Saturday, 23 September del 2017


Seguridad alimentaria en alimentos de origen animal: Calidad Microbiológica

La gravedad de los síntomas de la salmonelosis varían desde un ligero malestar a deshidratación grave, en algunos casos quedan secuelas crónicas (síntomas de artritis que aparecen 3 a 4 semanas después de los síntomas agudos).

Seguridad alimentaria en alimentos de origen animal: Calidad Microbiológica
Julio 17/2014
Lima - Perú
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En el presente artículo comentaremos aspectos relacionados con la inocuidad alimentaria desde el punto de vista microbiológico. Mensualmente, la OMS y la FAO investigan en promedio 200 incidentes relacionados con inocuidad de los alimentos y determinan las repercusiones que afectan a la salud pública.Esta información es luego compartida con los países a través de la Red Internacional de Autoridades en Materia de Inocuidad de los Alimentos (INFOSAN).

Las distintas medidas de control de la calidad e inocuidad de los alimentos, son variables según la etapa en que está el alimento y las características de éste. De hecho, van desde las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) o las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) hasta el sistema de control de higiene en la manipulación de alimentos (HACCP), obligatorio en la Unión Europea desde 2004 y adoptado poco a poco a nivel internacional (FAO, 2008).

La carne de pollo procesada tiene una participación a nivel de exportación de 155 TM en el 2007 con un ingreso de 402 millones de dólares, mientras que la carne salada logró una producción de 124,000 TM y 356 millones de dólares durante el mismo período.

En el Perú, y en especial en Lima, la población tiene una demanda de carne de pollo cada vez mayor, siendo actualmente la principal fuente proteica (27.6 kg por habitante al año), lo que se refleja en el crecimiento de la producción avícola (MINAG, 2010).

La contaminación de la carne de pollo con patógenos resistentes en el alimento es de vital importancia para la salud pública, dado que permite o predispone a enfermedades si hay inadecuadas prácticas en el procesamiento, almacenamiento o preparado del producto (Carlos y col, 2008).

Por otro lado, durante el procesamiento de la carne de pollo, la microflora intestinal ejerce su efecto sobre la calidad bacteriológica de sus productos finales, su composición y cualidades organolépticas. La contaminación de la carcasa durante el beneficio o sacrificio del ave, causada por bacterias enteropatógenas, afecta la calidad higiénica de los productos avícolas (Carlos y col., 2008).

Numéricamente, los agentes microbiológicos más importantes comprometidos en la contaminación son Salmonella y Campylobacter spp. Reportes de la Unión Europea (UE) determinaron que durante el 2001 existieron 157,822 casos reportados de personas con salmonelosis y 156,232 de Campylobacter enteritidis, pero hay que considerar que estos datos se constituyen bajos en comparación al total de casos reales (Sofos, 2007).

A pesar que se conoce que las aves no son la principal fuente causal de estos organismos, ampliamente se ha reconocido que pueden constituirse en reservorios debido a la sintomatología presentada durante la vida del ave (Mead, 2004). El problema se exacerba cuando las condiciones de crianza intensiva se modernizan, como la densidad y el incremento en la tasa de procesamiento. Del mismo modo, el uso de antibacterianos durante la crianza, ya sea bajo la forma profiláctica, terapéutica o como mejorador de crecimiento ha contribuido al desarrollo de resistencia a ciertos patógenos, los cuales incrementan y originan consecuencias serias en el tratamiento de estas enfermedades en humanos.

Durante los últimos años, en Estados Unidos se ha publicado que los principales patógenos de contaminación alimenticia son bacterias como Salmonella, Escherichia coli O157:H7 y Listeria monocytogenes, de las cuales las dos primeras bacterias están asociadas al decomiso de productos cárnicos en frescos (FDA, 2003; Tompkin, 2002), mientras que la bacteria gram positiva L. monocytogenes se asocia a productos cárnicos que permiten el crecimiento de microorganismos durante el almacenamiento si se exponen a la re-contaminación durante el cortado y empaque de la carne (Bacon y Sofos, 2003).

Salmonella y Campylobacter

El género Salmonella pertenece a la familia Enterobacteriaceae. Son bacilos gram negativos de 0,7-1,5 x 2-5 μm, anaerobios facultativos, no formadores de esporas; generalmente móviles por flagelos perítricos (excepto S. gallinarum). Fermentan glucosa, maltosa y manitol, pero no lactosa ni sacarosa. Son generalmente catalasa positiva, oxidasa negativa y reducen nitratos a nitritos. Son viables en diferentes condiciones ambientales, sobreviven a la refrigeración y congelación, y mueren por calentamiento mayor a los 70 °C (Renaloa, 2011).

Los principales reservorios de Salmonella spp son las aves de corral, el ganado bovino y porcino. Por lo tanto, son fuentes de infección las carnes de estos animales y los huevos.

El hombre también es reservorio de esta bacteria, lo que revela la importancia de considerar a los manipuladores de alimentos portadores como fuente de infección.

También se han identificado como fuentes de infección los vegetales frescos consumidos crudos en ensaladas y otros alimentos como carnes crudas, pollo, huevos, leche y derivados lácteos, pescados, salsas y aderezos para ensaladas, mezclas para pasteles, postres a base de crema, gelatina en polvo, cacao y chocolate.

De acuerdo a la WHO (Infosan, 2010), el género salmonella constituye el microorganismo con más frecuencia de contaminación alimenticia a nivel mundial. El agente causal es transmitido a los humanos por el consumo de alimentos de origen animal como huevos, carne y leche.

La salmonelosis es considerada una zoonosis de distribución mundial y origen alimentario. La vía de transmisión es fecal-oral a través de alimentos y agua contaminada con heces humanas o animales, materiales y utensilios de cocina contaminados o por contacto directo de persona a persona. Desde el punto de vista epidemiológico, puede manifestarse como casos esporádicos o brotes con un número variable de afectados. La susceptibilidad es universal (Koneman, 2008).

La salmonelosis se puede presentar como una enfermedad no sistémica o gastroenteritis que se caracteriza por un período de incubación de 12 a 72 horas. Puede manifestarse en forma aguda con fiebre ligera (resuelve en 2 - 3 días), nauseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea durante unos días o una semana. La gravedad de los síntomas puede variar desde ligero malestar a deshidratación grave y en algunos casos pueden quedar secuelas crónicas (síntomas de artritis que pueden aparecer 3 a 4 semanas después de los síntomas agudos).

En el período 1995-1999, Salmonella fue el segundo agente causal más importante (35,3%) de brotes de enfermedad transmitida por alimentos (ETA) en América Latina y el Caribe. 

Si bien Salmonella spp puede afectar a personas de cualquier edad, la información epidemiológica indica que la susceptibilidad es más alta en los infantes, ancianos y personas inmunocomprometidas (FAO/OMS, 2003). Por ello, existen normas sanitarias referentes al límite aceptable de Salmonella spp en alimentos, y en el Perú, la vigente Norma Técnica de Salud Nº 071 establece la ausencia de Salmonella spp en 25 g de carne de ave (MINSA/DIGESA, 2008).

Con respecto al género Campylobacter, esta bacteria se caracteriza por ser termofílica y principalmente es representada por Campylobacter jejuni, el cual es el principal agente causal de la campilobacteriosis, pero aparte existen otros géneros como Arcobacter y Helicobacter que están asociados a este grupo de patógenos. En un estudio realizado por Corry y Atabay (2001), se determinó que la carne de pollo procesada contenía un mayor número de muestras positivas de Campylobacter en comparación a Salmonella, reflejando así su gran habilidad de colonizar a nivel intestinal durante el procesamiento pudiendo llegar hasta 109 CFU/g.

La salmonela tiene una alta capacidad de supervivencia en el medio ambiente, sin embargo Campylobacter no la posee, ya que se ha observado su incapacidad de sobrevivir fuera del tacto intestinal en animales de sangre caliente. Además, el crecimiento bacteriano de esta bacteria solo ocurre bajo condiciones de alta humedad, escaso oxígeno y temperatura sobre los 30 °C; por lo tanto estos organismos son sensibles al congelamiento, lo que puede disminuir hasta 1-2 log la contaminación de carne de pollo (Sofos, 2007).

Escherichia coli

Escherichia coli, productor de toxina Shiga (STEC), incluido el serotipo O157:H7, es un patógeno emergente asociado a casos de diarrea, colitis hemorrágica, síndrome urémico hemolítico (SUH) y trastornos de coagulación (Púrpura trombocitopenia trombótica) en seres humanos (Renaloa, 2011).

Escherichia coli entero hemorrágica (ECEH) se identificó por primera vez como patógeno humano en 1982 cuando se detectaron cepas de un serotipo antes poco frecuente, el O157:H7 en dos brotes de colitis hemorrágica en los Estados Unidos. A partir de entonces se han registrado y se siguen registrando brotes de infección por ECEH O157:H7 en muchas regiones del mundo (FAO, 2008). El período de incubación promedio de la infección por STEC es de 3 días (con un rango de 1 - 8 días) y el cuadro clínico incluye un período de 1 a 2 días de vómitos, fiebre baja o ausente, dolores abdominales severos y diarrea sin sangre, como síntomas iniciales, seguidos por diarrea sanguinolenta o colitis hemorrágica durante 4 a 6 días. Aunque en la mayoría de los casos la diarrea por STEC es autolimitada, aproximadamente el 5 a 10% de los niños infectados evolucionan a SUH (ICMSF, 2001).

La complicación de la enfermedad afecta particularmente a niños, ancianos y aquellos que, por padecer otras enfermedades, tengan su sistema inmunológico deprimido.

La principal vía de transmisión son los alimentos contaminados como carne molida, productos cárnicos crudos o insuficientemente cocidos, embutidos fermentados, leche y jugos no pasteurizados, vegetales que se consumen crudos, etc. Otras formas de transmisión incluyen la contaminación cruzada durante la preparación de alimentos, el contacto directo del hombre con los animales, y de persona a persona por la ruta fecal-oral (Sofos, 2007).

Los rumiantes en general y el ganado vacuno en particular, han sido señalados como los principales reservorios de STEC. La contaminación de la canal durante el sacrificio es la ruta primaria que últimamente lleva a la contaminación de la carne picada de vacuno. El escenario más normal que conduce a la presentación de la enfermedad es una cocción insuficiente, la supervivencia del patógeno y la subsecuente infección. (Manual de procedimientos, 2009).

La notificación de las infecciones por E. coli O157:H7 experimentó un aumento exponencial a partir de su primera aparición en 1982. Los numerosos brotes y casos esporádicos detectados en distintas partes del mundo así como también la cantidad de vehículos de transmisión identificados llevaron a promover estrategias de prevención y control.

Listeria monocytogenes

Listeria monocytogenes es una bacteria gram positiva y catalasa positiva, anaerobia facultativa, no esporógena, con forma de bacilos cortos, a veces cocoides. Su tamaño consiste entre 0,5 a 2 micras de largo por 0,5 micras de ancho. Se conocen 6 especies del género Listeria de las cuales L. innocua y L. grayi se consideran no patógenas, mientras L. seeligeri, L. ivanovii y L. welshimeri raramente causan infección en humanos. De esta manera L. monocytogenes permanece como la especie más importante, destacándose además su capacidad de producir β-hemólisis en agar sangre (Mead, 2004).

Puede multiplicarse fuera del huésped aún con bajas exigencias en cuanto a nutrientes. Comparada con otras bacterias patógenas que no producen esporas y que son transmitidas por los alimentos, Listeria monocytogenes presenta la particularidad de resistir distintas condiciones de estrés como congelación, secado, acidez y frío, pudiéndose adaptar a éstas mediante la producción de biofilms.

Se denomina listeriosis a la enfermedad producida por este microorganismo y ocurre usualmente vía intestinal. La enfermedad puede manifestarse de manera no invasiva, también conocida como gastroenteritis febril leve, con aparición de los siguientes síntomas: diarrea, náuseas, fiebre, dolor de cabeza, fatiga y mialgia dentro de las 9 a 32 horas (ICMSF, 2001).

También puede ocurrir como enfermedad invasiva en adultos y embarazadas produciendo meningitis, septicemia y abortos, como algunas de las características más importantes. En la forma invasiva los síntomas aparecen entre las 2 y 6 semanas y se asocia con la población inmunocomprometida, recién nacidos, fetos, mujeres embarazadas, ancianos y enfermos terminales.

Existen 13 serovariedades, pero solamente 3 de ellas (4b, ½a y ½b) están relacionadas con la Listeriosis humana. De todos modos, Listeria monocytogenes se detecta en las heces de aproximadamente un 5% de la población sana (Koneman, 2008).

Listeria monocytogenes se encuentra ampliamente distribuida en el medio ambiente y ha sido aislada de varios tipos de fuentes como por ejemplo suelos, vegetación, ensilados, materia fecal animal y humana, agua, desperdicios, aguas cloacales. También los alimentos relacionados con la listeriosis han sido, en su gran mayoría, productos listos para el consumo que generalmente se conservan durante largos períodos a temperaturas de refrigeración. Algunos ejemplos de alimentos capaces de provocar una enfermedad transmitida por alimentos (ETA) causada por Listeria monocytogenes son: quesos, helados, vegetales crudos, alimentos cárnicos y de origen marino, tanto crudos como cocidos y, como ya se mencionó, alimentos listos para el consumo (Tompkin, 2002).

Como se trata de un microorganismo capaz de desarrollarse a bajas temperaturas puede persistir por largos períodos de tiempo en alimentos, utensilios y equipos, como por ejemplo heladeras y cámaras de frío. También es capaz de sobrevivir en condiciones de congelamiento a -18°C durante varias semanas, en distintas matrices alimentarias.

En el cuadro 1 se resume lo explicado anteriormente en cuanto a microorganismos importantes involucrados en la contaminación de alimentos, en este caso, de carne de pollo.

Conclusiones

Actualmente, la controversia sobre seguridad alimentaria tiene un enorme impacto sobre la industria alimentaria y la comunidad agrícola. Es necesario tener en cuenta la regularización y gestión de los riesgos de seguridad en la producción, procesado, distribución y venta de los alimentos, es decir un enfoque integrado de los sectores. La principal acción debe ser determinar la posible presencia de microbios potencialmente patógenos, sus toxinas y residuos químicos en los alimentos para, en caso de resultar positivo, realizar el control y desinfección de los mismos utilizando productos desinfectantes naturales, ecológicos e inocuos que, al ser aplicados sobre éstos (ya sea por inmersión o asperjado), no alteren sus características organolépticas y, por el contrario, permitan mantener las propiedades nutritivas de dichos alimentos. Del mismo modo, que los componentes de estos desinfectantes no produzcan alteraciones en el medio ambiente ni en los seres que consuman los alimentos desinfectados.

El desinfectante adecuado para este fin debe cumplir con ciertas reglas y patrones establecidos mundialmente. En el caso de nuestro país, la legislación diferencia la desinfección realizada en granjas o establos que la realizada en plantas de procesamiento o en el hogar. Para el primer caso, el producto debe tener registro de SENASA mientras que en el segundo, debe estar registrado en DIGESA ya que va a ser aplicado en productos o subproductos para consumo humano*.

*Para mayor información sobre productos naturales, ingresar a la página web: www. reinmark.com

Referencias bibliográficas

Bacon RT, and Sofos JN. 2003. Food hazards: biological food; characteristics of biological hazards in foods. In R. H. Schmidt & G. Rodrick (Eds.), Food Safety Handbook. 04-712-10641 (pp. 157–195). New York, NY: Willey Interscience.

Bremner A, and Johnston F.1996. Food poisoning associated with poultry meat. Poultry meat hygiene and inspection. Cambridge: Cambridge University Press.

Carlos F, Reyes E, Orellana C, Bravo A. 2008. Actualizaciones en el Patógeno Emergente Helicobacter Pullorum asociado a Industria Avícola. Revista C y T. Chile.

FAO, 2008. Evaluación del riesgo de Escherichia coli entero hemorrágica (ECEH) en ICMSF Microbiología de los alimentos 7. Editorial ACRIBIA. Capítulo 17 la carne y los productos cárnicos.http://www.fao.org/ag/agn/ agns/jemra_riskassessment_ecoli_es.asp

Manual de procedimientos: Detección de Escherichia coli productor de toxina Shiga O157 y no-O157 en alimentos. Servicio de Fisiopatogenia. Departamento de Bacteriología INEI- ANLIS “Carlos G. Malbrán”, 2009.

Mead GC. 2004. Microbiological quality of poultry meat: A review. Brazilian Journal of poultry science. Jul-Sep, V 6.N° 3. 135-142.

MINSA, DIGESA. Ministerio de Salud, Dirección General de Salud Ambiental. 2008. Norma sanitaria que establece los criterios microbiológicos de calidad sanitaria e inocuidad para los alimentos y bebidas de consumo humano. Norma Técnica Sanitaria Nº 071-V.01. Diario El Peruano: 29 de agosto de 2008. Lima, Perú.

MINAG, 2010. Estadísticas pecuarias a nivel nacional. Perú. Renaloa 2011. Análisis Microbiológicos de los alimentos. Ministerio de Salud. Argentina. Tompkin RB. 2002. Control of Listeria monocytogenes in the food-processing environment. Journal of food protection.Apr; 65(4):709-25. Infosan. Red Internacional de Autoridades de Información Sanitaria. OMS-FAO. Disponible enhttp://www.who.int/ foodsafety/fs_management/infosan_brochure_sp.pdf. Koneman E. 2008. “Diagnóstico microbiológico-texto y atlas en color”, Ed. MedicaPanamericana, 6° edición.

Sofos JN. 2007. Challenges to meat safety in the 21st century. MeatScience 78 (2008) 3–13 FDA U.S. 2003.Food and Drug Administration. Bacteriological Analytical Manual. ICMSF, 2001. Microbiología de los alimentos 7. Editorial ACRIBIA.

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