viernes, 20 julio del 2018

Rodolfo Carrasco Huachaca

Asesor Técnico en Sanidad Avícola de MONTANA



Medidas para enfrentar el estrés por calor en el pollo de engorde

Este verano es, particularmente, más intenso que los anteriores; se prevé que la sensación de calor en Lima alcanzará los 37°C, algo nunca antes visto en la ciudad. Y, ¿qué sucede con los alrededores de Lima, (donde se encuentran las zonas de producción de aves)? En estos lugares, generalmente desérticos, el calor es más intenso, pues la arena del desierto se calienta más, debido a su alto contenido de sílice, lo cual se refleja en las instalaciones y en las aves.

Medidas para enfrentar el estrés por calor en el pollo de engorde
Febrero 22/2018
Lima - Perú
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¿Estábamos preparados para estos cambios? Si bien el cambio climático ha sido un tema de constante debate en los últimos años, se podría decir que hasta ahora no se había sentido en su verdadera magnitud en el país. En algunos lugares donde supuestamente la infraestructura tendría que soportar las condiciones de alta temperatura, esta no está siendo efectiva; por el contrario, se enfrentan condiciones de emergencia y fuerte impacto sobre los parámetros productivos.

No está de más recordar las acciones que se deben tomar para enfrentar esta temporada de calor —como en cualquier situación en que se conoce lo que se va a enfrentar (pues, pese a todo, el ciclo se repite)—, en primer lugar se tendría que realizar una planificación integral; luego, tomar acción y, seguidamente, verificar si las acciones tomadas tuvieron el efecto esperado; por último, corregir o proceder de manera distinta si los resultados no fueron los previstos. A continuación, un resumen de los aspectos más importantes:

• Pintar los techos de blanco para reducir la penetración del calor en el galpón. En la costa, la mayoría de los techos de galpones son de arpillera embreada o impermeabilizada con látex. En ambos casos, lo ideal es volver a pintar los techos antes del inicio del verano, pues este cambio puede llegar a reducir entre 3 y 4 °C la temperatura para las aves.

• Proteger los reservorios de agua y las redes de agua del contacto directo con el sol. Lo más acertado es tener los reservorios con sobretecho y pintados de blanco, y las redes de transporte de agua enterradas a 50 cm bajo tierra, pues la temperatura en la superficie del suelo en un día de intenso calor puede llegar hasta los 50 °C. La temperatura del agua para el consumo de las aves debe estar por debajo de 25 °C, siendo ideal a 20 °C.

• Asegurarse de contar con el equipo avícola suficiente y en buenas condiciones; sobre todo en los bebederos. Dentro de esto, asegurar que se cuenta con la capacidad de almacenamiento y presión suficiente para no verse desabastecidos de agua; en especial en los momentos de mayor necesidad. La proporción de consumo de agua-alimento es de 2:1 a 21 °C y esta aumenta a 8:1 a 38 °C.

• Disminuir la densidad de aves. Esto es algo que se debe planificar inclusive con mayor tiempo, considerando la posibilidad de recurrir a un espacio adicional para abastecer la demanda. Cuando se está próxima la venta de las aves, no es lo mismo tratar de retirar del galpón el calor producido por 13 pollos/m2 que hacerlo cuando se tiene 8 o 10 pollos/m2.

• Emplear ventiladores. El aire en movimiento alrededor del cuerpo del ave elimina el exceso de calor corporal. La ventilación natural, en la mayoría de casos, no es suficiente debido a que no es constante, y además pueden quedar muchos bolsones de aire caliente dentro del galpón.

• No realizar ninguna práctica de manejo durante las horas de calor extremo; ni selección, despique, traslado, vacunaciones individuales, entre otras. Las vacunaciones vía aspersión o vía agua se deben realizar muy temprano, al inicio de la jornada, de manera que las aves estén sujetas a menos estrés. Con esto, las vacunas mantendrán su viabilidad para alcanzar los objetivos de inmunización. Las vacunaciones por aspersión con equipos adecuados son una excelente herramienta, ya que se puede vacunar grandes poblaciones en tan solo 5 minutos sin necesidad de juntar a las aves.

• Maximizar el enfriamiento durante la noche. Esto permitirá al ave soportar mejor el incremento de temperatura en el día. Las variaciones de temperatura de 10 °C entre el día y la noche son manejables, y sobre todo permiten al ave prepararse para un día caluroso. Las últimas mediciones han mostrado las mayores temperaturas nocturnas de la historia: 24 °C con humedades altas. Ante esta situación, es posible que el uso de ventiladores durante la noche sea indispensable.

• Suministrar electrolitos y vitaminas para reemplazar la pérdida de sodio, cloruro, potasio y bicarbonato en la orina. Los electrolitos suplementarios funcionan mejor cuando se utilizan antes de un aumento rápido de temperatura ambiental y cuando la temperatura del agua permanece baja y fresca. Estudios realizados por Farfán (2008) demostraron que, en condiciones de estrés por calor agudo, la adición de electrolitos vía agua incrementa el consumo, disminuye la mortalidad y permite disminuir la temperatura corporal de las aves. Cabe resaltar que en condiciones de estrés por calor, las aves pierden agua debido al jadeo y al incremento de la producción de orina, lo que fuerza al animal a beber más agua. Por otro lado, Bottje (1985) mejoró el crecimiento de broilers a través de la suplementación del agua con carbonatos. Los electrolitos pueden ser suministrados en forma de sales de cloruro, acetatos o diacetatos.

• La aplicación de vitamina C también tiene un efecto beneficioso en el estrés calórico. Esta vitamina reduce los niveles de corticosteroides séricos y totales del ave, lo cual reduce a su vez el estrés. Los corticosteroides son los responsables de las respuestas compensatorias del ave estresada por calor, tales como la hiperventilación, el bombeo de sangre hacia zonas periféricas y la disminución de la actividad del sistema inmune (inmunosupresión).

• Tomar acción sobre la nutrición. Estos aspectos son bien conocidos y manejados por los nutricionistas. En los últimos tiempos han surgido herramientas que pueden sumar a los ya tradicionalmente usados como, por ejemplo, el uso de aditivos sensoriales extraídos de plantas que tienen la particularidad de modular la liberación de neurotransmisores (GABA, Serotonina, Dopamina, Melanina) y por lo tanto actúan sobre el comportamiento, disminuyendo el estrés y regulando el apetito de las aves en situaciones de calor.

• Capacitar a todos los involucrados en el negocio: logística, compras, producción, transporte, etc., de manera que sepan el impacto que pueden tener las altas temperaturas en la productividad y cuáles son las formas de prevenir sus efectos.

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