Actualidad Avipecuaria
viernes, 15 diciembre del 2017

PhD. Julián Melo

Universidad Católica Argentina - UCA



Utilización de calcio digestible para la corrección de desórdenes esqueléticos en pollos

La falta de información es sin dudas una clara limitante para una formulación adecuada del requerimiento de macrominerales digestibles y por ende de su relación, pero la revisión de fórmulas para llegar a mejores aproximaciones optimizará el uso de fitasas.

Utilización de calcio digestible para la corrección de desórdenes esqueléticos en pollos
Diciembre 01/2017
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Introducción

En muchas integraciones avícolas la mayoría de los casos de muerte de aves se asocia a desordenes esqueléticos, lo cual no necesariamente llega a porcentajes de 60% de la mortalidad informada durante la crianza, como fue publicado por Sullivan (1994) hace varios años en los EEUU, pero sin dudas es uno de las causales de mayor prevalencia. 

El desbalance dietario de calcio y fósforo no solo es posible por la deficiencia de los macrominerales en el alimento sino también por el exceso de alguno de ellos, lo cual lleva a la interferencia en la absorción del otro (Williams y col., 2000).

La idea de la necesidad de un relación balanceada entre estos minerales ya era descripta por la NRC en 1950, que establecía una recomendación de 1,66 (Ca Total/ P Total). 

Años mas tarde comenzó a demandarse la utilización de dietas con menor inclusión de fósforo, tanto para disminuir el costo de las mismas como para disminuir la contaminación del medio ambiente, lo cual llevó a que se hicieran una gran cantidad de trabajos de investigación acerca de la digestibilidad y disponibilidad de distintas fuentes de fósforo, observándose ya en las tablas NRC de 1984 una recomendación para utilizar la relación Ca Total/P disponible, la cual se establecía entre 2,22 y 2,28, existiendo para entonces una clara idea de la escasa digestibilidad del fósforo presente en las materias primas vegetales. 

Desde que se comenzaron a utilizar las fitasas en avicultura se incrementó en gran medida el número de publicaciones y recomendaciones acerca de la digestibilidad del fósforo de los ingredientes de uso habitual en formulación al igual que el número de trabajos sobre requerimientos de P disponible. 

A partir de las mismas se reconsideraron anteriores investigaciones donde se observaba que la digestibilidad del fósforo y su absorción depende en gran medida de la presencia de calcio en el intestino y la absorción cálcica, ya que demasiado calcio limita la actividad de las fitasas y la biodisponibilidad del fósforo (Angel y Tamin, 2003; Tamin y col., 2004; Selle y col, 2009).

La falta de información disponible es sin dudas una clara limitante para una formulación adecuada del requerimiento de macrominerales digestibles y por ende de su relación, pero la revisión de fórmulas para llegar a mejores aproximaciones optimizará el uso de fitasas y disminuirá la cantidad de desórdenes esqueléticos en pollos. 

Si se asume una digestibilidad de Ca del 100% claramente se estará cometiendo un error, pero si además en la fórmula hay una fitasa el Calcio Total que se obtenga del análisis de laboratorio puede ser menor al de la fórmula, lo cual sería un error aún mas grosero (Angel, 2017).

Calcio digestible

Actualmente no existen suficientes trabajos de investigación acerca de la digestibilidad del calcio presente en ingredientes utilizados en avicultura para que la formulación pueda evolucionar hacia un sistema que contemple la relación entre los dos macrominerales expresada en los mismos términos (Ca dig/P dig), pero cada vez se tiene una mayor conciencia de la necesidad de esta información y se suman más centros de investigación a la realización de las determinaciones. 

Hasta ahora se ha informado un rango de digestibilidad de Ca entre 20-30% para soja y maíz (Angel y Tamin, 2003; Tamin y col., 2004; Roulleau, 2014), mientras que para carbonato de calcio su digestibilidad al menos se duplica, pero podría llegar a triplicarse, de acuerdo al origen, la resitencia y la forma (Anwar y col., 2016; Angel, 2017). 

Es el Ca presente en los fosfatos el de mayor digestibilidad, ya que puede tomar valores entre 60 y 68% (Roulleau, 2014). En el caso de las fuentes de origen mineral el tamaño de particula incide en gran medida en la digestibilidad. En aves jóvenes la párticula debe ser más fina para mejorar la digestibilidad, aunque no debería llegar a promedios menores a 0,5 mm (Anwar y col., 2016), ya que un polvo demasiado fino es contraproducente (Angel, 2017). 

Tampoco el calcio de la harina de carne y hueso es de elevada digestibilidad, ya que distintas muestras han dado como resultados valores que se encuentran entre 46 y 60% (Anwar y col., 2015; Angel, 2017).

Relación Ca:P

En la formulación de los últimos 30 años se ha utilizado en forma industrial una relación estándar CaT:PDis de 2:1, lo cual en la mayoría de los casos ha llevado a dietas prácticas con un rango de relación entre 1,8 y 2,2. Sin embargo, existen una gran cantidad de citas bibliográficas donde se puede observar el mejor desempeño productivo o una mayor mineralización ósea con una relación Ca:P diferente. 

Como uno de los ejemplos extremos se puede citar el trabajo de Driver y col.(2005), donde se maximiza el crecimiento y la conversión en un ensayo 0-16 días utilizando una relación CaT:PT de 1:1, mientras que la ceniza de tibia se maximizó con una relación de 1,07 y la incidencia de discondroplasia tibial fue reducida al máximo con una relación de 1,29, utilizando en todos los casos concentraciones de CaT entre 0,89 y 0,98.

En otro estudio del mismo año y de los mismos autores, para el mismo período experimental, se determinaron los requerimientos de Ca utilizando una concentración de PT de 0,63%, dando como resultado relaciones CaT:PT de 0,77, 0,99 y 1,14 para ganancia de peso, conversión y ceniza de tibia, respectivamente, lo cual no estaría muy lejos de relaciones CaT:PDisp de 1,10, 1,40 y 1,60, pero diferiría bastante de una recomendación práctica 2:1.

Si bien el exceso de Ca aparentemente no generaría una variación significativa en el costo de la dieta, su interferencia en la digestibilidad del P fítico limitaría su disponibilidad, tal como lo demostraron Tamin y col.(2004), quienes observaron la disminución de digestibilidad del P presente en el fitato de una dieta maízsoja desde 69 a 25% al subir el CaT de 0,17 a 0,65%, por medio de la inclusión de carbonato de calcio.

Interacción Ca-Fitasa

Antes de que se comenzaran a utilizar las fitasas en dietas comerciales ya se conocía la interferencia del Ca con la absorción del P presente en el fitato. En 1984 Ballam y colaboradores ya informaban un aumento significativo en la hidrólisis de fitato cuando se disminuia el CaT presente en la dieta de 1 a 0,85%, mientras que Mohammed y col.(1991)estimaron que la utilización de fósforo del fitato aumentó en un 15% cuando se redujo el CaT de la dieta de 1 a 0,5%. 

La formación de complejos insolubles de fitatos penta cálcicos dificulta la digestión de los mismos porque disminuye la posibilidad de acción enzimáticas de las fitasas (Nelson, 1967). Rama Rao y col. (1991) informaron que la suplementación de fitasa en pollos tenía una mayor eficacia en dietas bajas en CaT, lo cual fue observado en dietas a las cuales se había reducido el nivel hasta valores que iban de 0,75 a 0,6 %.

En 2004 Tamin y colaboradores informaron la desaparición de un 80 % del P de fitato a nivel de íleon de pollos cuando se suplementaron 500 FTU/kg de una fitasa en una dieta de bajo CaT, mientras que cuando se colocaron los niveles estándar esta desaparición a nivel ideal bajó a un 60%. 

A nivel de dietas prácticas de pollos podría esperarse un 60-70% de hidrólisis del fitato de las dietas con niveles moderados de CaT, lo cual se señala como un nivel menor al 0,8% (Cowieson y col., 2012), lo cual se encuentra por debajo de los niveles utilizados por la industria. La disminución del nivel de Ca a valores de 0,8 en crecimiento (11-24 días) y de 0,7 en terminación (25-45 días) sin comprometer el desempeño productivo y sin provocar desórdenes esqueléticos ha sido corroborado por personal de Aviagen (Linares y col., 2013). 

Este último trabajo se realizó sin la adición de fitasa en las dietas, lo cual podría llevar a niveles mas bajos de CaT aún con la suplementación de las mismas, si se toman en cuenta los estudios que recomiendan la disminución de 1 a 0,67% en iniciadores cuando se utilizan fórmulas con fitasa (Létourneau-Montminy y col., 2010; Powell y col., 2011), lo cual fue confirmado por el equipo de Cowieson (Sacranie y col., 2013) con niveles CaT de 0,67 en iniciador (0-8 días), 0,5 en crecimiento (8-22 días) y 0,41 en terminador (8-36 días).

Reformulación con niveles bajos de Ca

La posibilidad de obtener fórmulas de bajos niveles de Ca para poder obtener la mayor eficacia posible de las fitasas con las cuales de formula la mayoría de las dietas de la industria sin dudas exige incorporar el concepto de Ca digestible. 

Si se toma como ejemplo los valores de digestibilidad para Ca obtenidos en la Universidad de Maryland para carbonato de calcio y fosfato mono cálcico, los cuales fueron de 34 y 68%, respectivamente, mientras que el Ca Total para ambos ingredientes era prácticamente el mismo (Angel, 2013), podemos utilizar la información para aplicarlos a una fórmula maíz-soja con estos dos ingredientes, pero si después le agregamos una fitasa a la fórmula lo que puede ocurrir es una disminución en un 30% del fosfato y de un 1% en el carbonato de calcio o conchilla que tenía anteriormente. 

En términos de relación Ca digestible: P digestible estaríamos pasando de una relación 1,4:1 a una relación 1:1, aproximadamente, por lo cual se disminuiría la cantidad relativa de Ca para su absorción y seguiría existiendo Ca en gran cantidad para poder unirse a fitatos, lo cual disminuiría la acción de las fitasas. 

El costo del fosfato y su composición seguramente no permitirán una mayor incorporación, pero es necesario identificar carbonatos de calcio, conchillas y harinas de carne-hueso de alta digestibilidad de Ca para minimizar la unión del mismo al fitato.

El rango de variabilidad es amplio y se pueden desarrollar proveedores dispuestos a cumplir con estándares específicos de pruebas de solubilidad in-vitro que se encuentrenasociadas a digestibilidad in-vivo. 

En ese sentido se han evaluado Carbonatos Cálcicos de Alta Solubilidad para disminuir la cantidad total de CaT en las dietas y llegar en iniciadores (0-14 días) a niveles de 0,6% y en dietas de crecimiento (15-28 días) a 0,55% (Bradbury y col., 2015). 

También se ha utilizado como estrategia el reemplazo parcial con otras sales solubles de Ca como lo es el pidolato de Ca, que utilizado de 0 a 21 días en fórmulas con Ca por debajo de 0,8% a partir del día 10 permitió aumentar en forma significativa el peso vivo y el consumo, disminuir la conversión y obtener mayor resistencia ósea en machos (Roulleau y col., 2015). 

Si bien una gran parte de la absorción de Ca a nivel intestinal se realiza en forma pasiva, el rol del transporte activo para su absorción es de gran importancia debido a que no es saturable, lo cual depende de niveles adecuados de Vitamina D3 o de sus metabolitos intermedios (Adekokun y Adeola, 2013) y puede ser estimulado por la matriz orgánica del pidolato de calcio (Roulleau, 2014).

Consideraciones finales

El concepto de “calcio digestible” es un parámetro en el cual se necesita trabajar más, tal como se realizó con el fósforo. Pueden existir grandes diferencias en CaDigde acuerdo a la materia prima, pero en muchos casos también entre distintos orígenes de una misma materia prima. 

Esto sin dudas podría modificar la digestibilidad del fósforo presente en la dieta, si se trabaja con niveles elevados de calcio. La reducción de niveles de CaT también traerá como beneficio una mayor actividad enzimática por parte de las fitasas que se incluyan en la fórmula. Un nivel inicial de 0,8% tendría que ser más que suficiente si se utilizan fuentes de alta digestibilidad y se maximiza su absorción.

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