ausencia de enfermedad evidente (Brown et al., 2016). 

No obstante lo anterior, los tratamientos pueden dar resultados variables dependiendo principalmente del fármaco utilizado y de la resistencia de la cepa causante del brote. Los antibióticos agregados a las raciones en muy bajas concentraciones como promotores de crecimiento no suelen influir de manera significativa el curso de la infección en aves experimentalmente inoculadas.

Cuando se añadieron al alimento antibióticos como penicilina o estreptomicina, las aves murieron en los mismos porcentajes que aquellas aves control que permanecieron sin tratar. Sin embargo, no hubo mortalidad en aquellas aves que se les administró la sulfonamida sulfaquinoxalina (Huberman y Terzolo, 2015).

Las sulfonamidas fueron los primeros agentes quimioterapéuticos eficaces que se emplearon de manera sistemática en la prevención y curación de infecciones bacterianas. Son derivadas de la sulfanilamida, de estructura similar al ácido paraaminobenzoico (PABA) (Sumano y Gutiérrez, 2010). 

Estos antibióticos son utilizados comúnmente en aves, indicados para la prevención y tratamiento de coccidias, brotes de cólera aviar, infecciones por E. coli, coriza por Haemophilus paragallinarum, onfalitis por Pseudomonas spp., enterobacterias y salmonelosis. Estos antibióticos son administrados comúnmente en el agua de bebida (Landoni y Albarellos, 2015).

El mecanismo de acción de las sulfonamidas sobre las bacterias es impidiendo la utilización del PABA para la síntesis de ácido fólico. Esta acción se ejerce compitiendo por una enzima bacteriana responsable de la incorporación del PABA, la dihidropteroato sintetiza, al ácido dihidropteroico, precursor del ácido dihidrofólico que posteriormente formará el ácido fólico (Sumano y Gutiérrez, 2010). 

Si el ácido fólico no es formado, se perjudican una cantidad de reacciones metabólicas esenciales en el microorganismo bacteriano (Figura 2) (Kant et al., 2013).

La acción de las sulfonamidas es bacteriostática más que bactericida. El 70 a 100% de la dosis puede ser rápidamente absorbida desde el tracto gastrointestinal cuando es administrada oralmente y es ampliamente distribuida a través de todo el cuerpo y en muchos tejidos blandos, incluyendo el sistema nervioso central a través del líquido cefalorraquídeo, y hacia las articulaciones a través del líquido sinovial (Papich y Riviere, 2009). 

Las sulfonamidas son más solubles en un pH alcalino. La dosis terapéutica en pollos de carne y pavos en el agua de bebida está en un rango de 380 a 397 mg/L o 22-100 mg/kg p.v./día, y la dosis profiláctica en estas especies es de 255 mg/L con un amplio rango de 8-133 mg/kg p.v./día, dependiendo de la enfermedad a tratar. 

La combinación de sulfonamidas con ionóforos puede predisponer a las aves a sufrir efectos de toxicidad (Hofacre et al., 2013). La eliminación del fármaco principalmente es vía heces y orina, por lo tanto, el hábito de coprofagia entre los pollos de engorde puede incrementar el tiempo de depleción, apoyando un período de retiro de 10 días (de Assis et al., 2016).

Sulfaquinoxalina

Sulfaquinoxalina es una sulfonamida aprobada para usar en pollos, pavos y bovinos para el control y tratamiento de bacterias grampositivas, gramnegativas y protozoarios (Coles y Lynn, 2014). 

Una sola dosis oral de sulfaquinoxalina en pollitos de una semana de edad mostró una rápida captación desde el tracto gastrointestinal y una amplia distribución a través de todo el cuerpo, incluyendo la barrera hematoencefálica. 

Media hora después sulfaquinoxalina se había distribuido a todos los tejidos: cerebro, pulmones, hígado, riñones, grasa, músculo y articulaciones (Papich y Riviere, 2009; Sumano y Gutiérrez, 2010).

Sulfaquinoxalina como sal sódica es muy soluble en agua. La dosis recomendada es 30 mg/kg/día/por 5 a 6 días para el tratamiento de cólera aviar y de preferencia mezclada con el agua de bebida, preparando soluciones frescas cada día.

Para la prevención de enfermedades infecciosas se puede medicar el agua con sulfaquinoxalina por 2 a 3 días, luego ofrecer agua no medicada por 3 días y luego administrar agua medicada nuevamente por 2 a 3 días.

Entre las principales recomendaciones de uso están el no administrar en aves de postura cuyos huevos estén destinados al consumo humano, no cambiar la cama durante el tratamiento y reevaluar el diagnóstico si no es observado un mejoramiento a las 72 horas post-tratamiento (Sumano y Gutiérrez, 2010; Coles y Lynn, 2014; Papich, 2016).

Prevención

La prevención del cólera aviar puede ser lograda eliminando los reservorios de P. multocida o previniendo su acceso a los lotes de aves. Las buenas prácticas de manejo, con énfasis en la sanidad, son los principales medios para prevenir el cólera aviar. 

A diferencia de muchas enfermedades bacterianas, el cólera aviar no es una enfermedad que se origina en la incubadora, por lo tanto, la infección de las aves ocurre después que éstas llegan a las manos del productor y se deben considerar las muchas formas que la infección puede ser introducida a un lote (Glisson et al., 2013).

Finalmente, no hay que olvidar que la patogenicidad o virulencia de P. multocida con relación al cólera aviar es compleja y variable, dependiendo de las aves, las cepas, las variables específicas de cada cepa u hospedero y las relaciones entre ambos. 

También se debe tener en cuenta la gran diferencia de condiciones que poseen los sistemas de producción, la cantidad y densidad de aves en cada galpón y la diversa aplicación de medidas de bioseguridad en los distintos sistemas de producción.

Debido al estrés causado por las altas demandas de la industria avícola, las aves criadas en sistemas intensivos de producción son muy susceptibles y frecuentemente sufren infecciones concomitantes que requieren el empleo de un manejo sanitario apropiado para reducir los factores de riesgo que están relacionados con la multiplicación y diseminación de los patógenos (Huberman y Terzolo, 2015; Brown et al., 2016).

SULFAQUINOXALINA SULFAMONT es un antibiótico indicado para la prevención y tratamiento de coccidiosis intestinal, enteritis por bacterias grampositivas y gramnegativas, incluyendo cólera aviar. Su espectro de acción incluye Eimeria spp., Pasteurella multocida y Salmonella spp.

Componentes

Sulfaquinoxalina sódica. Actúa interfiriendo las fases iniciales de la síntesis de folato, que a su vez deprime la producción de nucleótidos que son necesarios para metabolismo y el desarrollo de los diversos estadios de los microorganismos.

Vitamina K3. Cofactor esencial para la activación de los factores II (protrombina), VII (proconvertina), IX (factor Christmas) y X (factor de Stuart-Prower) en la cascada de coagulación, para el tratamiento de hemorragias asociadas a las coccidiosis.

Vía de administración y dosis

ULFAQUINOXALINA SULFAMONT se administra vía oral en el agua de bebida.

Para la prevención de coccidiosis en aves la dosis es 10 mL en 3.5 L de agua de bebida durante dos días. Para tratamiento la dosis es 40 mL en 3.5 L de agua de bebida durante 3 días, suspender por 2 días y luego administrar 30 mL en 3.5 L de agua durante 3 días más.

Para la prevención de cólera aviar la dosis es 5 mL en 3.5 L de agua de bebida. Para el tratamiento de cólera aviar la dosis es 30 mL en 3.5 L de agua de bebida durante 5 días consecutivos.

Bibliografía

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